sábado, 27 de agosto de 2016

¿Es trinitario el saludo apostólico?

¿Es el saludo de Pablo una enseñanza sobre la Trinidad?



Del libro El Único Dios Verdadero
por Erick HH Chang

2 Corintios 13.14

Lo mismo es cierto en 2 Corintios 13.14:

"La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del espíritu santo sean con todos vosotros".

En el uso de Paulino, "Señor Jesús Cristo" no es un título que le sitúe como igual a Dios, sino que le hace distinto del "único Dios", como se ve en 1 Corintios 8.6, donde se declara que para nosotros sólo hay "un solo Dios , el Padre, y un Señor Jesús Cristo "o, en palabras de 1 Timoteo 2.5," Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesús Cristo hombre ".

2 Corintios 13.14 es de ningún valor para el trinitarismo ya que no hay mención ni de la palabra "Padre" o la palabra  "Hijo". El hecho de que Jesús es mencionado antes que Dios muestra que tanto "la gracia" y "el amor" aquí tienen que ver con la salvación, porque nadie viene al Padre, sino por medio de Cristo (Juan 14,6); porque Dios ha determinado en su sabiduría eterna que "no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hechos 4.12).

En nuestra experiencia de salvación, nos acercamos a Cristo en primer lugar, y a través de él experimentamos el amor de Dios, y sólo entonces experimentamos su Espíritu obrando en nuestras vidas. Además en Pablo definitivamente no hay cuestión de trinitarianismo; la afirmación de "un Dios" (Ro.16.27; Ro.3.30; 1Cor.8.6; 8,4; Eph.1.3; 3,14; 4,6; 1Tim.1.17; 2.5, etc) confirma que su fe está firmemente arraigada en el monoteísmo inflexible del AT.

Isaías 45 es uno de los capítulos donde este monoteísmo inflexible se expresa y donde, confronta la idolatría de Israel, el Señor Dios declara tres veces en dos versos (vv.21,22) que él es el único Dios que existe:

20 "Reuníos, y venid; acercaos, los sobrevivientes de entre las naciones! No tienen conocimiento los que llevan su ídolo de madera, y los que ruegan a un dios que no puede salvar. 21 Declaren y presenten su caso; que deliberen juntos! ¿Quién dijo esto hace mucho tiempo? Quién lo declaró de antiguo? No soy yo, el Señor? Y no hay más Dios que yo, Dios justo y Salvador; no hay otro fuera de mí. 22 Mírenme, y sean salvo, todos los confines de la tierra! Porque yo soy Dios, y no hay otro ".

La familiaridad del Apóstol Pablo con este capítulo se refleja en sus cartas: Col.2.3 - Isa.45.3; Ro.9.20 - Isa.45.9; 1Cor.14.25 - Isa.45.14; Ro.11.33 - Isa.45.15; y Ro.14.11; Filip. 2.10-11 - Isa.45.23.

viernes, 26 de agosto de 2016

"Textos de prueba" de la inmortalidad del alma

Algunos argumentos que pretenden probar la supervivencia del ama
Del libro La Cristiandad Extraviada
por Robert Roberts



Se han adelantado otros argumentos en favor de la inmortalidad del alma, basados en la Biblia, pero que no encuadran en la categoría de los pasajes citados arriba, sino más bien pretenden ser deducciones de principios bíblicos. Puede ser provechoso examinar algunos de estos argumentos antes de seguir adelante.

"No hay paz, dice mi Dios, para los impíos" (Isaías 57:21). Esta declaración se cita para probar que existe el tormento de los inicuos. Indudablemente no se necesita ningún argumento para mostrar que no sirve en absoluto para tal propósito. La declaración es verdadera, sin importar la teoría que se pueda tener referente al destino de los inicuos. Mientras los inicuos viven, ya sea en esta vida o después de la resurrección, no hay paz para ellos. Es imposible que puedan tener paz, sobre todo porque están esperando el tiempo cuando serán el objeto de la venganza judicial y devoradora de Dios. Pero esto no demuestra (como se pretende que lo hace) que son inmortales. Semejante idea queda totalmente excluida por los pasajes anteriormente citados.

La aparición de Moisés y Elías en el Monte de la Transfiguración (Mateo 17:3). Por lo que respecta a Elías, está testificado que no vio la muerte, sino que fue trasladado-llevado corporalmente (2 Reyes 2:11). Su aparición, por lo tanto, no sería prueba de la existencia de espíritus incorpóreos. En cuanto a Moisés, si estuvo presente en forma corporal, previamente debió haber sido levantado de entre los muertos. Que él se manifestó en forma corporal es evidente por el hecho de que los discípulos-hombre mortales-lo vieron y lo reconocieron. Pero queda en duda si Moisés o Elías estuvieron literalmente presentes. El testimonio es que las cosas vistas fueron una "visión" (Mateo 17:9). Y por Hechos 12:9 aprendemos que la visión es lo opuesto a la realidad, esto es, algo visto a la manera de un sueño, algo aparentemente real, pero en realidad sólo mostrado en visión al espectador.
La audibilidad de las voces no resuelve el asunto ni para un lado ni para el otro, porque en visión, como en un sueño, se pueden oír voces que no existen, salvo en los nervios auditivos del vidente. En los sueños la ilusión es el resultado de desorden funcional; en visión, es el resultado de la voluntad activa de Dios, que obra sobre la estructura auditiva del vidente que se halla en trance (ver Hechos 10:13; también el cántico de los seres vivientes del Apocalipsis y la voz de las "almas" bajo el "altar"). La presencia de Jesús (un personaje real) como uno de los tres tampoco contribuye mucho a hallar una solución, porque no habría ninguna imposibilidad en causar que Moisés y Elías aparecieran en visión a Jesús y conversaran con él. Es probable que Moisés y Elías hayan estado efectivamente presentes, pero el uso de la palabra "visión" desequilibra un poco el asunto. En ningún caso se puede interpretar la transfiguración como una prueba de la inmortalidad del alma. Fue sin duda una ilustración gráfica del reino, en cuanto representaba a Jesús en su poder y gloria consumados, exaltado sobre le ley (representada por Moisés) y los profetas (representados por Elías), y por lo tanto elevado a la posición que los profetas señalan, cuando a la cabeza de la nación de Israel y de toda la tierra, él cumplirá la predicción de Moisés y el mandato de la voz celestial: "A él oiréis en todas las cosas que os hable" (Hechos 3:22); "a él oíd" (Mateo 17:5).

"Dios no es Dios de muertos, sino de vivos" (Mateo 22:32). Si el creyente tradicionalista sacara una conclusión lógica de esta declaración, percibiría que en vez de probar la realidad de la inmortalidad del alma, establece indirectamente lo contrario. Reconoce la existencia de una clase de seres humanos que no están "vivos" sino "muertos." ¿Quiénes son? Según la teoría popular, no hay "muertos" en lo que a la raza humana se refiere; todo ser humano vivirá para siempre. No puede sugerirse que significa "muertos" en el sentido moral porque esto queda expresamente excluido debido al tema que Jesús está tratando: la resurrección de los cuerpos muertos de la tierra (versículo 31).
Los saduceos negaban la resurrección. Cristo demostró la realidad de ella citando las palabras de Jehová registradas por Moisés: "Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob." ¿Cómo dedujo Jesús la resurrección de estas palabras? Afirmando que Dios no era el Dios de aquellos que estaban muertos en el sentido de estar extinguidos (ver Salmos 49:18,19). Pero, debido a que Dios se llamó a sí mismo el Dios de tres hombres que estaban muertos, Jesús razonó que Dios pensaba resucitarlos; porque Dios "llama las cosas que no son [pero que han de ser] como si fuesen" (Romanos 4:17). Los saduceos entendieron la idea del argumento, lo cual los dejó callados.
Pero si, como se afirma por lo general, el significado de "Dios no es Dios de muertos, sino de vivos" fuese que Abraham, Isaac y Jacob estaban vivos, entonces el argumento de Cristo para probar la realidad de la resurrección de los muertos queda destruido. Porque si se afirmara que Abraham, Isaac y Jacob estaban vivos, ¿cómo podría esto demostrar el propósito de Dios de resucitarlos?
El argumento mismo requiere que estén muertos, a fin de ser partícipes de la resurrección. De este modo, el hecho de que están muertos en la ocasión en que Dios se llama Dios de ellos, implica que tiene el propósito de resucitarlos. Pero si se rechaza la realidad de que están muertos, como la rechaza la teología popular al decir que eran inmortales y que no podían morir, la idea principal del argumento de Cristo queda completamente destruido. Visto de la otra manera, el argumento es irresistible y nos explica por qué dejó a los saduceos callados.

"Sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos" (Mateo 18:10).
¿Cuáles ángeles? Los ángeles "de estos pequeños que creen" (Mateo 18:6). Es costumbre identificar los términos "espíritus" y "ángeles" como sinónimos y creer que la expresión "sus ángeles" se refiere a los "pequeños" mismos; pero esta es una suposición en tan completo desacuerdo con el sentido del caso así como con el significado de las palabras, que no merece respuesta alguna. Los "pequeñitos" son aquellos que "reciben el reino de Dios como un niño" (Marcos 10:15), y "sus ángeles" son los ángeles de Dios que supervisan los intereses de él. "El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen" (Salmos 34:7). "¿No son todos [los ángeles] espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación" (Hebreos 1:14)? Esta es una buena razón para que procuremos "no despreciar a uno de estos pequeñitos"; pero si adoptamos la versión popular que hay sobre el asunto, entonces la razón se desvanece. "Mirad que no menospreciáis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus espíritus redimidos están en los cielos." Esto encerraría una paradoja. No obstante, sin esto, la prueba de la inmortalidad del alma que algunos ven en este pasaje, no podría hallarse en parte alguna.

