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martes, 1 de noviembre de 2016

Castigo Eterno

Del libro La Cristiandad extraviada
por Robert Roberts
Castigo Eterno



Que los injustos perecen en la segunda muerte debe ser evidente de acuerdo a los numerosos testimonios citados en el capítulo anterior. Una teología paganizada se deleita en asignarlos a una existencia perpetua de tormento. Esta idea se basa en ciertas expresiones oscuras en el Nuevo Testamento que se supone la apoyan, pero las cuales, cuando se entienden correctamente, no tienen tan terrible significado. "El fuego que no se apaga" es una de estas expresiones; parece implicar la existencia consciente eterna de los inicuos, pero la reflexión mostrará que indica todo lo contrario. Si el fuego no se apaga, entonces no se puede evitar la destrucción. Esta frase se usa en este sentido en Jeremías 17:27, Ezequiel 20:47 y otros lugares.

Lo mismo se aplica al "gusano que no muere." Los gusanos de Herodes no murieron y la consecuencia fue que él murió (Hechos 12:23). Si los gusanos hubiesen muerto, Herodes se hubiera recuperado. Se afirma que los inicuos sufrirán "castigo eterno," pero esto no implica tormento interminable. La palabra griega aionios, traducida "eterno" no significa necesariamente una perpetuidad infinita. Acerca de la palabra aion, "época," de la cual se deriva el adjetivo aionios, Parkhurst observa: "Denota duración o continuidad de tiempo, pero con gran variedad. Por lo tanto, aionios significa "mientras dura la época," sin fijar la duración, lo cual se determina por la extensión de aquello que califica. En el caso que nos ocupa, se habla del castigo de los inicuos. Y como sabemos, por otros pasajes de la Escritura, que el castigo de la época de retribución termina en la muerte, se nos permite ver que la aion del castigo es sólo coextensivo con la duración de aquel castigo.

Algunos afirman que la aplicación de este principio a la frase "vida eterna" destruye la esperanza de la inmortalidad, haciéndola algo de posible terminación. Si nada se dijera fuera de la frase "vida eterna (aionios)," tendríamos un fundamento inseguro para la esperanza de vivir para siempre. En tal caso, sabríamos solamente que había una vida perteneciente a la época, una vida relativa a la época venidera de la intervención de Dios en los asuntos humanos; pero no sabríamos nada en cuanto a la naturaleza de esa vida o su duración. Pero no se nos deja en este estado tan inseguro.

Otros testimonios nos informan explícitamente que mientras el castigo aionios termina en la muerte, la vida que se conferirá en aquella misma aion es inextinguible:"Los que fueren tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo...ni se casan ni se dan en casamiento. Porque no pueden ya más morir, pues son iguales a los ángeles." (Lucas 20:35, 36)

"Ya no habrá muerte." (Apocalipsis 21:4)

"No perecerán jamás." (Juan 10:28)

"Destruirá a la muerte para siempre." (Isaías 25:8)

"Porque es necesario que...esto mortal se vista de inmortalidad." (1 Corintios 15:53)

Si la inmortalidad tuviese fin, no sería inmortalidad. La vida aionios es vida perpetua. Sabemos esto, no por el uso de la palabra aionios, que nada nos dice sobre el tema, sino por testimonios como los ya citados.

La segunda clase de personas que no alcanzan vida, son las que no han visto jamás la luz [paganos idólatras, retardados mentales y niños incapaces de entender], y por lo tanto, no la han rechazado jamás y por esa razón no pueden ser candidatos al juicio que aguarda a aquellos que han oído la palabra. ¿Qué se hará con ellos? Es común suponer que estarán entre los redimidos. Pero ¿quién puede abrigar semejante suposición, en vista del hecho de que son pecadores y ya están excluidos de la vida? Además, si la oscuridad y la ignorancia son un pasaporte al reino de Dios, ¿por qué envió Jesús a Pablo "para que [los gentiles] se conviertan de las tinieblas a la luz...para que reciban...herencia entre los santificados"? (Hechos 26:18).

Si la salvación es segura [pero no es segura] para los ignorantes, sería mejor dejar que permanezcan en ignorancia y no poner en peligro su destino eterno dándoles la responsabilidad del conocimiento. Debemos recordar que las circunstancias mismas que impiden a la clase en cuestión rechazar al Mesías, también les impide aceptar a aquel en quien hay esperanza y vida. No tienen ninguna de las responsabilidades de los que rechazan el evangelio, pero tampoco tienen ninguno de los privilegios de los creyentes instruidos y obedientes. ¿Qué, pues, pasa con ellos?
Pablo contesta la pregunta en Romanos 2:12: "Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán." Los paganos idólatras, retardados mentales y niños incapaces de entender no son responsables ante ninguna ley.

Por lo tanto, no serán levantados en la resurrección. La muerte pasa sobre ellos bajo la única ley que les atañe: la ley de Adán; y duermen para no ser más perturbados. Su situación se describe en el siguiente pasaje de Isaías 26:14:

"Muertos son, no vivirán; han fallecido, no resucitarán; porque los castigaste, y destruiste y deshiciste todo su recuerdo."Una declaración similar se hace en Jeremías 51:57, con respecto a la aristocracia de Babilonia, quienes pertenecían precisamente a la clase de personas de la cual estamos hablando:

"Y embriagaré a sus príncipes y a sus sabios, a sus capitanes, a sus nobles y a sus fuertes; y dormirán sueño eterno y no despertarán, dice el Rey, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos."

Dios es justo, y en esto su justicia queda de manifiesto. El no puede castigarlos con justicia ni tampoco puede recompensarlos con justicia; por lo tanto, los desecha.Esto completa la esencia de lo que ha de presentarse en referencia a la naturaleza condicional de la inmortalidad, como una dádiva que se conferirá en la resurrección. La proposición es clara y la evidencia concluyente. Que sea el feliz destino de todos los que leen estas páginas heredar la gloriosa dádiva.

[n.e., no debemos olvidar que hay individuos no idólatras que
hacen por naturaleza lo que de la ley, notemos también que se dice que algunos ignorantes serán juzgados en el día en que Jesús juzgara]

martes, 6 de septiembre de 2016

Gehena mal traducido infierno


Gehena
Del Libro La Cristiandad Estraviada
por Robert Roberts



Hay otra palabra traducida como "infierno" en la Biblia Reina-Valera de 1960, que no se refiere al sepulcro, pero que tampoco apoya la creencia tradicional. Esta palabra es gehena. Aparece en los siguientes pasajes: Mateo 5:22,29,30; Mateo 10:28; Mateo 18:9; Mateo 23:15,33; Marcos 9:43,45,47; Lucas 12:5; Santiago 3:6. En realidad, la palabra no se debió traducir. Es un nombre propio, y como todos los otros nombres propios, sólo se debió trasliterar. Es un compuesto griego que significa "el valle de Hinom." Calmet, en su Diccionario Bíblico, la define del siguiente modo:
GEHENA o valle de Hinom (ver Josué 15:8; 2 Reyes 23:10), un valle contiguo a Jerusalén, a través del cual pasaban los límites sureños de la tribu de Benjamín.

En tiempos antiguos el valle se usaba para la adoración del dios pagano Moloc, al cual Israel, lamentablemente mal guiado, ofrecía sus hijos en holocausto. Josías, en su celo contra la idolatría, dejó el valle a merced de la contaminación y lo designó como repositorio de la mugre de la ciudad. Se convirtió en el receptáculo de la basura en general, y recibía los cadáveres de hombres y bestias.

Para consumir la basura e impedir la pestilencia, en él se mantenía fuego ardiendo perpetuamente. En los días de Jesús, la mayor marca de ignominia que el consejo de los judíos pudiera infligir era ordenar que un hombre fuese echado al Gehena. En una de las profecías de Jeremías acerca de la restauración judía, la aniquilación de este valle del deshonor se predice en las siguientes palabras: "Y todo el valle de los cuerpos muertos y de la ceniza, y todas las llanuras hasta el arroyo de Cedrón, hasta la esquina de la puerta de los caballos al oriente, será santo a Jehová" (Jeremías 31:40).

Este es el Gehena al cual los rechazados han de ser arrojados en el día del juicio. Que se haya traducido como "infierno," y de este modo haya favorecido al engaño popular, es sencillamente debido a la opinión de los traductores de que el antiguo Gehena era una representación del infierno en que ellos creían. No hay base verdadera para esta suposición. Es la suposición sobre la cual están basadas las observaciones de Calmet, a pesar de su conocimiento del tema. Pertenecía a la escuela tradicionalista y cometió el común error tradicional de suponer que el punto de vista popular sobre el infierno era verdadero. Que primero se demuestre la realidad del infierno popular antes de que se use Gehena en el argumento. Si es una representación de algo, debe interpretarse como una representación del juicio revelado, más bien que de uno imaginado. Y el "infierno" popular es simple imaginación, basada en especulaciones paganas sobre los acontecimientos futuros.

El juicio revelado está en verdad relacionado con el lugar llamado Gehena, y es uno que tomará la misma forma del Gehena antiguo en lo que respecta a circunstancia y resultado. "Y saldrán [los que vengan a adorar en Jerusalén en la época futura], y verán los cadáveres de los hombres que se rebelaron contra mí; porque su gusano nunca morirá, ni su fuego se apagará, y serán abominables a todo hombre" (Isaías 66:24). El lector puede observar una similitud entre estas palabras y las de Cristo en Marcos 9:44-48: "Donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga."

Estas palabras se citan frecuentemente para apoyar la idea de tormentos eternos, pero en realidad los desmienten. En primer lugar, debe admitirse que el gusano que no muere y el fuego que nunca se apaga son expresiones simbólicas. El gusano es un agente de corrupción que termina en la muerte. Por lo tanto, cuando se dice que su acción es inevitable, debe entenderse como indicación de que la destrucción se llevará a cabo sin remedio. La expresión no significa gusanos inmortales o fuego absolutamente inextinguible.

