viernes, 2 de diciembre de 2016

El problema de la Cristología Trinitaria

Cristología Trinitaria: un problema aún más serio para pensar
Del Libro "El Único Dios Verdadero
Eric H.H. Chang



Pero hay un problema aún más serio que plantea la cristología trinitaria: la unión de Dios y el hombre de tal manera que Dios realmente se encarne en un cuerpo humano permanentemente y se convierte así en un ser humano, de tal manera que se puede decir que Dios es hombre- Un hombre particular llamado Jesús Cristo. El trinitarianismo está representado por la manera en que Anselmo pudo hablar de que Dios se había hecho hombre (en su conocido libro ¿Cur Deus Homo?). Esto va mucho más allá del antropomorfismo.

Una cosa es decir que Dios apareció en forma humana [Isaías 6] en el Antiguo Testamento, pero es algo completamente diferente decir que Dios se hizo un hombre, un ser humano, de la manera en que el trinitarismo lo concibe. Hacemos bien en reflexionar sobre si hemos ido demasiado lejos con nuestro dogma cristiano, en la medida en que hemos transgredido el carácter trascendente de Dios; Si su imanencia ha sido arrastrada hasta el nivel en el que los teólogos no dudan en hablar de que el Dios inmortal había sido crucificado y murió en la cruz (véase J. Moltmann, El Dios Crucificado).

El trinitarismo, desgraciadamente, ha hecho posible esta forma de hablar de Dios. La línea entre ser Dios y ser hombre no sólo ha sido empañada, sino demolida. Hay algunas cosas que la reverencia por nuestra parte puede justificar. Cualquiera que realmente haya absorbido el espíritu de la revelación del Antiguo Testamento sobre Dios seguramente se estremecería al hablar de que Dios había sido crucificado y había muerto como un hombre mortal. Pero el trinitarismo nos ha desensibilizado tanto que nos atrevemos a hablar incluso de Dios de tal manera que debería ser considerado blasfemo según las Escrituras. Nos atrevemos a pisar donde ningún ángel se atrevería a aventurarse (véase Judas). Dado que esta obra es de carácter exegético y expositivo, y no pretende ser un tratado teológico, dejaré esta cuestión como una cuestión de sobria reflexión.

La unión espiritual - la forma más alta de la unión
Al ser no espirituales, somos lentos en darnos cuenta de que la unión espiritual es la forma más alta de unión; No hay ninguna más alto. En cambio, desde el siglo V (el Concilio de Calcedonia, 451 dC), la iglesia gentil declaró oficialmente la fe en un credo que declaraba "la unión de las dos naturalezas (dyo physes) de la deidad y la humanidad en la única hipóstasis o persona de Jesús Cristo "("Unión Hipostática ", Diccionario Evangélico de Teología, WA Elwell, Ed.).

Obsérvese que lo que se afirma de este modo explícitamente es la unión de Dios y el hombre a través de la unión de "las naturalezas de la deidad y la humanidad". Si la intención es declarar la unión de Dios (aunque sea "la segunda persona") y el hombre en Cristo, ¿por qué no declarar esto claramente? ¿Por qué hablar de "dos naturalezas"? Pues debe ser obvio que la "naturaleza" de una persona no es la persona entera. Y si se entiende a toda la persona, ¿por qué hablar sólo de su "naturaleza"?

En 2 Pedro 1.4, nosotros también somos declarados como "partícipes de la naturaleza divina (physis, la misma palabra como" naturaleza "en el credo)". ¿Nuestra posesión de "la naturaleza divina" nos hace Dios o igual a Dios o nos hace incluir en la "Deidad"? Ciertamente no. Entonces, ¿por qué la posesión de la "naturaleza" divina constituye a Cristo como Dios, o demuestra que es miembro de la "Deidad"? Y puesto que la "naturaleza" no es equivalente a la persona entera, entonces la unión de "dos naturalezas" en una persona no resultaría en una persona que no sea ni totalmente Dios ni totalmente hombre? Sin embargo, el trinitarismo quiere afirmar que es "verdaderamente Dios y verdaderamente hombre". ¿Cómo pudo la iglesia haber aterrizado en un estado de confusión tan errado?

Fue el fracaso al percibir la verdad bíblica de la unión espiritual ( "un espíritu", 1Cor.6.17) que es la forma más alta y más profunda de unión, que llevó a la búsqueda de alguna forma de unión metafísica de "esencias" o "naturalezas" en Cristo, para lo cual inventaron el término "unión hipostática", suponiendo evidentemente que ésta era una forma más alta de unión. Pero, como hemos visto, una unión de "dos naturalezas", la de Dios y la del hombre, no puede significar mucho más que una posesión de los atributos representados o contenidos en esas "naturalezas". Sin embargo, lo que el credo calcedoniano quiere afirmar con esta doctrina de la "unión hipostática" es que Dios y el hombre están verdaderamente unidos en Cristo, de modo que "la naturaleza humana estaba inseparablemente unida para siempre con la naturaleza divina en la única persona de Jesucristo; Las dos naturalezas siguen siendo distintas, enteras e intactas, sin mezcla ni confusión, de manera que la única persona, Jesús Cristo, es verdaderamente Dios y verdaderamente hombre "(" Hypostatic Union ", Diccionario Evangélico de Teología, WA Elwell, Ed. .

¿Cómo puede uno tener la naturaleza "total" sin la persona entera? Lo que los trinitarios no pudieron ver es que sólo en el caso de la unión espiritual es posible que Dios y el hombre estén unidos de tal manera que permanezcan "distintos, enteros e intactos, sin mezcla ni confusión" en una sola persona: 1 Corintios 6:17 "Pero el que se une al Señor se convierte en un solo espíritu con él". Además, la idea de algún tipo de "unión de naturalezas" metafísica (lo que realmente significa) compromete inevitablemente el entendimiento de la verdadera humanidad de Cristo, y esto tiene las consecuencias soteriológicas más serias. Sin embargo, la Iglesia insistió en su dogma, e ignoró el hecho de que la doctrina bíblica de la salvación se vio comprometida, pero el cristiano promedio no es consciente de esto.

Es esencial que nos demos cuenta de que un Cristo que no es verdaderamente humano no puede salvar a aquellos que son verdaderamente humanos. Precisamente porque Cristo Jesús, en el Nuevo Testamento, era verdaderamente humano, que verdaderamente podía salvarnos. Nadie que sea "verdaderamente Dios" puede ser "verdaderamente hombre" en el sentido bíblico de ser "hombre". Por esta razón, cualquier discusión sobre el significado del Logos en Juan 1 debe tener en cuenta esta verdad salvífica y no dejarse llevar por ideas y opiniones metafísicas. La idea de un Dios-hombre era familiar para los griegos, cuya mitología está llena de tales dioses que alguna vez fueron hombres o mujeres. No es de extrañar que los líderes griegos o griegos educados de la iglesia gentil pudieran llegar a esta noción de la unión de una naturaleza divina y humana en la única persona de Jesús Cristo.

Simplemente estaban formulando la enseñanza bíblica en términos de ideas culturales griegas en las que estaban habituados a pensar y a expresarse.
Parece que la mayoría de ellos aún no estaban suficientemente empapados en la enseñanza bíblica para respirar su espíritu y pensar en sus términos, en contraste con los primeros creyentes judíos. Pero a medida que la iglesia se llenaba cada vez más de gentiles como resultado de la expansión efectiva del Evangelio en el mundo, el mundo también se expandió a la iglesia, y por el tiempo del Concilio de Nicea en 325 dC el mundo (en la forma del emperador Constantino) comenzó a tomar el control efectivo de la iglesia. Fue Constantino quien primero hizo del cristianismo la religión predominante del Imperio Romano, y fue él quien convocó al Concilio de Nicea.