"En el camino de la justicia está la vida; y en sus caminos no hay muerte" (Proverbios 12:28). Esto se cita algunas veces para probar que, en lo que respecta a los justos en todo caso, no existe ni siguiera extinción momentánea del ser. Si el pasaje demuestra esto, también establece lo inverso, es decir, que en el camino de la injusticia está la muerte; y que en sus caminos no hay vida. Las estipulaciones de una proposición afirmativa tienen el mismo valor en una negativa. De ahí que si este pasaje prueba la inmortalidad literal de los justos, también prueba la mortalidad literal de los inicuos, lo cual es más de lo que aquellos que usan este argumento están dispuestos a aceptar. El pasaje corrobora la proposición de que la Biblia está contra la doctrina de la inmortalidad del alma.

"Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar" (Mateo 10:28). Este es el gran triunfo del defensor tradicionalista. El cree que aquí pisa terreno seguro y recita el pasaje con un énfasis que no pone al citar otros pasajes. Sin embargo, por lo general canta victoria demasiado pronto. Comienza a comentar antes de terminar de leer el versículo. Con regocijo pregunta por qué no se ha citado antes este pasaje, y otras cosas por el estilo. Si le pedimos que continúe leyendo el versículo y no lo deje a medio terminar, no lo hace de muy buena gana. Sin embargo, continúa leyendo aunque sea a regañadientes y tropieza con la parte final: "Temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno."

Al percibir instantáneamente el desastre que esta parte de la exhortación de Cristo produce en su teoría del alma inmortal e imperecedera, él sugiere que en esta caso "destruir" significa "afligir" o "atormentar." Pero esto carece de fundamento. En realidad, nunca un teórico en apuros ha aventurado una sugerencia más endeble que esta. En todos los casos en que se usa apollumi-la palabra griega traducida aquí como "destruir"-es imposible descubrir la menor insinuación de la idea de aflicción o tormento.

Añadimos a continuación algunos ejemplos de la forma en que la palabra apollumi ha sido traducida en el Nuevo Testamento: "Herodes buscará al niño para matarlo" (Mateo 2:13); "tuvieron consejo contra Jesús para destruirle" (Mateo 12:14); "a los malos destruirá sin misericordia" (Mateo 21:41); "destruyó a aquellos homicidas" (Mateo 22;7); "persuadieron a la multitud que pidiese a Barrabás, y que Jesús fuese muerto" (Mateo 27:20); "¿has venido para destruirnos?" (Marcos 1:24); "le echa en el fuego y en el agua para matarle" (Marcos 9:22); "y destruirá a los labradores" (Marcos 12:9); "¿Es lícito en día de reposo hacer bien, o hacer mal? ¿Salvar la vida o quitarla?" (Lucas 6:9); "el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres" (Lucas 9:56);
"y vino el diluvio y los destruyó a todos" (Lucas 17:27); "llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos" (Lucas 17:29); "y los principales del pueblo procuraban matarle" (Lucas 19:47); "El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir" (Juan 10:10); "No hagas que por la comida tuya se pierda" (Romanos 14:15); "destruiré la sabiduría de los sabios" (1 Corintios 1:19); "y perecieron por el destructor" (1 Corintios 10:10); "derribados, pero no destruidos" (2 Corintios 4:9); "Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder" (Santiago 4:12); "después destruyó a los que no creyeron" (Judas 5).

En todos estos casos la palabra griega apollumi tiene un significado muy diferente de "afligir" o "atormentar." El lector sólo tendrá que sustituir cualquiera de estas palabras en cualquiera de los pasajes citados para ver cuán ilógico sería semejante cambio. ¿Si en todos los demás casos la palabra griega apollumi tiene su significado natural de destruir o matar, ¿por qué se le debe asignar un significado especial en Mateo 10? Ninguna razón se puede dar fuera de la ya indicada, esto es, la de la necesidad de la teoría del creyente tradicionalista. Esta no es en absoluto una buena razón y, por lo tanto, la echamos a un lado y averiguamos lo que Jesús quiso decir al exhortar a sus discípulos así: "Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno."

Contestamos que la "vida," en abstracto, que es el equivalente de la palabra traducida "alma," es indestructible. Pero la vida no es el hombre mismo ni le sirve de nada si no le es dada. El propósito de Dios es devolver la vida a aquellos que le obedecen, y devolverla a perpetuidad. Esto constituye la esencia de la declaración que estamos considerando. No hemos de temer a aquellos que sólo pueden demoler el cuerpo corruptible del creyente pero no pueden hacer nada para impedir que Dios le dé vida eterna en el futuro por medio de la resurrección. Hemos de temer a aquel que tiene poder para destruir tanto el cuerpo como el alma (vida) en la Gehena; es decir, en la retribución venidera por medio de una destructiva manifestación de fuego, que consumirá totalmente a los impíos delante del Señor. Hemos de temer a Dios, que tiene el poder de aniquilar completamente y que usará su poder sobre todos aquellos que sean indignos de la vida eterna. No hemos de temer a quienes no pueden hacer más que apresurar la disolución a la cual estamos sujetos por causa de Adán.

jueves, 25 de agosto de 2016

Jesús confirma la tierra prometida



Jesús y la promesa de la tierra
Anthony F. Buzzard



Estamos en el meollo del problema que afecta a las versiones actuales de la fe. Una falsa distinción y división está siendo creada por el llamado "dispensacionalismo" . Las enseñanzas de Jesús no quedan en el centro del plan de salvación propuesto por los dispensacionalistas. John Walvoord dice que el Sermón de la Montaña "no trata de la salvación, sino del carácter y la conducta de aquellos que pertenecen a Cristo ... Que es conveniente señalar a un incrédulo que la salvación en Cristo no es simplemente la intención de este mensaje ... El Sermón de la Montaña, en su conjunto, no es la verdad de la iglesia precisamente ... No se trata de delinear la justificación por la fe o el evangelio de la salvación". Más bien ambiguamente él añade que debe ser relegado a una "verdad sin importancia" (Mateo: Thy Kingdom Come, Moody Press, 1984, pp 44, 45).

 La parábola del sembrador en Mateo 13, Marcos 4 y Lucas 8, de hecho, nos da exactamente la información que necesitamos para definir el Evangelio y la forma en que debe ser aceptado. Jesús dejó muy claro que la aceptación de su propia predicación del Reino de Dios es el primer paso a la salvación: "Cuando alguien oye la Palabra del Reino y no la entiende, viene el diablo y arrebata lo que fue sembrado en su corazón para que no lo pueda creer y ser salvo "(Mateo 13:19 y Lucas 8:12).

 La tierra prometida/ Reino, que es el corazón del Evangelio de Jesús, se ha perdido. El 77% de nuestra Biblia, que es el Antiguo Testamento ha sido separado del Nuevo Testamento. Hemos olvidado que Dios predicó el evangelio a Abraham (Gálatas 3:8) y que la predicación de Jesús del evangelio en el Nuevo Testamento se basa en el pacto hecho con Abraham. Dios prometió la tierra a Abraham y a su descendencia. Jesús prometió la tierra a los cristianos (Mateo 5:5; Apocalipsis 5:10).

 El "asesinato del texto [Antiguo Testamento bíblico]" por la erudición crítica ha sido igualmente responsable de la supresión de la esperanza en el pacto de "la vida en la tierra" (El Evangelio y la Tierra, p. 48). Es fragmentar la Biblia Hebrea en los intereses de la teoría de la composición, la erudición perdió de vista lo que James Dunn ha llamado la presuposición Paulina sobre la autoridad de las Escrituras, "que una sola mente y propósito [de Dios] inspiró a los varios escritores [de la Biblia]" (Comentario sobre Romanos, Word Books, 1988, p. 202). Después de casi dos mil años de incomprensible oposición Gentil, la promesa a Abraham de la descendencia, la bendición, la grandeza y la tierra debe ser reinstalada en la enseñanza de las iglesias como el tema coherente y unificador de la fe bíblica en Dios y en Cristo y el núcleo esencial del Evangelio Cristiano acerca del Reino de Dios. No podría haber un punto de reunión más grande de la cristiandad fragmentada. Ningún tema, salvo el que une toda la revelación divina puede proveer a las iglesias con el mensaje unificado que tan desesperadamente necesitan.

Como James Dunn dice:

"La idea de la" herencia "era una parte fundamental de la comprensión judía de su relación en el pacto con Dios, por encima de todo, de hecho casi exclusivamente, en relación con la tierra - la tierra de Canaán suya por derecho de herencia como se había prometido a Abraham ... [Este ] es uno de los temas más emotivos en la identidad nacional propia judía ... Central a la autocomprensión judía era la convicción de que Israel era la herencia del Señor ... Integral a la fe nacional era la convicción de que Dios había dado a Israel la herencia de Palestina, la tierra prometida. Este es el axioma que Pablo evoca y se refiere al nuevo movimiento cristiano en su conjunto, los gentiles, así como los judíos. Son herederos de Dios. La especial relación de Israel con Dios se ha extendido a todos en Cristo y la promesa de la tierra se ha transformado en la promesa del Reino ... Esa herencia del reino, ciudadanía plena bajo el gobierno de Dios solo, es algo aún esperado por los creyentes "(Comentario sobre Romanos, páginas 213, 463, énfasis añadido).
Una vez más hay que insistir en la relación directa entre el cristianismo primitivo y el pacto con Abraham. Como Dunn dice:
 "El grado en que se determina el argumento de Pablo por la actual comprensión de sí mismo de su propio pueblo está claramente indicado por su cuidadosa redacción que recoge cuatro elementos clave en que la auto-comprensión: la promesa del pacto a Abraham y a su descendencia, la herencia de la tierra como su elemento central ... Se había convertido casi en un lugar común de la enseñanza judía de que el pacto prometido que la simiente de Abraham heredaría la tierra [compare con Mateo 5:5;.. Apocalipsis 5:10] ... La promesa ha sido interpretada como fundamental para la auto-conciencia de Israel como pueblo del pacto de Dios: Era la razón por la cual Dios los había escogido en el primer lugar entre todas las naciones de la tierra, la justificación para la celebración de sí mismos como distintos de los otros países, y la esperanza confortante que hizo su actual humillación nacional soportable ...

