viernes, 18 de mayo de 2018

Los elementos que serán quemados

2 Pedro 3:12 y la palabra griega Stoicheia

2 Pedro 3:12 en las Escrituras Griegas, dice: “prosdokôntas (aguardando) kai (y) speudontas (apresurando) tên (la) parousian (venida) tês (del) tou theou (de Dios) êmeras (día) di ên ouranoi (a causa del cual los cielos) puroumenoi (encendidos) luthêsontai (serán disueltos) kai (y) stoicheia (elementos) kausoumena (quemados) têketai (se derretirán)”.

Nos interesa examinar qué fue lo que quiso decir el Apóstol Pedro con la palabra Griega stoicheia, que ha sido vertida como “elementos” o “rudimentos” en la mayoría de las versiones bíblicas. Y es que se ha creído que Pablo se refiere a una destrucción total de la tierra por fuego a tal punto que sus elementos serán destruidos completamente.

Stoicheia  y sus acepciones en el NT

En primer término, esta palabra aparece en el Nuevo Testamento sólo en 7 ocasiones En la Concordancia Exhaustiva Young de la Biblia, el significado literal de la palabra es “elemento, rudimento, principio”. En otros términos, éstos son los elementos del aprendizaje religioso, o los mandatos ceremoniales que son comunes al culto de los judíos y de Gentiles.

¿Acaso esta palabra “elementos” se refiere a la idea científica de los elementos de la materia, todos los “átomos” del universo? ¿O la tabla periódica de los elementos? ¡No necesariamente! Nosotros debemos primero mirar dentro de los siete pasajes con la palabra “elementos” o en el griego “stoicheia”. 

1.- Gál 4:3,9 dice: “Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos(stoicheia) del mundo. mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos (stoicheia), a los cuales os queréis volver a esclavizar?”.

Este  pasaje de Gálatas 4:3,9, donde aparece dos veces la palabra stoicheia, es claramente una discusión de la relación del judío a la antigua ley de Moisés, en versos 1-7; y los Gentiles que habían servido a los ídolos, en el verso 8. Así que los judíos estuvieron en esclavitud a la antigua ley de Moisés o  a la tradición de hombres. Pablo exhortó a los hermanos cristianos para no volver a la esclavitud de esa Ley. La Ley era nuestra tutora para traernos a Cristo para que nosotros podamos ser  justificados por la fe (Gal. 3:23-24). Ningún hombre podía guardar esa Ley perfectamente. Los Gentiles sirvieron a los ídolos sin valor alguno. Los dos habían estado en esclavitud, a la stoicheia del mundo. Por consiguiente, el uso de la palabra “elementos” o “rudimentos” no es sobre el mundo físico.

2.- Col. 2: 8,20-22: “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos (stoicheia) del mundo, y no según Cristo.  Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos (stoicheia) del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques  (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso?”   

De nuevo, Pablo usa la palabra (stoicheia) dos veces. En el versículo 8 él exhorta a la iglesia de Colosas a que no permitan que nadie los engañe por medio de la filosofía mundana, o las tradiciones de hombres según los elementos o rudimentos del mundo. En este contexto había dos peligros diferentes que ellos confrontaron: Las actividades Judaicas en los versos 16-17, y posiblemente alguna actividad o culto pagano en el verso 18. El punto es, una vez más, que esto no tiene que ver en absoluto con la creación material. 

3.- Hebreos 5:12: “Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos (stoicheia) de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido”. 

Este escritor lamenta el hecho de que los Judíos Cristianos (hebreos) no habían crecido en Cristo como debían. El escritor dice que ellos necesitan a alguien para enseñarles de nuevo con “la leche, no la comida sólida” en los principios elementales de los oráculos de Dios antes de convertirse en maestros idóneos y maduros. Obviamente, este “stoicheia” no es sobre átomos o sobre la creación del universo.

4.- 2 Pedro 3:10-13: “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos (stoicheia) ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.  Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos (stoicheia), siendo quemados, se fundirán! Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia”.