Un sentido limitado para una expresión aparentemente absoluta se encuentra frecuentemente en las Escrituras. En Jeremías 7:20, Jehová dice que su ira se derramaría sobre Jerusalén y sus habitantes, y "se encenderán, y no se apagarán." También dice en Jeremías 17:27: "Yo haré descender fuego en sus puertas, y consumirá los palacios de Jerusalén, y no se apagará." Esto no significa que el fuego no se iba a apagar nunca, sino que no había de apagarse sino hasta que hubiera cumplido su propósito. Se encendió un fuego en Jerusalén y sólo se apagó cuando la ciudad se hubo quemado hasta los mismos cimientos. Así también la ira de Dios ardió contra Israel, hasta que los eliminó del país, alejándolos de su vista; pero Isaías habla de un tiempo cuando la ira de Dios cesará en la destrucción del enemigo (Isaías 10:25).

El mismo principio está ilustrado en el capítulo 21 de Ezequiel, versículos 3,4,5, donde Jehová declara que su espada saldrá de su vaina contra toda carne, y no se envainará más. No es necesario decir que en la consumación del propósito de Dios, su amorosa bondad triunfará sobre la manifestación de su ira, el objeto de la cual es la extirpación del mal. En el sentido absoluto, pues, su espada de venganza volverá a su vaina, pero no antes de cumplir su propósito. De manera que el gusano que devora al inicuo desaparecerá cuando el último enemigo, la muerte, sea destruido y el fuego que consume sus restos podridos morirá con el combustible que lo alimenta; pero en relación con los inicuos mismos, el gusano no muere y el fuego no se apaga. Las expresiones se tomaron del Gehena, donde la llama y el gusano se mantenían gracias a las acumulaciones pútridas del valle.

lunes, 5 de septiembre de 2016

El destino de los inicuos

El Destino de los Inicuos
Del Libro La Cristiandad Extraviada
por Robert Roberts



Si buscamos información sobre esta cuestión en los sistemas religiosos, se nos hablará de un insondable abismo de fuego, lleno de espíritus malignos de forma horrible, en el cual están reservados los más refinados tormentos para aquellos que disgustaron a Dios mientras se hallaban en su estado mortal.

En el primer plano de este espeluznante cuadro, veremos maldicientes demonios burlándose de los condenados: hombres y mujeres retorciéndose las manos en eterna desesperación; y un fustigante océano de tinieblas, fuego y horrible confusión expandiéndose por todos lados y bajando hasta la más grande profundidad. ¡Se nos dirá que Dios, en sus eternos consejos de sabiduría y misericordia, ha decretado este espantoso triunfo de la maldad!

¿Lo creemos? Hay ciertas verdades elementales, que por una lógica casi intuitiva, excluyen la posibilidad de que esto sea cierto. Si Dios es el Ser misericordioso de orden, justicia y armonía que enseñan las Escrituras, ¿cómo es posible que, con toda su presciencia y omnipotencia, permita que las nueve décimas de la raza humana lleguen a existir sin tener otro destino que el de la tortura?

En vez de creer semejante doctrina, muchos hombres rechazan la Biblia del todo, y aun eliminan a Dios de entre sus creencias, buscando refugio en las tranquilas pero tristes doctrinas del racionalismo. Muchos son impulsados a esto al no saber, desafortunadamente, que la Biblia no es responsable de tal doctrina. Es una ficción pagana. Debiera saberse, para el consuelo de todos los que han quedado perplejos ante tan terrible dogma, y que sin embargo han vacilado en renunciar a él, por temor de verse también obligados a dejar de lado la Palabra de Dios, que semejante doctrina es completamente contraria a las Escrituras y angustiosamente espantosa.

Toda la enseñanza de la Biblia con respecto al destino de los inicuos está resumido en tres palabras en Salmos 37:20: "Los impíos perecerán." Pablo explica esto en Romanos 6:23: "La paga del pecado es muerte." La muerte, la extinción de la existencia, es el resultado predeterminado de una vida pecaminosa. "El que siembra para su carne, de la carne segará corrupción" (Gálatas 6:8). Que segar corrupción es equivalente a la muerte, es evidente por Romanos 8:13: "Si vivís conforme a la carne, moriréis." La corrupción produce la muerte, de modo que la una es equivalente a la otra.

Tanto los justos como los inicuos mueren; por lo tanto, se argumenta que debe haber alguna otra muerte aparte de la muerte física. La respuesta es que la muerte que todos los hombres experimentan no es una muerte judicial; no es la muerte final que sufrirán aquellos que sean responsables ante el juicio. La muerte ordinaria sólo pone fin a la vida mortal de un hombre. Habrá una segunda muerte, final y destructiva.

Cuando aparezca Cristo, los injustos se habrán de presentar para el proceso judicial y su sentencia de que, después de recibir el castigo que merezcan, serán destruidos en muerte, por segunda vez, por medio de una agencia violenta y divinamente gobernada. A esto se refiere Jesús cuando dice: "Todo el que [en la vida actual] quiera salvar su vida, la perderá [en la resurrección, en la segunda muerte]; y todo el que pierda su vida por cause de mí y del evangelio, la salvará" (Marcos 8:35). Toda la enseñanza de la Escritura está en armonía con este tema.

Leemos en Malaquías 4:1:
"Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama."

También en 2 Tesalonicenses 1:9:
"...los cuales sufrirán la pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder."
El Espíritu de Dios, hablando por medio de Salomón en los Proverbios, usa el siguiente lenguaje:
"Como pasa el torbellino, así el malo no permanece; mas el justo permanece para siempre." (Proverbios 10:25)

Y además en Proverbios 2:22:
"Mas los impíos serán cortados de la tierra, y los prevaricadores serán de ella desarraigados."
David emplea la siguiente figura para el mismo propósito:
"Mas los impíos perecerán, y los enemigos de Jehová como la grasa de los carneros serán consumidos; se disiparán como el humo." (Salmos 37:20)

Y leemos en Salmos 49:6,11-14,16-20:
"Los que confían en sus bienes, y de la muchedumbre de sus riquezas se jactan...Su íntimo pensamiento es que sus casas serán eternas, y sus habitaciones para generación y generación; dan sus nombres a sus tierras. Mas el hombre no permanecerá en honra; es semejante a las bestias que perecen. Este su camino es locura; con todo, sus descendientes se complacen en el dicho de ellos.

Como a rebaños que son conducidos al Seol, la muerte los pastoreará, y los rectos se enseñorearán de ellos por la mañana; se consumirá su buen parecer, y el Seol será su morada...No temas cuando se enriquece alguno, cuando aumenta la gloria de su casa; porque cuando muera no llevará nada, ni descenderá tras él su gloria. Aunque mientras viva, llame dichosa a su alma, y sea loado cuando prospere, entrará en la generación de sus padres, y nunca más verá la luz. El hombre que está en honra y no entiende, semejante es a las bestias que perecen."
De su estado final leemos en Isaías 26:14:

"Muertos son, no vivirán; han fallecido, no resucitarán; porque los castigaste, y destruiste, y deshiciste todo su recuerdo."

La enseñanza de estos pasajes se explica por sí sola; está expresada con una claridad de lenguaje que no deja lugar a mayor comentario. Es la doctrina expresada por Salomón cuando dice: "El nombre de los impíos se pudrirá" (Proverbios 10:7). Los inicuos, que son una ofensa para Dios y una aflicción para ellos mismos, y de ninguna utilidad para nadie, finalmente serán consignados al olvido, donde su nombre mismo desaparecerá. No escapan al castigo, pero de este y de aquellos pasajes que parecen favorecer la doctrina popular, trataremos en el próximo capítulo.

domingo, 28 de agosto de 2016

Los dos destinos según los evangélicos

Del libro La Cristiandad extraviada
por Robert Roberts



Es Erronea la Creencia Popular sobre el Cielo y el Infierno

Esto se desprende como conclusión de lo ya expresado. Si los muertos están realmente muertos, en el sentido absoluto expuesto en este capítulo, naturalmente no pueden haber ido a ningún estado de recompensa o castigo, porque no están vivos para poder ir.
Bien podríamos dejar el asunto hasta aquí, como una conclusión inevitable de las premisas establecidas; pero su importancia justifica que continuemos con el tema. La creencia que estamos tratando no sólo es errónea al suponer que los muertos van a lugares tales como el popular cielo o infierno, inmediatamente después de la muerte, sino también al creer que en alguna ocasión vayan allí.

De acuerdo con la enseñanza religiosa actual, el lugar de la recompensa final es una región que se halla más allá de las estrellas, en el punto más remoto del universo de Dios, "allende los dominios del tiempo y el espacio." Las ideas que se presentan referente a la naturaleza de este lugar son muy vagas. Toman su forma de conceptos terrenales. De ahí que se habla de "las llanuras de los cielos."
En estas "llanuras," por lo general, se representa a los habitantes cantando un perpetuo himno de alabanza. Se supone que su número está constantemente aumentando con integrantes llegados de la tierra "acá abajo."

Un hombre muere y, según la idea tradicional, su alma liberada vuela con inconcebible rapidez a los dominios de lo alto, donde queda instalada sin peligro, en tanto sus amigos en la tierra se consuelan con la idea de que los muertos "no están perdidos, sino que se han ido antes que nosotros." Los amigos consideran que ellos están mejor en aquella "feliz región, allá lejos" que lo que fueron en este valle de lágrimas.