 "El caso de Pablo revela la fuerte continuidad que él vio entre su fe y la promesa fundamental de las Escrituras de su pueblo ... Pablo no tenía ninguna duda de que el Evangelio que él proclamó era una continuación y cumplimiento de la promesa de Dios a Abraham [compare con. Gal. 3:8]. Pero era igualmente evidente que los herederos de la promesa de Abraham ya no deberían ser identificados en términos de la ley. Para Génesis 15:6 ['Abraham creyó a Dios y le fue contado por justicia'] muestran con suficiente claridad que la promesa fue dada y aceptada por la fe, aparte de la ley en su totalidad o en parte "(Comentario sobre Romanos, pp 213, 463, énfasis añadido).
"La primera tarea de la exégesis [explicación de la Biblia] es penetrar en lo posible dentro del contexto histórico (s) del autor y de aquellos por quienes él escribió. Gran parte de esto implica lo que se da tanto de parte del autor y los destinatarios. Cuando un lector moderno no es consciente de (o indiferente a) estos supuestos y preocupaciones compartidas será imposible escuchar el texto que el autor pretendía que se escuche (y supuso que sería escuchado). En este caso, una parte importante de ese contexto es la auto-comprensión de los judíos y el judaísmo en el siglo I y de los gentiles que simpatizaban con el judaísmo. Dado que la mayoría de la historia cristiana y la erudición, lamentablemente, han sido indiferentes a la comprensión de esto mismo, si no francamente hostiles a ella, una apreciación adecuada de Pablo en su interacción con la comprensión de sí mismo ha sido prácticamente imposible [cp. la advertencia de Pedro sobre el peligro de malentender a Pablo!]" (Comentario sobre Romanos, pp xiv, xv, énfasis añadido).

Revisión del libro El Único Dios Verdadero

Revisión del libro El Único Dios Verdadero
por Bárbara Buzzard



"Donde hay creencia en más de una persona que es Dios, eso es, por definición, politeísmo."            
Rara vez puedo encontrar un libro con tanto contenido remachado desde su introducción que puedo escribir una revisión basada únicamente en eso - este es uno de esos libros. (Y rara vez los libros tienen introducciones de 41 páginas!) También quería que los lectores sean conscientes del hecho de que este volumen está disponible en línea gratis -the only true god .org, Va a ser el más rico de haberlo leído. El Autor Eric Chang abre afirmando que Jesús usó la palabra "monoteísmo" cuando dijo: "Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesús Cristo, a quien has enviado" (Juan 17:3).

Se observa esto cuan central para el corazón y la mente de Jesús, es la base misma de su enseñanza. ¿Cómo podría entonces este elemento fundamental es visto  por nuestra sociedad actual como no esencial? "Las palabras de Jesús son tan claras que no se necesitan técnicas lingüísticas complicadas para explicarlas. Lo que Jesús afirma con claridad cristalina es que sólo hay un Dios, Aquel a quien llamó "padre", y pidió a sus discípulos que le invocan de la misma manera ... Jesús habla de sí mismo como del enviado por 'el único Dios verdadero' debe, por lo tanto, han sido perfectamente obvio para cualquiera que realmente escucha lo que Jesús dijo que si el Padre es el único Dios verdadero, entonces nadie más puede también ser Dios junto a él. "[1] "Pero el problema de fondo creado por la elevación de Jesús al nivel de la deidad es que se crea una situación en la que hay al menos dos personas que se cuentan ambas por igual como Dios; esto trae al trinitarianismo en conflicto con el monoteísmo de la Biblia ". [2]

Chang explica que cuando la iglesia cortó su conexión con sus raíces judías, los creyentes perdieron la comprensión de los significados de los términos y conceptos, una vez conocidos. Esta pérdida tiene graves consecuencias cuando se trataba de el origen y el significado de 'la palabra'. Y luego siguió algunas medidas bastante desesperados para dignificar las ideas extranjeras en el texto, y para impresionar, y torcer versos en algo distinto de lo que pretenden. "La iglesia más tarde gentil sin embargo, no ... distinguió el significado entre "señor" como se aplica a Jesús y  "Señor" como se aplica a Dios." [3] Y así, dice Chang, el Trinitarismo nació, pero con una consecuencia muy grave: el Padre fue marginado o relegado cuando Jesús fue adorado como Dios.

Chang le pregunta con agudeza: "¿Somos realmente monoteístas como suponemos nosotros mismos ser?" [4] Se hace el punto que Jesús vivió y enseñó como un monoteísta, pero que nosotros, como discípulos parecemos haber desviado su curso. "a los Trinitarios cristianos les gusta clasificarse a sí mismos entre los Judíos y musulmanes como monoteístas. El problema es que ni el judaísmo ni el Islam reconoce el Cristianismo Trinitario como verdaderamente monoteísta, ni tiene en cuenta las afirmaciones cristianas ". [5] Eric Chang fue él mismo un Trinitario dedicado durante más de 50 años, después de haber sido pastor, líder de la iglesia y maestro durante 40 años. Mientras analizaba la cuestión de cómo los musulmanes se podrían alcanzar con el evangelio del reino de Jesús, que llegó a la plena conciencia de que eso no podría suceder.

No van a escuchar el Evangelio, ya que no proviene de una base monoteísta. Este hallazgo fue crudo y chocante cuando él llegó a la conclusión de que el Evangelio no puede ser predicado a las naciones musulmanas y judías. De la mano con eso, Chang vio que tenía que volver a evaluar si su propio cristianismo era monoteísta. Llegó a la conclusión siguiente: "Cuando examiné mis propios pensamientos, yo también me di cuenta de que mi trinitarianismo era desde la raíz incompatible con el monoteísmo bíblico." [6] Yo digo alabar a Dios, luego debo ser un hombre honesto!

Particularmente me encanta la descripción de los cambios que Chang encontró necesario hacer: "Para mi sorpresa, una vez que empecé a dejar a un lado mis propios prejuicios e ideas preconcebidas y volví a evaluar cada texto para ver lo que realmente está diciendo, y no la forma en que lo los trinitarios habían interpretado, el mensaje que surgió a partir del texto resultó ser diferente de lo que había imaginado que fuera. Esto fue especialmente cierto en Juan 1: 1. Debido a mi trinitarianismo profundamente arraigado, este proceso dio lugar a una larga lucha (y un montón de trabajo duro) para llegar a la verdad del mensaje bíblico. "[7] Por desgracia, no sé de muchos que hayan tenido el valor de tomar las medidas que él tomó, ni la honestidad de admitir estar equivocado. Chang dice que pensaba que estaba solo en sus creencias, y su sorpresa al encontrar que Hans Kung previamente había declarado la doctrina de la Trinidad ser anti-bíblica "[8]

De hecho, Kung dijo lo siguiente:" De hecho en todo el Nuevo Testamento mientras que si existe la creencia en Dios Padre, en Jesús el Hijo y en el Espíritu Santo de Dios, no hay doctrina de un solo Dios en tres personas ... ninguna doctrina de un "Dios trino ', una' Trinidad '". [9] el teólogo sistemático , Kuschel, [10] después de un estudio a profundidad, llegó a la misma conclusión.
Chang hace un punto brillante cuando explica que en la India hay tres dioses más importantes que el resto. Luego dice: "Si los de la India que adoran a estos tres dioses supremos son llamados politeístas por los cristianos, de qué manera es el concepto cristiano trinitario fundamentalmente diferente al de la India ... el Adoctrinamiento tiene el poderoso efecto de hacernos insistir en que el trinitarismo representa el monoteísmo - cosa que los verdaderos monoteístas como los Judíos y los musulmanes rechazan. Si todavía tenemos un poco de pensamiento lógico en nosotros veríamos que: si hay Dios Padre, Dios Hijo, y Dios el Espíritu entonces, obviamente, hay tres dioses de acuerdo con este dogma. Sin embargo, parecemos incapaces de enfrentarse de lleno con el simple hecho de la cuestión! Aquí vemos el poder de adoctrinamiento y su capacidad para dominar el pensamiento lógico. "[11]

El libro de Chang incluye 12 apéndices y un índice de la Escritura con un total de 668 páginas. Es un verdadero tomo para un estudiante de la Biblia y una herramienta muy valiosa para la investigación. Chang estudió en el Instituto de Entrenamiento Bíblico en Glasgow, Escocia, así como Londres Bible College y se graduó de la Universidad de Londres. El ministró en Canadá, donde dos docenas de iglesias surgieron desde la pequeña comunión original. Lamento decir que murió el año pasado. Me gustaría haberlo conocido. Sin embargo, lo que sí sé es algo de su personalidad de la audacia de este libro y creo que posee algo de la claridad que él tanto admira en Jesús.

