miércoles, 24 de agosto de 2016

El Plan de Dios para el mundo

EL PLAN DE DIOS PARA EL MUNDO
Mario A Olcese



Es indiscutible que Dios, el Dios de la Biblia, tiene trazado desde el comienzo de su creación, y que se encuentra delineado en cada página de la Biblia, un plan maestro para este planeta. Una muestra de este plan se halla en las palabras de San Juan en Apocalipsis 13:8 que dicen: "Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del cordero que fue inmolado desde el principio del mundo." Todos sabemos que el Cordero de Dios es Jesús Cristo y que fue inmolado hace casi dos mil años, y aun mucho antes de la caída de los primeros padres.

Así, en los planes de Dios, el Cordero había de ser sacrificado, y todo lo preconoció de antemano Dios, planeándolo cuidadosamente---¡Y desde la misma creación del mundo! Nada escapa al conocimiento de Dios (Omnisapiencia), por lo que el futuro no es desconocido para Él. Él supo que el hombre caería en pecado, pero simultáneamente Dios planeó la redención del hombre con muchísima anticipación. Cristo, su Hijo Unigénito, sería quien cumpliría con este propósito y por eso permitió que naciera como hombre para enseñarnos, en suma, el camino para la salvación (Hebreos 5:8,9; 2:10).

Desde el principio el hombre ha desobedecido a Dios para seguir su propio camino, y ¿cuál ha sido el resultado? ¡La muerte! Dios no ha creado al hombre para que muera, sino para que viva para siempre en este planeta. La muerte, trágicamente, es nuestro peor enemigo que produce mucha tristeza a los vivos. Sin embargo, el sendero andado por la humanidad ha sido el errado, y el que le ha conducido hacia ese fin. Adán, el representante de la raza humana, transmitió el germen del pecado y la muerte a todos sus descendientes, y todos pecaron (Romanos 3:23).

Un nuevo Adán, el Hijo de Dios, tomó el lugar del primer Adán y pagó el precio del pecado muriendo en la cruz. Sólo el pecado de un hombre se redime o cancela con la muerte, pero para salvar a toda la humanidad se requería que un nuevo padre que suplantara a Adán y muriera por todos ¡Y esto hizo Jesus el Mesías! ( Romanos 5:8, 17-21).

El plan de Dios para el hombre era que este se multiplicara y llenara la tierra y la hiciera un verdadero paraíso, en donde el ser humano, hecho a la misma imagen y semejanza de Dios, disfrutara de toda cosa buena hecha para él y su prole (Génesis 1:28). En consecuencia, Dios no nos destinó para vivir con Él en el cielo o en algún lugar extramundano, o supramundano; sino en esta misma tierra creada para nosotros (Salmo 115:16). Entonces, si ese es el plan de Dios, ¿podría alguien cambiarlo? ¡No! Lo que Dios se ha propuesto hacer de antemano lo cumplirá y no tardará.

Adán pecó y perdió aquel estupendo parque o paraíso para luego encontrar una tierra hostíl y dura para vivir. Por lo tanto, la restauración que Dios nos ofrece (Hechos 3:19-21) es aquel paraíso original perdido donde Dios era el Amo Y Señor Absoluto, y los hombres, sus servidores. Dios se propone recuperar ese paraíso perdido por la desobediencia del hombre, y en esta oportunidad lo llenará con gente mansa y humilde de corazón, dispuesta a servir (amar) a Dios incondicionalmente (Mateo 5:5; Salmos 37:9,11,22,29,34; Proverbios 2:21).

Dios tiene sin lugar a dudas, un plan maestro para la raza humana que está oculto para la gran mayoría de Católicos, y aun entre muchos grupos protestantes. Es nuestro propósito darlo a conocer por intermedio de este estudio a nuestros lectores. La Creación del Mundo La Biblia comienza diciendo: "En el principio creó Dios los cielos y la tierra" (Génesis 1:1). Luego nos sigue diciendo que la tierra fue creada para que fuese habitada (Isaías 45:18). La palabra principio no nos dice cuando fue aquel principio, pero sin duda se refiere a un pasado sin fecha, cuando todo fue creado por Dios. La palabra hebrea para crear es "bara", y en su propio y primario sentido significa aquel acto divino de la creación absoluta sin el uso de material preexistente.

En otras palabras, Dios creó la materia "en el principio". Creó lo material de la nada con sólo ordenarlo. Lo visible de la creación fue hecho de lo que no se ve (Hebreos 11:3). El hombre fue creado en el "sexto día" después de los animales. Sin embargo, existen disputas de si fueron días de 24 horas o simplemente períodos indeterminados de tiempo. Las expresiones "Y fue tarde y mañana el día..." sugieren que fueron días de 24 horas.

Sin duda que la obra maestra de Dios en su creación fue el ser humano, pues fue hecho a la imagen y semejanza de Su Creador. A éste el Eterno Dios lo puso en la tierra no para que se quedara ocioso sino para que la "guardase", junto con la mujer a quien el Eterno llamó "ayuda idónea", Eva. La orden de Dios era la de procrear y llenar la tierra con hijos y tuvieran dominio sobre las bestias del campo y labraran la tierra. La Primera Ley Divina De manera clara Dios le prohibió a la primera pareja humana que comieran de cierto árbol de "la ciencia del bien y del mal". Su violación sería la muerte. ¡Muerte física y espiritual!

La primera pareja humana recibió una orden expresa de Dios: "De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día de que él comiéreis ciertamente morirás." Esta fue la primera ley divina que debía ser obedecida, porque de eso dependía la vida. La obediencia de esa ley divina traería felicidad y paz con el Creador, y su violación, la ruptura con Él.

El Primer Pecado

Habiendo dado una ley suprema, su violación constituiría el pecado. La Biblia dice claramente que "Todo el que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley" (1 Juan 3:4). La Biblia nos dice que Adán y su mujer desobedecieron a Dios y a Su ley, lo que significó su pecado y muerte. De este modo, por la necedad del hombre mismo, la muerte ha seguido reinando. El salario o pago del pecado no es otra cosa que la misma muerte (Romanos 6:23), y por eso todos moriremos algún día (Hebreos 9:27). Se puede decir que aquí finaliza el período de la inocencia a la vista de Dios.

La Primera Profecía

Hasta aquí el diablo sacó ventaja y logró sembrar la desobediencia y la muerte en la raza humana. Sin embargo, Dios prometió no solamente un redentor personal que contendería con Satanás y le vencería, sino que la profecía incluía que habría enemistad perpetua entre las simientes opuestas del mundo, la simiente de la serpiente, o los hijos del maligno, y la simiente de la mujer, los hijos espirituales y obedientes. Esas "simientes" estarían en oposición entre sí en un conflicto continuo. El uno heriría el calcañar (extremidad del pie, por la parte de atrás) de su antagonista, pero el otro finalmente heriría su cabeza, esto es, lo destruiría. Por ende, una guerra continua se desataría entre los buenos y los malos, cuando Jesús dijo: "Vosotros sois de vuestro padre el diablo", es decir, "la simiente de la serpiente".

El Primer Homicidio

Los primeros padres tuvieron 2 hijos, los cuales fueron representantes de dos simientes opuestas. Abel, según se lee en la Biblia, "era justo"; en cambio Caín "era maligno", y la Biblia está llena de esta enemistad. El espíritu de Caín nunca termina hasta que regrese "la simiente de la mujer" a establecer su reino en la tierra y luego destruir a su adversario---"aquel maligno"---el diablo (Hebreos 2:14). En el proceso del tiempo, Caín y Abel trajeron sus respectivas ofrendas al Señor. Caín ofrece el fruto de la tierra, en tanto que Abel trajo de los animales de su rebaño (Ofrenda de expiación, hecha con fe...Hebreos 11:4; 12:24).