Sin duda, si fuese cierto que se fueron a una tierra feliz, la sola idea de tal estado sería consoladora. Sea cierto o no, deberá parecer a toda mente reflexiva como un elemento extremadamente discordante el que los justos, después de disfrutar de años de felicidad celestial, tengan que dejar el lugar de su arrobamiento al llegar el día del juicio, descender a la tierra, y volver a entrar en sus cuerpos para ser procesados ante el tribunal eterno. ¿Para qué se llevará a cabo este juicio "según sus obras"? Parece natural suponer que la admisión al cielo la primera vez es prueba de la idoneidad y aceptación de los que fueron admitidos. ¿Por qué, entonces, el juicio posterior? En tal caso un juicio parece una burla. La misma observación se aplica a aquellos que se supone han ido al lugar de miseria.

¿Cuál es la solución para esta perturbadora incongruencia? Se puede hallar en el reconocimiento de que toda la idea de ir al cielo de la religión popular carece de fundamento. Esta ida al cielo es una especulación totalmente gratuita. No hay ni una sola promesa en la totalidad de las Escrituras que justifique tal esperanza. Sin duda hay frases que, para una mente previamente indoctrinada con tal idea, parecen favorecerla; por ejemplo, las usadas por Pedro: "para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros" (1 Pedro 1:4), de lo cual también tenemos una ilustración en las palabras de Cristo: "Porque vuestro galardón es grande en los cielos" (Mateo 5:12); y sobre todo en su exhortación: "Haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan" (Mateo 6:20).

Pero el apoyo que estas frases aparentemente proporcionan a la idea popular, desaparece totalmente cuando nos damos cuenta de que expresan un solo aspecto de la esperanza cristiana, su aspecto actual. La salvación de Dios no está ahora sobre la tierra; en verdad, todavía no es un hecho cumplido en ninguna parte, excepto en la persona de Cristo. Tan sólo existe en la mente divina como un propósito, y en detalle, ese propósito está especialmente relacionado con aquellos a los cuales Jehová, en su divina presciencia, considera como salvos, de quienes se dice que están "escritos en el libro," esto es, inscritos en el "libro de memoria delante de él" (Malaquías 3:16).

Por lo tanto el único lugar de recompensa, en la actualidad, está en el cielo, adonde el ojo instintivamente se dirige como la fuente de su manifestación. Este es especialmente el caso cuando se toma en cuenta que Jesús, la promesa de esta recompensa y su germen mismo, está en el cielo. Estando él allí, el cual es nuestra vida, la herencia incontaminada está actualmente allí; porque existe en él en propósito, en garantía y en germen.

En la actualidad nuestra salvación no tiene ninguna clase de existencia en ninguna otra parte, sino que está en el cielo en reserva, "reservada en los cielos" como lo expresa Pedro. Cuando algo está reservado implica que cuando se necesite se sacará a luz. Y así es como Pedro habla en el mismo capítulo. El dice que la salvación que está reservada en los cielos es una "gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado" (1 Pedro 1:13). En capítulos posteriores veremos que no se confiere sobre ninguno sino "cuando Jesucristo sea manifestado," de quien se dice que "su recompensa viene con él" (Isaías 40:10; Apocalipsis 22:12).


Las frases mencionadas indican de manera general que la salvación procede del Señor; y como el Señor está en el cielo, procede del cielo; y como la salvación aún no se manifiesta, se puede decir correctamente que en la actualidad está en el cielo. Pero, sobre la pregunta específica de si los hombres van o no al cielo, la evidencia bíblica muestra terminantemente que a ningún hijo de la raza de Adán se le ofrece entrada a los santos e inaccesibles dominios donde mora Dios. Dios "habita en luz inaccesible" (1 Timoteo 6:16). Cristo declara enfáticamente: "Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo" (Juan 3:13).

En conformidad con esta declaración, no tenemos registro en las Escrituras de ninguno que haya entrado en el cielo. Elías fue quitado de la tierra; lo mismo se le ocurrió a Enoc, pero la declaración de Cristo nos prohíbe suponer que fueron llevados a "los cielos de los cielos," los cuales son de Jehová (Salmos 115:16). La declaración de que fueron "al cielo" no implica necesariamente que fueron a la morada del Altísimo. La palabra "cielo" se usa en sentido general para designar el firmamento que está arriba de nosotros, que sabemos es una ancha expansión, mientras que "los cielos de los cielos" se refiere a la región habitada por Dios. Si se preguntase, "¿dónde está ese lugar?," la respuesta sería: nadie lo sabe; porque no hay ningún testimonio sobre el tema, aparte del de Cristo, que demuestra que ellos no fueron al cielo referido por él.

Y en especial es cierto que no hay evidencia en las Escrituras de ningún muerto que haya ido al cielo. El texto bíblico expresa todo lo contrario: que los muertos están en sus sepulcros, sin saber nada, sin sentir nada, esperando aquel llamado que los sacará del olvido por medio de la resurrección. De David se afirma específicamente que no se trasladó al cielo, lo que en los sermones fúnebres se afirma de toda alma justa. Y recuérdese que David era un hombre conforme al corazón de Dios, y en consecuencia seguramente habría sido recibido en el cielo al morir, si tal creencia fuese cierta. Pedro dice: "Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy...Porque David no subió a los cielos" (Hechos 2:29,34)

Esto es suficientemente claro. Pero si Ud. dice que Pedro está hablando del cuerpo de David, entonces eso demuestra que Pedro reconocía que el cuerpo de David era David mismo, y la vida que salió de él era la propiedad de Dios, la cual volvía a su Dueño. También Pablo habla de la "grande nube de testigos" que han fallecido, los fieles santos de la antigüedad, de quienes se supone que están delante del trono de Dios, heredando las promesas. Y nos dice:

"Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros." (Hebreos 11:39,40)

Consultemos ahora en las Escrituras aquellos casos en los cuales se ofrece consuelo con respecto a los muertos. Ud. conoce las doctrinas en las cuales los maestros religiosos de hoy en día hacen hincapié con tan peculiar urgencia, cuando tienen que disertar sobre los que han muerto, tal como en los sermones fúnebres, con el objeto de "aprovechar la ocasión." Encontrará un gran contraste entre éstos y los casos bíblicos de consuelo referentes a los muertos. Cuando Marta le dijo a Jesús que Lázaro estaba muerto, él no respondió que Lázaro estaba mejor donde ahora estaba. El dijo: "Tu hermano resucitará" (Juan 11:23).

Cuando la muerte se había llevado a algunos de los creyentes tesalonicenses, los sobrevivientes, que evidentemente habían contado con vivir hasta la venida del Señor, quedaron muy entristecidos. En tal circunstancia, Pablo escribe escribió para consolarlos. Si un maestro de hoy en día hubiese tenido la obligación de decir unas palabras, ¿qué es lo que habría expresado? "Deben regocijarse, amigos míos, por los que han muerto, porque se han marchado a la gloria. Están libres de las aflicciones y penurias de esta vida, y han avanzado a una bienaventuranza que nunca podrían experimentar en este valle de lágrimas. Uds. demuestran egoísmo al lamentarse; más bien debieran estar contentos de que ellos hayan alcanzado el cielo de eterno descanso."

Pero, ¿qué dice Pablo? ¿Les dice que sus amigos están felices en el cielo? Esto era la ocasión para decirlo si fuese cierto; pero no, sus palabras son:

"Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron con él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor, que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras." (1 Tesalonicenses 4:13-18).


La segunda venida de Cristo y la resurrección son los acontecimientos a los cuales Pablo les indica que dirijan su mente en busca de consuelo. Si fuese cierto que los justos van a su recompensa inmediatamente después de morir, ciertamente Pablo habría ofrecido tal consuelo en vez de referirse al remoto y (según la opinión tradicional) comparativamente poco atractivo acontecimiento de la resurrección. El que no lo haya hecho, es prueba circunstancial de que no es cierto.


La tierra que habitamos es el escenario en el cual se manifestará la gran salvación de Jehová. Aquí, después de la resurrección, se conferirá la recompensa y se disfrutará de ella. No hay ninguna verdad más claramente establecida que esta mediante el lenguaje específico del testimonio bíblico. El Antiguo y el Nuevo Testamento concuerdan. Salomón declara: "Ciertamente el justo será recompensado en la tierra" (Proverbios 11:31).
Cristo dice:
"Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad." (Mateo 5:5)


En Salmos 37:9-11, el Espíritu hablando a través de David, dice:
"Porque los malignos serán destruidos, pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra. Pues de aquí a poco no existirá el malo; observarás su lugar, y no estará allí. Pero los mansos heredarán la tierra, y se recrearán con abundancia de paz."


Se puede sacar alguna confirmación de la siguiente promesa a Cristo, de la cual su pueblo es coheredero con él:
"Te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra." (Salmos 2:8)


Al celebrar la cercana posesión de esta gran herencia, se representa a los redimidos cantando lo siguiente:
"Tu fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra." (Apocalipsis 5:9,10)


Y el fin de la actual dispensación se anuncia con estas palabras:
"Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos." (Apocalipsis 11:15)


Finalmente, el ángel del Dios Altísimo, al anunciar al profeta la misma consumación de cosas, dice:
"...y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán." (Daniel 7:27)


Sin profundizar en el tema específico de estos pasajes de la Escritura, el reino de Dios, el cual será considerado más adelante, es suficiente señalar que los textos citados claramente demuestran que es sobre la tierra donde hemos de esperar el cumplimiento de aquel programa divino de acontecimientos, tan claramente revelado en las Escrituras de verdad, que dará como resultado "gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres."



martes, 23 de agosto de 2016

El Rico y Lázaro para los fariseos

El Rico y Lázaro
Del Libro La Cristiandad Extraviada
por Robert Roberts



El relato del rico y Lázaro (Lucas 16:19-31) es el principal baluarte de la creencia popular. Se presenta con gran confianza cada vez que ésta es atacada. Sin embargo, un poco de reflexión revelará que es inadecuado para el propósito para el cual se utiliza. En primer lugar debemos darnos cuenta, si podemos, de la naturaleza del pasaje de las Escrituras que se cita. Si es una narración literal-esto es, un relato de cosas que efectivamente sucedieron, dado por Cristo como una guía para nuestro entendimiento del estado "incorpóreo"-entonces es perfectamente legítimo presentarla para refutar el punto de vista expuesto en este capítulo. Pero en ese caso no sólo desbarataría este punto de vista sino también desbarataría la creencia popular, y establecería la idea que abrigaban los fariseos, a quienes estaba dirigida la parábola; porque al investigar se descubrirá que es la tradición de los fariseos la que forma la base de la parábola; una tradición que choca con la teoría popular del estado de los muertos en muchos puntos.

