sábado, 28 de febrero de 2015

La Concepción virginal del Mesías

Edwin Mauricio Alza
El proceso del Nacimiento de Jesús fue así:
María la que ya estaba desposada (Lc. 1:20) recibe la visita del Ángel Gabriel (Lc. 1:26) cuando Elisabeth prima de María tenía seis meses de embarazo (Lc. 1:36). El ángel llega a Nazareth de Galilea (Lc. 1:26) y anuncia a María que quedaría encinta (Lc. 1:31), ella manifiesta que no "conocía varón"(Lc. 1:34) lo que significaría que estar desposada no quería decir que se había consumado el matrimonio (Deut. 22:23; Mt. 1:18). Gabriel le dice que un milagro había sucedido a su prima estéril (Lc. 1:36) y como no había imposible para Dios (Lc. 1:37) ella quedaría embarazada por el poder del Altísimo que le haría sombra y que de ella nacería "un ser santo" (Lc. 1:35) que sería llama hijo del Altísimo (Lc. 1:32). Ella viaja después de esto a las montañas de Judá a visitar a su prima Elisabeth (Lc. 1:39) aparentemente ya estaba embarazada por cuanto su prima le llama "la madre de mi Señor (Mesías)"(Lc. 1:43).
Cuando José fue convencido en sueños recibir sin temor a María su mujer, porque "antes que se juntaran" se había encontrado embarazo que ella testificaba era del Espíritu De Dios (Mt. 1:18) (podría ser por los síntomas o por el tamaño del vientre). El momento de este hallazgo pudo ser el motivo del viaje a Judea o bien pudo ser al regreso de este. María regresó después de tres meses a Nazareth (Lc. 1:56) y halló la disposición de José para unirse y está escrito que se volvió a su casa. Juan hijo de Zacarías ya había nacido y seis meses después José y María viajaron a Belén (Lc. 2:4). José era de la casa y familia de David, por tanto llamado Hijo de David (Mt. 1:20) y se empadronó con su mujer en el Censo (Lc. 2:5). El alumbramiento se produce en un establo porque no hubo lugar en el hospedaje (Lc. 2:7). Ángeles anunciaron a los pastores que el niño era el Mesías (Lc. 2:11) y estos confirmaron lo que había sido dicho a María. Ambos padres habían sido instruidos por el ángel sobre el nombre del niño (Mt. 1:21; Lc. 1:31) y el día de su circuncisión fue llamado Jesús (Lc. 2:21).
Treinta y tres días después de la purificación fueron a Jerusalén (Lc. 2:22) donde Simeón y Ana añaden información sobre el niño a sus padres y sobre la "señal contradicha" que para Israel sería Jesús (Lc. 2:33). Luego de la presentación a Jehová retornaron a Nazareth donde crecía El Niño (Lc. 2:39). En el primero de los viajes anuales a Jerusalén para Pascua los sabios de Oriente le hallaron y le regalaron oro (Mt. 2:11), Jesús tenía más de un año conforme el informe de la aparición de la estrella (Mt. 2:16). Esta provisión le sirvió a José para huir a Egipto (Mt. 2:14). Después de un tiempo regresaron a Nazareth donde residieron en adelante (Mt. 2:23).

Análisis de la Concepción

El hecho que María estando desposada con José manifieste que "no conocía varón" debe significar que estar desposada era un compromiso matrimonial hecho aún en la niñez por los padres hebreos y que se cumplía posteriormente. Por tanto María era esposa en promesa pero no se había consumado el matrimonio. El viaje precipitado de María a las montañas no deja espacio para una boda y consumación del matrimonio. María llegó embarazada a visitar a su prima así que ya se "había hallado" que estaba embarazada por tanto José ya había intentado abandonarla y fue convencido que era el resultado de la operación del Espíritu de Dios . Cuando María cumplió tres meses de gestación regresó a Nazareth a "su casa". El viaje a Jerusalén fue por que José debía empadronarse "con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta".
La conclusión es que se evidencia por los acontecimientos y los tiempos que el engendramiento fue virginal sin intervención física de José. La genealogía de Mateo muestra aún que el esposo de María le dio a ella el nombre de la casa de David y la línea de realeza al niño.