Tenga en cuenta este pensamiento perspicaz: "Aparte de este difícil problema de prácticamente tener que volver a aprender a leer la Biblia desde una nueva perspectiva, la del monoteísmo, también existe el factor de desmotivación del ajuste de cuentas con las presiones externas de ser etiquetado como un "hereje ", que intimida a la mayoría de cristianos. Que alguien que proclama que la Biblia es monoteísta, ya que es la palabra de 'el único Dios verdadero' puede ser etiquetado como un hereje por la iglesia gentil demuestra hasta qué punto la iglesia se ha desviado de la palabra de Dios "[12]

Este es un punto muy importante - lo que en términos de Chang es la desmotivación. Muchos de los que "tropiezan" en la verdad de quién es Dios son totalmente sorprendidos cuando después de llevarlo a su pastor y hermanos, en lugar de regocijarse en lo que encontraron - se encuentra con que se les advierte que deben retroceder y no ir más lejos. Él ha entrado en un terreno peligroso. Después de todo, los concilios de la iglesia decidieron hace años estas importantes materias. Lea acerca de las increíbles idas y venidas, la violencia, la intriga política, el asesinato y el caos, el comportamiento  sanguinario, y del clero fuera de control en Jesús Wars: cómo cuatro Patriarcas, tres reinas, y dos emperadores decidieron qué se creería para los próximos 1.500 años. [13]

Es interesante que un concilio de la iglesia fuera necesario. No había ninguno decidido sobre el nacimiento virginal, la resurrección, el bautismo, etc. "El NT no es un documento politeísta o Trinitario que ahora estamos tratando de explicar monoteisticamente. Si estábamos haciendo esto tendríamos que justificar nuestras acciones o defender nuestro caso. Pero es precisamente lo inverso que es cierto. En lo que se refiere al NT, es el trinitarianismo el que está siendo juzgado:. Va a tener que explicar por qué se ha tomado la palabra monoteísmo de Dios y re interpretado en términos politeístas, por lo tanto totalmente distorsionado su carácter fundamental "[14]

Gran punto y muy indicativo del analfabetismo bíblico que impregna nuestra tierra. Cuando se escucha la verdad, es considerada como una herejía. En llegar al acuerdo y la forma en que esto se ha llevado a cabo Chang ofrece esta imagen memorable: "¿Pero son los trinitarios monoteístas?
Como Trinitarios argumentamos que somos monoteístas, politeístas no, porque nuestra fe es en un solo Dios en tres personas. Cerramos los ojos (y oídos) al hecho de que debería haber sido perfectamente obvio: Si el Padre es Dios, y el Hijo es Dios, y el Espíritu es Dios, y los tres son co-iguales y co-eternos, entonces la conclusión ineludible es que hay tres dioses. Entonces, ¿cómo logramos mantener que todavía creemos en un solo Dios? No hay una sola manera: La definición de la palabra "Dios" tuvo que ser cambiada, desde 'Persona' a una 'sustancia' divina (o 'Naturaleza') que las tres personas comparten por igual "[15] Sólo que es muy peligroso meterse con la definición de Dios. ¿No es como si Él no nos ha dicho quién es; es que no hemos escuchado?. Chang traza la ruptura del cristianismo con el monoteísmo bíblico del siglo II y cita a James Dunn [16] en cuanto a la separación de los caminos.

Chang resume: "Dios ya no era un Ser personal, sino un grupo de tres personas co-iguales ... Oye, Iglesia, el Señor tu Dios es tres" [17] es esencialmente lo que sucedió. Chang está totalmente consternado por la audacia de Orígenes, quien dijo: "No tenemos miedo a hablar en un sentido de dos dioses" [18] Fue en ese momento, dice Chang, que las compuertas del politeísmo disfrazado bajo el velo fino de "monoteísmo trinitario" fueron abiertas. "Dios es Espíritu "(Jn. 4:24) como dijo Jesús, sin embargo, no duda en declarar que el Espíritu de Dios, el Espíritu del Señor, el Espíritu Santo, es en realidad una persona diferente de Él. La tragedia es que a medida que los trinitarios nos hemos acostumbrado tanto a este tipo de enseñanza que ya no somos capaces de ver lo absurdo.
Sin duda, nos aseguramos de nosotros mismos, no somos estúpidos. El problema no es la estupidez, sino la ceguera espiritual ". [19]

En pocas palabras, esto es lo que sucedió históricamente: "A los líderes de la iglesia en Nicea, finalmente, (había una considerable tensión entre ellos) se le ocurrió lo que conocemos como el Credo de Nicea en el que la deidad de Jesús fue declarada ser lo que los cristianos deben creer. ¿En que se basó la declaración? Esta es la pregunta importante que se necesita ser hecha. Se basa en la Biblia, o al menos en el NT? No, no hay una sola referencia a la Biblia en cualquier parte de este credo. Así que ¿en qué autoridad se basa? Se basó en la autoridad de estos líderes de la iglesia, que se consideraban a sí mismos como actuandoen nombre de Dios, en nombre de su iglesia ". [20]

Francamente, es difícil no poner este párrafo entero en negrita, pero voy a contenerme. Esta historia, sin embargo, es uno de los secretos mejor guardados de todos los tiempos. Y la apatía que la acompaña se asegura de que siga siendo un secreto. Chang lo ve como una cuestión de vida o muerte, una fe verdadera o falsa. Uno de los puntos fuertes de gran alcance de este libro es que Chang ha sido capaz de ver el tema sobre el cual escribe de manera convincente de adentro hacia afuera, por así decirlo. Después de haber adorado a la Trinidad por años, él es capaz de describir su viaje de una manera dramática y contundente. Creo que hay una interacción espiritual que ocurre cuando una persona comienza a "ver". Creo que en ese punto, se puede optar por ver más, o no.
La elección es suya. Doy gracias a Dios de que Eric Chang eligió ver para salir de su ceguera espiritual, ayudando así a que otros lo vean. "Donde hay creencia en más de una persona que es Dios, eso es, por definición, politeísmo. Lo que tenemos que entender es que el trinitarismo es, en esencia, por lo tanto, una fe diferente del monoteísmo bíblico. "[21]

Estas son palabras tan duras que dan que pensar y son definitivas, y sin embargo tan profundas y, creo, que él lo sabia. Se trata de un libro muy poderoso. Debo felicitar a este hombre por su audacia y claridad y, de hecho, por el riesgo a su reputación, por estar dispuesto a ser llamado hereje. Hemos oído mucho sobre "ciencia basura". Chang ha puesto de manifiesto alguna "teología de basura." Ha escrito un libro impresionante. Que todos seamos bendecidos por esta obra de amor.

Respetuosamente,
Barbara Buzzard, 30 de de junio de, 2013

[1] El único Dios verdadero, un estudio del Monoteísmo bíblico, Eric H.H. Chang, 2009, Palibrio, p. 2.
[2] Ibid., P. 4 [3] Ibid., P. 14 [4] Ibid., P. dieciséis [5] Ibid., P. 19 [6] Ibid., P. 22 [7] Ibid., P. 23
[8] El cristianismo: Historia Esencia y Futuro, Hans Kung [9] Ibid., P. 95
[10] ¿Nacidos antes de todos los tiempos? La disputa sobre el origen de Cristo
[11] El único Dios verdadero, pp. 24, 25 [12] Ibid. pag. 27 [13] Philip Jenkins
[14] El único Dios verdadero, p. 30 [15] Ibid. pag. 30, cursivas en el original.
[16] Judios y cristianos: La separación de los caminos, del año 70 a la 135, James Dunn
 [17] El único Dios verdadero, Chang, p. 32
[18] Las doctrinas cristianas tempranas, J.N.D. Kelly, p. 129.


[19] El único Dios verdadero, p. 35 [20] Ibid., P. 38 [21] Ibais., P. 40

miércoles, 24 de agosto de 2016

El Plan de Dios para el mundo

EL PLAN DE DIOS PARA EL MUNDO
Mario A Olcese



Es indiscutible que Dios, el Dios de la Biblia, tiene trazado desde el comienzo de su creación, y que se encuentra delineado en cada página de la Biblia, un plan maestro para este planeta. Una muestra de este plan se halla en las palabras de San Juan en Apocalipsis 13:8 que dicen: "Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del cordero que fue inmolado desde el principio del mundo." Todos sabemos que el Cordero de Dios es Jesús Cristo y que fue inmolado hace casi dos mil años, y aun mucho antes de la caída de los primeros padres.

Así, en los planes de Dios, el Cordero había de ser sacrificado, y todo lo preconoció de antemano Dios, planeándolo cuidadosamente---¡Y desde la misma creación del mundo! Nada escapa al conocimiento de Dios (Omnisapiencia), por lo que el futuro no es desconocido para Él. Él supo que el hombre caería en pecado, pero simultáneamente Dios planeó la redención del hombre con muchísima anticipación. Cristo, su Hijo Unigénito, sería quien cumpliría con este propósito y por eso permitió que naciera como hombre para enseñarnos, en suma, el camino para la salvación (Hebreos 5:8,9; 2:10).

Desde el principio el hombre ha desobedecido a Dios para seguir su propio camino, y ¿cuál ha sido el resultado? ¡La muerte! Dios no ha creado al hombre para que muera, sino para que viva para siempre en este planeta. La muerte, trágicamente, es nuestro peor enemigo que produce mucha tristeza a los vivos. Sin embargo, el sendero andado por la humanidad ha sido el errado, y el que le ha conducido hacia ese fin. Adán, el representante de la raza humana, transmitió el germen del pecado y la muerte a todos sus descendientes, y todos pecaron (Romanos 3:23).