Observe que Pedro usa la palabra stoicheia (elementos) dos veces. En ambas él dice que los elementos se destruirán o se quemarán. Hasta ahora, nosotros podemos estar de acuerdo que los “elementos” en sus otros pasajes anteriores, nunca se refieren al universo físico.

Los elementos o rudimentos (stoicheia) puede referirse, sin duda, a varias cosas, aunque no hemos encontrado en la Biblia una aplicación para los átomos de la materia de nuestro universo, salvo, aparentemente, en 2 Ped. 3:10-13. Si se refiere a lo material debe entenderse a distintas cosas: “La disposición ordenada de las cosas”, los elementos atómicos, los fundamentos del universo físico. En lo espiritual ya hemos visto que son los preceptos religiosos, las filosofías mundanas opuestas a la doctrina de Dios,  y también a las fuerzas angélicas invisibles y poderes espirituales que controlan este mundo o siglo malvado —Los espíritus elementales o demonios.

Los Espíritus demoníacos como los “Elementos (stoicheia)”

El Diccionario de Pablo y Sus Cartas tiene esto para decir sobre los “elementos” como los poderes espirituales:   

“Varios intérpretes, quizás incluso una mayoría, ha concluido que ‘ta stoicheia tou kosmou’ se refiere a los poderes espirituales de alguna clase. . . . La más temprana evidencia extrabiblica Judía existente para stoicheia que está asociada con ambos, los espíritus y las estrellas, es muy posterior que el primer siglo (segundo y terceros siglos D.C.), pero está muy bien confirmado y puede muy bien representar las creencias contemporáneas de Pablo ( cf. Lohse, 99 n.41). El Testamento de Solomón, una obra Judío-Cristiana, normalmente fechada en el tercer siglo D.C., pero que contiene posiblemente material que data al primer siglo, testifica una creencia en los espíritus de las estrellas llamados stoicheia. Siete espíritus atados aparecen ante Solomon y revelan su identidad: “Nosotros somos los stoicheia, gobernantes de este mundo de oscuridad [el skotous de tou de kosmokratores, el cf. Efe 6:12]. . . nuestras estrellas en el cielo se ven pequeñas, pero nosotros somos llamados como dioses” (T. Sal. 8:2-4). (pp. 231, 232, “Elementos/espíritus Elementales del Mundo”)”.   

La mayoría de los estudiosos sostienen que Pablo está refiriéndose por stoicheia a los demonios satánicos que han originado las enseñanzas falsas que el apóstol de los gentiles está refutando. Pablo los llama “los principios elementales del mundo” porque los herejes estaban refiriéndose a ellos como los seres espirituales que gobiernan sobre los cielos. Lejos de ser una revelación superior de Dios que les traerá liberación espiritual, Pablo da a entender irónicamente que esta enseñanza se origina de los demonios y sólo les traerá, por consiguiente, la esclavitud. Entre los estudiosos que sostienen esta opinión están Boice, F. F. Bruce, Vaughn, Guthrie y Carson.  

Se encuentra apoyo para esta interpretación de varios fuentes. El hecho más citado por los autores anteriores es que “los principios” elementales es usado en la literatura extra bíblica para referirse a los espíritus estelares que también se identificaron con los cuerpos celestiales Ambos pasajes también hacen la referencia a los ángeles en alguna relación a la frase. En Gál 3:19, Pablo se refiere a los ángeles como los mediadores a través de los cuales Dios dio la Ley. En Gál. 4:8, él habla de “aquellos que no son por naturaleza dioses” que los Gálatas anteriormente adoraron, y luego, al parecer, aplica “los principios elementales” a ellos en vs. 9. En Col. 2:18, Pablo habla del “culto de ángeles” como la parte de la herejía asociada con “los principios elementales”.

El punto es que en todas las ocurrencias de stoicheia en la Biblia, nunca se refiere al mundo material, a los elementos de la materia. ¿Por qué tendríamos que suponer que en 2 Pedro 3:10-13, donde aparece dos veces la palabra stoicheia, sí se refiere al mundo material o a los elementos de la materia? ¿Por qué no podría referirse más bien al diablo y a los demonios quienes serán lanzados en el lago de fuego, siendo movidos desde los cielos al Gehenna para que no corrompan nuestra futura “nueva tierra” de justicia? Además, ¿Por qué no podría significar que las doctrinas de demonios, y todas las obras impías de los hombres serán destruidas en el fuego consumidor de Yahweh?