Mire los detalles de la parábola; vea cuán incompatibles son con la teoría popular. El hombre rico alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: "Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua." ¿Permite la teología popular que los inicuos que están en el infierno vean a los justos que están en el cielo? ¿O admite la posibilidad de que haya conversación entre los ocupantes de ambos lugares? ¿Tiene el alma inmortal puntas de dedos, lengua y otros miembros materiales sobre los cuales el agua tendría un efecto refrescante?

Abraham negó la petición del hombre rico, añadiendo como razón suplementaria: "Una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros no
pueden." ¿Es una sima un obstáculo para el tránsito de un alma inmaterial? El hombre rico le pidió a
Abraham que enviara a Lázaro donde sus cinco hermanos para que les testificara, a fin de que no vinieran ellos también al mismo lugar de tormento; pero Abraham contestó: "Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos." ¿Qué necesidad habría, de acuerdo a la idea popular, de que alguno se levantara de los muertos, en vista de que un espíritu comisionado de las "vastas profundidades" habría sido suficiente para comunicar la amonestación? Toda la narración se rodea de un aire de tangibilidad que es incompatible con la noción común del estado de los muertos. Además, piense en el cielo y el infierno donde estarían al alcance de la vista unos y otros, y que habría conversación entre ambos lugares. Si insistimos en considerar el relato como una narración literal, tendremos que aceptar todos estos detalles, que están en completo desacuerdo con la teoría popular.

¿Es literal la narración? Aun los creyentes tradicionalistas se refieren a ella como una parábola, lo que indudablemente es. Como parábola no tiene nada que ver con el asunto en disputa. Fue dirigida a los fariseos para reforzar la lección de que en el debido tiempo los poderosos y los ricos serían abatidos y los pobres serían exaltados; y que si los hombres no querían guiarse por el testimonio de Moisés y los profetas, los milagros (aun el levantamiento de un muerto) no podrían conmoverlos. La parábola no pretende enseñar el estado particular de los muertos que literalmente expresa: trata enteramente sobre la lección que se quería transmitir. Una parábola no enseña lo que literalmente dice; enseña algo aparte de sí misma, de otro modo no sería parábola. Podría argumentarse que todas las parábolas tienen su fundamento en la verdad. Así es, pero no expresan necesariamente cosas que son posibles. En las Escrituras se hallarán parábolas donde los árboles hablan, y el cardo va en procura de alianzas matrimoniales, y los cadáveres se levantan de sus tumbas para salir a recibir a otros cadáveres recién llegados (Jueces 9:8; 2 Reyes 14:9; Isaías 14:9-11).

La parábola del hombre rico y Lázaro está fundada en la verdad pero no necesariamente es un relato literal. Que los muertos hablaran fue necesario para el propósito de la parábola, y no sorprendería a los fariseos a los cuales fue dirigida. Porque, en verdad, incorpora la creencia de ellos. Esto es evidente por el tratado sobre el Hades escrito por Josefo (siendo él mismo un fariseo), que puede hallarse al final de sus obras recopiladas, y en el cual el lector encontrará una descripción del "seno de Abraham" y el lago ardiente en "una parte inconclusa del mundo." Hallará que la creencia de los fariseos (reflejada en la parábola de Jesús) es algo muy diferente de la creencia popular en el cielo más allá del firmamento, y en el infierno como un abismo en las partes oscuras y vertiginosas del universo. Un cuidadoso examen de esta creencia convencerá al lector de la gran diferencia entre la teoría judía incorporada en la parábola del rico y Lázaro, y la comúnmente aceptada doctrina de ir al cielo y al infierno.

Puede preguntarse por qué Cristo empleó parabólicamente una creencia que era ficticia, dándole de este modo su aparente aprobación. La respuesta es que Cristo no pretendía enseñar esta creencia en sí, sino sólo utilizarla para presentar el testimonio de un hombre muerto. Quería imprimir en sus oyentes la lección expresada en las últimas palabras de Abraham: "Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos"; y no podría haber hecho esto en ninguna forma más convincente que por medio de una parábola basada en la propia teoría de ellos sobre el estado de los muertos, según la cual los muertos estaban conscientes y por lo tanto capaces de conversar sobre el tema que él deseaba presentar. Esto no implicaba su aprobación de la teoría, así como tampoco su alusión a Beelzebú expresaba su reconocimiento de la existencia real de aquel dios pagano (Mateo 12:27; 2 Reyes 1:2,3).

Cuando Cristo tiene ocasión de hablar claramente acerca de los muertos, sus palabras están en armonía con la verdad. Examinemos el caso de Lázaro: Jesús dijo primeramente a sus discípulos: "Nuestro amigo Lázaro duerme." Pero cuando los discípulos entendieron sus palabras en forma literal, se nos dice: "Entonces Jesús les dijo claramente [indicando que la palabra 'duerme' no era clara ni literal]: Lázaro ha muerto" (Juan 11:14); "el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá" (Juan 11:25), es decir, por medio de la resurrección, porque al mismo tiempo dijo, "Yo soy la resurrección y la vida"; también había afirmado: "...vendrá hora cuando todos los que están el los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación" (Juan 5:28,29).

Es en estas claras palabras de Cristo donde hemos de buscar la verdadera idea de Cristo sobre el tema de la muerte, y no en un discurso parabólico, dirigido a sus enemigos para el propósito de confusión y condenación y no de instrucción.

En verdad sería extraño que una doctrina tan importante como la conciencia de los muertos en el cielo y el infierno tuviera que depender de una parábola. A aquellos que insisten en la parábola para este propósito se les debe preguntar qué haremos con el testimonio ya presentado en prueba de la realidad de la muerte. ¿Vamos a considerar superior una parábola y desechar el testimonio claro? ¿Vamos a torcer y violar lo que está claro para hacerlo concordar con lo que pensamos que significa aquello que es reconocidamente oscuro?
¿No es más bien lo opuesto el curso de la verdadera sabiduría, determinando y resolviendo aquello que es incierto por medio de aquello que es inequívoco? Si se arguyera, como ya se ha hecho, que era poco probable que Cristo perpetuara el error y encubriera la verdad en un asunto tan importante como el que se implica en la parábola empleada, es suficiente citar lo siguiente en réplica:

"Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? El respondiendo les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado. Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Por eso les hablo por parábolas." (Mateo 13:10-13)
"A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan." (Lucas 8:10)

El siguiente argumento bíblico en favor de la teoría popular, se presenta, por lo general, con un aire de gran confianza. "¿Acaso no vio Juan, en la isla de Patmos," dice el triunfante preguntador, "los redimidos de todo linaje y lengua y pueblo y nación, que se hallaban delante del trono de Dios dándole gloria? ¿Quiénes son éstos, si los justos no van al cielo al morir?"

Por lo general estiman que este argumento es abrumador. "Un momento, amigo; localicemos el primer versículo del capítulo cuarto de Apocalipsis, y veamos lo que encontramos ahí: 'Y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.' Las escenas que Juan presenció eran representaciones de cosas que iban a ser en un tiempo futuro, y por lo tanto, cuando vio una gran multitud alabando, contempló la asamblea de los resucitados tal como será en la segunda venida."


jueves, 3 de marzo de 2016

Paralelos de la parábola del Rico y Lázaro




La parábola del hombre rico y Lázaro de Lucas es notable por varias razones. Es la única parábola del Evangelio en el que un personaje tiene nombre. Que aparentemente no tiene paralelo en los otros sinópticos. A menudo se piensa que se basa en un cuento popular pagano. Y presenta un punto de vista de la otra vida que es completamente único en la Biblia. Averiguar la intención del autor con esta parábola ha sido un reto, y muchas opiniones diferentes se han ofrecido. Me gustaría echar un vistazo a algunas de las fuentes que Lucas pudo haber involucrado, y qué mensaje creo que la parábola pretende transmitir. También hay algunas conexiones con los otros evangelios que podrían ser pasados por alto por la mayoría de los lectores.

La historia

La parábola se encuentra en Lucas 16: 19-31. El contexto es un tanto vago, y la historia es contada por Jesús en respuesta a la burla de algunos fariseos, a los que el narrador nos dice que eran "amigos del dinero". Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino fino, y banqueteaba todos los días. Y a la puerta había un hombre pobre llamado Lázaro, cubierto de llagas, que deseaba satisfacer su hambre con lo que caía de la mesa del rico; hasta los perros venían y le lamían las llagas.
El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue enterrado. En el Hades, donde estaba siendo atormentado, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham y a Lázaro en su seno. Él clamó: "Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama "Pero Abraham le dijo: 'Hijo, recuerda que durante tu vida recibiste tus bienes, y Lázaro también males.; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. Además de todo esto, entre ustedes y nosotros una gran sima está puesta, de modo que aquellos que quieran pasar de aquí a vosotros, no pueden hacerlo, y nadie puede cruzar de allá a nosotros. "
El dijo: 'Entonces, padre, te ruego que lo envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, que él los prevenga, para que no vengan ellos también a este lugar de tormento. "Abraham respondió:' A Moisés y a los profetas; deben escuchar a ellos les dijo, 'No, padre Abraham.; pero si alguno va a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. "Él le dijo: 'Si no escuchan a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos."