Diferencias entre el Reino y la Iglesia

ALGUNAS DIFERENCIAS ENTRE EL REINO DE DIOS Y LA IGLESIA
Por Mario A Olcese



Muchas iglesias Cristianas confunden el Reino de Dios con la iglesia de Cristo sin percatarse de que existen diferencias sustanciales entre ambas entidades.

1.- El Reino de Dios es universal, en tanto que la Iglesia es local.
2.- El Reino de Dios es uno, singular, en tanto que la Iglesia puede ser pluralizada (ejm: las Iglesias de Dios, o Iglesias de Cristo, Rom. 16:16).
3.- En el Reino de Dios todos los miembros son salvos para siempre, en tanto que en la Iglesia de Cristo no todos los que son miembros serán salvos.
4.- En el Reino de Dios no se ejercerá la disciplina, en cambio en la iglesia de Cristo sí.
5.- El Reino de Dios es una teocracia (Isa. 32:1, Dan 4:17), en cambio la iglesia de Cristo es una democracia (Hechos 6:5). 6.- Del Reino de Dios no se dice que tiene Maestros, Pastores, o diáconos, pero en la Iglesia de Cristo sí se dice que los hay (Efe. 4:4).
7.- En el Reino de Dios no hay ordenanzas, en cambio en la Iglesia de Cristo sí (el bautismo, la comunión, el matrimonio, oraciones etc).
8.- En el Reino de Dios la membresía es permanente, en cambio en la Iglesia de Cristo no (Hechos 15:24, 1 Juan 2:19). 9.- La iglesia de Cristo predica el Reino de Dios (Mateo 24:14), pero el Reino de Dios nunca predica la iglesia.

10.-Al reino de Dios se ingresa con cuerpos inmortales (1 Cor. 15:50), en cambio a la Iglesia de Cristo se ingresa con cuerpos mortales.
11.-Al Reino de Dios ingresan los maduros espirituales (2 Ped. 1:5-11), en cambio a la iglesia ingresan los niños espirituales que serán perfeccionados por sus pastores y maestros (Efe 4:4; 1 Ped.2:2; Heb. 5:13).
12.-Al Reino de Dios se ingresa después de haber soportado muchas tribulaciones (Hechos 14:22), en cambio a la Iglesia de Cristo se ingresa para empezar a sufrir muchas tribulaciones (Juan 16:33).
13.- El Reino de Dios es una institución que se heredará en el futuro (Santiago 2:5; Mateo 25:31,34), en cambio la Iglesia es una institución en la que ya pertenece el Creyente.
14.- El Reino de Dios es algo que se requiere pedir que venga (Mateo 6:10), en cambio la Iglesia de Cristo ya está acá (Hechos 2:47;1 Cor.1:2).
15.- El Reino de Dios existía en los tiempos de David (1 Crón. 28:5), en cambio la iglesia de Cristo comenzó con Cristo (Mat.16:16-18)
16.- El Reino de Dios es originalmente de Israel (Hechos 1:3,6), en cambio la Iglesia lo componen los de la fe (Judíos y gentiles por igual).
17.- El Reino de Dios se restaurará (Hechos 1:6), en cambio la Iglesia de Cristo se edifica (Mateo 16:16-18).
18.- El Padre le da a la iglesia de Cristo el Reino de Dios (Lucas 12:32), pero nunca se dice que el Padre le da al Reino de Dios la Iglesia de Cristo.
19.- A la Iglesia de Cristo entran los pecadores e indignos (Mat. 9:13), en cambio al Reino de Dios entran sólo los santos y dignos (2 Tes. 1:5,11; Apo. 3:4).

20.- A La Iglesia de Cristo pueden verla los pecadores impenitentes, en cambio el Reino de Dios sólo será visto por los renacidos (Juan 3:3,5).
21.- Muchos ricos pueden entrar a la Iglesia de Cristo, pero al Reino de Dios difícilmente entrará un rico (Mat. 19:23).
22.- El Reino de Dios no viene con advertencia (Lc. 17:20), pero la Iglesia de Cristo sí vino con advertencia, cuando ésta se funda en Pentecostés con el anuncio de la venida del Espíritu Santo a los pocos días de ser proclamada (Hechos 1:5,8).
23.- El Reino de Dios le fue concedido a Cristo en el cielo (Lucas 19:11,12), pero la Iglesia de Cristo le fue otorgada a Cristo en la tierra.
24.- Del Reino de Dios se dice que es eterno (2 Ped. 1:11), en cambio de la iglesia de Cristo no se dice que lo es.
25.- El Reino de Dios tiene tronos (Sal. 122:5), en cambio la Iglesia de Cristo, no.
26.- Al Reino de Dios se le llama ‘el Evangelio’ (Mateo 24:14), pero a la Iglesia de Cristo nunca se la denomina ‘el evangelio’.
27.- Al Reino de Dios hay que buscarlo o anhelarlo primero (Mateo 6:33), en cambio la Iglesia de Dios está en todas partes del planeta, y nunca se nos manda a buscarla o anhelarla.

jueves, 1 de diciembre de 2016

El Padre Celestial

El Padre
Del libro La Cristiandad extraviada
por Robert Roberts



Para empezar, la primera cosa que se revela acerca de "el Padre de nuestro Señor Jesús Cristo" (Efesios 3:14), tal como Dios es descrito por el apóstol y quien fue revelado a Israel por medio de los ángeles y los profetas, y manifestado en Jesús; la primera cosa, digo, que se revela acerca de él es su unidad absoluta. De él se declara que es UNO. Esta es una de las características más sobresalientes de lo que se ha revelado sobre el tema.

A continuación se presentan algunos ejemplos del testimonio bíblico:
Moisés a Israel (Deuteronomio 6:4):"Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es."
Jesús a uno de los escribas (Marcos 12:29):"El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es."

Pablo a los creyentes corintios (1 Corintios 8:6): "Para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él."

Pablo a los efesios (Efesios 4:6):"Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos."

Pablo a Timoteo (1 Timoteo 2:5):
"Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesús Cristo hombre."

Estas afirmaciones concuerdan con las declaraciones que el Omnipotente hace de sí mismo, como por ejemplo:
"Yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho." (Isaías 46:9, 10)

"Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí." (Isaías 45:5) "Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios....No hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno." (Isaías 44:6, 8)

La única declaración en el Nuevo Testamento que equivale a una clara expresión del concepto trinitario, es rechazada en forma unánime por los eruditos de la Biblia por ser una añadidura falsa colocada en el texto original. Por esta causa se ha omitido totalmente del texto de la Versión Revisada de la Biblia inglesa. [Nota del traductor: El fragmento aludido también se ha omitido del texto de casi todas las demás traducciones modernas de la Biblia, tales como The New English Bible, la Revised Standard Version, la New International Version y la traducción de James Moffat, todas en inglés, y la versión Dios Habla Hoy en español.]

Este pasaje se encuentra en 1 Juan 5, versículos 7 y 8:
"Porque tres son los que dan testimonio [en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno. Y tres son los que dan testimonio en la tierra]: el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan."

La añadidura está encerrada entre corchetes. El pasaje se lee bien sin la interpolación, y afirma un hecho patente para los primeros creyentes. La añadidura lleva en sí misma su propia condenación, porque restringiría al cielo la presencia del "Padre, Hijo y Espíritu Santo," es decir, de Dios en toda forma según la doctrina de la Trinidad, contradiciendo de este modo las Escrituras y el hecho obvio de que el Espíritu está en todas partes, y que la presencia de Dios llena todo el universo por medio de él.