viernes, 13 de febrero de 2015

Libro de Doctrina IDM Perú (2da P)




Lección 6
El ser humano

El ser humano es creación del Dios Único (Gen. 2:7), lo creó para que poblara y disfrutara la tierra para siempre (Gen. 1:28; Salmo 115:16). Las doctrinas de las Escrituras enseñadas por los maestros de la ley y los escribas en las sinagogas y por los sacerdotes en el templo fueron atesoradas por El Mesías Jesús y sus seguidores (Mat. 13:52; 23: 2-3; Juan 9:41).

La doctrina que enseña de qué está constituido el ser humano empieza en Génesis 2:7 "Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente."

Pablo se basa en esa misma doctrina: "Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente" (1 Corintios 15:45)

Un ser viviente es una alma viviente (1 Reyes 15:29). Desde el primer capítulo de Génesis tanto aves como mamíferos y peces son llamados en el texto hebreo almas vivientes que significa seres vivos (compare con Eze. 47:9; Job 12:10). La palabra alma a veces denomina al cuerpo con vida (Luc. 12:19) y en otras a la vida misma (Job 33:22). Dios convirtió con su aliento o espíritu de vida el polvo de la tierra en un cuerpo de carne y hueso (Gen. 2:7). El hombre es carne sostenida por espíritu de vida (Gen. 6:17). Al exhalar el espíritu de vida el hombre muere (Gen. 25:8; Job 34:14-15). La resurrección es la acción inversa, es la entrada de espíritu de vida al cuerpo instantáneamente regenerado por Dios (Ez. 37:6). Obviamente Dios planea resucitar sólo al hombre.
Por tanto al morir, el hombre vuelve al polvo (Gen. 3:19) y se convierte en "morador del polvo" (Isaías 26:19) por que duerme en el hasta la resurrección (Daniel 12:2). En otras palabras, el hombre deja de existir hasta la resurrección (Job 19:26; Ezequiel 37:14). Si pertenece al Mesías "duerme en Cristo" (1 Tes. 4:14), es decir, con la garantía de las palabras de Jesús: "el que me cree aunque esté muerto vivirá" (Juan 11:25). No hay en la Escrituras hebreas el concepto de un alma que sobrevive a la muerte (Ecl. 9:5) y es puesta por Dios en tormento o dicha. Por tanto las parábolas y visiones proféticas deben ser interpretadas basados en la Ley y los profetas (Isaías 8:20).
El espíritu de vida es impersonal cuando es exhalado (Gen. 7:22) pero dentro del cuerpo es lo profundo y emotivo del hombre (Gen. 45:27) y junto con la mente es su yo personal (Marcos 2:8; 1 Corintios 2:11). Las Escrituras dicen que el "espíritu vuelva a Dios que lo dio" (Ecl. 12:7) lo que significa que la vida pertenece a Dios pues es su aliento (Job 34:14).
Lección 7
La Esperanza cristiana
Los creyentes en el evangelio son adoptados hijos de Dios (Juan 1:12) y son contados como coherederos con el Mesías (Rom. 8:17) que es en primer lugar el objeto de las promesas hechas a Abraham (Gal. 3:19). Dios le prometió a Abraham que sería heredero del mundo (Gen. 22:18; Rom. 4:13). Su simiente o descendiente sería puesto sobre las naciones para siempre (Gal. 3:16; Juan 8:57).
Nuestro Mesías Jesús hereda todas las naciones para bendecirlas con un reino justo (Mat. 24:14; Luc. 13:29). Él predicó este reino de Dios para invitar a los que crean, a entrar en él (Luc. 4:43; 6:20). El Futuro Rey Jesús ocupará el trono vacante de David y reinará con los apóstoles (Luc. 22:30) para siempre sobre un Israel reconciliado (Luc.1:32; Hch. 2:30). Israel será cabeza y modelo de las naciones (Eze. 37:25; Rom. 11:26). El Rey Jesús tomará el poder, la fortaleza y las riquezas en su segunda venida (Mat. 24:30; (Apo. 5:12), la toma del poder será violenta (2 Tesalo. 1:8).
La esperanza de la iglesia de Dios es recibir la inmortalidad cuando Jesús vuelva (Luc. 21:36; Juan 6:40). Con esta vida que no acaba los creyentes podrán ayudar a reinar las naciones para siempre (2 Pedro 1:11). Ese será el día de la manifestación de los hijos de Dios para liberación de la creación (Rom. 8:19). Los que sufran persecución por causa del evangelio del reino tendrán los más grandes puestos de autoridad (2 Tim 2:12; Apoc. 20:4). Ciudades serán repartidas (Luc. 19:17) y Jerusalén será la ciudad del gran Rey Jesús (Mat. 5:35). Con la fe en las promesas debemos vencer al mundo (2 Pedro 3:14) y debemos santificarnos para heredar el reino (1 Juan 3:3). El ancla de nuestra vida es esta esperanza (Hebreos 6:19). Debemos prepararnos bíblicamente para dar razón de nuestra esperanza (1 Pedro 3:15).
Dios es galardonador de los que le buscan (Hebreos 11:6) y su galardón es vida para disfrutarla en el reino ( Rom. 2:7), ese galardón está en los cielos (Luc. 6:23), pero Jesús nos lo trae en su venida (2 Tim 4:8). Nuestro cuerpo o edificio inmortal está reservado en los cielos en los planes de Dios (2 Cor. 5:1). Nuestro derecho para entrar en el reino está en los cielos (1 Pedro 1:4; Apoc. 22:12) y esperamos que Jesús nos traiga la ciudadanía ( Filip. 3:20). Tanto los creyentes muertos como la última generación de discípulos seremos transformados (1 Cor. 15:51; 1 Tes. 4:16-17).
"Entrar al reino" (Mat. 5:20), "ver el reino" (Juan 3:3) tiene como sinónimos "entrar a la vida" ( Marc. 9:45-46), "heredar la vida" (Luc. 18:18-25) "ser salvo" (Mat. 19:25), "estar en el siglo venidero" (Lucas 18:29-30) recibir "la gloria de Dios" (Rom. 5:2) "que en nosotros a de manifestarse" (Rom. 8:18).
La Biblia entera está ajena a la idea de "ir al cielo al morir", no fue el leguaje cotidiano de la iglesia apostólica. Si no hay alma que sobreviva a la muerte en consecuencia no hay cielo al morir.