Un nuevo Adán, el Hijo de Dios, tomó el lugar del primer Adán y pagó el precio del pecado muriendo en la cruz. Sólo el pecado de un hombre se redime o cancela con la muerte, pero para salvar a toda la humanidad se requería que un nuevo padre que suplantara a Adán y muriera por todos ¡Y esto hizo Jesus el Mesías! ( Romanos 5:8, 17-21).

El plan de Dios para el hombre era que este se multiplicara y llenara la tierra y la hiciera un verdadero paraíso, en donde el ser humano, hecho a la misma imagen y semejanza de Dios, disfrutara de toda cosa buena hecha para él y su prole (Génesis 1:28). En consecuencia, Dios no nos destinó para vivir con Él en el cielo o en algún lugar extramundano, o supramundano; sino en esta misma tierra creada para nosotros (Salmo 115:16). Entonces, si ese es el plan de Dios, ¿podría alguien cambiarlo? ¡No! Lo que Dios se ha propuesto hacer de antemano lo cumplirá y no tardará.

Adán pecó y perdió aquel estupendo parque o paraíso para luego encontrar una tierra hostíl y dura para vivir. Por lo tanto, la restauración que Dios nos ofrece (Hechos 3:19-21) es aquel paraíso original perdido donde Dios era el Amo Y Señor Absoluto, y los hombres, sus servidores. Dios se propone recuperar ese paraíso perdido por la desobediencia del hombre, y en esta oportunidad lo llenará con gente mansa y humilde de corazón, dispuesta a servir (amar) a Dios incondicionalmente (Mateo 5:5; Salmos 37:9,11,22,29,34; Proverbios 2:21).

Dios tiene sin lugar a dudas, un plan maestro para la raza humana que está oculto para la gran mayoría de Católicos, y aun entre muchos grupos protestantes. Es nuestro propósito darlo a conocer por intermedio de este estudio a nuestros lectores. La Creación del Mundo La Biblia comienza diciendo: "En el principio creó Dios los cielos y la tierra" (Génesis 1:1). Luego nos sigue diciendo que la tierra fue creada para que fuese habitada (Isaías 45:18). La palabra principio no nos dice cuando fue aquel principio, pero sin duda se refiere a un pasado sin fecha, cuando todo fue creado por Dios. La palabra hebrea para crear es "bara", y en su propio y primario sentido significa aquel acto divino de la creación absoluta sin el uso de material preexistente.

En otras palabras, Dios creó la materia "en el principio". Creó lo material de la nada con sólo ordenarlo. Lo visible de la creación fue hecho de lo que no se ve (Hebreos 11:3). El hombre fue creado en el "sexto día" después de los animales. Sin embargo, existen disputas de si fueron días de 24 horas o simplemente períodos indeterminados de tiempo. Las expresiones "Y fue tarde y mañana el día..." sugieren que fueron días de 24 horas.

Sin duda que la obra maestra de Dios en su creación fue el ser humano, pues fue hecho a la imagen y semejanza de Su Creador. A éste el Eterno Dios lo puso en la tierra no para que se quedara ocioso sino para que la "guardase", junto con la mujer a quien el Eterno llamó "ayuda idónea", Eva. La orden de Dios era la de procrear y llenar la tierra con hijos y tuvieran dominio sobre las bestias del campo y labraran la tierra. La Primera Ley Divina De manera clara Dios le prohibió a la primera pareja humana que comieran de cierto árbol de "la ciencia del bien y del mal". Su violación sería la muerte. ¡Muerte física y espiritual!

La primera pareja humana recibió una orden expresa de Dios: "De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día de que él comiéreis ciertamente morirás." Esta fue la primera ley divina que debía ser obedecida, porque de eso dependía la vida. La obediencia de esa ley divina traería felicidad y paz con el Creador, y su violación, la ruptura con Él.

El Primer Pecado

Habiendo dado una ley suprema, su violación constituiría el pecado. La Biblia dice claramente que "Todo el que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley" (1 Juan 3:4). La Biblia nos dice que Adán y su mujer desobedecieron a Dios y a Su ley, lo que significó su pecado y muerte. De este modo, por la necedad del hombre mismo, la muerte ha seguido reinando. El salario o pago del pecado no es otra cosa que la misma muerte (Romanos 6:23), y por eso todos moriremos algún día (Hebreos 9:27). Se puede decir que aquí finaliza el período de la inocencia a la vista de Dios.

La Primera Profecía

Hasta aquí el diablo sacó ventaja y logró sembrar la desobediencia y la muerte en la raza humana. Sin embargo, Dios prometió no solamente un redentor personal que contendería con Satanás y le vencería, sino que la profecía incluía que habría enemistad perpetua entre las simientes opuestas del mundo, la simiente de la serpiente, o los hijos del maligno, y la simiente de la mujer, los hijos espirituales y obedientes. Esas "simientes" estarían en oposición entre sí en un conflicto continuo. El uno heriría el calcañar (extremidad del pie, por la parte de atrás) de su antagonista, pero el otro finalmente heriría su cabeza, esto es, lo destruiría. Por ende, una guerra continua se desataría entre los buenos y los malos, cuando Jesús dijo: "Vosotros sois de vuestro padre el diablo", es decir, "la simiente de la serpiente".

El Primer Homicidio

Los primeros padres tuvieron 2 hijos, los cuales fueron representantes de dos simientes opuestas. Abel, según se lee en la Biblia, "era justo"; en cambio Caín "era maligno", y la Biblia está llena de esta enemistad. El espíritu de Caín nunca termina hasta que regrese "la simiente de la mujer" a establecer su reino en la tierra y luego destruir a su adversario---"aquel maligno"---el diablo (Hebreos 2:14). En el proceso del tiempo, Caín y Abel trajeron sus respectivas ofrendas al Señor. Caín ofrece el fruto de la tierra, en tanto que Abel trajo de los animales de su rebaño (Ofrenda de expiación, hecha con fe...Hebreos 11:4; 12:24).

El camino de Caín desagradó a Dios quien no aceptó su ofrenda, pero el sacrificio de Abel si fue agradable al Señor. Esta evidencia del favor divino enfureció la "enemistad" en el corazón de Caín, por lo cual se levantó y mató a su hermano justo. Aquí Satanás pretendió destruir a la simiente justa que sería de bendición para la humanidad. Renovación de la Simiente justa Con el tiempo Dios dio a Adán otro hijo, y renovó la simiente justa de Set. Con este nacimiento de Set, al fin, Abel tuvo un sucesor de mente semejante, que anduvo por fe y agradó a Dios.

Así, como "la simiente Caín" y la "simiente de Set" el mundo fue aumentando con gente mala y gente buena. La corrupción del mundo había llegado a su colmo en el linaje de Caín, y la maldad del hombre era casi inconcebible, que Dios anunció al fiel Noé su propósito de destruir la tierra para limpiarla de los malvados. Noé era descendiente de Set, y cuya línea genealógica era Set, Enós, Cainán, Mahalalel, Jared, Enoc, Matusalén, Lamec, Noé.

Para este propósito Dios mandó a Noé a construir un arca para que en ella se salvara él y su familia, y por medio de él a la simiente justa. Durante el tiempo de la construcción del arca ningún hombre quería arrepentirse de su mal camino, por lo que Dios decidió la destrucción del mundo por un diluvio mundial. Sólo 8 personas, Noé y su familia y una pareja de cada especie animal se salvaron. Con este diluvio un mundo cayó en el juicio divino.

La Repoblación de la Tierra

Dios hace un pacto con Noé que ningún otro diluvio destruiría la tierra, y que todas las cosas serían sujetas a Noé y a sus hijos, y les instruyó para que "llenasen la tierra". Por vez primera el concepto sagrado de la vida se hizo notar por la institución de la pena capital. Aquellos que derramaran sangre de hombre su sangre sería derramada. Como señal de las promesas del pacto Dios colocó en el cielo el arco Iris, una señal de su pacto con toda carne "por siglos perpetuos". El mundo así tuvo un nuevo inicio, con la institución del gobierno humano, siendo el hombre el responsable de gobernar al mundo para Dios.

Los hijos de Noé empezaron a multiplicarse y llenar la tierra. Pero no pasó mucho tiempo antes que ellos vieran abundar la maldad, y a los hombres y naciones en abierta enemistad con Dios. Los 3 hijos de Noé fueron: Sem, Cam, y Jafet. Con estos 3 hombres se volvió s llenar la tierra, la cual, poco después se corrompió, y renació el antagonismo entre las simientes opuestas.

Para no ser esparcidos construyeron una torre en el llano de Sinar. Ante este desafío constante, Dios decidió confundir las lenguas de los edificadores de la torre. Hasta ese momento la tierra sólo habla un idioma, pero ahora los hombres empezaron a hablar muchos idiomas y dialectos lo que les obligó a esparcirse por toda la tierra. Actualmente es un hecho establecido que los varios idiomas existentes pertenecen a 3 grandes grupos: Los Arios, los semitas, y los Turianos, correspondientes a los 3 hijos de Noé: Jafet, Sem, y Cam.

El Tiempo de la Promesa

Después de la dispersión, Nimrod, un descendiente de Cam, fundó un imperio a orillas del río Eúfrates, el primitivo imperio babilónico o caldeo. Mizraim, hijo de Cam, fundó el imperio Egipcio, el otro gran centro de la civilización primitiva. Pero también hubo un progreso en la corrupción y en la idolatría. En cuanto a la idolatría, ésta se esparció rápidamente sobre la tierra, deshonrando a Dios y degradando al hombre. En consecuencia Dios dispuso separar una familia de todas las familias de la tierra, para que por medio de ella, Él pudiera preservar la religión pura y sin mácula.