El camino de Caín desagradó a Dios quien no aceptó su ofrenda, pero el sacrificio de Abel si fue agradable al Señor. Esta evidencia del favor divino enfureció la "enemistad" en el corazón de Caín, por lo cual se levantó y mató a su hermano justo. Aquí Satanás pretendió destruir a la simiente justa que sería de bendición para la humanidad. Renovación de la Simiente justa Con el tiempo Dios dio a Adán otro hijo, y renovó la simiente justa de Set. Con este nacimiento de Set, al fin, Abel tuvo un sucesor de mente semejante, que anduvo por fe y agradó a Dios.

Así, como "la simiente Caín" y la "simiente de Set" el mundo fue aumentando con gente mala y gente buena. La corrupción del mundo había llegado a su colmo en el linaje de Caín, y la maldad del hombre era casi inconcebible, que Dios anunció al fiel Noé su propósito de destruir la tierra para limpiarla de los malvados. Noé era descendiente de Set, y cuya línea genealógica era Set, Enós, Cainán, Mahalalel, Jared, Enoc, Matusalén, Lamec, Noé.

Para este propósito Dios mandó a Noé a construir un arca para que en ella se salvara él y su familia, y por medio de él a la simiente justa. Durante el tiempo de la construcción del arca ningún hombre quería arrepentirse de su mal camino, por lo que Dios decidió la destrucción del mundo por un diluvio mundial. Sólo 8 personas, Noé y su familia y una pareja de cada especie animal se salvaron. Con este diluvio un mundo cayó en el juicio divino.

La Repoblación de la Tierra

Dios hace un pacto con Noé que ningún otro diluvio destruiría la tierra, y que todas las cosas serían sujetas a Noé y a sus hijos, y les instruyó para que "llenasen la tierra". Por vez primera el concepto sagrado de la vida se hizo notar por la institución de la pena capital. Aquellos que derramaran sangre de hombre su sangre sería derramada. Como señal de las promesas del pacto Dios colocó en el cielo el arco Iris, una señal de su pacto con toda carne "por siglos perpetuos". El mundo así tuvo un nuevo inicio, con la institución del gobierno humano, siendo el hombre el responsable de gobernar al mundo para Dios.

Los hijos de Noé empezaron a multiplicarse y llenar la tierra. Pero no pasó mucho tiempo antes que ellos vieran abundar la maldad, y a los hombres y naciones en abierta enemistad con Dios. Los 3 hijos de Noé fueron: Sem, Cam, y Jafet. Con estos 3 hombres se volvió s llenar la tierra, la cual, poco después se corrompió, y renació el antagonismo entre las simientes opuestas.

Para no ser esparcidos construyeron una torre en el llano de Sinar. Ante este desafío constante, Dios decidió confundir las lenguas de los edificadores de la torre. Hasta ese momento la tierra sólo habla un idioma, pero ahora los hombres empezaron a hablar muchos idiomas y dialectos lo que les obligó a esparcirse por toda la tierra. Actualmente es un hecho establecido que los varios idiomas existentes pertenecen a 3 grandes grupos: Los Arios, los semitas, y los Turianos, correspondientes a los 3 hijos de Noé: Jafet, Sem, y Cam.

El Tiempo de la Promesa

Después de la dispersión, Nimrod, un descendiente de Cam, fundó un imperio a orillas del río Eúfrates, el primitivo imperio babilónico o caldeo. Mizraim, hijo de Cam, fundó el imperio Egipcio, el otro gran centro de la civilización primitiva. Pero también hubo un progreso en la corrupción y en la idolatría. En cuanto a la idolatría, ésta se esparció rápidamente sobre la tierra, deshonrando a Dios y degradando al hombre. En consecuencia Dios dispuso separar una familia de todas las familias de la tierra, para que por medio de ella, Él pudiera preservar la religión pura y sin mácula.

El elegido fue Abraham, que nació en Ur de Caldea, de donde fue llamado por Dios. Las gentes de su época y lugar eran idólatras, aún su propio padre Taré, estaba manchado con la maldición. Dios mandó a Abraham que dejase su país y su parentela y fuese al lugar que le sería mostrado. El mandato fue acompañado con una promesa y un pacto. El llegaría a ser una gran nación, un gran nombre, la tierra de Canaán sería la posesión eterna de su simiente y por medio de él, todas las familias de la tierra. Esto indicó un nuevo comienzo para el Reino de Dios, porque el llamado de Abram, Dios comenzó a preparar el mundo para el redentor prometido, "la simiente de la mujer".

Aunque Dios había prometido que la simiente de Abraham sería innumerable, pasaron años de espera sin señal de descendencia. Impaciente por los años que pasaban sin descendencia, Sarai, su esposa, le sugirió que buscara al hijo en la esclava Agar, y de quien luego nació Ismael, quien vino a ser el padre de la raza árabe. Catorce años más tarde, Isaac, el hijo de la promesa nació milagrosamente. Este heredó la fe de su padre, y obtuvo una renovación del pacto a Abraham. Tuvo dos hijos: Esaú y Jacob. Esaú fue el progenitor de los edomitas, quienes fueron una fuente constante de dificultad para los israelitas, los descendientes de Jacob.

El nombre de Jacob fue finalmente cambiado a ISRAEL, "Príncipe con Dios". De sus doce hijos, José, el hijo de su edad avanzada, era el favorito. Fue aborrecido por sus hermanos, por los cuales finalmente fue vendido y llevado a Egipto por los mercaderes medianitas; allá Dios le bendijo y prosperó. Veinte años más tarde una gran hambruna obligó a Jacob, con sus hijos, a viajar y establecerse en Egipto, a la invitación de José.

Después de la muerte de Jacob y José, se levantó un rey en Egipto que no conocía a José; alarmado por el crecimiento del pueblo hebreo, determinó aplastarles por medio de una cruel opresión y por la destrucción de todos los hijos varones. Durante esta era oscura de opresión, nació un niño (Moisés) destinado a liberar al pueblo esclavizado. Este, más tarde, obligó a Faraón de Egipto dejar salir al pueblo. En la noche de su liberación de Egipto Dios instituyó la Pascua.

La Promulgación de la Ley

En el tercer mes de su salida de Egipto, acamparon en el Sinaí, donde permanecieron un año. Siendo llamado por Dios a la cumbre del monte, Moisés recibe los Diez Mandamientos de Dios, y también las instrucciones para la construcción del tabernáculo o tienda sagrada, que habría de ser la morada de Dios entre ellos. Durante su estadía en el Sinaí, Israel se organizó como nación, y luego del censo del pueblo y la agrupación de las tribus, se movilizaron hacia la posesión de la tierra prometida. Al llegar a la frontera, Moisés envió a doce hombres para investigar la tierra. Al regresar, dos dijeron que era una buena tierra, pero diez dijeron que no podía ser conquistada. El miedo destruyó la fe, y el pueblo rehusó entrar a su posesión prometida. Como castigo por su incredulidad vagaron por el desierto 40 años.

Al fin, después de 38 años, la nueva generación llegó a Cades, el escenario de la trágica incredulidad de sus padres. Aquí Moisés repitió la ley y repasó las condiciones que acompañaban las promesas y las bendiciones de su entrada a Canaán. Después de su mensaje de despedida, Dios llamó al fiel legislador al descanso, y manos invisibles le sepultaron en el monte desde dónde él había visto la tierra prometida.

Después de la muerte de Moisés, el pueblo fue guiado por Josué a Canaán como sucesor de Moisés, pero después de la muerte de Josue hubo un apartamiento gradual de la nación. Esta condición se resume en la frecuentemente frase citada: "Israel hizo lo malo en los ojos del Señor" y también "El Señor los entregó en las manos de sus opresores". En estos períodos críticos, Dios escogía a algún hombre de las tribus, por quien Él pudiera gobernar y ejecutar sus juicios. Estos oficiales eran llamados los "Jueces" de Israel.

Después de varios centenares de años de apostasía, servidumbres, y liberaciones, los israelitas se cansaron del gobierno de los Jueces y demandaron un rey. Después de ser amonestados de las consecuencias trágicas de cambiar de gobierno de una teocracia a una monarquía, Dios les concedió su petición. Saúl fue elegido como el primer rey de Israel.