"Este texto no se encuentra en ningún manuscrito griego que haya sido escrito antes del siglo V. No es citado por ninguno de los escritores eclesiásticos griegos, ni por ninguno de los primeros padres latinos, aun cuando los temas que trataban naturalmente los habrían conducido a recurrir a la autoridad de él. Por lo tanto, es evidentemente falso, y fue citado por primera vez, aunque no en la forma en que se lee hoy día, por Virgilio Tapensis, un escritor latino desconocido, en la parte final del siglo V; pero no es de mayor importancia saber quién lo fraguó, ya que su propósito debe ser obvio para todos."
Tal es una declaración acerca del motivo por el cual el fragmento referido se omitió de la Versión Revisada en inglés. [Nota del traductor: En su Biblia anotada, Scofield comenta acerca de 1 Juan 5:7 que "casi todos concuerdan que v. 7 no es auténtico"; la Biblia de Estudio Mundo Hispana habla del "texto espúreo acerca de los "tres testigos celestiales" en 1 Juan 5:7"; y el Nuevo Comentario Bíblico dice: "Pero todo el v. 7 de RVR [la versión Reina-Valera] es en realidad una glosa (una añadidura no auténtica) y debe excluirse del texto."]

La revelación de la unidad de Dios, presentada en los testimonios citados, está de acuerdo con la gran conclusión de la ciencia moderna. Se ve que la naturaleza se rige por una sola ley y un solo control en todos sus inmensos campos. No hay choques ni conflictos; el poder que constituye, sostiene y regula todo es UNO. El frío congela el agua y el calor derrite el hielo en todos los países. La luz que descubre la faz de la tierra también irradia la luna e ilumina los distantes planetas. El poder que mantiene la luna en su viaje alrededor de la tierra, impulsa a la tierra alrededor del sol, y lleva incluso a ese cuerpo estupendo y glorioso, con todos sus planetas, en un vasto círculo, con el resto de la creación estrellada, alrededor de un centro desconocido; es decir, un centro claramente indicado en el movimiento del universo estelar, pero cuya localización no se puede determinar ni siquiera aproximadamente a causa de la vastedad del movimiento y la imposibilidad de obtener en el espacio de una vida humana, suficientes datos para hacer el cálculo necesario.

La sugerencia de que ese centro desconocido es la fuente de todo poder, está en significativa armonía con lo que las Escrituras revelan acerca de Dios. Hay una fuente-tiene que haber una fuente-y ésta debe ser un centro, porque todo poder se manifiesta en los centros. La tierra atrae todo objeto hacia su centro, y al mismo tiempo mantiene a la luna girando a su alrededor. A su vez, la tierra es atraída hacia el sol para girar a su alrededor; y el sol mismo, con toda la armazón de la creación, gira alrededor de un centro. Estos son hechos que existen en la organización de las cosas, y por tanto son hechos divinos, porque la organización de las cosas es obra de Dios.

Los testimonios citados dicen que todo procede del Padre. Pero, ¿dónde está el Padre? ¿No implica su nombre que él es la Fuente? Y siendo la Fuente, ¿no es él el Centro de la creación? A algunos les choca la sugerencia de que la Deidad tenga una existencia localizada en el espacio. ¿Por qué les choca? Las Escrituras enseñan expresamente la existencia localizada de la Deidad.

A continuación presentamos la evidencia. Pablo dice en 1 Timoteo 6:16 que Dios habita "en luz inaccesible." Aquí vemos una localización de la persona del Creador. Si Dios estuviese sobre la tierra en el mismo sentido en que él mora en luz inaccesible, ¿qué habría querido decir Pablo al indicar que el hombre no tiene acceso al lugar donde está? Si Dios mora en luz inaccesible, él debe tener allí una existencia, que no está manifestada en esta esfera mundana. Esto está comprobado por las palabras de Salomón:

"Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras." (Eclesiastés 5:2)

Jesús expresa la misma noción en la oración que enseñó a sus discípulos: "Padre nuestro que estás en los cielos." (Mateo 6:9)

Lo mismo enseña David, en Salmos 102:19, 20:
"Porque miró desde lo alto de su santuario; Jehová miró desde los cielos a la tierra, para oir el gemido de los presos."
Y también en Salmos 115:16:"Los cielos son los cielos de Jehová; y ha dado la tierra a los hijos de los hombres."

En la oración con la cual dedicó el templo a Dios (registrado en 1 Reyes 8), Salomón hizo frecuente uso de la siguiente expresión:
"Tú oirás en los cielos, en el lugar de tu morada."

Es imposible equivocar el tenor de estos testimonios: claramente significan que el Padre de todos es una persona que existe en el centro de los cielos, ya que no existe en ninguna otra parte. Mediante su Espíritu cuya difusión llena la inmensidad, él está presente en todas partes en el sentido de controlar, conocer y estar consciente de la creación hasta en sus más recónditos confines; pero en su propia persona, toda gloriosa, más allá de lo que el poder humano puede concebir, él mora en el cielo.

Considere la evidencia de la ascensión de nuestro Señor, después de su resurrección. Lucas 24:51 dice: "Se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo."
Y Marcos 16:19 reitera la declaración:"Fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios."

Estas declaraciones sólo se pueden entender de acuerdo al principio de que la Deidad tiene una existencia personal manifestada en "el cielo." Qué parte de los amplios cielos puede ocupar este honroso lugar, no podemos ni necesitamos saber.

Hay grande e invencible repugnancia ante este evidentemente bíblico, razonable, y hermoso enfoque del asunto. Es una práctica frecuente, incluso donde se abrigan ideas serias acerca de Dios, concebirlo como un principio o energía en difusión universal, sin núcleo corpóreo, sin habitación local, "sin cuerpo ni partes." No hay fundamento para esta tendencia popular, excepto el que supuestamente da la filosofía, pero la filosofía es una pobre guía en este asunto. Después de todo, la filosofía es sólo pensamiento humano. Poca importancia puede tener en un asunto manifiestamente fuera del alcance humano.

La pregunta es, ¿qué se ha revelado? No necesitamos preocuparnos si lo que se ha revelado contradice los conceptos filosóficos del asunto. Los conceptos filosóficos tienen tanta probabilidad de ser erróneos como de estar en lo cierto.
Pablo advierte a los creyentes en contra del peligro de que sean engañados por la filosofía (Colosenses 2:8). Filosofía o no, las Escrituras citadas enseñan claramente que el Padre es una persona, en quien se unen todas las fuerzas del universo.

Hay otra evidencia en los sucesos del monte Sinaí. Allí Moisés tuvo comunicación con la Deidad. No diremos que el Ser con quien tuvo comunicación fue en realidad el Eterno, porque es evidente, de acuerdo con las enseñanzas de Pablo y Esteban, que fue una manifestación angélica (Hechos 7:38, 53; Hebreos 2:2); y porque Juan declara que a Dios nadie le vio jamás (Juan 1:18).

Sin embargo, se afirma que para Moisés era una apariencia de Jehová (Números 12:8). Por lo tanto, fue una manifestación de la Deidad; y siendo así, ilustró la realidad de la Deidad, porque la Deidad debe ser más alta, más grande, y más real que sus manifestaciones subordinadas. El testimonio es el siguiente: "Entonces Jehová dijo a Moisés: He aquí, yo vengo a ti en una nube espesa, para que el pueblo oiga mientras yo hablo contigo, y también para que te crean para siempre.... Y estén preparados para el día tercero, porque al tercer día Jehová descenderá a ojos de todo el pueblo sobre el monte de Sinaí.... Aconteció que al tercer día, cuando vino la mañana, vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y se estremeció todo el pueblo que estaba en el campamento. Y Moisés sacó del campamento al pueblo para recibir a Dios; y se detuvieron al pie del monte. Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en el fuego; y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera.... Y habló Dios todas estas palabras [los diez mandamientos].... Todo el pueblo observaba el estruendo y los relámpagos, y el sonido de la bocina, y el monte que humeaba; y viéndolo el pueblo, temblaron y se pusieron lejos. Y dijeron a Moisés: Habla tú con nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Dios con nosotros, para que no muramos.... Entonces el pueblo estuvo a lo lejos, y Moisés se acercó a la oscuridad en la cual estaba Dios. Y Jehová dijo a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Vosotros habéis visto que he hablado desde el cielo con vosotros." (Exodo 19:9, 11, 16-18; 20:1, 18-22)
Además sobre este tema tenemos lo siguiente en Exodo 24:1, 2, 9-12, 15-18:

"Dijo Jehová a Moisés: Sube ante Jehová, tú, y Aarón, Nadab, y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel; y os inclinaréis desde lejos. Pero Moisés solo se acercará a Jehová; y ellos no se acerquen, ni suba el pueblo con él.... Y subieron Moisés y Aarón, Nadab y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel; y vieron al Dios de Israel; y había debajo de sus pies como un embaldosado de zafiro, semejante al cielo cuando está sereno. Mas no extendió su mano sobre los príncipes de los hijos de Israel; y vieron a Dios, y comieron y bebieron. Entonces Jehová dijo a Moisés: Sube a mí al monte, y espera allá, y te daré tablas de piedra, y la ley, y mandamientos que he escrito para enseñarles.... Entonces Moisés subió al monte...y la nube lo cubrió por seis días; y al séptimo día llamó a Moisés de en medio de la nube. Y la apariencia de la gloria de Jehová era como un fuego abrasador en la cumbre del monte, a los ojos de los hijos de Israel. Y entró Moisés en medio de la nube, y subió al monte; y estuvo Moisés en el monte cuarenta días y cuarenta noches."

Toda alusión subsiguiente a estos acontecimientos está fundada en la idea de que están relacionados con una persona y una presencia reales. Así leemos en Números 12:8:
"Cara a cara hablaré con él [con Moisés], y claramente, y no por figuras; y verá la apariencia de Jehová."
También Exodo 33:11:"Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero."
Y en Deuteronomio 34:10:
"Y nunca más se levantó profeta en Israel como Moisés, a quien haya conocido Jehová cara a cara."

Entonces, aunque la manifestación constatada en estos casos fue una manifestación a través de la mediación angélica, no obstante nos habla de un Ser más alto y más real que esa manifestación. Ella ayuda a la mente a formar algún concepto (aunque necesariamente superficial e inadecuado) de Aquel que "hace a los vientos sus mensajeros, y a las flamas de fuego sus ministros" (Salmo 104:4), que es "luz, y no hay ningunas tinieblas en él" (1 Juan 1:5); "El que habita la eternidad" (Isaías 57:15); el que es un "fuego consumidor" (Hebreos 12:29); al cual nadie ha visto ni puede ver (por causa de nuestra imperfección y debilidad naturales); "el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible" (1 Timoteo 6:16); el que es muy limpio de ojos para ver la iniquidad de los hijos de los hombres (Habacuc 1:13); el Dios eterno, el Señor Creador de los confines de la tierra, que no desfallece, ni se fatiga, y no hay quien alcance su entendimiento (Isaías 40:28).

"¿Quién midió las aguas con el hueco de su mano y los cielos con su palmo, con tres dedos juntó el polvo de la tierra, y pesó los montes con balanza y con pesas los collados?
¿Quién enseñó al Espíritu de Jehová, o le aconsejó enseñándole? ¿A quién pidió consejo para ser avisado? ¿Quién le enseñó el camino del juicio, o le enseñó ciencia, o le mostró la senda de la prudencia?" (Isaías 40:12-14)
"He aquí, Dios es grande, y nosotros no le conocemos, ni se puede seguir la huella de sus años." (Job 36:26)
"Porque sus ojos están sobre los caminos del hombre, y ve todos sus pasos." (Job 34:21)

El testimonio que está delante de nosotros es que Dios es la única existencia inderivada y autosuficiente del universo. Todas las otras formas de vida no son más que incorporaciones de la vida que está en él, tantas subdivisiones de la corriente que fluye del gran nacimiento.

Las siguientes declaraciones afirman este concepto:
"Rey de reyes, y Señor de señores, el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible." (1 Timoteo 6:15, 16)
"En él vivimos, y nos movemos, y somos." (Hechos 17:28)
"Para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas." (1 Corintios 8:6)

La teología popular enseña que Dios hizo todas las cosas "de la nada." Este es evidentemente uno de muchos errores, que durante mucho tiempo han pasado habitualmente por verdad. Ha resultado ser un lamentable error; porque ha colocado a la ciencia física en innecesario enfrentamiento con la Biblia. La ciencia física ha obligado a los hombres a aceptar como verdad axiomática que "nada sale de la nada," y habiendo sido inducidos a creer que la Biblia enseña que todas las cosas fueron hechas de la nada, la han desechado como algo inútil en ese campo. Han preferido buscar refugio en diversas teorías que reconocen la eternidad de la fuerza material de una forma u otra.

La Biblia enseña que todas las cosas fueron hechas de Dios, no de la nada. Enseña, como lo muestran los pasajes citados, que Dios, como el poder antecedente y eterno del universo, ha elaborado todas las cosas de él mismo. El "Espíritu" que emana de él bajo el mandato de su voluntad ha sido incorporado en la vasta creación material que vemos. Ese Espíritu ahora constituye el substrato de toda existencia, la esencia misma y primera causa de todo. Todas las cosas están "en Dios," porque están comprendidas en ese poderoso efluvio que emanando de él, llena todo el espacio y constituye la base de toda la existencia.

De esta forma, Dios es omnipresente; su conciencia está en armonía con toda la creación por razón del predominio universal de su Espíritu, el cual es uno con su substancia espiritual personal, de la misma manera que la luz es una con el cuerpo del sol. La idea de la omnisciencia de Dios es demasiado alta para que podamos captarla fácilmente, pero la vemos ilustrada en pequeña escala en el hecho de que el cerebro humano en ciertos estados sensibles está consciente de todo, dentro del radio de su propio efluvio nervioso. Aunque ubicado en los cielos, el Creador lo sabe todo mediante su Espíritu universal; y su infinita capacidad mental le permite tratar con todo, contemplativa o ejecutivamente, según el caso lo requiera.

¿Fue realmente Jesús Cristo hijo de David?

¿FUE REALMENTE JESÚS CRISTO HIJO DE DAVID?
Por  Mario A Olcese



Es lamentable que miles de teólogos llenos de prejuicios no se den cuenta que Jesucristo ES HIJO DE DAVID. El evangelista Mateo empieza su sinóptico diciendo que Jesús Cristo es "hijo de David, hijo de Abraham" (1:1). Normalmente nadie comienza una biografía diciendo de quién es hijo su personaje central, pero en el caso de Jesús el autor sienta las bases del origen de su personaje central, Jesucristo---¿por qué?¿Qué importancia tendría que Jesús fuera del linaje de David (o de Abraham), un ancestro suyo que vivió casi mil años antes que él? Generalmente uno dice que es hijo de su progenitor. Yo soy hijo de mi Padre llamado Aldo, no de mi abuelo o mi bisabuelo. Pero en el caso de Jesús hay una razón muy importante, y es la de destacar su origen noble y real.

Es decir, está destacando que Jesús Cristo tendría el derecho de ser un heredero del reino davídico si éste existiese nuevamente en Jerusalén como en tiempos pasados. ¿PREDICÓ ÚNICAMENTE LA MUERTE Y RESURRECCIÓN DE CRISTO EL GRAN APÓSTOL PABLO? Muchos "Cristianos" prejuiciados no han leído bien todo lo que tiene que decirnos Romanos 1:1-5. Estos versos nos dicen lo siguiente: "Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio, que él había prometido antes por sus profetas en las Santas Escrituras, acerca de su Hijo, que era del linaje de David según la carne, que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos, y por quien recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor a su nombre.”

Pues bien, aquí tenemos el evangelio completo del apóstol Pablo el cual es pasado por alto por muchos creyentes sinceros, pero que aún están prejuiciados por la tradición Católica. En primer término el evangelio es acerca del Hijo de Dios. ¿Y qué involucra esto?¿Acaso que Jesús es el evangelio como muchos suponen? No lo creemos así porque la Biblia dice que Jesús vino a predicar el evangelio del reino de Dios…¡y el reino no es Jesucristo, sino el Rey del reino! Pero sigamos la línea de la exposición de Pablo.