Observaciones iniciales

Varios elementos de interés se destacan. El pobre hombre tiene nombre, pero el hombre rico no. Los dos hombres se describen en breve pero colorido detalle. Lázaro es llevado por los ángeles a su muerte. Se menciona el inframundo griego del Hades, así como el "seno de Abraham" - una expresión que no se conoce de ningún texto anterior. Los dos hombres reciben cada uno un cambio de suerte en la vida futura - comodidad para el pobre, y el tormento al hombre rico. A pesar de que están separados por una brecha, están lo suficientemente cerca para comunicarse. El rico sufre de fuego y sed. Regresar de entre los muertos para advertir a los vivos es una petición que Abraham niega, pero no rechaza como imposible. (Además, tener perros que lamen sus llagas suena totalmente tosco. Gracias por incluir ese detalle en su historia, Jesús.)

La historia de Setme y Si-Osiris y el cambio de suerte en la vida futura

En cuanto a la trama, la parábola de Lucas es similar a una historia egipcia conocida a partir de un documento que data del siglo primero. En esta historia, a un egipcio en Amente, el reino de los muertos, se le permite venir de vuelta a la vida con el fin de derrotar a un poderoso mago. Él renace como un niño llamado Si-Osiris a un hombre llamado Setme y a su esposa. En una ocasión, él y su padre observar los funerales de dos personas - un hombre rico enterrado en suntuosa ropa con mucho llanto y un pobre hombre enterrado sin ceremonia ni llanto. Si-Osiris toma entonces a su padre en un viaje a Amante para mostrarle cómo se invierten los destinos de los muertos. Ellos ven el rico siendo atormentado, por sus malas acciones que superaban los buenos; pero el pobre es elevado de rango cerca de Osiris, debido a que sus buenas acciones superaron a sus malas acciones.

El especialista alemán Gressmann llamó la atención sobre los paralelismos en un libro publicado en 1918, y también tomó nota de varias versiones de la historia judía. Se presenta en el Talmud palestino, y habla de un rico recaudador de impuestos y un pobre estudioso de la Torá que mueren el mismo día. En un sueño a un amigo de los pobres, se revela que el hombre rico es atormentado por la sed en la otra vida, mientras que el pobre estudiante disfruta de los jardines del paraíso.

Estas historias comparten al menos tres elementos con Lucas de: (1) la muerte de un hombre rico y un hombre pobre; (2) la reversión de la fortuna en el más allá; y (3) la posibilidad de regresar del inframundo para revelar esta verdad a los vivientes.¹ Es muy posible que el autor de Lucas conocía bien la historia egipcia o una de las versiones judías. Si es así, el motivo de revocación es probablemente lo que lo llevó a él. Este es un tema que se centra específicamente en lo de Lucas a lo largo de su Evangelio: Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Bienaventurados los que ahora tienen hambre, porque serán saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis. ... Pero ¡ay de ustedes los ricos, porque ya tienen su consuelo! ¡Ay de ustedes que ahora están satisfechos, porque después tendrán hambre. ¡Ay de ustedes que se ríen ahora, porque va a llorar y llorar. (Lc 6, 20-21, 24-25) Hay últimos que serán primeros, y hay primeros que serán últimos. (Lc 13:30) Pero cualquiera que se enaltece será humillado, y el que se humilla será ensalzado. (Lc 14:11 y 18: 14b)

El Problema Moral de la parábola del hombre rico y Lázaro de Lucas

Le falta una característica crucial que sus paralelos egipcios y rabínicas tienen: una justificación moral para la reversión. En la historia de Setme y Si-Osiris, el hombre rico es castigado por su maldad, y el pobre hombre es recompensado por su rectitud. Es lo mismo en el relato talmúdico. La moral de ambas historias parece ser, "Proseguir la bondad en lugar de las riquezas, pues sólo lo primero lleva valor eterno." Pero en la historia de Lucas, no se dice nada de las malas acciones del hombre rico o la piedad de los pobres que les hacen ganar sus respectivos premios. De hecho, parece ser que la riqueza de los ricos sí que los condena, y la pobreza de Lázaro le hace que gane comodidad. Esta es sin duda la razón dada por Abraham en el versículo 25. Sin embargo, este razonamiento es tan difícil de aceptar para algunos lectores que buscan un crimen implícito en que el hombre rico se ha comprometido.

Richard Bauckham cita ejemplos de los estudiosos que insisten en que el rico debe haber abusado de su riqueza, la adquirieron erróneamente, o descuidados para dar Lázaro caridad; y que Lázaro debe haber sido piadoso, además de pobre. Pero la afirmación de que la parábola no explica el cambio de suerte no es cierto. La razón se dice claramente en el versículo 25, donde Abraham justifica la reversión al hombre rico. ... Lo que tiene que corregir es el hecho de que un hombre vivía en el lujo mientras que otro estaba en la miseria. El otro mundo compensa esta desigualdad mediante su sustitución por una desigualdad inversa. ... En efecto, por lo tanto, es cierto que el rico sufre en la próxima vida simplemente porque era rico en esta vida, mientras que el pobre hombre es bendecido en el próxima vida simplemente porque era pobre en esta vida. (Ver Bauckham, 232-233, para la cita y citas antes mencionadas.)

Es difícil imaginar las iglesias del Evangelio de la Prosperidad de hoy reconociendo las implicaciones obvias de esta parábola, y mucho menos un acuerdo con ellas. De hecho, incluso los estudiosos se apartan de las conclusiones morales de la parábola, y Ronald Hock los reprende por dejar "sus propias sensibilidades morales, por no hablar de su propia aprobación tácita de la riqueza" que afectan a su exégesis (Hock, pp. 452-454). Es cierto que el tema del arrepentimiento se eleva en el verso 30, pero sólo mucho después de que la razón de la desgracia del rico ya se ha explicado. Creo que si Lucas hubiera querido resaltar el arrepentimiento y el comportamiento ético a través de esta parábola, debería haber llevado hacia arriba antes.

Entonces, ¿cuál es el punto de la parábola? ¿Es simplemente para decirle al lector sobre el cambio de suerte después de la muerte? Esto parece estar en contradicción con el método parabólico normal utilizado en los Evangelios, que es de alegorizar un mensaje utilizando un entorno sin relación. La parábola del sembrador no se trata de agricultura, por lo que no debe asumir que Lázaro y el hombre rico es sobre el más allá. (Puede ser que sea coherente con las creencias del autor acerca de la otra vida, pero eso no es exactamente lo mismo.) ¿Está destinado a advertir contra acumular riqueza, o para fomentar la fidelidad a "Moisés y los profetas"? Tal vez hay algo más que eso.

El más allá de Las imágenes de Lucas

Antes de entrar en otras interpretaciones, me gustaría mirar a la representación única de Lucas de la vida futura. La antigua religión israelita no tenía ningún concepto de una vida futura consciente, donde serían castigadas o recompensadas las almas inmortales de los fallecidos. En general, la Biblia Hebrea muestra una falta casi total de interés en lo que sucede después de la muerte. Durante los períodos persa y helenístico, sin embargo, las nuevas ideas de Grecia y Persia influyeron en la forma que judíos pensaban en la muerte. En el mundo de habla griega, la historia de Platón de Er en la República fue particularmente influyente en convencer a la gente de que los espíritus de los muertos serían juzgados de acuerdo con su vida terrenal y ganaban ya sea la dicha en Elysium o el castigo en el mundo inferior. Muchos otros filósofos griegos enseñaron puntos de vista similares.

Para Lucas, sin embargo, estamos buscando específicamente una fuente en la que al partir las almas van al mismo lugar, pero se dividen por los malvados y justos, estos con un poco de comodidad y reciben los otros tormento. Resulta que tenemos sólo un texto: nuestro viejo amigo 1 Enoc, del que ya he escrito como fuente para las epístolas católicas. En 1 Enoc 22, a Enoc se le da un recorrido por una montaña en Occidente, donde los espíritus de los muertos van a la espera de juicio. Esta montaña tiene cuatro cavernas por las cuales los muertos se separan en grupos. Una caverna es para los espíritus de los justos, y contiene una fuente luminosa de agua. Otra es que los pecadores que no fueron castigados durante su vida; que están sufriendo tormento hasta el juicio. Esto no sólo es un partido razonable para la descripción de Lucas, pero también explica algunos otros detalles curiosos. Por ejemplo, podemos especular que cuando el hombre rico le pregunta por Lázaro que le llevara una gota de agua, se está refiriendo a la fuente de que goza el justo.² Y aunque estas moradas no están separados por un abismo en Enoc 22, la frase "gran sima" (χάσμα μέγα) aparece en el capítulo 18 en las inmediaciones, en un contexto similar.

Es 22 (en griego) también tiene paralelismos con algunos de los términos utilizados en Lucas que por lo demás es poco frecuente en el Nuevo Testamento, al igual que el uso de la palabra Zoe (ζωῇ) en el sentido de "vida útil", la palabra basanois (βασάνοις, "tormento "), y la mención del entierro del hombre rico. (Grensted, p 334) El modelo Enócico confirma que el "seno de Abraham" no es un lugar separado, como algunos intérpretes cristianos piensan, porque Lázaro y el rico están a la vez en diferentes compartimentos del Hades - se utiliza aquí, como en otras partes del Nuevo Testamento , como un equivalente al Antiguo Testamento (y Enoc) Seol.