El carácter de Saúl fue marcado por impulsividad y autovoluntad, y su muerte miserable fue una consecuencia espantosa de su vida. Reinó sobre Israel por 40 años. El período del reinado de David, sucesor de Saúl fue la más brillante de todas en la historia de Israel. Este también reinó por 40 años. Pero en cuanto a explendor y magnificencia, ninguno igualó a Salomón, hijo de David.

El reino israelita se mantuvo unido con estos 3 reyes hasta que vino la división entre el reino de Israel y el reino de Judá durante el reinado de Roboam y Jeroboam. Jeroboam se había corrompido por la idolatría, por lo que fueron llevados a la cautividad. El Reino del Norte fue llevado a Asiria y el Reino del Sur a Babilonia por 70 años durante el reinado de Sedequías.

Por un decreto de Ciro, el Reino del Sur salió de su cautiverio y con un remanente de Israel regresó a Jerusalén y reconstruyeron el templo y lo dedicaron en el período del profeta Nehemías. Del linaje de David y de la línea semita nació "La simiente prometida" para la bendición de la humanidad., unos 400 años después.

martes, 23 de agosto de 2016

¿Revolución teológica sin problemas?



¿Dónde está la controversia histórica?


por Sean Finnegan, Massachusetts

Muchos grupos no ven la necesidad de desentrañar las capas de la tradición con el fin de descubrir la fe apostólica original del primer siglo. Más bien, se contentan con aferrarse a las creencias y prácticas que la Iglesia les ha legado, independientemente de si estas fueron establecidas por Jesús y los primeros cristianos. Ese no es el tipo de cristiano que soy. En cambio, estoy tratando de ser un restauracionista - alguien que quiere entender y alinear mi práctica del cristianismo en la mayor medida posible con los primeros cristianos. Desafortunadamente, muchas veces las personas que pertenecen a grupos restauracionistas, como nosotros, simplifican lo que el cristianismo primitivo parecía ser. Nos imaginamos que todo el mundo se llevaba bien y estuvieron de acuerdo en las doctrinas, que no hubo grandes cismas o controversias hasta mucho más tarde. Algunos de nosotros probablemente incluso creemos que hasta el siglo IV, cuando se produjo la controversia trinitaria, todo estaba sereno y unificado. Pero esta imagen, no importa lo mucho que queramos que sea cierto, no es simplemente preciso a la luz de los hechos.

En realidad, muchas de las epístolas de Pablo se refieren concretamente a cuestiones controvertidas en las nuevas iglesias. Por ejemplo, en Corinto, los santos habían comenzado a dividirse en facciones: unos de Pablo, unos de Apolos, unos de Cefas, y otros de Cristo. Pablo respondió: "¿Está dividido Cristo? Pablo no fue crucificado por ti, ¿verdad? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo? Doy gracias a Dios que yo [personalmente] a ninguno de ustedes he bautizado, sino a Crispo y a Gayo, para que nadie diga que fue bautizado en mi nombre "(1 Cor. 1: 13-15). Otras controversias se refieren a la función de la mujer en la reunión, que era al parecer un problema en el primer siglo (1 Cor. 14: 34-36.; 1 Tim 2: 11-15).


Además, uno de los temas más altamente disputados que causó división era si o no se les exigía a los creyentes guardar la Ley de Moisés. De hecho, el desacuerdo fue tan fuerte y el resultado tan grave que se celebró un concilio en Jerusalén con los pilares de la iglesia con el fin de decidir la solución adecuada. La carta resultante (Hechos 15: 23-29) luego se llevó a todo el mundo mediterráneo por Pablo y Silas para informar a las iglesias que los gentiles fueron aceptados sin necesidad de circuncidarse y guardar la Ley de Moisés. Pablo aún
siendo cristiano judío no guardó las leyes de la alimentación (Rom. 14:14, 20) y modelo la opinión correcta para todos los creyentes. Más tarde, aún más controversia surgió sobre si o no los Judíos necesitaban mantener la Ley de Moisés. Lamentablemente, esta cuestión no se resolvió tan rápido, aunque la epístola a los Hebreos ciertamente deja claro que a causa de la obra de Cristo los Judíos son igualmente liberados del yugo de la Torá (el espíritu en lugar de la letra).

Mi propósito al mencionar estos primeros desacuerdos es simplemente señalar el hecho de que incluso en aquel en el siglo I, en los primeros años del cristianismo, había un montón de controversias sobre todo tipo de cuestiones. ¿Por qué fue ese el caso? La respuesta es simple: cada vez que alguien cambia sus puntos de vista teológicos sobre un tema y luego los enseña a los demás, habrá algunos que se resistan al cambio. La controversia no es necesariamente mala, incluso si es incómoda, porque a través del diálogo y la controversia somos capaces de discernir dónde tenemos que cambiar. Así que, cuando del hay un cambio significativo en la doctrina casi siempre hay dolores del crecimiento como ocurre en la deliberación y transición del pueblo.

Sin embargo, una vez que empezamos a hablar de la doctrina de la Trinidad, nos encontramos con un gran control de carretera. El mito Trinitario general es la siguiente: "Jesús afirmó ser Dios en un sentido trinitario; enseñó que él era Dios a sus discípulos que la aceptaron en la base a sus milagros y resurrección; no fue hasta 300 años más tarde, cuando el hereje Arrio comenzó ha hablar tonterías acerca de Jesús provocando que la Iglesia se
viera obligada a formular un credo para luchar contra él, aunque la Iglesia había creído por unanimidad en la Trinidad desde el principio. "En términos generales, los defensores trinitarios inclinarían sus sombreros a una reconstrucción histórica similar a esta.
Si se hace la pregunta, "¿Quién fue el primer trinitario?", La respuesta siempre es "Jesús". Pero si uno se pregunta, "¿Quién fue el segundo trinitario?" De repente tenemos un importante experimento de pensamiento en nuestras manos, porque en ninguna parte en la
Escritura enseña Jesús alguna vez la Trinidad.

Así el trinitario busca a tientas su camino a la respuesta: "Pues bien, la Escritura no lo dice claramente, pero estoy seguro que los discípulos creyeron en él" Pero, no es que sólo está asumiendo la respuesta del principio? Además, ¿dónde está la polémica? Es absolutamente crítico darse cuenta de que la primera generación de cristianos era estrictamente monoteísta, en el sentido unitario: Dios es una sola persona. Fueron criados para creer en el Shema, el credo central del judaísmo, que
enseña que el Señor, nuestro Dios es un solo Jehová (no dos o tres). Desde ese día hasta hoy, sería difícil encontrar un solo Judio que tenga con la idea de que el Mesías es Dios. [Sin embargo, sorprendentemente, hoy en día hay mesiánicos, creyentes trinitarios judíos - Ed.]. Es que no es parte de la religión judía. Pero si Jesús realmente estaba enseñando que él era Dios en un sentido trinitario para no trinitarios Judios del primer siglo, entonces ¿no sería un cambio significativo? Sin embargo, como vimos hace un momento, el cambio drástico engendra polémica.

De hecho, podríamos decir que mientras más grande es el cambio más probable es que haya resistencia. Vamos a dar un paso más allá. Vamos a suponer que los discípulos no tenían problemas para aceptar esta nueva fórmula trinitaria para la definición de Dios y ellos salieron a proclamar la Trinidad de pueblo en pueblo después de que Jesús ascendió al cielo. Cuando llegaban de sinagoga en sinagoga es fácil observar que no hubo resistencia y persecución significativa, que es lo que esperaríamos si ellos estaban enseñando que Dios es Tres en Uno en lugar de sólo una persona, el Padre. Así también nosotros debemos hacer la pregunta, ¿por qué fueron perseguidos los primeros cristianos? ¿Fue porque enseñaban que Jesús era Dios o fue por otras razones?