El elegido fue Abraham, que nació en Ur de Caldea, de donde fue llamado por Dios. Las gentes de su época y lugar eran idólatras, aún su propio padre Taré, estaba manchado con la maldición. Dios mandó a Abraham que dejase su país y su parentela y fuese al lugar que le sería mostrado. El mandato fue acompañado con una promesa y un pacto. El llegaría a ser una gran nación, un gran nombre, la tierra de Canaán sería la posesión eterna de su simiente y por medio de él, todas las familias de la tierra. Esto indicó un nuevo comienzo para el Reino de Dios, porque el llamado de Abram, Dios comenzó a preparar el mundo para el redentor prometido, "la simiente de la mujer".

Aunque Dios había prometido que la simiente de Abraham sería innumerable, pasaron años de espera sin señal de descendencia. Impaciente por los años que pasaban sin descendencia, Sarai, su esposa, le sugirió que buscara al hijo en la esclava Agar, y de quien luego nació Ismael, quien vino a ser el padre de la raza árabe. Catorce años más tarde, Isaac, el hijo de la promesa nació milagrosamente. Este heredó la fe de su padre, y obtuvo una renovación del pacto a Abraham. Tuvo dos hijos: Esaú y Jacob. Esaú fue el progenitor de los edomitas, quienes fueron una fuente constante de dificultad para los israelitas, los descendientes de Jacob.

El nombre de Jacob fue finalmente cambiado a ISRAEL, "Príncipe con Dios". De sus doce hijos, José, el hijo de su edad avanzada, era el favorito. Fue aborrecido por sus hermanos, por los cuales finalmente fue vendido y llevado a Egipto por los mercaderes medianitas; allá Dios le bendijo y prosperó. Veinte años más tarde una gran hambruna obligó a Jacob, con sus hijos, a viajar y establecerse en Egipto, a la invitación de José.

Después de la muerte de Jacob y José, se levantó un rey en Egipto que no conocía a José; alarmado por el crecimiento del pueblo hebreo, determinó aplastarles por medio de una cruel opresión y por la destrucción de todos los hijos varones. Durante esta era oscura de opresión, nació un niño (Moisés) destinado a liberar al pueblo esclavizado. Este, más tarde, obligó a Faraón de Egipto dejar salir al pueblo. En la noche de su liberación de Egipto Dios instituyó la Pascua.

La Promulgación de la Ley

En el tercer mes de su salida de Egipto, acamparon en el Sinaí, donde permanecieron un año. Siendo llamado por Dios a la cumbre del monte, Moisés recibe los Diez Mandamientos de Dios, y también las instrucciones para la construcción del tabernáculo o tienda sagrada, que habría de ser la morada de Dios entre ellos. Durante su estadía en el Sinaí, Israel se organizó como nación, y luego del censo del pueblo y la agrupación de las tribus, se movilizaron hacia la posesión de la tierra prometida. Al llegar a la frontera, Moisés envió a doce hombres para investigar la tierra. Al regresar, dos dijeron que era una buena tierra, pero diez dijeron que no podía ser conquistada. El miedo destruyó la fe, y el pueblo rehusó entrar a su posesión prometida. Como castigo por su incredulidad vagaron por el desierto 40 años.

Al fin, después de 38 años, la nueva generación llegó a Cades, el escenario de la trágica incredulidad de sus padres. Aquí Moisés repitió la ley y repasó las condiciones que acompañaban las promesas y las bendiciones de su entrada a Canaán. Después de su mensaje de despedida, Dios llamó al fiel legislador al descanso, y manos invisibles le sepultaron en el monte desde dónde él había visto la tierra prometida.

Después de la muerte de Moisés, el pueblo fue guiado por Josué a Canaán como sucesor de Moisés, pero después de la muerte de Josue hubo un apartamiento gradual de la nación. Esta condición se resume en la frecuentemente frase citada: "Israel hizo lo malo en los ojos del Señor" y también "El Señor los entregó en las manos de sus opresores". En estos períodos críticos, Dios escogía a algún hombre de las tribus, por quien Él pudiera gobernar y ejecutar sus juicios. Estos oficiales eran llamados los "Jueces" de Israel.

Después de varios centenares de años de apostasía, servidumbres, y liberaciones, los israelitas se cansaron del gobierno de los Jueces y demandaron un rey. Después de ser amonestados de las consecuencias trágicas de cambiar de gobierno de una teocracia a una monarquía, Dios les concedió su petición. Saúl fue elegido como el primer rey de Israel.

El carácter de Saúl fue marcado por impulsividad y autovoluntad, y su muerte miserable fue una consecuencia espantosa de su vida. Reinó sobre Israel por 40 años. El período del reinado de David, sucesor de Saúl fue la más brillante de todas en la historia de Israel. Este también reinó por 40 años. Pero en cuanto a explendor y magnificencia, ninguno igualó a Salomón, hijo de David.

El reino israelita se mantuvo unido con estos 3 reyes hasta que vino la división entre el reino de Israel y el reino de Judá durante el reinado de Roboam y Jeroboam. Jeroboam se había corrompido por la idolatría, por lo que fueron llevados a la cautividad. El Reino del Norte fue llevado a Asiria y el Reino del Sur a Babilonia por 70 años durante el reinado de Sedequías.

Por un decreto de Ciro, el Reino del Sur salió de su cautiverio y con un remanente de Israel regresó a Jerusalén y reconstruyeron el templo y lo dedicaron en el período del profeta Nehemías. Del linaje de David y de la línea semita nació "La simiente prometida" para la bendición de la humanidad., unos 400 años después.

martes, 23 de agosto de 2016

¿Revolución teológica sin problemas?



¿Dónde está la controversia histórica?


por Sean Finnegan, Massachusetts

Muchos grupos no ven la necesidad de desentrañar las capas de la tradición con el fin de descubrir la fe apostólica original del primer siglo. Más bien, se contentan con aferrarse a las creencias y prácticas que la Iglesia les ha legado, independientemente de si estas fueron establecidas por Jesús y los primeros cristianos. Ese no es el tipo de cristiano que soy. En cambio, estoy tratando de ser un restauracionista - alguien que quiere entender y alinear mi práctica del cristianismo en la mayor medida posible con los primeros cristianos. Desafortunadamente, muchas veces las personas que pertenecen a grupos restauracionistas, como nosotros, simplifican lo que el cristianismo primitivo parecía ser. Nos imaginamos que todo el mundo se llevaba bien y estuvieron de acuerdo en las doctrinas, que no hubo grandes cismas o controversias hasta mucho más tarde. Algunos de nosotros probablemente incluso creemos que hasta el siglo IV, cuando se produjo la controversia trinitaria, todo estaba sereno y unificado. Pero esta imagen, no importa lo mucho que queramos que sea cierto, no es simplemente preciso a la luz de los hechos.

En realidad, muchas de las epístolas de Pablo se refieren concretamente a cuestiones controvertidas en las nuevas iglesias. Por ejemplo, en Corinto, los santos habían comenzado a dividirse en facciones: unos de Pablo, unos de Apolos, unos de Cefas, y otros de Cristo. Pablo respondió: "¿Está dividido Cristo? Pablo no fue crucificado por ti, ¿verdad? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo? Doy gracias a Dios que yo [personalmente] a ninguno de ustedes he bautizado, sino a Crispo y a Gayo, para que nadie diga que fue bautizado en mi nombre "(1 Cor. 1: 13-15). Otras controversias se refieren a la función de la mujer en la reunión, que era al parecer un problema en el primer siglo (1 Cor. 14: 34-36.; 1 Tim 2: 11-15).


Además, uno de los temas más altamente disputados que causó división era si o no se les exigía a los creyentes guardar la Ley de Moisés. De hecho, el desacuerdo fue tan fuerte y el resultado tan grave que se celebró un concilio en Jerusalén con los pilares de la iglesia con el fin de decidir la solución adecuada. La carta resultante (Hechos 15: 23-29) luego se llevó a todo el mundo mediterráneo por Pablo y Silas para informar a las iglesias que los gentiles fueron aceptados sin necesidad de circuncidarse y guardar la Ley de Moisés. Pablo aún
siendo cristiano judío no guardó las leyes de la alimentación (Rom. 14:14, 20) y modelo la opinión correcta para todos los creyentes. Más tarde, aún más controversia surgió sobre si o no los Judíos necesitaban mantener la Ley de Moisés. Lamentablemente, esta cuestión no se resolvió tan rápido, aunque la epístola a los Hebreos ciertamente deja claro que a causa de la obra de Cristo los Judíos son igualmente liberados del yugo de la Torá (el espíritu en lugar de la letra).

Mi propósito al mencionar estos primeros desacuerdos es simplemente señalar el hecho de que incluso en aquel en el siglo I, en los primeros años del cristianismo, había un montón de controversias sobre todo tipo de cuestiones. ¿Por qué fue ese el caso? La respuesta es simple: cada vez que alguien cambia sus puntos de vista teológicos sobre un tema y luego los enseña a los demás, habrá algunos que se resistan al cambio. La controversia no es necesariamente mala, incluso si es incómoda, porque a través del diálogo y la controversia somos capaces de discernir dónde tenemos que cambiar. Así que, cuando del hay un cambio significativo en la doctrina casi siempre hay dolores del crecimiento como ocurre en la deliberación y transición del pueblo.