Lección 8
La Iglesia de Dios
La Iglesia o congregación es el grupo de hombres y mujeres (Gal.3:28) que reciben la semilla del evangelio para nacer de nuevo (1 Pedro 1:23), son lavados en el sacrificio de Jesús (Col. 1:14), y en el bautismo (Hechos 2:38) y perseveran en la doctrina del Mesías enseñada también por los apóstoles (Juan 15:7; Hechos 2:42). El Nuevo pacto con la casa de Israel (Jer. 31:31) fue celebrado con los apóstoles que eran judíos (Mat. 26:28). Dios mostró a Pedro la inclusión de los gentiles (Hechos 15:7).
La iglesia:
Nace de la unión del remanente de Israel (Rom. 11:15) que recibió la palabra de Jesús y lo reconoció como Mesías (Juan 1:12) y los no judíos que se convirtieron al Dios vivo (Hechos 26:20). No tiene una clase clerical (Mat. 23:8), los cinco ministerios son para servir a los santos (Efe. 4:12). Una vez muertos los apóstoles y profetas al terminar el primer siglo sobrevivieron tres ministerios.
Es conocida por el fruto del Espíritu (Col. 1:10) y por la doctrina apostólica basada en las Escrituras hebreas (Rom. 16:26). Fue redimida o comprada por el Cordero de Dios (Col. 1:14) por lo cual también es la Iglesia del Mesías (Mat 16:18). Cumple con la orden de comer del pan y beber de la copa en la Cena de Jesús hasta que vuelva (1 Corintios 11:26).
Fue planeada antes de la fundación del mundo para iluminar con buenas obras (Efe. 2:10), para predicar el Evangelio del Reino hasta el fin del siglo (Mat. 28:20) y para reinar para siempre con Jesús en la tierra (Santiago 2:5).
Es el cuerpo cuya cabeza es el Señor Jesús (Efe. 5:23). No tiene cabeza visible a nivel mundial. La iglesia es mansa, pacificadora (Mat. 5:5,9)y no se mezcla con la política (Juan 17:14).
Pablo le llama frecuentemente Iglesia de Dios (1 Cor. 10:32; 11:22) y algunas veces Iglesia del Mesías (Rom. 16:16). Es divisionista llamar a la Iglesia por muchos nombres. La iglesia está unida al Olivo de Dios donde la Raíz es Abraham y la rica sabía es la doctrina dada a los hebreos que nutre a los creyentes (Rom. 11:18). La iglesia es llamada "el pueblo de los santos del Altísimo" en la visión profética de Daniel, recibe el reino que le comparte el "hijo del hombre" (Daniel 7:18). La iglesia será librada del día de la Ira de Dios (1 Tes. 1:10).
Lección 9
La congregación de creyentes
Los creyentes en el Reino de Jesús deben apreciar su inclusión en el cuerpo (Col. 3:15) y entender que necesitan de otros miembros para su crecimiento espiritual (Efe. 4:16). Una es la bendición individual y otra es la bendición corporativa (1 Cor. 12:19). Heredamos el reino de Dios como cuerpo (Heb. 11:40). Por lo tanto congregar para honrar a Dios es nuestro deber y para nuestro beneficio (Hechos 2:47). El mínimo requerido es "dos o tres" creyentes (Mat. 18:23) que se edifiquen mutuamente (1 Cor. 14:26). Si los ministros son un regalo de Dios y necesarios para la edificación (Efe. 4:11) y ninguno de los dos congregantes lo es habrán de asociarse en lazos fraternales con un pastor y maestro ( 1 Tes. 5:12; Heb. 13:24) también llamado anciano por su experiencia y conocimiento de las Escrituras (1 Cor. 5:17).
El nuevo creyente se someterá y se sujetará al anciano (Heb. 13:17) pero considerando su conducta y su fe, si son dignas de imitar (Heb. 13:7). La vida ejemplar y virtuosa son las credenciales del anciano (Fil. 3:17; 1 Tim. 4:12) en caso contrario hay que apartarse de los tales (1 Tim. 6:5), los gustos y las preferencias de personalidad no son motivo para desasociarse (2 Tim. 1:15). El que es instruido hará partícipe de toda cosa buena (vestido y sustento) a su instructor (Gal. 6:6).