El término "seno" (κόλπος) a veces se usa en epitafios griegos y latinos para describir algo como el abrazo de los difuntos de Gaia, y tenía poco que ver con la vida después de la muerte (Lehtipuu, Pág. 216). Es difícil decir si esto es significativo para el uso de Lucas. Cuando el término se usa en el Nuevo Testamento (sobre todo el Evangelio de Juan), sugiere una posición de intimidad o el honor con respecto a otra persona. Ahora, estaba recostado al lado de Jesús uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba. (Juan 13:23, RV) Lucas con frecuencia representa el reino de Dios como un banquete escatológico en el que el pueblo escogido de Dios comiendo con los patriarcas judíos - especialmente en la parábola Gran Cena - y los estudiosos en general, creen que esta imagen es lo que Lucas tiene en mente con referencia al "seno de Abraham". ³ Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, Isaac y Jacob ya todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros expulsados. Entonces la gente va a venir ... y comerán en el reino de Dios. (Lucas 13: 28-29)

Lázaro y Abraham

Un elemento que aún no se ha explicado: la inserción de un personaje con nombre en una parábola. Este es el único lugar en los Evangelios donde esto ocurre. Después de todo, las parábolas funcionan como alegorías; No se supone que el lector (u oyente) debe pensar que Jesús está hablando de un evento real y de personas reales, así que no hay razón para dar los nombres de los personajes estereotipados. La mayor parte de las explicaciones que he visto me parece que son a medias y poco convincentes. Por ejemplo, Bauckham sugiere que el "pobre" tenía que ser nombrado diferente, ya que no era pobre en el más allá - aunque el hombre rico está bien sin un nombre (p 244). Hay una explicación general ⁴ que yo encuentro convincente, sin embargo, y fue propuesta en 1969 por C. H. Cave (ver bibliografía). Lázaro es el equivalente latino / griego de Eliezer, y hay que recordar que las historias de los Evangelios con frecuencia se derivan de o son alusivas a la Biblia Hebrea. Hay, de hecho, un personaje importante en el Pentateuco nombrado Eliezer: Eliezer Damasceno, mayordomo y heredero de Abraham antes del nacimiento de Isaac, que aparece en Génesis 15. Si tenemos una parábola única con los personajes llamados Abraham y Eliezer, sin duda se deduce que la existencia de dos personajes muy vinculados llamados Abraham y Eliezer en el Pentateuco podría ser de relevancia.

Una cosa interesante sobre la parábola de Lucas es que el rico está claramente representado como Judío (que llama a Abraham "padre", y Abraham le llama "hijo"), y Lázaro no lo es. ¿Es posible que Lucas está tratando de transmitir la reversión escatológica de las comunidades judía y cristiana (gentiles)? En el primer siglo, los israelitas creían que estaban seguros de la salvación como herederos e hijos de Abraham (Forbes 191; Cave 322F); pero aquí, el hijo de Abraham está condenado, y el Gentil Eliezer - en representación de la comunidad cristiana - se convierte en el verdadero heredero de Abraham, el que va a comer con los patriarcas en el reino de Dios. Explicando cómo los cristianos se han convertido en los verdaderos herederos de Abraham es un tema explorado otras partes del Nuevo Testamento, especialmente Gálatas 4.

La tradición judía tiene más que decir sobre Eliezer. A pesar de que era un gentil, fue llevado al paraíso en vida como recompensa por su fidelidad a Abraham, de acuerdo con el Targum palestino y Bereshith Rabá. Por otra parte, afirma que Génesis 15 se leyó originalmente en sinagogas en Shavuot, que tuvo la reunión de los gentiles como uno de sus temas; y uno de los Haphtaroth (lecturas proféticas) que se le asignó fue Isaías 1, en el que el profeta se lamenta de la rebelión de Israel contra Dios. Considerado en el contexto de estas escrituras, la parábola de Lázaro adquiere un nuevo significado. Es concebible que la parábola de Lázaro (Eliezer) y Abraham fue pensada como un comentario sobre estas mismas escrituras - tal vez incluso leída en las mismas ocasiones de Gentiles temerosos de Dios que eventualmente se convertirían conocidos como cristianos.

Como explica la cueva: Si tal era la configuración original de la parábola, basado en Génesis XV leída con Isa. I, y se leyó a Shabuoth, entonces no tiene ... nada que ver con el cambio de fortuna después de la vida, sino que enseña a la severidad del juicio que amenaza a Israel si ella persiste en su estado impenitente. 'Los Gentiles que ponen a Israel a la vergüenza ... la cosa inconcebible vendrá a pasar ... Israel será sometida a la amarga experiencia de ver a los gentiles encontrar misericordia.' Yo iría más lejos y diría que, sobre la base de esta parábola y la Gran Cena - en el que los huéspedes que se niegan la la invitación del anfitrión representa claramente a los judíos - Lucas de Jesús ve este cambio como inevitable. Israel ha rechazado a Moisés y a los profetas, y ahora las bendiciones destinadas para ella serán heredadas por otra comunidad. Si esta interpretación es correcta, entonces la oportunidad para que los hermanos del hombre rico (Israel), se arrepientan probablemente pasó cuando Jerusalén y el templo fueron destruidos, y cuando Jesús dice que ni siquiera escucharían a alguien levantado de entre los muertos, mi impresión es que él da a entender a sí mismo.

Relación con los otros sinópticos

Ni Marcos ni Mateo contienen esta parábola, y estaría probablemente ausente de Q, si existiera tal documento. Pero hay de hecho un pasaje paralelo en Marcos (y Mateo): la historia de la mujer sirofenicia, que Lucas omite. Compare los siguientes versos: [Lázaro] anhela satisfacer su hambre con cosas que [] caen de la mesa del rico; aun los perros venían y le lamían las llagas. (Lc 16:21) Pero ella le respondió: "Señor, hasta los perrillos debajo de la mesa, comen las migajas de los hijos." (Mc 7:28) Sin embargo, dijo, "Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos." (Mt 15:27) Aunque la historia de Lucas es completamente diferente, tenemos referencias a los perros, la comida que cae de la mesa, y satisface el hambre en los tres versos, con unas pocas frases idénticas o casi idénticas. Lucas tiene claramente el episodio de la mujer siro-fenicia en cuenta a medida que escribe, sin embargo, él decide no incluirlo. Posiblemente, rechaza su premisa - que Jesús vino principalmente para los Judíos, y sólo secundariamente por creer gentiles - porque es incompatible con su propio punto de vista de que la comunidad temerosa de Dios, la gentil es la principal audiencia de Jesús, después de haber reemplazado a Israel como los herederos del reino de Dios.

El hecho de que esta perícopa en Marcos y Mateo está conectada, y se sustituye por la parábola de Lázaro y el hombre rico podría sugerir que el propósito de este último es comunicar la reversión escatológica de Israel y la iglesia gentil. Lucas ofrece una lente a través del cual el público puede entender tanto la destrucción romana de Israel - los herederos originales de Abraham - y el propósito especial de su propia comunidad que ahora tiene que cumplir.

Notas al pie

La comunicación de los muertos con los vivos, instando al arrepentimiento, también se da en el libro judío de Janes y Jambres. Según la tradición judía, "Janes" y "Jambres" fueron los nombres dados a los magos egipcios que compitieron con Moisés en el Éxodo. (Los vemos mencionan en 2 Timoteo 3: 8, por ejemplo) En el relato anterior, que sobrevive sólo en fragmentos, Jambrés utiliza la magia para evocar el espíritu de su hermano muerto del Hades. Su hermano le habla del terrible bajo mundo e insta a Jambrés a llevar una buena vida para evitar tal destino.

La idea de una fuente de agua en el otro mundo no se origina con 1 Enoc, pero es común en las representaciones griegas de la otra vida, incluyendo la dada por Platón en la República. (Lehtipuu, p 218).

Una idea similar se encuentra en Apocalipsis 22: 1. El "gran abismo" de 1 Enoc 18:10 y la parábola de Lucas también tienen su origen en las descripciones griegas del Hades. (Lehtipuu p. 222)

La idea de un banquete con los dioses después de la muerte también era común en las creencias paganas y se describe en la República de Platón. (Lehtipuu p. 217)

El escatológico motivo del banquete de Lucas puede tener sus raíces en esta visión griega de la vida futura. No sólo se pasa por alto, sino también es mal entendido. estados Thomas E. Phillips (en Problemas de lectura de riqueza y pobreza en Lucas-Hechos, p. 156 n. 261), que argumenta a favor de Cave de Deuteronomio como la fuente de la parábola. De hecho, es todo lo contrario de lo que sostiene Cave.

Bibliografía

H. Gressmann, Vom reichen Mann und armen Lázaro: Eine literargeschicktliche Studie 1918.
Richard Bauckham, "El rico y Lázaro: La parábola y los paralelos", New Testament Studies 37, pp 225-246.
Ronald F. Hock, "Lázaro y Micyllus", JBL 106/3 (1987)
C. H. Cave, "Lázaro y el de Lucas Deuteronomio", Estudios del Nuevo Testamento 15, pp 319-325. Grensted, "El uso de Enoc en San Lucas XVI. 19-31, "expositivo Times, 26 (1915) 333-34.
Greg W. Forbes, El Dios del Antiguo: El papel de las parábolas de Lucas en el Propósito de El Evangelio de Lucas, 2000. Outi Lehtipuu,
La vida futura de Imágenes en la historia del hombre rico y Lázaro, 2007 de Lucas.

viernes, 5 de febrero de 2016

El infierno de la RVR60 es el lago de fuego



El Gehenna. ¿Figura del infierno o del Lago de fuego?
(gr. guéenna).




El término Gehenna denota un lugar de castigo. Aparece 12 veces en el NT. Guéenna es la forma helenizada de Gê Hinnôm, "Valle de Hinom", un desfiladero cercano a Jerusalén que aparece a menudo en el AT (Jos. 15:8; 2 R. 23:10; 2 Cr. 33:6; Jer. 7:31 ). Allí se llevaba a cabo el bárbaro rito de quemar vivos a los
niños en honor de Moloc (2 Cr. 28:3; 33:1, 6), abominación que abolió el rey
Josías mediante la profanación de los lugares elevados donde se había
practicado esta forma de culto.