Sin embargo, una vez que empezamos a hablar de la doctrina de la Trinidad, nos encontramos con un gran control de carretera. El mito Trinitario general es la siguiente: "Jesús afirmó ser Dios en un sentido trinitario; enseñó que él era Dios a sus discípulos que la aceptaron en la base a sus milagros y resurrección; no fue hasta 300 años más tarde, cuando el hereje Arrio comenzó ha hablar tonterías acerca de Jesús provocando que la Iglesia se
viera obligada a formular un credo para luchar contra él, aunque la Iglesia había creído por unanimidad en la Trinidad desde el principio. "En términos generales, los defensores trinitarios inclinarían sus sombreros a una reconstrucción histórica similar a esta.
Si se hace la pregunta, "¿Quién fue el primer trinitario?", La respuesta siempre es "Jesús". Pero si uno se pregunta, "¿Quién fue el segundo trinitario?" De repente tenemos un importante experimento de pensamiento en nuestras manos, porque en ninguna parte en la
Escritura enseña Jesús alguna vez la Trinidad.

Así el trinitario busca a tientas su camino a la respuesta: "Pues bien, la Escritura no lo dice claramente, pero estoy seguro que los discípulos creyeron en él" Pero, no es que sólo está asumiendo la respuesta del principio? Además, ¿dónde está la polémica? Es absolutamente crítico darse cuenta de que la primera generación de cristianos era estrictamente monoteísta, en el sentido unitario: Dios es una sola persona. Fueron criados para creer en el Shema, el credo central del judaísmo, que
enseña que el Señor, nuestro Dios es un solo Jehová (no dos o tres). Desde ese día hasta hoy, sería difícil encontrar un solo Judio que tenga con la idea de que el Mesías es Dios. [Sin embargo, sorprendentemente, hoy en día hay mesiánicos, creyentes trinitarios judíos - Ed.]. Es que no es parte de la religión judía. Pero si Jesús realmente estaba enseñando que él era Dios en un sentido trinitario para no trinitarios Judios del primer siglo, entonces ¿no sería un cambio significativo? Sin embargo, como vimos hace un momento, el cambio drástico engendra polémica.

De hecho, podríamos decir que mientras más grande es el cambio más probable es que haya resistencia. Vamos a dar un paso más allá. Vamos a suponer que los discípulos no tenían problemas para aceptar esta nueva fórmula trinitaria para la definición de Dios y ellos salieron a proclamar la Trinidad de pueblo en pueblo después de que Jesús ascendió al cielo. Cuando llegaban de sinagoga en sinagoga es fácil observar que no hubo resistencia y persecución significativa, que es lo que esperaríamos si ellos estaban enseñando que Dios es Tres en Uno en lugar de sólo una persona, el Padre. Así también nosotros debemos hacer la pregunta, ¿por qué fueron perseguidos los primeros cristianos? ¿Fue porque enseñaban que Jesús era Dios o fue por otras razones?

En Judea Pedro y Juan fueron perseguidos por el Sanedrín por proclamar la resurrección de un hombre al que habían ejecutado como un falso Mesías (Hechos 4: 2; 5:28). Esteban fue acusado primero de decir "que este nazareno, Jesús, destruirá este lugar, y cambiará las
costumbres que Moisés nos legó" (Hechos 6:14). Después llamó al Sanedrín al arrepentimiento (Hechos 7: 51-53) que les enfureció hasta el punto de que rechinaban sus dientes, se taparon los oídos, y lo mataron a pedradas (Hechos 7: 54- 58). Una vez que Pablo se convirtió al cristianismo predicaba en Damasco que Jesús era el Mesías, el Hijo de Dios (Hechos 9: 20-22). Era tan difícil de derrotar el argumento que las personas decidieron asesinarlo, aunque escapó cuando él estaba en la muralla de la ciudad en una canasta (Hechos 9: 23-25).

En Antioquía de Pisidia, Pablo y Bernabé fueron perseguidos por los líderes judíos porque eran celosos de que muchos de los prosélitos gentiles y los Judios gravitaron hacia el mensaje cristiano (Hechos 13: 42-45). Los primeros cristianos en Antioquía de Siria fueron hostigados por judaizantes cristianos porque los cristianos judíos comían con los cristianos
gentiles, los aceptaban como miembros de pleno derecho del pueblo de Dios a pesar de que no estaban circuncidados y no guardaban la ley de Moisés (Gal. 2 : 4, 11-16; Hechos 15: 1-2). En Filipos, Pablo y Silas fueron capturados y golpeados después de haber echado un demonio de una chica que se estaban utilizando para hacer dinero por adivinar el futuro (Hechos 16: 16-19). La acusación específica interpuesta contra ellos era que ellos (siendo Judios) lanzaban a la ciudad en la confusión por "costumbres que proclaman que no nos es lícito aceptar ni hacer, pues somos romanos" (Hechos 16: 20-21).

En Tesalónica, Pablo y Silas predicó que el Mesías tenía que padecer y resucitar de entre los muertos y que Jesús era en realidad el Mesías (Hechos 17: 3). Cuando un gran número de gentiles temerosos de Dios y mujeres líderes judías se unieron a Pablo y Silas, los Judios se pusieron celosos e instigaron un alboroto en toda la ciudad. Como resultado se apoderaron de Jasón (el que fue hospedador de Pablo y Silas) y lo arrastraron ante las autoridades de la ciudad diciendo: "Estos hombres que han trastornado al mundo han venido acá también ... todos ellos actúan contra los decretos de César, diciendo que hay otro rey, Jesús "(Hechos 17: 6-7).

En Éfeso, los compañeros de viaje de Pablo - Gayo y Aristarco - fueron arrastrados por una multitud furiosa en el teatro donde gritaron "¡Grande es Diana de los Efesios" durante horas, porque Pablo había estado enseñando que los ídolos no eran dioses reales (Hechos 19: 26).
Más tarde, en Jerusalén, Pablo fue casi despedazado por un motín que estalló porque pensaban que había llevado a Trófimo, un gentil de Éfeso, a los patios interiores del Templo (Hechos 21: 28-29). La acusación formal, que trajeron en contra de Pablo fue que se encontraron con que él era "una plaga y compañero del que siembra discordia entre todos los Judios en todo el mundo, y cabecilla de la secta de los nazarenos. E incluso trató de profanar el templo "(Hechos 24: 5-6). El administrador romano Porcio Festo resume la acusación así: "ellos [los judíos] acusan simplemente que han tenido algunos puntos de desacuerdo con él [Pablo] sobre su religión y sobre un hombre muerto, Jesús, quien Pablo afirmaba que estaba vivo" (Hechos 25: 18-19).

No había escasez de problemas para los primeros cristianos que los enfrentaron a medida que sobre el mundo mediterráneo proclamaban el Evangelio del Reino y a Cristo (Hechos 8:12), pero ¿no dice esto que nunca ni una sola vez se enfrentaron a la acusación de que estaban redefiniendo a Dios? Nunca hubo un motín en erupción sobre Pablo por proclamar que Jesús de Nazaret fue divino, un eterno SER. Ni una sola vez se oyó a alguien decir: "No puedo aceptar a Jesús como Dios, porque eso sería idolatría". Sin embargo, cada Judio hoy diría exactamente que si se les pide que reconozcan a Jesús como el segundo miembro de la Santísima Trinidad. Es absurdo pensar que Jesús o sus apóstoles redefinieron el concepto de
Dios de la creencia unipersonal, monoteísta que "solo Yahvé es Dios" a un Dios trino de tres personas, cuando no hay un libro del Nuevo Testamento, ni un capítulo, ni un párrafo que describa un cambio de este tipo. No hay una explicación de cómo las claras declaraciones del monoteísmo radical que se encuentran en el Antiguo Testamento podrían ser reinterpretadas a la luz de esta nueva comprensión de la pluralidad divina. Debimos encontrar al menos una iglesia, ya sea en Palestina o en la diáspora que luchó para aceptar esta nueva doctrina de Dios.

Pensar que la Iglesia primitiva debatió sobre la aceptación de los gentiles, guardar la Ley, la forma de celebrar la comunión, el papel de la mujer en la iglesia, pero nunca tuvimos ningún problema en absoluto de aceptar que Dios es ahora misteriosamente tres en lugar de uno es absurdo. ¿No hubo algún grupo de cristianos que resistieran un cambio de esta magnitud? Sin embargo, lo que tenemos en cambio, es una conspiración de silencio - ninguna evidencia de que la Trinidad siquiera existía en tiempos del Nuevo Testamento.
Ahora un poco de historia.

Eventualmente, una controversia sobre si Jesús era Dios estalló, pero fue en Egipto no en Judea, a principios del siglo IV no en el primer siglo. Esta controversia fue tan grave que no menos de 25 ayuntamientos se reunieron específicamente para tratar este tema entre los años 318 y 381. Quince de ellos se encontraban a favor de Arrio, que enseñaba que Jesús fue un ser creado y siete fallaron a favor de Alejandro y Atanasio que enseñaban que Jesús era
plenamente Dios, sin principio. (Tres de ellos terminaron en un punto neutral.) De hecho, no fue hasta Teodosio (el emperador que llegó al poder en el año 379) hizo las creencias no trinitarias ilegales, así que la suerte estaba echada y el cristianismo ortodoxo cimentado en una forma rígidamente trinitaria. La Iglesia podría fácilmente haber tenido un credo unitario en lugar de un credo trinitario, pero la política, al final, fueron el factor decisivo. El Dogma y el poder triunfaron, no la Biblia. Los trinitarios no hubieran tenido éxito en el cortejo del favor del emperador todo habría sido diferente.