Los creyentes voluntariamente decidirán si permanecen como congregación doméstica (1 Cor. 16:19) o pasan a ser congregación pública (1 Tes. 1:8), para esto usarán el modelo bíblico de más de un anciano (Hechos 14:21; Tito 1:5; Sant. 5:14). Será muy sabio invitar a un ministro de experiencia solo para efectos de organizar la congregación (1 Tim. 5:21). La congregación bíblica solo tiene pastores y diáconos (Filip. 1:1). Los pastores son la máxima autoridad de la congregación (Hechos 15:22) y serán sustentados por ella si y sólo si se dedican a predicar y a enseñar (1 Tim. 5:17), si la dedicación del ministro es parcial recibirá alguna ofrenda (Filip. 4:3). Será decisión de la congregación asociarse fraternalmente a otras congregaciones (2 Cor. 8:19). Se debe descartar la idea de aglutinar miembros en una congregación, siempre es mejor organizar una nueva.
La congregación se reúne para:
Adorar al Padre, esto los identifica como verdaderos adoradores Juan 4:23). Crecer en el conocimiento de la doctrina del Mesías. Alabar a nuestro Señor Jesús Mesías. Promover la predicación del Evangelio del Reino (Rom. 1:8). Conmemorar la muerte redentora. Interceder por las necesidades de sus miembros. Cultivar el fruto del Espíritu.
El bautismo en agua no nos hace miembros de la congregación local. Se debe solicitar ser miembro. El bautismo nos hace miembros del cuerpo de Jesús el Cristo (1 Cor. 12:13; Gal. 3:27). El miembro puede dejar de pertenecer a una congregación por motivos que no incluyan las obras de la carne en él (Rom 8:6). Cada congregación es autónoma e independiente y establece sus propias normas de convivencia (Gálatas 2:4). Ninguna buscará imponer ni exigirá que otras congregaciones cumplan sus normas (Gal. 2:14; Rom. 14:4).
Lección 10
La santificación del creyente
El creyente nace de nuevo por la palabra del reino implantada (1 Pedro 1:23), es por esta esperanza que se santifica (1 Juan 3:3) y como nueva criatura empieza a revestirse de Jesús adoptando su personalidad (Rom. 13:13). La personalidad de Jesús es la del único varón perfecto que cumplió la Ley (Juan 8:29,46). Los pastores y maestros deben cumplir con su deber de ayudar a forjar la nueva personalidad del nuevo creyente (Gal. 4:19) hasta su madurez cuando ya no será dependiente de los pastores (Efe. 4:12). La madurez es la capacidad de discernir la virtud o la maldad en las cosas de este mundo (Heb. 5:14).
El Señor Jesús modificó, interpretó y sintetizó la Ley para los suyos (Mat. 19:8; Marcos 7:19), Pablo captó esta Gracia dada a nosotros (Gal. 5:14). Nuestra justicia debe ser mayor que la de los escribas (Mat. 5:20). Debemos conocer la Ley como referencial (Rom. 7:1). Lo más importante de la Ley es la justicia, la misericordia y la fe (Mat. 23:23). La fornicación es el peor pecado pero empieza con el mal deseo (Mat. 5:28). El homicidio es un grave pecado pero empieza con la ira (Mat. 5:22). El robo es pecado pero empieza con el amor al dinero (1 Tim. 6:10)
Nadie puede evitar ser tentado pero no obedecer al pecado en sus malos deseos es para la honra de Dios (Gal. 5:16; Sant. 1:12). La comunión con Dios en oración nos inspira para resistir la tentación (Mat. 26:41; Rom. 6:13). La lectura de la Biblia nos ayuda a mantenernos vigilantes (Sant. 1:25). El pecado es ofensa a Dios (1 Tim 6:1), transgresión de la Ley (Heb. 2:2) y desobediencia al Mesías (1 Cor. 8:12; 2 Cor. 11:3). El creyente ha descartado practicar el pecado (1 Pedro 2:1).