Stoicheia y la Ley Mosaica 
Otro grupo de eruditos sostiene que Pablo se está refiriendo por stoicheia a la Ley de Israel. Esta idea, sostenida por Stott, Lightfoot y Tenney, entre otros, enfatiza la manera en la cual Pablo conecta estar “bajo la ley” en Gál. 3:23; 4:5 con estar “bajo los principios elementales de este mundo” en Gál. 4:3. También menciona el hecho que en cada caso, los herejes están prescribiendo leyes del Antiguo Testamento (ver Col. 2:16,21; Gál. 4:10).
Ciertamente hay una conexión entre estos dos conceptos, pero es exagerado llamarlos sinónimos por al menos dos rezones. Primero, parece improbable para Pablo llamar “el mundo” como el origen de la Ley de Israel. En Gál. 3:19,23, Pablo enseña que Dios dio la Ley para mantener a Israel bajo custodia hasta la venida del Mesías. Lo que sea que esto pueda significar, ciertamente afirma el origen divino de la Ley y su probidad esencial 
El mayor problema con esta interpretación es que no toma en cuenta el hecho de que en ambos pasajes, Pablo también usa la frase para referirse a las enseñanzas gentiles o heréticas. En Col. 2:8 Pablo se refiere a “las filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.” Este pasaje aclara que la frase se refiere a algo que se origina de la esfera del hombre en vez de Cristo. En Gál 4:9 Pablo dice que los Gálatas están en peligro de regresar nuevamente a la stoicheia (elementos), cuando su primer envolvimiento con ellos era idolatría pagana.

Razones por las que 2 Pedro 3:10-13 no se refiere a los elementos materiales (átomos)

El pasaje “problemático” de 2 Pedro 3:10-13 tiene relación con Isaías 65:17 que dice: “Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni vendrá más al pensamiento.” Pero lo interesante del caso es que Dios sigue diciendo en los siguientes versículos 18-25 que: “traigo a Jerusalén alegría…y me alegraré con Jerusalén.” Estas palabras indican que finalmente el planeta no será destruido, pues seguirá existiendo la Jerusalén antigua como una ciudad que finalmente, y después de tantas lágrimas y sufrimiento, tendrá gozo y alegría.

Por otro lado, ¿Si la tierra será destruida por Cristo, entonces sobre qué naciones y reinos regirá el Mesías y su iglesia (Apo. 11:15, 20:3)? Aquí hay un problema si sostenemos que la presente tierra será destruida desde sus “fundamentos” o “elementos”. 

Y Finalmente, la promesa de Dios hecha Abraham que dice “Porque toda la tierra que estás viendo la daré a ti y a tu simiente para siempre” (Gén. 13:15; 15:18) jamás podría cumplirse si admitimos por un instante que el presente planeta desaparecerá por completo.

Neos y Kainos


Es cierto que Pedro esperó los nuevos cielos y la nueva tierra en el futuro. Pero, ¿ha investigado usted la palabra “nuevo” que es usada en 2 Pedro 3: 13? Pues hay dos palabras traducidas como “nuevo” en el NT. 

Ellas son “neos” y “kainos”. Curiosamente, “neos” significa nuevo en tiempo,  es decir, que nunca existió antes, o que recientemente ha venido a existir. La otra palabra, “kainos”, significa “nuevo en calidad”, no en el tiempo. Pero Pedro usa “kainos” en este versículo. 