En Judea Pedro y Juan fueron perseguidos por el Sanedrín por proclamar la resurrección de un hombre al que habían ejecutado como un falso Mesías (Hechos 4: 2; 5:28). Esteban fue acusado primero de decir "que este nazareno, Jesús, destruirá este lugar, y cambiará las
costumbres que Moisés nos legó" (Hechos 6:14). Después llamó al Sanedrín al arrepentimiento (Hechos 7: 51-53) que les enfureció hasta el punto de que rechinaban sus dientes, se taparon los oídos, y lo mataron a pedradas (Hechos 7: 54- 58). Una vez que Pablo se convirtió al cristianismo predicaba en Damasco que Jesús era el Mesías, el Hijo de Dios (Hechos 9: 20-22). Era tan difícil de derrotar el argumento que las personas decidieron asesinarlo, aunque escapó cuando él estaba en la muralla de la ciudad en una canasta (Hechos 9: 23-25).

En Antioquía de Pisidia, Pablo y Bernabé fueron perseguidos por los líderes judíos porque eran celosos de que muchos de los prosélitos gentiles y los Judios gravitaron hacia el mensaje cristiano (Hechos 13: 42-45). Los primeros cristianos en Antioquía de Siria fueron hostigados por judaizantes cristianos porque los cristianos judíos comían con los cristianos
gentiles, los aceptaban como miembros de pleno derecho del pueblo de Dios a pesar de que no estaban circuncidados y no guardaban la ley de Moisés (Gal. 2 : 4, 11-16; Hechos 15: 1-2). En Filipos, Pablo y Silas fueron capturados y golpeados después de haber echado un demonio de una chica que se estaban utilizando para hacer dinero por adivinar el futuro (Hechos 16: 16-19). La acusación específica interpuesta contra ellos era que ellos (siendo Judios) lanzaban a la ciudad en la confusión por "costumbres que proclaman que no nos es lícito aceptar ni hacer, pues somos romanos" (Hechos 16: 20-21).

En Tesalónica, Pablo y Silas predicó que el Mesías tenía que padecer y resucitar de entre los muertos y que Jesús era en realidad el Mesías (Hechos 17: 3). Cuando un gran número de gentiles temerosos de Dios y mujeres líderes judías se unieron a Pablo y Silas, los Judios se pusieron celosos e instigaron un alboroto en toda la ciudad. Como resultado se apoderaron de Jasón (el que fue hospedador de Pablo y Silas) y lo arrastraron ante las autoridades de la ciudad diciendo: "Estos hombres que han trastornado al mundo han venido acá también ... todos ellos actúan contra los decretos de César, diciendo que hay otro rey, Jesús "(Hechos 17: 6-7).

En Éfeso, los compañeros de viaje de Pablo - Gayo y Aristarco - fueron arrastrados por una multitud furiosa en el teatro donde gritaron "¡Grande es Diana de los Efesios" durante horas, porque Pablo había estado enseñando que los ídolos no eran dioses reales (Hechos 19: 26).
Más tarde, en Jerusalén, Pablo fue casi despedazado por un motín que estalló porque pensaban que había llevado a Trófimo, un gentil de Éfeso, a los patios interiores del Templo (Hechos 21: 28-29). La acusación formal, que trajeron en contra de Pablo fue que se encontraron con que él era "una plaga y compañero del que siembra discordia entre todos los Judios en todo el mundo, y cabecilla de la secta de los nazarenos. E incluso trató de profanar el templo "(Hechos 24: 5-6). El administrador romano Porcio Festo resume la acusación así: "ellos [los judíos] acusan simplemente que han tenido algunos puntos de desacuerdo con él [Pablo] sobre su religión y sobre un hombre muerto, Jesús, quien Pablo afirmaba que estaba vivo" (Hechos 25: 18-19).

No había escasez de problemas para los primeros cristianos que los enfrentaron a medida que sobre el mundo mediterráneo proclamaban el Evangelio del Reino y a Cristo (Hechos 8:12), pero ¿no dice esto que nunca ni una sola vez se enfrentaron a la acusación de que estaban redefiniendo a Dios? Nunca hubo un motín en erupción sobre Pablo por proclamar que Jesús de Nazaret fue divino, un eterno SER. Ni una sola vez se oyó a alguien decir: "No puedo aceptar a Jesús como Dios, porque eso sería idolatría". Sin embargo, cada Judio hoy diría exactamente que si se les pide que reconozcan a Jesús como el segundo miembro de la Santísima Trinidad. Es absurdo pensar que Jesús o sus apóstoles redefinieron el concepto de
Dios de la creencia unipersonal, monoteísta que "solo Yahvé es Dios" a un Dios trino de tres personas, cuando no hay un libro del Nuevo Testamento, ni un capítulo, ni un párrafo que describa un cambio de este tipo. No hay una explicación de cómo las claras declaraciones del monoteísmo radical que se encuentran en el Antiguo Testamento podrían ser reinterpretadas a la luz de esta nueva comprensión de la pluralidad divina. Debimos encontrar al menos una iglesia, ya sea en Palestina o en la diáspora que luchó para aceptar esta nueva doctrina de Dios.

Pensar que la Iglesia primitiva debatió sobre la aceptación de los gentiles, guardar la Ley, la forma de celebrar la comunión, el papel de la mujer en la iglesia, pero nunca tuvimos ningún problema en absoluto de aceptar que Dios es ahora misteriosamente tres en lugar de uno es absurdo. ¿No hubo algún grupo de cristianos que resistieran un cambio de esta magnitud? Sin embargo, lo que tenemos en cambio, es una conspiración de silencio - ninguna evidencia de que la Trinidad siquiera existía en tiempos del Nuevo Testamento.
Ahora un poco de historia.

Eventualmente, una controversia sobre si Jesús era Dios estalló, pero fue en Egipto no en Judea, a principios del siglo IV no en el primer siglo. Esta controversia fue tan grave que no menos de 25 ayuntamientos se reunieron específicamente para tratar este tema entre los años 318 y 381. Quince de ellos se encontraban a favor de Arrio, que enseñaba que Jesús fue un ser creado y siete fallaron a favor de Alejandro y Atanasio que enseñaban que Jesús era
plenamente Dios, sin principio. (Tres de ellos terminaron en un punto neutral.) De hecho, no fue hasta Teodosio (el emperador que llegó al poder en el año 379) hizo las creencias no trinitarias ilegales, así que la suerte estaba echada y el cristianismo ortodoxo cimentado en una forma rígidamente trinitaria. La Iglesia podría fácilmente haber tenido un credo unitario en lugar de un credo trinitario, pero la política, al final, fueron el factor decisivo. El Dogma y el poder triunfaron, no la Biblia. Los trinitarios no hubieran tenido éxito en el cortejo del favor del emperador todo habría sido diferente.

Entonces, ¿qué vamos a hacer con estos hechos? Las controversias surgen cuando surgen nuevas ideas que entran en conflicto con las creencias arraigadas y queridas de la gente. La Trinidad fue sin duda una idea completamente nueva que casi todos los estudiosos están de acuerdo no fue enseñada en absoluto en la Biblia hebrea (nuestro Antiguo Testamento). Por otra parte, la Trinidad era totalmente ajena a la forma del pensamiento Judía del primer siglo acerca de Dios y el Mesías. Así que si Jesús vino a la escena revelando esta "verdad" ¿dónde está la evidencia de ello? No tenemos ningún pasaje del Nuevo Testamento que explique o incluso declare la Trinidad. Por otra parte, no hay controversia dentro de la iglesia primitiva que de evidencia de que algunos cristianos rechazaron o necesitaron ser persuadidos de lo contrario. Además, cuando los cristianos viajaron al extranjero como misioneros, supuestamente con la enseñanza de la Trinidad, entre otras cosas, se encontraron con la persecución por una variedad de razones, sin embargo, en ningún caso, hubo allí un conflicto sobre si Jesús era Dios.

Por último, encontramos la controversia sobre la definición de Dios, pero no es hasta mucho más tarde. Creo que si tomamos estas líneas históricas de la argumentación juntos tenemos bases sólidas para rechazar el mito de que Jesús y / o los discípulos creían y enseñaban la doctrina de la Trinidad.