El dice que ese evangelio acerca de su Hijo consiste en que Jesús Cristo era del linaje de David según la carne, y que fue declarado Hijo de Dios, por su resurrección. De modo que Pablo anuncia que Cristo es hijo de David según la carne y que Dios lo resucitó y lo constituyó en su Hijo---El Hijo de Dios. Aquí Cristo es claramente declarado Hijo de Dios, título que tiene una clara connotación Mesiánica. ¿Cómo lo sabemos?. Sólo basta con leer el famoso Salmo 2:7-9, donde dice que Dios engendró a Cristo para ser su hijo y heredero de las naciones: “Mi hijo eres tú; yo te engendré hoy. Pídeme y yo te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra. Los quebrantarás con vara de hierro, como vasija de alfarero los desmenuzarás” (Ver también Apo. 12:5; 19:15).

Es decir, al alcanzar Jesús su justa resurrección, Dios lo constituyó en un hijo mesiánico engendrado para ser el rey del reino de David, su padre. Es por eso que Pablo hace hincapié en primer lugar que Cristo es del linaje de David, para luego pasar a decir que él es el que regirá a las naciones como rey ungido o Cristo (=hijo de Dios), tal como lo fue su padre David, Salomón y los demás reyes davídicos ungidos. Esta sorprendente verdad no es comprendida por muchos que se llaman “Cristianos” o “mesiánicos”. Dicen ser Mesiánicos (=cristianos) pero no entienden que Jesús es el hijo de Dios, el Cristo nombrado para sentarse en el reino de David, el cual es llamado el reino de Dios (en 1 Cró. 28:5).

De modo que resumiendo lo dicho hasta aquí, el evangelio de Pablo era que Cristo era del linaje del rey David, y que Dios lo engendró como hijo mesiánico por su resurrección de entre los muertos. Este hijo mesiánico restaurará el reino davídico y tomará el control del nuevo mundo, o llamado por algunos burlones “el maravilloso mundo de mañana”.

De modo que los que dicen que Pablo jamás predicó el reino de David por restaurarse están mintiendo y propagando las mentiras satánicas de un reino espiritual o iglesia, o un reino en el “corazón del creyente”. Y es que éstos incautos no saben que están oscureciendo el evangelio de la gloria (y reino) de nuestro Señor Jesucristo (2 Cor. 4:4). El mismo Jesucristo hace la pregunta crucial. ¿Quién decís que soy yo? Y Pedro da con el punto y dice acertadamente: “tú eres el Cristo, el Hijo de Dios” (Mateo 16:16). Sin duda Jesús aprobó tal confesión de Pedro diciéndole que Dios se lo había revelado y no los hombres (v. 17).

Pedro supo que Jesús era el cumplimiento del salmo 2:6-8 como el verdadero Mesías de Israel, el rey del reino davídico. Desgraciadamente existen aún indoctos que no entienden que si bien es cierto que Pablo predicaba la resurrección de Cristo, lo hacía para señalar que esa resurrección lo constituía a Jesús como el heredero del reino davídico y en consecuencia, como el futuro amo del mundo venidero en el reino de David (= reino de Dios).

En realidad, según se desprende de Romanos 1:1-5, el evangelio de Pablo era integral, y mostraba la verdad de las buenas noticias que Cristo resucitó para convertirse en el futuro rey mesiánico en la tierra. Su evangelio fue que Cristo resucitó de entre los muertos para justificarnos y hacernos copartícipes de su glorioso reino en la tierra cuando tome el trono de David su padre en Jerusalén. Esta verdad ha sido oscurecida por Satán, quien sabe que muy pronto el Mesías, el hijo de Dios, y heredero del trono de David, lo depondrá para inaugurar el reino davídico que por el momento está suspendido por un decreto divino, según Ezequiel 21:25-27, pero que será restaurado definitivamente con el retorno del rey glorioso desde los cielos (Mateo 25:31,34; Hechos 1:3,6,7).

¿SÓLO A LOS ROMANOS PREDICÓ PABLO EL EVANGELIO?

En Tesalónica Pablo anunció a los Judíos que Jesús era el Cristo. Dice así Hechos 17:2,3: “Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de reposo discutió con ellos, declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que era necesario que Cristo padeciese y resucitase de los muertos; y que Jesús, a quien yo os anuncio, decía él, es el Cristo”. Así que aquí  vemos algo similar a lo que él enseñó a los romanos. El les dijo a los Judíos de Tesalónica que Cristo murió y resucitó, pero además les declaró que Jesús era el Cristo, o sea, el Mesías, el hijo de Dios. El les estaba diciendo que por la resurrección Dios había hecho a Jesús Cristo, el hijo de Dios, el heredero del reino de David.

Pero muchos aún no entienden qué es lo que significa “Cristo”. Piensan que es un nombre o el apellido de Jesús (Jesús Cristo), y no saben que es UN TITULO…un título dinástico. Cristo es el equivalente Hebreo “Mashiaj” que significa Ungido. Y un ungido en el Antiguo Testamento era aquel que había recibido el óleo sagrado en su frente para ser nombrado rey de Israel. David fue ungido, Salomón fue ungido, y así sucesivamente. Y Jesús fue igualmente proclamado Cristo (ungido) en su bautismo y sellado con su resurrección de entre los muertos (Hechos 2:24,30,35).

Pero sigamos con Hechos 17 el cual estamos examinando. Los versos 4 dice que algunos de ellos (Judíos) creyeron, y también de entre los Griegos, un buen número de ellos. El verso 5 nos dice que los Judíos que no creyeron, por celos, alborotaron la ciudad diciendo, según el verso 6 que los creyentes del evangelio de Pablo contravenían los decretos del César, ¿por qué? Porque el evangelio de Pablo decía que había otro rey, llamado Jesús (v.7).

De modo que se hace claro que al predicar Pablo el evangelio de que Jesús era el Cristo resucitado, lo que predicaba era que Jesús era un rey, un rey que tomaría su poder en el mundo y que desestabilizaría los reinos temporales y los dominaría con vara de hierro. Es por eso que los Judíos incrédulos aprovecharon la ocasión para acusar a Pablo y sus seguidores de ser unos sediciosos, unos revolucionarios predicadores de un nuevo gobierno en la tierra que pondría en jaque a los imperios del mundo.

Pues si el evangelio era sólo un mensaje espiritual e inofensivo, ¿cómo podría haber sido una amenaza para César?¿Cómo le hubiera perjudicado a César saber que unos “locos” fanáticos predicaban la resurrección de un hombre?¿Acaso no habría oído César de la resurrección de Lázaro mucho antes? Esas noticias no amenazaban su imperio, pero sí un nuevo imperio que lo depondría a él. Por eso Pablo dice en Hechos 28:20 que él está en cadenas, perseguido, maltratado, golpeado, por causa de la esperanza de Israel, que era la esperanza del Reino de David (Marcos 11:10; 15:43). Y Finalmente, Pablo repite la misma predicación tanto en Corinto (Hechos 18:5) y en la ciudad de Efeso diciendo que Jesús era el Cristo (Hechos 18:28).

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Cómo el gnosticismo influencia el trinitarianismo

CÓMO EL GNOSTICISMO INFLUYÓ SOBRE EL CRISTIANISMO
Mario A. Olcese



"Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas" (Col. 2:8). La herejía de los Colosenses era una mezcolanza del judaísmo y el gnosticismo incipiente que enseñaba que la salvación es por medio del conocimiento, no del evangelio puro, sino de ciertos misterios inventados por los hombres ("su filosofía y vanas sutilezas", 2:8). El término gnósticos significa los que conocen.