El alejamiento del pecado es la santificación, el fruto por excelencia (Rom 6:22). La santificación es en todo ámbito de la vida (1 Pedro 1:18). Cada uno debe santificar su manera de pensar, hablar, vestir y actuar, desechando la inmoralidad de modo que agrade a Dios (Juan 15:3). Cuidar solo nuestro vestido, nuestro obrar y medir nuestras palabras sin modificar nuestro pensamiento nos convertirá en hipócritas (Mat. 23:25). El vestido debe ser decente y recatado (1 Tim. 2:9). Pedro apóstol aconseja el desuso de adornos de oro y vestidos costosos (1 Pedro 3:3). Las palabras deben estar libres de corrupción (Mat. 12:36; Efe. 4:29) y el obrar debe ser en justicia (Mat. 5:16). El chisme es tan dañino como la mentira (1 Tim. 5:13).
El creyente que cometiere pecado que trastorne su comunión con Dios (1 Juan 2:1) deberá entrar a un periodo de restauración espiritual guiado por pastores o hermanos maduros (Gal.6:1). Este periodo concluirá cuando sea evidenciada buena salud espiritual (Sant. 5:20). Es cierto que el creyente no llegará a la incorrupción en esta Era (Mat. 26:41), pero la alcanzará cuando vuelva Jesús sí tiene el fruto de la santificación (1 Cor. 15:53).