El Rico y Lázaro para los fariseos

El Rico y Lázaro
Del Libro La Cristiandad Extraviada
por Robert Roberts



El relato del rico y Lázaro (Lucas 16:19-31) es el principal baluarte de la creencia popular. Se presenta con gran confianza cada vez que ésta es atacada. Sin embargo, un poco de reflexión revelará que es inadecuado para el propósito para el cual se utiliza. En primer lugar debemos darnos cuenta, si podemos, de la naturaleza del pasaje de las Escrituras que se cita. Si es una narración literal-esto es, un relato de cosas que efectivamente sucedieron, dado por Cristo como una guía para nuestro entendimiento del estado "incorpóreo"-entonces es perfectamente legítimo presentarla para refutar el punto de vista expuesto en este capítulo. Pero en ese caso no sólo desbarataría este punto de vista sino también desbarataría la creencia popular, y establecería la idea que abrigaban los fariseos, a quienes estaba dirigida la parábola; porque al investigar se descubrirá que es la tradición de los fariseos la que forma la base de la parábola; una tradición que choca con la teoría popular del estado de los muertos en muchos puntos.

Mire los detalles de la parábola; vea cuán incompatibles son con la teoría popular. El hombre rico alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: "Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua." ¿Permite la teología popular que los inicuos que están en el infierno vean a los justos que están en el cielo? ¿O admite la posibilidad de que haya conversación entre los ocupantes de ambos lugares? ¿Tiene el alma inmortal puntas de dedos, lengua y otros miembros materiales sobre los cuales el agua tendría un efecto refrescante?

Abraham negó la petición del hombre rico, añadiendo como razón suplementaria: "Una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros no
pueden." ¿Es una sima un obstáculo para el tránsito de un alma inmaterial? El hombre rico le pidió a
Abraham que enviara a Lázaro donde sus cinco hermanos para que les testificara, a fin de que no vinieran ellos también al mismo lugar de tormento; pero Abraham contestó: "Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos." ¿Qué necesidad habría, de acuerdo a la idea popular, de que alguno se levantara de los muertos, en vista de que un espíritu comisionado de las "vastas profundidades" habría sido suficiente para comunicar la amonestación? Toda la narración se rodea de un aire de tangibilidad que es incompatible con la noción común del estado de los muertos. Además, piense en el cielo y el infierno donde estarían al alcance de la vista unos y otros, y que habría conversación entre ambos lugares. Si insistimos en considerar el relato como una narración literal, tendremos que aceptar todos estos detalles, que están en completo desacuerdo con la teoría popular.

¿Es literal la narración? Aun los creyentes tradicionalistas se refieren a ella como una parábola, lo que indudablemente es. Como parábola no tiene nada que ver con el asunto en disputa. Fue dirigida a los fariseos para reforzar la lección de que en el debido tiempo los poderosos y los ricos serían abatidos y los pobres serían exaltados; y que si los hombres no querían guiarse por el testimonio de Moisés y los profetas, los milagros (aun el levantamiento de un muerto) no podrían conmoverlos. La parábola no pretende enseñar el estado particular de los muertos que literalmente expresa: trata enteramente sobre la lección que se quería transmitir. Una parábola no enseña lo que literalmente dice; enseña algo aparte de sí misma, de otro modo no sería parábola. Podría argumentarse que todas las parábolas tienen su fundamento en la verdad. Así es, pero no expresan necesariamente cosas que son posibles. En las Escrituras se hallarán parábolas donde los árboles hablan, y el cardo va en procura de alianzas matrimoniales, y los cadáveres se levantan de sus tumbas para salir a recibir a otros cadáveres recién llegados (Jueces 9:8; 2 Reyes 14:9; Isaías 14:9-11).

La parábola del hombre rico y Lázaro está fundada en la verdad pero no necesariamente es un relato literal. Que los muertos hablaran fue necesario para el propósito de la parábola, y no sorprendería a los fariseos a los cuales fue dirigida. Porque, en verdad, incorpora la creencia de ellos. Esto es evidente por el tratado sobre el Hades escrito por Josefo (siendo él mismo un fariseo), que puede hallarse al final de sus obras recopiladas, y en el cual el lector encontrará una descripción del "seno de Abraham" y el lago ardiente en "una parte inconclusa del mundo." Hallará que la creencia de los fariseos (reflejada en la parábola de Jesús) es algo muy diferente de la creencia popular en el cielo más allá del firmamento, y en el infierno como un abismo en las partes oscuras y vertiginosas del universo. Un cuidadoso examen de esta creencia convencerá al lector de la gran diferencia entre la teoría judía incorporada en la parábola del rico y Lázaro, y la comúnmente aceptada doctrina de ir al cielo y al infierno.

Puede preguntarse por qué Cristo empleó parabólicamente una creencia que era ficticia, dándole de este modo su aparente aprobación. La respuesta es que Cristo no pretendía enseñar esta creencia en sí, sino sólo utilizarla para presentar el testimonio de un hombre muerto. Quería imprimir en sus oyentes la lección expresada en las últimas palabras de Abraham: "Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos"; y no podría haber hecho esto en ninguna forma más convincente que por medio de una parábola basada en la propia teoría de ellos sobre el estado de los muertos, según la cual los muertos estaban conscientes y por lo tanto capaces de conversar sobre el tema que él deseaba presentar. Esto no implicaba su aprobación de la teoría, así como tampoco su alusión a Beelzebú expresaba su reconocimiento de la existencia real de aquel dios pagano (Mateo 12:27; 2 Reyes 1:2,3).

Cuando Cristo tiene ocasión de hablar claramente acerca de los muertos, sus palabras están en armonía con la verdad. Examinemos el caso de Lázaro: Jesús dijo primeramente a sus discípulos: "Nuestro amigo Lázaro duerme." Pero cuando los discípulos entendieron sus palabras en forma literal, se nos dice: "Entonces Jesús les dijo claramente [indicando que la palabra 'duerme' no era clara ni literal]: Lázaro ha muerto" (Juan 11:14); "el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá" (Juan 11:25), es decir, por medio de la resurrección, porque al mismo tiempo dijo, "Yo soy la resurrección y la vida"; también había afirmado: "...vendrá hora cuando todos los que están el los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación" (Juan 5:28,29).

Es en estas claras palabras de Cristo donde hemos de buscar la verdadera idea de Cristo sobre el tema de la muerte, y no en un discurso parabólico, dirigido a sus enemigos para el propósito de confusión y condenación y no de instrucción.

En verdad sería extraño que una doctrina tan importante como la conciencia de los muertos en el cielo y el infierno tuviera que depender de una parábola. A aquellos que insisten en la parábola para este propósito se les debe preguntar qué haremos con el testimonio ya presentado en prueba de la realidad de la muerte. ¿Vamos a considerar superior una parábola y desechar el testimonio claro? ¿Vamos a torcer y violar lo que está claro para hacerlo concordar con lo que pensamos que significa aquello que es reconocidamente oscuro?
¿No es más bien lo opuesto el curso de la verdadera sabiduría, determinando y resolviendo aquello que es incierto por medio de aquello que es inequívoco? Si se arguyera, como ya se ha hecho, que era poco probable que Cristo perpetuara el error y encubriera la verdad en un asunto tan importante como el que se implica en la parábola empleada, es suficiente citar lo siguiente en réplica:

"Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? El respondiendo les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado. Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Por eso les hablo por parábolas." (Mateo 13:10-13)
"A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan." (Lucas 8:10)

El siguiente argumento bíblico en favor de la teoría popular, se presenta, por lo general, con un aire de gran confianza. "¿Acaso no vio Juan, en la isla de Patmos," dice el triunfante preguntador, "los redimidos de todo linaje y lengua y pueblo y nación, que se hallaban delante del trono de Dios dándole gloria? ¿Quiénes son éstos, si los justos no van al cielo al morir?"