Ahora, si alguno toma la posición de que los nuevos cielos y la nueva tierra tienen un significado LITERAL, entonces es inconsistente con la palabra “kainos”. Si Dios destruye una tierra, y crea otra,  esa sería  nueva (“neos”) tierra no un nuevo “kainos”. Así tenemos que nosotros somos una “nueva (‘kainos’) creación”, o “nueva (‘kainos’) criatura”, o “nuevo (‘kainos’) hombre”. ¡Pero en lo cualitativo!

domingo, 7 de enero de 2018

La iglesia Cristiana NO es el reino

La Iglesia Cristiana NO es el reino
por Mario A. Olcese



La teología Católico-Romana enseña que la Iglesia es el Reino de Dios. San Agustín desarrolló esta teología hace 16 siglos atrás. Antes de ese tiempo, entre los siglos I al III D.C, nada se sabía de un ”basilea-eclessia” (reino-iglesia) como es presentado por el romanismo amilenialista. Sin embargo, es verdad que la iglesia tiene que ver con ese reino bíblico, pues ella está llamada a heredarlo (Mateo 25:31,34; Lucas 12:32).

Confundir el reino con la iglesia, como expresiones sinónimas, es un error garrafal o colosal. Si el reino es algo que heredará la iglesia, ¿Cómo puede ser la iglesia la herencia misma? Esta es una pregunta lógica e inevitable, la cual, hasta un niño la puede formular fácilmente. También se ha pasado por alto el hecho de que “carne y sangre no pueden heredar el reino de Dios” (1 Corintios 15:50).

Este segundo punto es importante. El hombre mortal no puede heredar el reino bíblico, pues necesita primero ser “transformado”, cuando se haga realidad la segunda venida de Cristo en persona (1 Corintios 15:52). Esto hace imposible que la iglesia, compuesta por mortales, sea el reino de Jesucristo.

Autoridad Sobre Las Naciones

La iglesia está llamada a conformar el reino glorioso de Cristo para ejercer su autoridad sobre las naciones de la tierra. La Parábola de la Diez Minas explica claramente este punto, al señalar que los fieles creyentes tendrán puestos de autoridad en el gobierno mundial de Cristo. Léalo en Lucas 19:11-27 y Apocalipsis 2:26.

Nótese que dice: “autoridad sobre las naciones o países”, lo que significa que el mundo estará dominado también por los cristianos fieles, cuando el reino de Cristo se establezca en la “parousía” o venida del Rey de reyes desde el cielo. Los últimos serán los primeros, y los primeros vendrán a ser últimos.

Ya el profeta Isaías (32:1) había predicho de que habría un justo que reine con sus príncipes en el reino de Dios. Dice así el texto: “He aquí que para justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en juicio”. Y en el Salmo 122;5 se predijo que en Jerusalén estarán los tronos de su casa o reino: “Porque allá (Jerusalén) están las sillas del juicio, los tronos de la casa de David”.

Sí, la sede del reino estará en la tierra, y los santos ejercerán mundialmente su autoridad y poder con Jesucristo, el rey del reino. Es claro, entonces, que el hombre de hoy tiene la oportunidad de participar como un protagonista dentro del futuro reino o gobierno mundial de Cristo. Ahora nuestra vida tiene realmente un propósito trazado por Dios desde los albores de los tiempos. Por eso, el retorno de Cristo es la bendita esperanza de todos los Cristianos mesiánicos (Tito 2:13, 2 tesalonicenses 2:16).

Los que no tienen a Cristo y su evangelio en el corazón, viven desesperados y frustrados por la falta de un horizonte claro y de esperanza para sus vidas y la de sus hijos ( 1 Tesalonicenses 4:13; Efesios 2:12) .

Definitivamente cualquier hombre que no conoce este mensaje o evangelio del reino vivirá el momento pensando que la vida es una y que hay que “vivirla al máximo”, gozando de todos los placeres que este mundo ofrece. Estos hombres se vuelven hedonistas, creyendo que satisfaciendo todos los deseos de su carne, y de sus ojos, serán realmente felices. Pero todos sabemos que los ricos también lloran, sufren, se deprimen, se emborrachan, se drogan, y se suicidan.

Y es que tampoco las cosas materiales dan la felicidad y el gozo verdaderos. Ya lo dijo Jesús que “la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee” (Lucas 12:15). Realmente los hombres más felices son aquellos de fe, y de rectitud de carácter, pues sus conciencias están tranquilas y satisfechas por el bien hacer en el nombre de Jesús.