A. Algunas creencias del gnosticismo (había muchas diferencias entre los gnósticos):

1. Que había dos Dioses: un Dios inferior llamado Demiurgo, el Dios del Antiguo Testamento que creó el universo, y un Dios superior (el Ser Supremo) que ofreció salvación al mundo. Algunos decían que el Dios del Nuevo Testamento era el Ser Supremo, pero otros decían que aun el Dios del Nuevo Testamento era inferior al Ser Supremo. La literatura judaica producida unos dos siglos antes de Cristo enfatizaba la absoluta majestad y soberanía del Dios Supremo sobre el mundo y la existencia de seres intermediarios entre el Ser Supremo y la humanidad y, por eso, la aceptación de conceptos no bíblicos de la creación.

Los gnósticos escribieron sus propios libros acerca de la creación, como también otros "evangelios" y otras epístolas. Las series de intermediarios o emanaciones se llamaban la pleroma. Se decía que Cristo era uno de estas emanaciones, que aunque fuera una de las más altas, o la más alta, no era única, sino simplemente una emanación del Ser Supremo. La más baja de las emanaciones se llamaba Demiurgo o Creador.

Por lo tanto, enseñaban que el Padre de Jesucristo, el Dios de los cristianos, era muy inferior al Dios Supremo, y que las Escrituras del Dios de los cristianos eran inferiores a la revelación (la gnosis) del Ser Supremo.

2. Los gnósticos creían que había dos fuerzas eternas, el bien y el mal (esta filosofía se llama el dualismo), y que la fuerza del mal creó el universo. Enseñaban que el pecado no existía en el corazón, sino en la materia o el cuerpo. Para ellos la redención era la liberación del espíritu del cuerpo material. La resurrección del cuerpo era enfáticamente negada. La salvación venía por medio del conocimiento (gnosis) impartido por el Redentor. La humillación del redentor consistía en dejar el mundo de luz para bajar a nuestro mundo para recoger los espíritus encarnados o atados en la materia.

3. Creían que este redentor no podía tener un verdadero cuerpo (1 Jn. 4:1-3). Que "el Verbo fue hecho carne" tenía que ser "explicado" para que significara otra cosa. Esto fue hecho de distintas maneras: (1) que Cristo tenía un cuerpo fantasmal (que cuando caminaba, no dejaba huellas), que en realidad no nació, y que no sufrió en la cruz; (2) que Jesús sí era un ser humano ordinario sobre el cual el divino Cristo vino en el bautismo y del cual salió antes de la crucifixión; o (3) se hacía una distinción entre un Cristo celestial y un Cristo terrenal.

4. Los gnósticos tenían varios sacramentos: (1) bautismo en agua; (2) bautismo por el Espíritu; (3) bautismo por fuego; (4) ungimiento con aceite; (5) una cena, etc. B. La influencia del gnosticismo sobre el cristianismo fue muy grande, porque la iglesia adoptaba sus formas externas: (1) usaba sus formas de pensamiento; (2) usaba su nomenclatura (o vocabulario); (3) reconocían (a su modo) a Cristo como el Salvador del mundo; (4) imitaban los sacramentos de la iglesia (apóstata); (5) profesaban ser una revelación esotérica (secreta) de Cristo y los apóstoles; (6) producían un número de libros apócrifos (evangelios, epístolas, revelaciones). Por lo tanto, aunque el gnosticismo era diametralmente opuesto al cristianismo, con este camuflaje lograba engañar a muchas personas porque pasaba como una refinación del cristianismo.

Aun llegó a reclamar ser el único verdadero cristianismo, apartado sólo para los elegidos (los gnósticos, los conocedores). "El cristianismo fue influenciado por el gnosticismo por lo menos de siete maneras. (1) En medio de la confusión general introducida por los gnósticos, la iglesia estaba obligada a establecer ciertas normas que los que querían ser cristianos tenían que aceptar. Estas normas incluían El Credo Apostólico ... y el Oficio Apostólico, o sea el Episcopado histórico. (2) La defensa de la fe cristiana llevó a la formación de los dogmas cristianos, expresados en la terminología filosófica del día. (3) El énfasis gnóstico sobre los misterios, himnos espirituales, e impresionantes ritos inducía a más primorosos servicios litúrgicos en las iglesias. (4) El dualismo gnóstico y su odio de la materia pavimentaba el camino para el ascetismo cristiano, lo cual en turno llevaría a la vida monástica. (5) Los seres intermediarios de los gnósticos pavimentaban el camino para los Santos en la Iglesia Católica. Obsérvese la posición relativa de Sofía y la Virgen María en los dos sistemas. (6) La división superficial de la humanidad en los dos grupos de los elegidos y los no elegidos pavimentaba el camino para la doctrina de la predestinación. (7) Aunque condenado por la iglesia, el movimiento gnóstico ha continuado viviendo hasta el día de hoy". (Estos datos acerca de las creencias gnósticas se hallan en "History of the Christian Church" por Lars P. Qualben).

1. Los ascetas buscaban la comunión con Dios por medio de la soledad, las visiones y experiencias extáticas. La palabra monje viene de la palabra griega monachos, soledad. Los monjes viven en monasterios, hacen votos del celibato, del silencio, del rechazo de familia, y de las posesiones personales. Pablo dice que "Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne" (2:20-23); más bien promueven toda forma de carnalidad. De esta herejía Pablo habla también en 1 Tim. 4:1-4. 2.

Otros gnósticos enseñaban que el espíritu no era afectado por los hechos del cuerpo y, por eso, promovían el libertinaje. Creían que su comunión con el Ser Supremo los elevaba muy arriba de los asuntos terrenales y que, por eso, su conducta personal no importaba y la consecuencia era que practicaban la borrachera, la fornicación y toda forma de vida disoluta. Esta herejía se condena en muchos textos. Véanse, p. ej., 2 Tim. 3:1-5; 2 Ped. 2; Judas, Apoc. 2:14, 15, 20.

Teología sistemática 6 por Alva Huffer

Teología bíblica sistemática.
por Alva Huffer
Lección 6



El Espíritu Santo

El Espíritu Santo no es una persona distinta del Padre y del Hijo.  El Espíritu Santo es impersonal [aunque se lo personifica literariamente].  No es parte de una trinidad.  Es la energía divina a través de la cual Dios lleva a cabo sus obras.

1. El espíritu es el poder de Dios.  El Espíritu no es una persona distinta del Padre y del Hijo, porque es el poder de Dios.  El Espíritu Santo es el poder impersonal de Dios.  Toda obra que Dios se lleva a cabo a través de su poder o Espíritu.
Espíritu es la traducción de la palabra hebrea ruah y neshamá y de la palabra griega pneuma.  Pneuma es en las escrituras griegas qué es ruaj en hebreo.  Espíritu significa aire, aliento, el viento, la energía, la animación, y la manifestación de su poder.

El Espíritu Santo es el poder de Dios.  La términos poder y espíritu se pueden utilizar indistintamente.  Dios realiza sus milagros por medio de su poder.  Por medio de Su Espíritu, Dios creó el universo (Job 26:13) y le dio vida a la humanidad (Job 33:4). Por medio de Su Espíritu, Dios le dio fuerza a Sansón (Jueces 14:6; 15:14), la sabiduría de Salomón, y la inspiración a los escritores de las Escrituras (2 Pedro 1:21.).  El Espíritu de Dios dio vida a Jesús (Lucas 1:35;. Matt 1:20) y le permitió hacer milagros (Mateo 12:28; Juan 3:34).  A través de ese poder, Dios resucitó a Jesús de entre los muertos a la inmortalidad (Rom. 1:4;. Efesios 1:19, 20).  Estas obras divinas eran diferentes en propósito, pero el Espíritu de Dios fue el medio que no cambia para realizar estos trabajos.

2.  La palabra "espíritu" es neutra.  El Espíritu no es una personalidad, porque la palabra griega pneuma, traducida espíritu, es neutra en materia de género.  Los artículos y pronombres que se refieren a ella también son neutros.