Por lo general estiman que este argumento es abrumador. "Un momento, amigo; localicemos el primer versículo del capítulo cuarto de Apocalipsis, y veamos lo que encontramos ahí: 'Y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.' Las escenas que Juan presenció eran representaciones de cosas que iban a ser en un tiempo futuro, y por lo tanto, cuando vio una gran multitud alabando, contempló la asamblea de los resucitados tal como será en la segunda venida."


lunes, 22 de agosto de 2016

Un anhelo inmortal




Un anhelo inmortal
por Carlos Xavier

El apóstol Pablo advierte a sus lectores que no "reciban un espíritu diferente del que habéis recibido, ni que avalen un evangelio diferente del que habéis aceptado ... porque incluso si nosotros o un ángel del cielo os anunciara un evangelio contrario al que os hemos anunciado, sea anatema [maldito] ... porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz "(2 Corintios 11: 4, 14; Gál. 1: 8). El Apóstol Juan exhorta asimismo a sus lectores a no "creer a todo espíritu, sino probad los espíritus para ver si son de Dios", ya que por las pruebas "a los que se dicen ser apóstoles y no lo son, han sido hallados falsos" (1 Juan 4: 1-6; Apocalipsis 2: 2).

El propósito de este artículo es invitar al lector a buscar más allá y estudiar las Escrituras con un espíritu "Berea" (Hechos 17:11; Isa 34:16.) Con el fin de "pelear la buena batalla de la fe", para que podamos ser capaces de "apoderarnos de la vida eterna" (en la era venidera) - la vida que nos espera (1 Tim 6,12).. Como cristianos, fundados en la confesión de Pedro que Jesús es el "Hijo de Dios" (Mat. 16: 13-20) y no Dios el Hijo, no debemos tener miedo de cuestionar lo que hemos sido enseñados1 o cualquier experiencia personal (no importa cuan vívida y real)2 que podamos haber tenido en nuestras vidas. Y aunque el espacio no me permite abordar plenamente todos los pasajes
utilizados por aquellos que creen en la inmortalidad del alma3 (es decir, los que al final se aferran a una sola parábola, la de Lázaro y el hombre rico, Lucas 16: 19-31), mi objetivo es demostrar no sólo cómo el concepto engañoso del alma inmortal contradice el mensaje del Evangelio.

Quiero mostrar también cómo es un obstáculo para nuestro "asirnos de la vida eterna" como había prometido por Dios. "La suposición de que Juan prescinde [de la literal] futura resurrección [de los muertos] significaría que ha alterado significativamente la vista de la 'resurrección' encontrada en otra parte de los documentos del NT o en el judaísmo del período4 [donde] el resucitar de los muertos, no es 'espiritualmente' o metafóricamente, sino corporalmente ... Los datos del evangelio [de Juan] no corroboran la hipótesis de que Juan abandonó la resurrección futura por una calidad de vida actual, incluso una vida divinamente dada ... el idioma de ser levantado permanece resueltamente unido al futuro, al "último día" ... con lo que a buen término ofrece el Padre por el Hijo, el don de la vida "5

La creencia que el escritor se refiere aquí está fundada en las visiones proféticas descritas por Daniel 12: 2 e Isaías 26:19, donde una reanimación literal de los muertos por el poder del espíritu de Dios está a la vista. Este entendimiento no cambia en el centro de lo que finalmente el mensaje del Evangelio promete la vida eterna que debe alcanzarse sólo en el futuro Reino de Dios, es mantenida por Pedro en Pentecostés en Hechos 2: 29-35: "Hermanos y hermanas, todos sabemos que el patriarca David murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta hoy. Pero él era un profeta y sabía que Dios le había prometido bajo juramento que pondría a uno de sus descendientes en su trono. Al ver lo que había de venir, habló de la resurrección del Mesías, que él no fue dejado en el reino de los muertos, ni su carne vio corrupción ... Porque David no subió al cielo, y, sin embargo, dijo, ' El Señor [YHWH] dijo a mi señor [adoni, superior humano]: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies '"(RVA).

Una mirada más cercana a este pasaje clave revela que no sólo Pedro sabía de la muerte de David (que se describe como el sueño por Pablo) pero todo el mundo al alcance del oído también era consciente de este hecho. Pero, como Daniel, David también fue un profeta que vio "lo que estaba por venir ... la resurrección de entre los muertos del Mesías," una especie de preludio al núcleo de la promesa que el mensaje del Evangelio del Reino de Dios sólo puede proporcionar . Entonces, ¿qué significa esto? Nadie, ni siquiera los profetas, patriarcas o reyes, se dice que están actualmente vivos, conscientes y activos en el cielo, en el que sólo Jesús está en la actualidad, porque él es las "primicias [primero en resucitar de los muertos] de los que han dormido [muertos] "(1 Cor. 15:. 20-23; cp Hechos 26:23) "

1Cor 15:20: Si Dios resucitó a Cristo de entre los muertos, tampoco Cristo realmente fue las primicias (Éxodo 23:19; Levítico 23:10; Deuteronomio 18:... 4; Neh 10:35.) O el primero de muchos otros que también serán levantados de los muertos. (Ver también Romanos 8:29;. 1 Cor 15:23;. Colosenses 1:18.) (Griego aparche.) El término 'primicias' se refiere a una primera muestra de un cultivo agrícola que indica la naturaleza y la calidad de la resto de la cosecha; Por lo tanto, el cuerpo de la resurrección de Cristo da un anticipo de lo que los de los creyentes serán como "(notas de estudio ESV) si esto no es lo suficientemente claro para el lector, Pablo reitera el mensaje de Pedro: "Cuando David había servido al propósito de Dios en su propia generación, durmió [murió]; fue sepultado con sus padres y su cuerpo decayó" (Hechos 13:36).

La segunda parte de este versículo se traduce a veces "durmió con sus padres." Cuando usted hace un "recuento de la frase" usted descubrirá que todos los reyes registrados en los libros de 1 y 2 Reyes (cp. Crónicas) se dice que murieron y fueron sepultados con sus padres, desde Salomón a Joacim -
todos ellos! 7 En una pieza bellamente compuesta de poesía, menciona este hecho cuando, en su aflicción, él desea unirse a todos los que ya estaban en este estado de descanso (no disfrutar de las glorias del cielo) en lugar de haber nacido: "Si hubiera muerto al nacer, ahora me gustaría estar en paz. Yo estaría dormido y en reposo. Me gustaría descansar con los reyes del mundo y los primeros ministros, cuyos edificios muy bien ahora se encuentran en ruinas. Me gustaría descansar con los príncipes, ricos en oro, cuyos palacios estaban llenos de plata. ¿Por qué no me enterré como un niño que nació muerto, como un bebé que nunca vive para ver la luz? Porque en la muerte los impíos ningún problema causan, y los cansados están en reposo. Incluso los cautivos están a gusto en la muerte, sin guardias para maldecirlos. Ricos y pobres están por tanto allí, y el esclavo es libre de su señor "(Job 3: 13-19, NVI).

Si ninguno de los reyes está actualmente vivo y consciente en los cielos (o debajo de el), tenemos que suponer del mensaje de Pablo que el mismo lo aplica a los "padres" de David, los patriarcas que vinieron antes que él. ¿Cómo lo sabemos? El Antiguo Testamento da testimonio de que Abraham fue colocado con sus "padres en paz" (Génesis 15:15; 25: 8)., Lo mismo para Isaac y Jacob (Génesis 47: 28- 31), Moisés (Deuteronomio 31:14 -15; 34: 5), el rey David y su hijo Salomón (2 Sam 7:12; 1 Reyes 2:10; 11 y 21; cp.. 2 Crónicas. 9:21).