domingo, 8 de febrero de 2015

Un metodo de estudio biblico


Técnicas de estudio bíblico
Dr. Pablo A. Jiménez
I. Introducción
La base de la Escuela Bíblica Dominical es el estudio de las Sagradas Escrituras. Cada domingo, nos acercamos a uno o más textos bíblicos, buscando su mensaje para nuestra Iglesia y para nuestra comunidad. Sin embargo, debemos recordar que el material de clase que tiene en sus manos es sólo una herramienta para preparar la clase; una herramienta que debemos enriquecer estudiando el texto de forma individual. 
Los maestros y las maestras de Escuela Bíblica Dominical siempre deben estudiar los textos bíblicos para la lección en forma independiente.
A continuación, ofrecemos algunas recomendaciones sobre las metodologías que se pueden emplear para acercarse al estudio de la Biblia. El mismo no pretende ofrecer un acercamiento teórico al tema sino un modelo práctico que pueda ser utilizado semanalmente en la preparación de materiales educativos para la Iglesia local. Aquellas personas que deseen profundizar en el tema, pueden leer nuestro libro Principios de educación cristiana (Nashville: Abingdon Press, 2003).
II. Metodología
Puede seguir los siguientes pasos para lograr que el texto bíblico hable a nuestra necesidad.
A. Lectura cuidadosa del texto
Aunque parezca innecesario señalarlo, es importante recordar que el estudio de las Sagradas Escrituras comienza con la lectura de los pasajes bíblicos que vamos a considerar. Muchas personas olvidan este paso, dependiendo de las porciones bíblicas que impresas en el manual de clase. Una vez más, recalcamos que la guía para maestros y maestras no puede sustituir la Biblia. Las porciones impresas en el manual son, necesariamente, limitadas. No podemos ver los pasajes bíblicos que preceden ni los que suceden al texto que estamos estudiando. Lo que es más, en ocasiones—como cuando el texto es muy largo—el manual cita la Biblia en forma fragmentada, saltando algunos versículos y dejando de lado información pertinente para el estudio del texto. De este modo, concluimos que, a la hora de preparar la lección dominical, la lectura de la Biblia es indispensable. Para leer cuidadosamente los textos debemos seguir los siguientes pasos:
1. Lea el texto varias veces y en varias versiones. Una de las lecturas, por lo menos, debe hacerse en voz alta. 
2. Lea los textos paralelos, si alguno, a la porción bajo estudio. Esto es particularmente necesario en el estudio de los Evangelios. 
3. Lea los textos anteriores y posteriores para entender el contexto literario.
4. Busque las palabras más difíciles del texto—palabras tales como nombres de lugares, de personas, pesos, medidas, etc.—en un diccionario bíblico.
5. Busque, además, los conceptos claves del texto—tales como amor, pecado, etc.—en el diccionario bíblico y en el vocabulario teológico.
B. Análisis del contexto
Por lo regular, al acercarnos a las Escrituras estudiamos pasajes bíblicos cortos. Sólo en raras ocasiones estudiamos todo un libro de la Biblia. Esta fragmentación de la Escritura, aunque necesaria, puede traer diversos problemas de interpretación. A veces nos concentramos tanto en el contenido del pasaje que no atendemos al contexto del mismo. Elcontexto está formado por los elementos que rodean y determinan el texto. Para usar una comparación, el contexto es la vecindad donde «vive» el pasaje bíblico. En este sentido, es importante estudiar el contexto del pasaje bíblico que estemos considerando. Al hablar del contexto, nos referimos a dos áreas en específico:
1. El contexto literario: ¿Dónde «vive» el texto que estamos estudiando? ¿En cuál libro de la Biblia se encuentra? ¿Cuál es el género de este libro? ¿Es narrativo, histórico, legal, poético, profético o apocalíptico? ¿En qué parte del libro se encuentra nuestro pasaje bíblico? ¿Qué dicen los pasajes bíblicos que están antes y después de nuestro texto?