Jeremías predijo que por causa de este pecado el Señor convertiría
el valle de los hijos de Hinom en un "valle de matanza",
donde los cadáveres de los israelitas arderían hasta que no hubiera lugar para
uno solo más, y el resto serviría de alimento para las aves de los cielos (Jer.
7:32, 33). Sin duda, esto contribuyó a que se considerara ese valle como lugar
de juicio para los impíos. La tradición rabínica posterior insiste en que el
valle de Hinom era un lugar ubicado fuera de la ciudad para quemar cadáveres y
basura.


La Reina Valera 1960 y la Dios Habla Hoy traducen la expresión por "infierno de fuego" o sencillamente por "infierno". La Biblia de Jerusalén translitera el vocablo y dice "gehenna"
o "gehenna de fuego".


La palabra guéenna aparece 3 veces en el Sermón del Monte (Mt. 5:22, 29, 30. Paralelo en Mr. 9:43, 45, 47). ) Primero donde el homicida en potencia que odia a su hermano será echado en el Gehenna como la Ley decía de los que derramaban sangre, la condena debe ser por un tribunal más alto como el Trono Blanco.
22 Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, será condenado por el tribunal. Y todo aquel que lo insulta, será castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, será CONDENADO a la GEHENA de fuego.
La segunda (versos 29 y 30) en clara referencia al hombre completo que será echado con su cuerpo entero en esa condenación, si tratamos de ubicarnos en el plan de Dios y en la agenda de lo que está en el futuro podemos ubicar está condenación ante el Trono Blanco donde los muertos resucitan en la segunda resurrección con cuerpos humanos y es precisamente ese cuerpo el que será echado al Gehenna. Definitivamente no es una condenación para un alma descarnada.
29 Si tu ojo derecho es para ti una ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que TODO TU CUERPO sea arrojado a la Gehena.
30 Y si tu mano derecha es para ti una ocasión de pecado, córtala y arrójala lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que TODO TU CUERPO sea arrojado a la Gehena.
(Nácar Colunga)

Gehenna aparece en la comisión de los doce en Mateo 10:28 donde Jesús menciona
al que es capaz de "destruir el alma y el cuerpo en el Gehenna", pero aquí la referencia al cuerpo indica que el Gehenna recibirá cuerpos, no una cosa inmaterial que presuntamente sobreviva a la muerte. En Mateo 18:9 habla del "Gehenna de fuego" en repetición de lo dicho en el Se rmón del Monte.

Mat 10:28 No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el CUERPO a la Gehena.
Jesús amonestó a los fariseos acerca "de la condenación del Gehenna" (Mt 23:33). El castigo por los homicidios cometidos que serán examinados en el Juicio del Trono Blanco aclara que ésta será una experiencia que se producirá en el futuro mediando la resurrección.
¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo podrán escapar a la CONDENACIÓN de la Gehena?

35 Así caerá sobre ustedes toda la sangre inocente derramada en la tierra...36 Les aseguro que todo esto sobrevendrá a la presente generación.

En Mt. 23:15 la expresión "hijo del Gehenna", se refiere a los conversos al judaísmo como merecedores de esa condenación debido a que no querían abrazar el reino de Dios en las palabras del Mesías Jesús, ni dejaban entrar a los demás, estos eran más fanáticos que los fariseos que los habían convertido. Estas referencias al castigo final que recibirán los pecadores mediante el fuego del Gehenna, tienen su correspondiente aclaración en textos como Mt. 3:12, d.     onde se compara a los pecadores con paja que arde en un horno que nadie podrá apagar para librar al condenado de sus consecuencias definitivas, el castigo final será una sentencia del Trono Blanco (cf Mr. 9:43-48; Lc. 3:9).


En resumen, la palabra Gehenna traducida infierno por la Reina-Valera es simbólica del Lago de fuego que es el lugar de la condenación final. Allí será lanzado el cuerpo vivo del impío. El Gehenna jamás recibe una alma descarnada, menos inmortal. En conclusión, cada vez que la palabra infierno aparace e en la Reina Valera se refiere al Lago de Fuego=horno de fuego.


martes, 8 de diciembre de 2015

Los mentirosos tendrán su Lago de fuego

Edwin Mauricio Alza




Tal parece que el Lago de Fuego que arde con azufre fue planeado originalmente para ajusticiar a los ángeles que se rebelaron contra Dios cuando se efectúen las sentencias de Dios. Allí serán lanzados vivos tanto el anticristo como el falso profeta cuando venga Jesús  en el día postrero.
Apocalipsis 19:20

Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron LANZADOS VIVOS dentro de un lago de fuego que arde con azufre.

En fuego y azufre también serán atormentados los que reciban la marca de la bestia en la gran tribulación.

Mateo 25:41

Entonces dirá también a los de la izquierda:Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para al Diablo y sus ángeles.

Apocalipsis 14:9

...Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano,

él también BEBERÁ DEL VINO de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será ATORMENTADO con fuego y azufre DELANTE de los santos ángeles y del Cordero...


Satanás también es lanzado en el mismo Lago de fuego que la bestia y el falso profeta al finalizar el milenio.

Apocalipsis 20:10

Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.

Los condenados por nuestro Señor Jesús en el trono blanco serán lanzados al Lago de Fuego.

Apocalipsis 20:15

Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida FUE LANZADO al lago de fuego.

Los impíos y sobre todo los llamados cristianos mentirosos descarados y los predicadores cínicos serán condenados al Lago de Fuego que arde con azufre.

Apocalipsis 21:8

Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos TENDRÁN SU PARTE EN EL LAGO que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

Los impíos resucitan con cuerpo humano terrenal desprovisto de la gloria de la inmortalidad que es privilegio de los redimidos. El infierno o Gehena simbolizó siempre al Lago de Fuego.
Mateo 5:29

Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que TODO TU CUERPO SEA ECHADO AL INFIERNO.

Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que  TODO TU CUERPO SEA ECHADO AL INFIERNO.








domingo, 29 de noviembre de 2015

Los muertos no están vivos

Edwin Mauricio Alza



Es necesario que el cristiano conozca sobre la muerte y de como está constituido el hombre, así como de la herencia de los justos.

Estas tres doctrinas son fundamentales, pero brillan por su ausencia en los artículos de fe de las denominaciones y aún en sus manuales de doctrina. Esto demuestra un descuido grave a estas cuestiones medulares, la omisión es la causa de un Babel de opiniones sobre un mismo tema, no obstante su basamento en la filosofía griega.

Si de como está constituido el hombre se trata, las opiniones son reñidas con la razón y las Escrituras, como las que siguen:

Dicen que el muerto no está muerto sino medio vivo. PERO EN LAS ESCRITURAS EL MUERTO NADA SABE, NO EXISTE. Job 7:21,14:10.

Dicen que el hombre no muere, sólo su cuerpo. PERO EN LAS ESCRITURAS MUERE EL HOMBRE ENTERO. Ecl 9:5, Jeremías 33:5

Dicen que el cadáver no es el hombre solo un despreciable estuche. PERO EN LOS ESCRITURAS EL HOMBRE SE CONVIERTE EN CADÁVER. Num. 19:11; 

Dicen que el alma y el espíritu están amarrados. PERO LAS ESCRITURAS DICEN QUE EL ALMA NO ES LA CAUSANTE DE LA VIDA SI NO LA POSEEDORA DE LA VIDA. 1 Cor 15:45

Dicen que el alma es el asiento de las emociones y la responsable de las decisiones del hombre (concepto académico repetido sin entenderlo). EN LAS ESCRITURAS LA RESPONSABLE DE LAS DECISIONES ES LA MENTE DEL HOMBRE. Efesios 4:18


Dicen que sólo el cuerpo duerme en el polvo, pero el alma sigue despierta. PERO LAS ESCRITURAS DICEN QUE EL HOMBRE ENTERO DUERME EN EL POLVO Y DESPIERTA DESDE ALLÍ. Daniel 12:1

Dicen que el alma es atormentada por fuego sobrenatural y tiene gusanos que viven eternamente. PERO LA ESCRITURA NO DICE QUE LOS GUSANOS TENDRÁN INMORTALIDAD.

Hay quienes dicen que muerte significa separación. PERO LA ESCRITURA DICE QUE MUERTE ES AUSENCIA DE VIDA. Génesis 38:7

Algunos dicen que la muerte segunda es la separación del alma del espíritu.(??????). PERO LA ESCRITURA DICE QUE EL ESPÍRITU ES EL QUE DA VIDA.

Dicen que el alma es la que tiene la capacidad sensitiva. PERO LA ESCRITURA DICE QUE LOS SENTIDOS PERTENECEN A LA CARNE. Gálatas 5:19

Dicen que el espíritu es consciente y puede salir del hombre. PERO LA ESCRITURA DICE QUE EL ESPÍRITU ES IMPERSONAL Y SI SALE DEL HOMBRE ESTE MUERE. Génesis 25:8

Dicen que el espíritu siempre anhela a Dios y lo espiritual. PERO LA ESCRITURA DICE QUE LA MENTE ACTIVADA POR EL ESPÍRITU DE VIDA ES LA QUE ANHELA LO BUENO O LO MALO. Romanos 1:28

lunes, 14 de septiembre de 2015

Vida después de la muerte, pero ¿cuándo?