3.  Símbolos impersonales.  El poder impersonal de Dios, el Espíritu Santo, se designa en la Biblia por medio de símbolos impersonales.  Algunos de ellos son el viento (Juan 3:8, Hechos 2:2), el fuego (Mateo 3:11), agua (Juan 7:37-39), aceite (Salmo 45:7;. Isa 61:1),  sello (Ef. 1:13), paloma (Mateo 3:16), lámparas (Rev. 4:5), y la respiración.

4.  Características impersonales.  Las características impersonales del Espíritu se revelan como el poder de Dios y no como una personalidad.  El Espíritu es mencionado como derramado (Isaías 32:15; 44:3; Joel 2:28, Hechos 2:17; 10:45), cobertizo (Tito 3:5, 6),repartido (Heb 2:4) respiración (Juan 20:22)  , y llenando a la gente  (Hechos 2:2, 4; Ef. 5:18).  Jesús fue ungido con este poder (Hechos 10:38).  Los hombres fueron bautizados en él (Mat. 3:11, Hechos 1:5;. 1 Corintios 12:13) y bebieron de él (1 Cor 12:13.).  Se compara con el viento que sopla (Juan 3:8).  El Espíritu Santo es impersonal.

5.  No tiene Nombre Personal.  El Espíritu demuestra ser impersonal en que no tiene nombre propio.  Dios es una persona, cuyo nombre es Jehová.  Nuestro Salvador es una persona, su nombre es Jesús.  El Espíritu no es una persona, no tiene nombre propio.  Si el Espíritu es una persona, ¿por qué no tienen nombre personal?  La palabra "nombre" en Mateo 28:19 no se refiere a un nombre personal.  La palabra "nombre" en este versículo significa autoridad o como representante de.  El Espíritu Santo no es una personalidad.

6.  Nunca se le dirigió la oración.  "El Espíritu Santo no es una persona, porque en toda la Biblia no hay una sola oración o una canción o una exclamación que le hubieran dirigido, como tampoco existe un precepto en toda la Biblia que autoriza tal oración o canción."  (.... Gifford. Op. cit, p 172) Miles Grant escribió:
     
Otro hecho importante que es digno de notar, es que en ninguna parte de la Biblia se nos enseña a amar, honrar y adorar al Espíritu Santo o de orarle para obtener ayuda.  ¿Por qué no, si se trata de una persona, al igual que el Padre y Su Hijo?  (Grant, Miles Teología Positiva Boston:.... Adviento cristiano Publication Society, p 287)

El Espíritu no es mencionado en los himnos de adoración en Apocalipsis.  (Apocalipsis 5:13;. 7:10) Si el Espíritu es la tercera persona de la trinidad, ¿por qué se no se hace referencia de el?

7.  No está incluido en los Saludos Apostólicos.  El poder de Dios, el Espíritu, no se suele mencionar con Dios y Jesús en los saludos y saludos en las cartas del Nuevo Testamento.
El Espíritu no es mencionado en ninguna de las salutaciones en las epístolas de Pablo.  (Rom. 1:7; I Cor 1:3; 2 Corintios 1:2; Gálatas 1:3; Efesios 1:2; Filip 1:2, Col. 1:2, 1 Tes 1.....:.  1, 2 Tesalonicenses 1:2;. 1 Tim 1:2;. 2 Tim 1:2;. Tito 1:4;. Filemón 3) Dios y Jesús son mencionados juntos varias veces, pero el Espíritu es rara vez mencionado con ellos.

Tenga en cuenta también las palabras de apertura de las cartas escritas por los apóstoles.  (Santiago 1:1, 2 Pedro 1:2, 1 Juan 1:3, 2 Juan 3;. Judas 1) En todas ellas se menciona a Dios y Jesús, pero no al espíritu.  El Espíritu se menciona en 1 Pedro 1:2, pero no como persona.

8.  No se menciona como Entronizado o Reinante.  La Biblia describe a Dios el Padre sentado en su trono y Jesús sentado o de pie en su mano derecha.  El Padre y el Hijo se asocian juntos en el juicio y redención.  La venida del reino es el reino de Dios y su Cristo.  No hay ninguna mención del espíritu  ser una persona o como una sentado en un trono.

9.  No se relaciona con el Padre como una persona a otra.  La relación del Espíritu con el Padre no es el de una persona a otra persona.  La relación del Espíritu con el Padre es el de una potencia a una persona.  El Espíritu es el poder de Dios.  El poder del Padre no es más de sí mismo de lo que es Su sabiduría y amor.  El Padre y el Hijo son personas, pero el Espíritu no es una persona.

El Padre dice: "Tú" al Hijo y el Hijo dice: "Tú" al Padre, pero ninguno de los dos dice "tú" al Espíritu.  El Padre ama al Hijo y el Hijo ama al Padre, pero tampoco se menciona como aman al Espíritu.

Al Espíritu nunca se le denomina "el tercero" o "tercera persona" de ninguna manera.  Por otra parte, al Padre nunca se le llama "la primera persona" y el Hijo nunca es llamado "la segunda persona".

10.  Considerando Objeciones.  Los trinitarios dicen, basándose en Hechos 5:3, 4 y 2 Corintios 3:17, que el Espíritu es Dios.  Insisten en que, dado que el Espíritu se identifica directamente con Dios, el Espíritu debe ser Dios y una personalidad independiente.  No hay nada en estos dos versículos para justificar tal afirmación.  Simplemente porque la Biblia dice que "Dios es amor" (1 Juan 4:8, 16) no se está autorizado a decir que el amor es una personalidad separada distinta del Padre y miembro de una trinidad.

El Espíritu es el poder de Dios.  La obra del Espíritu es el poder de Dios y de Su Hijo.  Cuando uno está lleno del Espíritu, se llena con el poder invisible de Dios y de Cristo.  El fruto del Espíritu es el resultado del trabajo de Cristo en la vida del creyente por medio de su poder.

Cuando la Biblia describe al Espíritu como hablando (Rev. 2:7), se refiere a la obra de Dios hablando a través de su poder.  Cuando el Espíritu se describe como haciendo intercesión (Ro. 8:26, 27), se refiere a la intercesión que Cristo nuestro Sumo Sacerdote hace por nosotros a través de Su poder (Rom. 8:34;. Heb 7:25).  Jesús es nuestro único intercesor, Él es nuestro único mediador.

Cuando Ananías mintió al Espíritu Santo, le mintió a Dios que actuó en ese poder sagrado.  Cuando los hombres "contristan" (Ef. 4:30) el Espíritu Santo de Dios, Dios mismo se contrista por que trabaja a través de su Espíritu Santo y esto repercute en la pérdida del testimonio de creyente.
El Espíritu se describe como eterno y santo, porque Dios es eterno y santo.  Cuando el Espíritu, el poder de Dios, se representa como teniendo ciertas características y la realización de determinadas obras, se hace referencia al Dios único y eterno que tiene esas características y realiza las obras.

11. Los pronombres masculinos en griego no son prueba de personalidad.  Nuestro Señor prometió a sus discípulos que después de ascender al cielo, Él les enviaría el poder de Dios, el Espíritu Santo.  A través de este poder, Jesús continuaría su trabajo con y dentro de sus discípulos.
Este poder fue llamado el Consolador, Abogado o Consolador, porque Jesús tenía la intención de trabajar a través de ese poder en favor de los creyentes.  Jesús es el que sería el Paráclito o defensor Mismo.  (1 Juan 2:1). Él es el que prometió estar con ellos siempre (Mateo 28:20) y ser su fuente de consuelo y ayuda.  Jesús dijo: "No os dejaré huérfanos: vendré a vosotros" (Juan 14:18).  La obra del Espíritu de Cristo como Consolador, Abogado y ayudante no era otra cosa que la obra de Cristo mismo como Consolador, Abogado y ayudante a través de ese poder divino.