El Nuevo Testamento nuevamente verifica la naturaleza inmutable de su estado actual: "Todas estas personas seguían viviendo por fe, y murieron. Ellos no recibieron lo prometido; sólo lo vieron y lo saludaron a distancia [A través de declaraciones proféticas y promesas del pacto] ... Por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos, porque les ha preparado una ciudad para ellos "(Heb. 11: 13-15, RVA). El reformador Martín Lutero, aunque esto no es muy conocido, consideró la doctrina de la "inmortalidad del alma" como una superstición pagana introducida por el catolicismo romano. Lutero pasó a la historia diciendo: "Creo que no hay un lugar en la Escritura de más fuerza [que Ecl. 9: 5.] Pero los muertos que han caído en el sueño, no entienden nada de nuestro estado y condición, esto es contra la invocación de los santos y la ficción del purgatorio "

En 1524 Lutero predicó acerca del dormir del alma hasta la resurrección y fue atacado por su "el sueño de la doctrina muerta" por el británico Sir Thomas More. Pero Calvino fue vehementemente contra el sueño de los muertos: "Este versículo [Esteban oró:" Señor Jesús, recibe mi espíritu ", Hechos 7:59] claramente testifica que el alma del hombre no es un soplo que fuga [no muere], de acuerdo con los delirios de algunos locos, sino que es un espíritu esencial, y sobrevive a la muerte "(Calvino, Comentario sobre Hechos). El punto de vista equivocado había sido apoyado por dos padres líderes de la iglesia.

Tertuliano, c. AD 208: "Se define el alma como nacida del aliento de Dios, inmortal" (El alma, 22: 2).
Gregorio de Nisa, c. AD 360-394: "la filosofía pagana dice que el alma es inmortal. Esta es una piadosa [buena] descendencia [enseñanza] "(Vida de San Moisés 2:40).

Por desgracia, la simple verdad no ganó. Así que pido, al lector fiel, ¿por qué permites que esta invasión del paganismo disminuya el énfasis bíblico en "el último día" y el juicio en sí - un juicio que, según Pablo, le afectará también (Rom 14:10) ¿Qué sentido, en ese caso, le damos a los mandamientos explícitos del Señor Jesucristo? "El que cree en el Hijo tiene vida eterna; el que no obedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él ... Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá, y todo el que vive y cree en mí, no morirá eternamente "(Juan 3:36; 11: 25-26, NVI).. No hay manera de salir de la muerte, aparte de la resurrección cuando Jesús regrese. ¿Esta es su creencia?

1I.e. erróneamente como en esta falsa declaración:.... "La doctrina de la fe afirma que el alma espiritual e inmortal es creada inmediatamente por Dios" (Catecismo de la Iglesia Católica, Sec 2, cap 1, Art 1, Par 6, Hombre , 2.366,382; Art. 04.12.1035, 1992).
"Los cuerpos de los hombres, después de la muerte, vuelven al polvo, y ven la corrupción: (Gen 3:19; Hechos 13:36), pero sus almas, que ni mueren ni duermen, tienen una subsistencia inmortal, inmediatamente vuelven a Dios que las dio : (Lu 23:43; Ecl 12,7) "(Confesión de Westminster, 32.1, 1646AD).
2 "Un doctor dice que las experiencias cercanas a la muerte están en la mente" CNN
3 La Biblia presenta el alma como a toda la persona, y no una parte separada de él. Esto contradice la interpretación equivocada de 1 Tes. 5:23: "Todo su ser espíritu, alma y cuerpo", donde Pablo está simplemente usando varios términos para describir una y la misma entidad para mayor énfasis.
4 Cp. Gen 2:17; 3: 19-22; Job 7:21; 34: 14-15; Ecl. 12: 7; Sal. 6:15; 13: 3; 30: 9; 88: 10-15; 103: 14; 104: 29; 115: 17; Job 10: 18-19; Jer. 51:39; Ez. 18: 4, 20; Ecl. 3: 19-20; 9: 5, 10.
5 Marianne Meye Thompson, El Dios del Evangelio de Juan, 2001, p. 82-83.
6 Advertencia: ¡Tan bueno como la mayoría de los comentarios bíblicos son, ellos también se equivocan en este punto. El comentario ESV para el siguiente versículo (1 Corintios 1:23) dice: "Hasta ese momento, los que han muerto existen en el cielo como espíritus sin cuerpos"!
7. 1 Reyes 11 y 21; 14:20; 15: 8; 16: 6; 22:40; 2 Reyes 8:24; 10:35; 13: 9; 14:16; 13: 7; 16:20; 20:21; 21:18; 24: 6; cp. 2 Crón. 9:31; 12:16; 14: 1; 16:13.
8 "Rom. 14: 10-12: todo el mundo estará de pie ante Dios, que juzgará a todos en el último día. El futuro día del juicio está profetizado en Isaías. 45:23. Cada persona va a dar cuenta de su vida a Dios en el juicio "(ESV estudio nota).

Datos de los Unitarios en la Web

Información en el Internet sobre los defensores del Monoteísmo bíblico hebreo.
Edwin Mauricio Alza



Si alguno busca en Internet información sobre la doctrina de la Iglesia de Dios se topará con una etiqueta o rótulo endilgado por los trinitarios católicos: Monarquianismo dinámico. A continuación el concepto de una página evangélica trinitaria con mis comentarios entre corchetes.

El Monarquianismo (de mono “uno” y arche “gobernar”) [Apoc. 4:2] fue un herejía con relación a la naturaleza de Dios   [¿según el Edicto de Tesalónica 390?] que se desarrolló en el siglo segundo D.C.

Se levantó como un intento para sostener el Monoteísmo y refutar el Triteísmo [de tres dioses]; desafortunadamente, también contradice la doctrina ortodoxa [autotitulada "ortodoxa"] de la Trinidad.

El Monarquianismo enseña que hay un Dios en una persona: el Padre [Deut. 6:4; Mr. 12:29; Jn 17:3; 1Cor. 8:6; 1 Tim. 2:5]. La Trinidad enseña que hay un Dios en tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo [Concilio de Constantinopla 381]. La Trinidad es monoteísta [redefiniendo el monoteísmo bíblico hebreo], no politeísta como algunos de sus críticos aseguran.

El Monarquianismo fue dividido en dos grupos principales: los monarquíanos dinámicos y los monarquíanos modales.

El Monarquianismo Dinámico enseña que Dios es el Padre y que Jesús es sólo un hombre [no cualquier hombre sino Hijo de Dios porque el Dios Viviente lo trajo a la existencia en un acto milagroso en María], negando la subsistencia personal del Logos [no hay una persona llama Logos en la Biblia,más bien el logos o propósito de Dios es personificado usando la figura literaria] y que el Espíritu Santo es una fuerza o presencia de Dios el Padre [por algo es llamado espíritu del Padre, de Dios o de Jehová].

Los grupos actuales que caen [¿cómo proscritos?] dentro de esta categoría son los Testigos de Jehová [creen en la subsistencia personal de un Logos y una encarnación de este] , los Cristadelfianos y los Unitarios [unitarios bíblicos: Abrahámicos, Cristadelfianos, Iglesia de Dios 7 día, adventistas 7 día ].

Adicionalmente, algunos antiguos monarquíanos dinámicos fueron también conocidos como Adopcionistas, los cuales enseñaron que Jesús [hijo procreado por José] fue probado por Dios y después de pasar esta prueba y en Su bautismo, se le concedieron poderes sobrenaturales por Dios y fue adoptado como el Hijo. Maestros antiguos del Monarquianismo Dinámico fueron los Teodocianos, Tanner en Bizancio alrededor de 190 D.C. y Pablo de Samosata un obispo de Antioquía en Siria, alrededor del 260 D.C.

De estos datos trinitarios aprendemos que mucho más cerca de la iglesia primitiva existieron estos vigorosos monoteístas oponiéndose al alejamiento de la iglesia gentil hacia el paganismo. Él trinitarianismo fue recién cocinado como producto dogmático en el 390.

Fue 200 años antes que la Fe del señor Jesús: Oye Israel, Jehová nuestro Dios, Jehová uno es, aún gozaba del apoyo de una mayoría en el Oriente según la Enciclopedia Británica.

La posición exaltada de Jesús

La posición exaltada de Jesús
Edwin Mauricio Alza



Si bien es cierto Jesús de Nazareth nació de mujer como todo retoño y creció como todo niño israelita, fue por su obediencia hasta la muerte que Dios lo exaltó hasta el máximo lugar que un nacido de mujer podía llegar.