El Nuevo Nacimiento y el Reino de Dios

A Nicodemo, un fariseo de renombre, Jesús le dijo: “ De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede entrar acaso por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va, así es todo aquel que es nacido del Espíritu” (Juan 3:3-8).

Aquí Jesús está dando la clave para poder ver e ingresar en su reino milenario en la tierra de la era venidera. Aquí Jesús dice que se debe “nacer de agua y del espíritu”. ¿Qué significa eso exactamente? La mayoría de cristianos ignora el significado de esta revelación de Jesucristo, pues no se les ha estimulado a reexaminar sus creencias a la luz de las Santas Escrituras, la Biblia.

Pues bien, ahora usted tiene la oportunidad de saberlo con verdad. El agua en la Biblia suele tener dos significados básicos: La Palabra de Dios y el Bautismo. Pedro habla de “renacidos por la Palabra de Dios” en 1 Pedro 1:23, donde dice claramente: “Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre”.

De modo que la Palabra de Dios hace renacer a un convertido, y lo transforma en un hombre nuevo, en un niño en Cristo, el cual será reeducado en los valores de la fe. Y en Juan 15:3 Jesús dice algo interesante: “Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado”. De modo que la palabra de Dios tiene el efecto del agua: limpiar la mugre espiritual, o los pecados. Y Pablo dice que la Palabra de Dios actúa en los creyentes: “Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes” (1 Tesalonicenses 2:13).

Sí, la palabra de Dios (=el evangelio del reino) actúa en los creyentes para transformarlos en “nuevos hombres” (Romanos 12:2, 2 Corintios 5:17). La segunda connotación del agua es el bautismo. El hombre que cree en Cristo, y en su evangelio del reino, se bautizará en agua para el perdón de sus pecados (1 Pedro 3:20,21; Hechos 2:38).

En Hechos 8:12 tenemos los dos aspectos del agua actuando juntos cuando Felipe bautizó (en agua por inmersión) a aquellos que recibieron creyeron en la palabra del evangelio del reino (o agua espiritual) con fe. Dice así el texto: “Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres”.

Por supuesto que después de este bautismo los hombres y mujeres creyentes se llenaron del Espíritu de Dios (Hechos 2:38). Habían nacido del Espíritu Santo por la Palabra del evangelio del reino que es también la espada del Espíritu (Efesios 6:17). Entonces, la palabra del evangelio del reino de Dios hace renacer a muchos hombres “de agua y del espíritu”, para convertirlos en soldados de Cristo, en hombres santos y probos.

Por tanto, al hombre “renacido” se le conoce por sus frutos---¡los del Espíritu Santo!. El hombre nuevo vivirá bajo el Espíritu Santo y ya no bajo “la carne” ( Romanos 8:1-17). El creyente es ahora un hijo de Dios, y heredero de todas las promesas ofrecidas por Dios a un hijo obediente y leal. Tendrá, pues, el derecho de ser un heredero del reino del Padre como un príncipe glorioso al lado de su hermano mayor, el Señor Jesucristo, el Rey del reino de Dios (Apocalipsis 3:21).

También el otro aspecto del “nacimiento del Espíritu” es aquel referido a la “resurrección espiritual” del creyente difunto para heredar el reino venidero milenario. Ya el apóstol Pablo había explicado el hecho de que si poseemos el Espíritu Santo en nosotros por la conversión, entonces Dios nos resucitará por Su Espíritu para heredar el reino. Dice así Pablo: “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros” (Romanos 8:11) .

Nótese la importancia de tener el Espíritu de Dios. Sin Él no podremos resucitar para heredar el reino glorioso. De allí la importancia del renacimiento del Espíritu. Se renace con un cuerpo espiritual por el Espíritu que mora en nosotros (1 Corintios 15:42-44).