Vida después de la muerte, pero ¿cuándo?
Anthony F. Buzzard 



En un artículo pasado, discutimos con cierto detalle el calendario bíblico de la resurrección y recompensas.  Nos parece absolutamente claro, a partir de una masa de versículos de la Biblia en ambos Testamentos, que nadie recibirá una sentencia ó una recompensa, hasta después de la resurrección.  Y la resurrección no ha ocurrido todavía.  Esto sólo ocurrirá cuando Jesús regrese (primera a los Tesalonicenses 4:13 en adelante;.. primera a los Corintios 15:23; Apocalipsis 11:15 al 18, Lucas 20:35, Lucas 14:14;. Daniel 12:2, etc.)  Se sigue, entonces, que ningún ser humano, aparte de Jesús, se ha ganado la inmortalidad.  Nadie ha sido destruido en los fuegos del infierno, ya que el fuego del infierno es parte del juicio futuro.

Cuentos populares sobre experiencias "después de la muerte"  no se deben permitir por que contradicen la Biblia - porque ciertamente lo hacen, cuando se producen afirmaciones de que ciertos individuos especialmente favorecidos han sido llevados por "Jesús", ya sea al cielo para ver el disfrute de la dicha, o al infierno  para ver las contorsiones de los impíos en su agonía.  Tales leyendas ahora se presentan con una frecuencia considerable, para un público ávido de conocer los secretos de la "otra vida", pero no tan dispuestos a estudiar el tema en las páginas de la Biblia.

Es un hecho triste que una serie de versos siguen siendo citados a apoyar la idea tradicional de que los cristianos realmente no mueren: simplemente "van a casa" a una morada celestial en el mismo instante en que den "su último aliento".  Una propaganda masiva, llegando a los corazones de los afligidos cuando son más vulnerables, continúa convenciendo a multitudes que los muertos están muy vivos y conscientes.  Este concepto no podría haber surgido, y mucho menos ganado popularidad, si las sobrias palabras del Eclesiastés hubieran sido escuchadas: ". Los muertos no saben nada en absoluto"  No hay necesidad de multiplicar los textos que confirman esto, pues, como el célebre comentario de Keil y Delitzsch anota, el pensamiento expresado por Eclesiastés 9:5 es típico de la enseñanza de todo el Antiguo Testamento acerca de la condición actual de los muertos.  Por otra parte, Daniel 12:2 nos dice que los muertos salen de su sueño de la muerte en el polvo de la tierra, cuando llegue el momento de la resurrección.

Sobre esa base, la sólida enseñanza del Nuevo Testamento sobre la vida después de la muerte se construye.  Todas nuestras actuales confusiones doctrinales se derivan de nuestra incapacidad para basar nuestra teología en la Biblia hebrea y de leer el Nuevo Testamento en su luz.  Somos inconscientemente antisemitas en nuestro acercamiento a la verdad religiosa.  Somos gentiles en el corazón - con tendencia a  tendencias religiosas que sólo pueden ser controladas por el retorno de todo corazón a las raíces judeo-cristianas.  (Pero esto no significa encasillarnos a nosotros mismos en la Ley de Moisés de la que Jesús nos ha liberado, Gálatas 3 y 4.)

Por supuesto, es posible contradecir la masa de evidencia bíblica sobre el estado actual de los muertos, apelando a la historia de Lázaro y el rico (Lucas 16:19 en adelante).  Aquí, en último caso puede encontrar una descripción post-mortem de individuos plenamente conscientes, que lejos de "no saber nada" ya están gozando de las delicias del "seno de Abraham" o sufriendo tormento y sufrimiento.

Lucas no estaba confundido.  Él ya había informado de la enseñanza de Jesús en 14:14: "usted será recompensado en la resurrección de los justos."  Sin la resurrección, no hay recompensa.  ¿Cómo está entonces Abraham disfrutando de su premio en el Hades, antes de la resurrección?  Lucas 20:35, de acuerdo con Lucas 14:14, anuncia que los fieles serán tenidos por dignos "de alcanzar aquella[futura] edad y la resurrección de los muertos."  Obviamente que es su objetivo, y dado que no han resucitado, no pueden haber sido premiados.  Se supone que debemos creer entonces que Abraham y Lázaro  obtuvieron la recompensa del paraíso antes de la resurrección?  ¿Se han "saltado la valla"?  Tal comprensión se diferencia del resto de la enseñanza bíblica acerca de nuestro futuro.

Wise en su comentario sobre Lucas 16:19  se ha dado cuenta de que Jesús aquí utiliza el lenguaje de los judíos.  Sigue un cuento popular muy conocido.  En la historia los "muertos" no son espíritus desencarnados en el cielo y el infierno, pero son personas completamente sanas manteniendo una conversación en el Hades.  Si se va a tomar la historia como un relato literal de lo que sucede cuando morimos, entonces uno tiene que creer que los muertos justos están en el Hades, en un compartimiento llamado el seno de Abraham.

Uno debe creer que han recibido un cuerpo inmortal.  Uno debe creer también que los malos están lo suficientemente cerca a los justos para permitir una conversación, uno con otro.  Esta imagen literal no entra en la enseñanza tradicional que los justos han ido sin cuerpo, no al Hades, sino al cielo.

Sigue siendo para nosotros comprensible que Jesús está pidiendo prestada una historia farisaica de sus enemigos y usarla para el efecto.  En una historia antes, en el mismo contexto (Lucas 16:9), Jesús, convencido en el amor de los fariseos a las prácticas extremistas, dice: "Haz amigos con el dinero injusto, para que, cuando este se agote, es posible que te adentren en las habitaciones de la era venidera. "  En otras palabras, Jesús, casi con seguridad está usando el sarcasmo ("¡Adelante! Trate de hacer amigos con el dinero!"), Se burla de los fariseos, diciéndoles que dependen de su dinero para ganar la recompensa suprema de la vida en el Reino venidero.

"Los fariseos", Lucas señala, "que también eran avaros, oían todas estas cosas y se burlaban de Jesús" (16:14).  La historia de Lázaro y el hombre rico se burla en cambio de un cuento tradicional, imaginario, cuyo escenario es el mundo subterráneo.  Es como si Jesús estuviera diciendo: Imaginemos una conversación entre Abraham y el rico en la vida futura.  Insistir en los detalles de la historia como una explicación doctrinal de lo que los muertos son y exactamente lo que están haciendo, pierde el sentido del reproche vivo y punzante de Jesús contra el fariseísmo.

En segunda a los Corintios 5, Pablo hace todo lo posible para contrastar nuestra situación actual con el nuevo cuerpo que se recibirá en la resurrección.  Extraer y parafrasear una tercera parte de un versículo de la enseñanza extendida de Pablo ("ausentes del cuerpo, y presentes al Señor") y convertirlo en el sostén de la noción de una conciencia inmediata después de la muerte, aparte de la resurrección, es la incapacidad de comprender la enseñanza bíblica acerca de la vida en general después de la muerte.  El contexto es siempre importante.  En segunda a los Corintios 4:14 Pablo introduce su tema: "El que resucitó al Señor Jesús también nos resucitará con Jesús y nos presentará juntamente con vosotros."  Es la meta de la vida cristiana, ser resucitado cuando Jesús regrese.  Pablo pone su mira firmemente en esa meta.  El tesoro que goza actualmente el cristiano, el tesoro del Evangelio del Reino como Jesús lo describió (Mateo 13:44 al 46), se encuentra ahora en nosotros como vasos de barro.  El poder de este Evangelio del Reino - la actividad dinámica, vivificante de Dios en nosotros - viene de Dios y se vierte en  frágiles humanos (segunda a los Corintios 4:7.).

Pablo desarrolla su tema (5:1 y siguientes): "Nosotros sabemos que si nuestra morada terrestre presente se disuelve [en la muerte] tenemos un [nuevo] edificio de Dios, una casa no hecha de manos humanas, para la era venidera" (  mal traducido como "eterna" en muchas versiones).  Ese nuevo organismo está "reservado en los cielos" (compare con primera de Pedro 1:4).  Pablo continúa haciendo referencia a los sufrimientos actuales, en espera de recibir los cuerpos que nos confieren la inmortalidad.  Mientras estamos en casa en nuestros cuerpos actuales, estamos ausentes del Señor Jesús.  Mientras esperamos la venida de Jesús, tenemos que seguir caminando por fe, no por vista.  Nuestro deseo y esperanza es estar ausentes de nuestros cuerpos frágiles con el fin de estar presente con el Señor en nuestros nuevos cuerpos ", para que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo."  El contraste evidente es entre nuestra existencia presente como mortales y la resurrección futura que se producirá al regreso de Jesús.

Pablo no tiene nada que decir sobre el intervalo entre la muerte y la resurrección.  Esto no tiene ningún sentido para él, ya que es un momento de inconsciencia ("Los muertos no saben nada de nada ... No hay actividad en la tumba ... los muertos duermen en el polvo de la tierra", Eclesiastés 9:5 al 10  ;. Daniel 12:2).  Sólo un año antes había escrito a los corintios mismos (primera a los Corintios 15) para informarles de que los muertos cristianos alcanzarán la inmortalidad sólo en la venida de Cristo (primera a los Corintios 15:23) y cuando la última trompeta convoque a todos los fieles  muertos no del cielo, sino de la tumba (primera a los Corintios 15:50 al 57).  Es sólo en esa futura resurrección colectiva que el Hades (muerte) es superado (segunda a los Corintios 15:55, RV).  (La enseñanza popular actual que Jesús quitó los muertos fieles del Hades en el momento de su propia resurrección no tiene ninguna base en absoluto en la Biblia. Tan sólo confunde el esquema bíblico.)

Una confirmación de la enseñanza de Pablo se encuentra en primera a los Tesalonicenses 4:16 donde el Apóstol nos dice una vez más que es sólo por la resurrección y rapto en la Segunda Venida de Cristo que un cristiano puede estar presente con el Señor: "Así [a través de la resurrección] se estará siempre presente con el Señor. "  Este versículo  obviamente contradice cualquier teoría que los cristianos pueden estar presentes, cara a cara, con el Señor ahora, antes que la resurrección haya ocurrido.