Entonces, ¿qué vamos a hacer con estos hechos? Las controversias surgen cuando surgen nuevas ideas que entran en conflicto con las creencias arraigadas y queridas de la gente. La Trinidad fue sin duda una idea completamente nueva que casi todos los estudiosos están de acuerdo no fue enseñada en absoluto en la Biblia hebrea (nuestro Antiguo Testamento). Por otra parte, la Trinidad era totalmente ajena a la forma del pensamiento Judía del primer siglo acerca de Dios y el Mesías. Así que si Jesús vino a la escena revelando esta "verdad" ¿dónde está la evidencia de ello? No tenemos ningún pasaje del Nuevo Testamento que explique o incluso declare la Trinidad. Por otra parte, no hay controversia dentro de la iglesia primitiva que de evidencia de que algunos cristianos rechazaron o necesitaron ser persuadidos de lo contrario. Además, cuando los cristianos viajaron al extranjero como misioneros, supuestamente con la enseñanza de la Trinidad, entre otras cosas, se encontraron con la persecución por una variedad de razones, sin embargo, en ningún caso, hubo allí un conflicto sobre si Jesús era Dios.

Por último, encontramos la controversia sobre la definición de Dios, pero no es hasta mucho más tarde. Creo que si tomamos estas líneas históricas de la argumentación juntos tenemos bases sólidas para rechazar el mito de que Jesús y / o los discípulos creían y enseñaban la doctrina de la Trinidad.

El Rico y Lázaro para los fariseos

El Rico y Lázaro
Del Libro La Cristiandad Extraviada
por Robert Roberts



El relato del rico y Lázaro (Lucas 16:19-31) es el principal baluarte de la creencia popular. Se presenta con gran confianza cada vez que ésta es atacada. Sin embargo, un poco de reflexión revelará que es inadecuado para el propósito para el cual se utiliza. En primer lugar debemos darnos cuenta, si podemos, de la naturaleza del pasaje de las Escrituras que se cita. Si es una narración literal-esto es, un relato de cosas que efectivamente sucedieron, dado por Cristo como una guía para nuestro entendimiento del estado "incorpóreo"-entonces es perfectamente legítimo presentarla para refutar el punto de vista expuesto en este capítulo. Pero en ese caso no sólo desbarataría este punto de vista sino también desbarataría la creencia popular, y establecería la idea que abrigaban los fariseos, a quienes estaba dirigida la parábola; porque al investigar se descubrirá que es la tradición de los fariseos la que forma la base de la parábola; una tradición que choca con la teoría popular del estado de los muertos en muchos puntos.

Mire los detalles de la parábola; vea cuán incompatibles son con la teoría popular. El hombre rico alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: "Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua." ¿Permite la teología popular que los inicuos que están en el infierno vean a los justos que están en el cielo? ¿O admite la posibilidad de que haya conversación entre los ocupantes de ambos lugares? ¿Tiene el alma inmortal puntas de dedos, lengua y otros miembros materiales sobre los cuales el agua tendría un efecto refrescante?

Abraham negó la petición del hombre rico, añadiendo como razón suplementaria: "Una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros no
pueden." ¿Es una sima un obstáculo para el tránsito de un alma inmaterial? El hombre rico le pidió a
Abraham que enviara a Lázaro donde sus cinco hermanos para que les testificara, a fin de que no vinieran ellos también al mismo lugar de tormento; pero Abraham contestó: "Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos." ¿Qué necesidad habría, de acuerdo a la idea popular, de que alguno se levantara de los muertos, en vista de que un espíritu comisionado de las "vastas profundidades" habría sido suficiente para comunicar la amonestación? Toda la narración se rodea de un aire de tangibilidad que es incompatible con la noción común del estado de los muertos. Además, piense en el cielo y el infierno donde estarían al alcance de la vista unos y otros, y que habría conversación entre ambos lugares. Si insistimos en considerar el relato como una narración literal, tendremos que aceptar todos estos detalles, que están en completo desacuerdo con la teoría popular.

¿Es literal la narración? Aun los creyentes tradicionalistas se refieren a ella como una parábola, lo que indudablemente es. Como parábola no tiene nada que ver con el asunto en disputa. Fue dirigida a los fariseos para reforzar la lección de que en el debido tiempo los poderosos y los ricos serían abatidos y los pobres serían exaltados; y que si los hombres no querían guiarse por el testimonio de Moisés y los profetas, los milagros (aun el levantamiento de un muerto) no podrían conmoverlos. La parábola no pretende enseñar el estado particular de los muertos que literalmente expresa: trata enteramente sobre la lección que se quería transmitir. Una parábola no enseña lo que literalmente dice; enseña algo aparte de sí misma, de otro modo no sería parábola. Podría argumentarse que todas las parábolas tienen su fundamento en la verdad. Así es, pero no expresan necesariamente cosas que son posibles. En las Escrituras se hallarán parábolas donde los árboles hablan, y el cardo va en procura de alianzas matrimoniales, y los cadáveres se levantan de sus tumbas para salir a recibir a otros cadáveres recién llegados (Jueces 9:8; 2 Reyes 14:9; Isaías 14:9-11).

La parábola del hombre rico y Lázaro está fundada en la verdad pero no necesariamente es un relato literal. Que los muertos hablaran fue necesario para el propósito de la parábola, y no sorprendería a los fariseos a los cuales fue dirigida. Porque, en verdad, incorpora la creencia de ellos. Esto es evidente por el tratado sobre el Hades escrito por Josefo (siendo él mismo un fariseo), que puede hallarse al final de sus obras recopiladas, y en el cual el lector encontrará una descripción del "seno de Abraham" y el lago ardiente en "una parte inconclusa del mundo." Hallará que la creencia de los fariseos (reflejada en la parábola de Jesús) es algo muy diferente de la creencia popular en el cielo más allá del firmamento, y en el infierno como un abismo en las partes oscuras y vertiginosas del universo. Un cuidadoso examen de esta creencia convencerá al lector de la gran diferencia entre la teoría judía incorporada en la parábola del rico y Lázaro, y la comúnmente aceptada doctrina de ir al cielo y al infierno.

Puede preguntarse por qué Cristo empleó parabólicamente una creencia que era ficticia, dándole de este modo su aparente aprobación. La respuesta es que Cristo no pretendía enseñar esta creencia en sí, sino sólo utilizarla para presentar el testimonio de un hombre muerto. Quería imprimir en sus oyentes la lección expresada en las últimas palabras de Abraham: "Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos"; y no podría haber hecho esto en ninguna forma más convincente que por medio de una parábola basada en la propia teoría de ellos sobre el estado de los muertos, según la cual los muertos estaban conscientes y por lo tanto capaces de conversar sobre el tema que él deseaba presentar. Esto no implicaba su aprobación de la teoría, así como tampoco su alusión a Beelzebú expresaba su reconocimiento de la existencia real de aquel dios pagano (Mateo 12:27; 2 Reyes 1:2,3).

Cuando Cristo tiene ocasión de hablar claramente acerca de los muertos, sus palabras están en armonía con la verdad. Examinemos el caso de Lázaro: Jesús dijo primeramente a sus discípulos: "Nuestro amigo Lázaro duerme." Pero cuando los discípulos entendieron sus palabras en forma literal, se nos dice: "Entonces Jesús les dijo claramente [indicando que la palabra 'duerme' no era clara ni literal]: Lázaro ha muerto" (Juan 11:14); "el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá" (Juan 11:25), es decir, por medio de la resurrección, porque al mismo tiempo dijo, "Yo soy la resurrección y la vida"; también había afirmado: "...vendrá hora cuando todos los que están el los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación" (Juan 5:28,29).

Es en estas claras palabras de Cristo donde hemos de buscar la verdadera idea de Cristo sobre el tema de la muerte, y no en un discurso parabólico, dirigido a sus enemigos para el propósito de confusión y condenación y no de instrucción.

En verdad sería extraño que una doctrina tan importante como la conciencia de los muertos en el cielo y el infierno tuviera que depender de una parábola. A aquellos que insisten en la parábola para este propósito se les debe preguntar qué haremos con el testimonio ya presentado en prueba de la realidad de la muerte. ¿Vamos a considerar superior una parábola y desechar el testimonio claro? ¿Vamos a torcer y violar lo que está claro para hacerlo concordar con lo que pensamos que significa aquello que es reconocidamente oscuro?
¿No es más bien lo opuesto el curso de la verdadera sabiduría, determinando y resolviendo aquello que es incierto por medio de aquello que es inequívoco? Si se arguyera, como ya se ha hecho, que era poco probable que Cristo perpetuara el error y encubriera la verdad en un asunto tan importante como el que se implica en la parábola empleada, es suficiente citar lo siguiente en réplica:

"Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? El respondiendo les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado. Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Por eso les hablo por parábolas." (Mateo 13:10-13)
"A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan." (Lucas 8:10)

El siguiente argumento bíblico en favor de la teoría popular, se presenta, por lo general, con un aire de gran confianza. "¿Acaso no vio Juan, en la isla de Patmos," dice el triunfante preguntador, "los redimidos de todo linaje y lengua y pueblo y nación, que se hallaban delante del trono de Dios dándole gloria? ¿Quiénes son éstos, si los justos no van al cielo al morir?"

Por lo general estiman que este argumento es abrumador. "Un momento, amigo; localicemos el primer versículo del capítulo cuarto de Apocalipsis, y veamos lo que encontramos ahí: 'Y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.' Las escenas que Juan presenció eran representaciones de cosas que iban a ser en un tiempo futuro, y por lo tanto, cuando vio una gran multitud alabando, contempló la asamblea de los resucitados tal como será en la segunda venida."