Nosotros los seguidores de Jesús, confesamos creer en tal posición que el Padre le ha dado. "Jesús es el Cristo, el Mesías, el hijo del Único Dios, Jesús será el Rey de Israel.
Esto es lo que creyeron todos los discípulos del NT, esto es lo que Jesús quiso que creamos sobre él y hay abundante evidencia para esta confesión.

La confesión de la Iglesia católica y su hija la iglesia protestante "evangélica" es más allá de lo que está escrito. Decir que Jesús es una "Segunda Persona o hipóstasis de un Dios de unidad compleja que es tres pero sin embargo es uno" es un dogma de los hombres que no se enseña en las Escrituras. Nadie debe exigir tal confesión religiosa. Nadie debería caminar en esa doctrina lesiva al monoteísmo hebreo que es el precioso legado de Dios a Israel y que es la fe de nuestro señor Jesus el Mesías. Marcos 12:29-31.

Lea con cuidado lo que debemos creer de Jesús.

Lucas 3:15, Como el pueblo estaba a la expectativa, y todos se preguntaban en sus corazones acerca de Juan, si no sería él el Cristo...

Juan 1:20, Y Juan confesó y no negó; confesó: Yo no soy el Cristo.

Juan 1:41, Andrés encontró primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido quiere decir, Cristo).

Juan 1:45, y le dijo: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, y también los profetas, a Jesús de Nazaret, el hijo de José.

Juan 4:25, La mujer le dijo: Sé que el Mesías viene (el que es llamado Cristo)

Mateo 16:20, Entonces ordenó a los discípulos que a nadie dijeran que El era el Cristo (Mesías).

Juan 9:36, y hallándolo, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo del Hombre?

Juan 11:27, Ella le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que viene al mundo.

Mateo 16:16, Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

Juan 10:24, ¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Cristo, dínoslo claramente. Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis.

Lucas 22:67, y llevaron a Jesús ante su concilio, diciendo: Si tú eres el Cristo, dínoslo. Pero El les dijo: Si os lo digo, no creeréis.

Mateo 26:63, Y el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente que nos digas si tú eres el Cristo, el Hijo de Dios. Jesús le dijo: Tú mismo lo has dicho.

Lucas 24:19, Las referentes a Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo...Pero nosotros esperábamos que El era el que iba a redimir a Israel.

Lucas 24:44, Y les dijo: Esto es lo que yo os decía cuando todavía estaba con vosotros: que era necesario que se cumpliera todo lo que sobre mí está escrito en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos...y les dijo: Así está escrito, que el Cristo padeciera y resucitara.

Juan 20:31, pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que al creer, tengáis vida [que no acaba] en su nombre.

domingo, 21 de agosto de 2016

La "palabra" en Isaías.



La "Palabra" en Isaías

Una clave para entender el Nuevo Testamento
por Sarah Buzzard


"La razón por la que Juan optó por llamar al ... Hijo por el título Logos ha causado mucha investigación. En general se supone que hay un fondo griego (logos era un concepto importante en la filosofía metafísica) y en un fondo hebreo (la palabra de Dios es prácticamente personificada en algunas partes del AT -. Por ejemplo, en Prov 8). "6

En la comprensión del trasfondo hebreo de la "palabra" en el Antiguo Testamento y por qué Juan optó por utilizar este concepto para el Mesías, Isaías es particularmente útil. El profeta ofrece una descripción bastante detallada de la "palabra de Dios". Y puesto que los escritores del Nuevo Testamento, se valen de Isaías, es esclarecedor leer su concepto de "la palabra" en sus escritos, sobre todo el evangelio de Juan. Los primeros capítulos de Isaías contienen "la palabra" en su sentido más típico del Antiguo Testamento, como la instrucción o la ley de Dios. El paralelismo sinónimo tanto de Isaías 2: 3 y 5:24 es para definir "la palabra de Dios", como su ley. Las dos últimas líneas de 2:3 leemos: ". La ley saldrá de Sión, y la palabra del Señor de Jerusalén" Del mismo modo, Isaías 1:10 define "la palabra", como la instrucción de Dios: "Oíd la palabra del Señor, gobernantes de Sodoma; escuchad la instrucción de nuestro Dios, pueblo de Gomorra. "A partir de estos tres pasajes, podríamos definir "la palabra" como la instrucción o la ley de Dios.

Sin embargo, en Isaías 9: 8, el concepto de "la palabra" se expande a través de la personificación. "El Señor envía una palabra a Jacob, y desciende en Israel." A pesar de que aquí "palabra" puede ser traducida como "mensaje", un comentarista sugiere una interpretación más personal: "La palabra está a la vez en la naturaleza y la historia y el ángel del Señor : corre rápidamente a través de la tierra, y cuando es enviada por el Señor, viene a los hombres para destruir o para curar, y nunca vuelve nula a remitente "7

Esta descripción del mensajero se puede comparar a Cristo.. La "palabra" aquí es autocumplida; que tiene más poder personal que un simple mensaje o instrucción. "La hierba se seca, la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre" (Isa. 40: 8). Un comentarista parafrasea este versículo: "El hombre y su poder no son más que transitorios, mientras que la palabra, con el propósito de proclamar, de Dios permanece para siempre." 8

El "propósito proclamado" en el contexto sugiere especialmente la buena noticia de la manifestación de la gloria de El Señor. Aquí Isaías ilustra lo que se piensa que es un concepto exclusivamente del Nuevo Testamento de la palabra como el mensaje del reino. Otro comentarista interpreta este pasaje: "Los hombres que viven en la carne son universalmente impotentes, pereciendo, limitados; Dios, por el contrario, es el omnipotente, eterno, que todo lo determina; y como Él mismo, por lo que es su palabra, que, es la considerada como el vehículo y la expresión de su voluntad y pensamiento, no es algo separado de sí mismo, y por lo tanto es lo mismo que Él. "9

Es interesante que estos dos comentaristas, al exponer Isaías, han aclarado Juan 1: 1. En el principio era la Palabra - "el objetivo proclamado de Dios" o "el vehículo y la expresión de su voluntad y el pensamiento" - y esta palabra estaba con Dios, y era "lo mismo que él." Esta palabra se hizo carne en Jesús. Isaías 45:23 y 55:11 son similares entre sí en su descripción de "la palabra de Dios." Ambos explican que se ha salido de la boca de Dios en justicia, y no volverá atrás. "No volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié" (55:11).

Jesús, la última personificación de "la palabra" no subió a Dios sin tener éxito en el cumplimiento de la voluntad de Dios para él. Una explicación del comentarista de "la palabra" aquí también describe perfectamente a Cristo: "En la medida que sale de la boca de Dios adquiere forma, y de esta forma se oculta una vida divina, a causa de su origen divino; y lo que se ejecuta, con la vida de Dios, dotado de poder divino, suministrado con comisiones divinas, como un mensajero veloz a través de la naturaleza y el mundo de los hombres, no para derretir el hielo, por decirlo así, y aquí para sanar y salvar; y no vuelve de su curso hasta que se ha dado cumplimiento a la voluntad del remitente. Este retorno de la palabra a Dios supone también su naturaleza divina. "10

Al personificar "la palabra", Isaías deja claro que se trata de algo más que la comunicación, la enseñanza o la ley. En cambio, se pone de manifiesto que "Un enunciado era considerado por los hebreos casi como un poder personal en el cumplimiento de sí mismo." 11 Y así Isaías ayuda a entender "la palabra" de Juan 1: 1 como el poder personal autocumplido de Dios, que se hizo carne en Jesús y logró el propósito de Dios.

7 F. Delitzsch y C. F. Keil, Comentario sobre el Antiguo Testamento, Peabody, MA: Hendrickson, 1989, p. 256.
8 Arthur Peake, ed, un comentario sobre la Biblia, Londres:. Thomas Nelson and Sons, 1919, p. 461.
9 Keil y Delitzsch, p. 143. 10 Ibid., P. 359. 11 Peake, p. 468.