La palabra griega para Consolador Parakletos es masculino en género.  (Juan 14:16, 17, 26, 15:26,. 16:7, 8, 13-15) Por lo tanto, los traductores utilizan pronombres masculinos para referirse al poder de Dios en esta parte de Juan a pesar de que el poder en sí era neutro  e impersonal.

El poder impersonal de Dios se indica mediante una palabra masculina "Consolador", ya que iba a ser utilizada por la persona, Jesucristo.  Jesús es una persona, no el poder, el Espíritu Santo, a través del cual Él trabajó como Consolador era impersonal. En el uso de los pronombres masculinos en los versículos citados hay indicios de personalidad.
Espíritu en el griego es un sustantivo neutro y siempre está representado por los pronombres neutros en ese idioma. Consolador en griego es un sustantivo masculino y por lo tanto se representa con pronombres masculinos.  Pero esto no prueba nada en cuanto a personalidad, porque el uso de los pronombres masculinos en griego no es prueba de personalidad.  El griego, a diferencia del Inglés, usa pronombres masculinos y femeninos con referencia a las cosas y cualidades, así como a las personas.

La Sabiduría en Proverbios es personificada y se refiere como ella y para ella.  Sin embargo, esto no indica que la sabiduría es una mujer o una persona.  Esto no quiere decir que ella es parte de un Dios trino.  El hecho de que el Consolador es llamado así, no hay indicación de que se trata de una personalidad.

La Biblia enseña correctamente que no hay sino un solo Dios, el Padre, que es uno en esencia y persona.  Sólo hay una persona que es Dios.  Enseña que Jesús no es Dios sino el Hijo de Dios.  Él es divino, pero no la Deidad.  Jesús es la persona más altamente exaltada en el universo junto a Dios.  Cristo eternamente estará sujeto a Su Padre, el Dios supremo.  El Espíritu Santo es el poder impersonal de Dios a través del cual realiza sus obras.

martes, 29 de noviembre de 2016

¿Dónde está Jesús en el plan divino?

LA VERDAD SOBRE JUAN 14:2,3
Por Mario A Olcese



Uno de los versos más usados para enseñar que vamos al cielo es Juan 14:23. Aquí el Mesías dijo, "En la casa de Mi Padre muchas moradas hay: De no ser así, les habría dicho. Voy a preparar un lugar para vosotros. Y si fuere y os preparare lugar para vosotros, vendré otra vez, y los recibiré a Mí Mismo; para que donde yo estoy, vosotros también estén". ¿Qué y Dónde está preparando lugares para los Suyos? Antes que nada Jesús jamás prometió a sus seguidores darles un lugar en el cielo como morada permanente. Tampoco ninguno de sus apóstoles creyó que iría al cielo para estar con Dios y Jesús.

Fue el filósofo Griego Platón el que sentó las bases de un alma inmortal que parte de este mundo después de la muerte. Su filosofía fue mezclada con el pensamiento Hebreo y nació el gnosticismo. Esta secta gnóstica, muy en boga en los tiempos de Jesús, amenazó a la sana doctrina predicada por Jesús y sus apóstoles. Los apóstoles, y en especial Pablo y Juan, advirtieron a las iglesias cristianas en contra de esa secta. Pablo llamó a los gnósticos: “La falsamente llamada ciencia” (“gnosis”)(1 Timoteo 6:20).

Los gnósticos decían que la materia era mala y pecaminosa, y que Cristo no era humano sino que tenía apariencia de hombre. Creían que existía un plano superior (el “Pleroma”, especie de cielo gnóstico) donde vivían los AEONES (espíritus puros superiores, entre los cuales estaba Cristo antes de venir al mundo). Los gnósticos creían que ellos tenían el conocimiento verdadero para lograr partir a ese plano o dimensión de los espíritus con el alma inmortal. ¿No se parece esto mucho al pensamiento “cristiano” sobre una existencia en el cielo con Dios, Cristo, y sus ángeles después de esta vida, a través de nuestras “almas inmortales”?

Es muy probable que muchísimos cristianos sean realmente cristianos gnósticos en este punto. También Pablo advirtió, que después de su “partida”, entrarían en el rebaño del Señor falsos maestros que buscarían ganarse el rebaño con palabras pervertidas (Hechos 20:29,30). Y así fue. Con el correr del tiempo, la iglesia se corrompe con sus propios malos obispos que se levantan con sus herejías destructoras.

En el siglo IV aparece el obispo “San Agustín de Hipona”, el Padre y Teólogo del catolicismo. Éste distorsiona radicalmente el verdadero significado del reino bíblico al decir, por vez primera, en su obra “La Ciudad de Dios”, que el reino era la iglesia católica Romana. Parece ser que los “amilenialistas católicos”, y “campbelitas amilenialistas” no han logrado sacudirse del todo de los errores de Agustín de Hipona. Algunos dirán: “Bueno, ¿no dice Jesús que “los pobres en espíritu es el reino de los cielos”? (Mateo 5:3).

Pero tomemos nota que el Señor NO dice que de los pobres en espíritu es el reino EN (sino “DE”) los cielos”. De modo que lo que Cristo ofreció a los pobres en espíritu era un reino que tiene su origen en Dios, y no en los hombres. Viene de Dios como un don o regalo para los hombres. Pues bien, regresemos a Juan 14:1-3 de la pregunta.

Veamos lo que verdaderamente dijo el Señor Jesucristo: “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy pues a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mi mismo, para que DONDE YO ESTOY, vosotros también estéis.” Muchos estudiantes de la Biblia no se han puesto a pensar en esta última frase “para que DONDE YO ESTOY (tiempo presente)”.

En las más importantes versiones de la Biblia Inglesa se vierte este pasaje como “WHERE I AM” en tiempo siempre presente (“donde yo estoy”). Esta frase es sumamente importante y clave para entender los versos en cuestión. Jesús está ofreciendo un lugar a sus discípulos “en la casa de su Padre”. Luego nos dice que él nos tomará para que estemos con él en el lugar donde ÉL ESTÁ en el momento de pronunciar la promesa. Y, ¿dónde estaba Jesús cuando pronunció esa promesa? ¿En el cielo? ¿En Marte? No! Él estaba aún en LA TIERRA, y más exactamente, EN JERUSALÉN. [también puede significar "donde estoy" en los planes de Dios.]

Recuerde que Jesús todavía no había ascendido al cielo, y aún no había ni siquiera resucitado. Por tanto Jesús estaba ofreciéndoles a sus seguidores volver a la tierra para estar con ellos en el lugar donde proclamó su promesa, es decir: ¡En Jerusalén! Muchos cristianos creen que Jesús nos “llevará al cielo” para darnos nuestro “lugar” en la casa del Padre. Pero Jesús nunca habló de llevarnos al cielo en Juan 14:1-3.

Usted NO leerá, ni siquiera una vez, de que iremos al cielo para recibir nuestro “lugar” una vez que esté preparado por Jesús. Lo que Jesús dijo era que prepararía nuestro lugar en la casa de su Padre y que luego volvería para estar con nosotros. Lo que NO dijo era CUÁNDO Y DÓNDE recibiríamos nuestro lugar en la casa del Padre. Él sólo está ahora ocupado PREPARANDO nuestras moradas, pero NO nos dice cuándo entraremos en ellas.

En Apocalipsis 21 se revela que la “ciudad santa” bajará del cielo después del milenio. La ciudad santa de Apocalipsis 21 es descrita por Ezequiel como un edificio (40:2), y como una casa en 2 Corintios 5:1,2. Esta ciudad o casa canta bajará del cielo, y “Dios estará con los hombres” (Apocalipsis 21:3). Sólo los salvos entrarán en ella para tomar sus lugares o moradas (Apocalipsis 21:27).

También leer Hebreos 11:9,10 donde se nos dice claramente que Abraham (el padre de la fe) “esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.” Y en Hebreos 13:14 Pablo dice: “Porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos LA PORVENIR.”