Luego, al recibir el “renacimiento espiritual” (= la resurrección con cuerpos espirituales), entonces veremos y entraremos en el reino prometido de justicia de la era venidera.

miércoles, 3 de enero de 2018

El Jesús judío te llama


El Jesús judío intenta ¡obtener nuestra atención!
Anthony F. Buzzard



Es información estándar en todos los grandes diccionarios y enciclopedias que el judaísmo, basado en sus Escrituras, que se resumen en la gran Shemá de Deuteronomio 6: 4, cree que Dios es una sola persona, un solo Ser diferenciado. Eso es lo que yo y muchos otros llamamos monoteísmo unitario o monoteísmo unipersonal. A menudo se le refiere como el monoteísmo estricto, aunque veo que esta última frase podría ser ambigua.

La Biblia se convierte en un caos si se superpone el lenguaje filosófico en su sencillo realismo. De Dios se dice que es un solo Ser. Se hace llamar Yo, Mi, etc. miles y miles de veces. Esta es la evidencia masiva, omnipresente y obvia para ser tratada. El Shemá (Dt. 6:4; Marcos 12:29; 1 Cor. 8:4-6, etc.) y la Escritura convenció al judaísmo de siempre creer en el monoteísmo unitario. Por lo mismo, en Oxford, un profesor regio de Teología en conferencias sobre la Trinidad dijo: "El judaísmo siempre fue unitario".

El punto importante a tomar es que Jesús afirmó ese mismo monoteísmo unitario del judaísmo (Marcos 12: 28-34). El Judío que estuvo de acuerdo con Jesús demostró que Jesús era totalmente judío ortodoxo en su descripción de quién es Dios: un solo Yo. El Judío hizo eco las palabras de Jesús al decir "no hay otro sino
Él." No se necesita ningún aprendizaje especial para saber que él es un quien! Uno sólo.

Algunos podrían apelar a que el Shemá no hace ninguna propuesta de un modo u otro sobre el número de personas que ¡Dios es! Esto no es cierto en absoluto. ¿De qué sirve un credo si no es claro? Realmente pone en entredicho la integridad de la Santa Escritura (y Jesús dijo que "la salvación viene de los Judíos") si no somos capaces de dar un sentido claro a la Shemá. Muchas personas han muerto, de ambos, Judíos y cristianos, por la convicción de que YHWH es una sola persona divina.

Necesito citar solamente cuatro fuentes que son repetidas por muchos: "Abraham, Moisés y Elías eran monoteístas igualmente celosos y en ninguno de sus sucesores hubo allí ninguna regresión de la forma más alta y más pura de la creencia unitaria" (Hastings Enciclopedia de Religión y Ética, "judaísmo").

"El monoteísmo de los Judíos era entonces, como lo sigue siendo, unitaria" (Leonard D. D. Hodgson, profesor regio en Oxford, la fe cristiana y la práctica, 1952, p. 74).

"El judaísmo siempre ha sido rigurosamente unitaria" ( "deísmo," Enciclopedia Judía, 1906).

"El judaísmo [es] unitario" (Emil Brunner, la dogmática, Vol. 1. p. 205).

Jesús estuvo de acuerdo con los Judíos en Marcos 12:29, y como dice el Dr. Dennis Nineham en su comentario sobre Marcos, este pasaje está destinado a demostrar que Jesús era completamente ortodoxo en su descripción de Dios. Estos hechos no deben complicar nuestra discusión, ya que todos estamos de acuerdo en que nuestra tarea cristiana es seguir las enseñanzas de Jesús. Algunos trinitarios sugieren que en Juan 10:30 Jesús introdujo algo nuevo. En este caso Jesús fue menos que honesto que en su respuesta al Judío amable! (Marcos 12:29).

¿Pero quién presenta hoy en el comentario avanzado de Juan 10:30 como un tipo de prueba trinitaria? Así que el argumento es derrotado. Jesús no cambió su mente en esa definición. Tampoco lo hizo Pablo cuando afirma la misma Shemá en 1 Corintios 8:4 sobre "Dios.": "Hay un solo Dios, el Padre, y ningún otro sino a Él." Jesús es el Señor Mesías que nació en Lucas 2:11.