2. El contexto histórico: ¿Cuándo se escribió el pasaje que estamos considerando? ¿Bajo qué condiciones sociales se escribió este texto? ¿En qué forma, si acaso, nuestro texto refleja las costumbres de su época?
Es importante tener estos detalles claros para no cometer graves errores en el proceso de la interpretación bíblica. Por ejemplo, si el texto que tenemos es poético o apocalíptico, sabemos que no debemos tomarlo literalmente. Estos géneros literarios emplean lenguaje simbólico para comunicar su mensaje. Por lo tanto, es necesario interpretar estos símbolos para no caer en el error. Lo mismo pasa con los detalles históricos. Es necesario tener claro que, en ocasiones, los textos bíblicos reflejan condiciones y costumbres de la época en que fueron escritos. Debemos saber que varios de esos elementos no tienen vigencia para nosotros. Por ejemplo, el hecho de que la Biblia mencione esclavos y aún ofrezca normas de conducta para ellos no implica que la esclavitud es buena o que nosotros debemos respaldar sistemas esclavistas.
C. Redacción de las notas de clase
Después de buscar las palabras más difíciles, los conceptos teológicos claves, leer los comentarios y estudiar el contexto del pasaje bíblico, tendremos seguramente mucha información sobre el texto en nuestras manos. Este es el momento de escoger, entre todos esos datos, la información que le vamos a hacer llegar a nuestro grupo de estudio. Haremos llegar la información por medio de notas de clase. Es decir, por medio de breves comentarios con información relevante para el estudio y la interpretación del pasaje. Estas deben ser redactadas en forma concisa y clara. También debemos anotar a cuáles versos se refiere la nota que estamos redactando. Las notas pueden ser leídas ya sea antes de entrar en la discusión del texto o durante de discusión de los versos a los cuales la nota hace referencia.
D. Preguntas para determinar los hechos
En este punto debemos comenzar a redactar las preguntas que servirán de recursos para agilizar nuestro estudio. El primer tipo de preguntas lo constituyen las preguntas de clarificación. Por medio de estas preguntas se deben clarificar los detalles de la acción.Por ejemplo: ¿Dónde ocurrió? ¿Por qué? ¿Cuándo? ¿Quiénes son los personajes? ¿Qué dijeron? En caso de ser un texto en forma de discurso, ensayo o sermón, las preguntas deben buscar la lógica o secuencia del pensamiento. Por ejemplo: ¿Qué dice? ¿Cómo se desarrolla el argumento?
E. Preguntas de interpretación
Estas preguntas tienen el propósito de extraer el significado del texto a la luz de los datos obtenidos. Por ejemplo: ¿Qué implica? ¿Cuál es el propósito? Al comparar distintas versiones de la Biblia ¿qué semejanzas o diferencias encuentra? ¿Cómo podemos explicar esas diferencias? Las preguntas de interpretación también pueden utilizarse en un texto discursivo. Por ejemplo: ¿Qué significa? ¿Cuál es el uso de esa palabra o concepto en el Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento, el pensamiento del autor o en el argumento del libro en cuestión? En esta parte del estudio es muy útil el estudio comparativo del significado de una palabra o de un concepto mediante el uso de una concordancia, de un diccionario teológico y de un comentario.
F. Preguntas para la reflexión práctica
Estas preguntas tienen el triple propósito de resumir el estudio, determinar el mensaje o la enseñanza del texto y determinar la pertinencia del mismo para nuestro contexto. En una palabra, estas preguntas sirven para llegar a conclusiones. Sobre todo, las preguntas para la reflexión práctica deben llevarnos a pensar en la pertinencia del mensaje para cada cuál en específico y para todo el grupo en general. En este punto debemos pensar, además, en lasimplicaciones de la enseñanza bíblica para la Iglesia local, para la Iglesia en general, para la comunidad y para el país. Por esta razón, las preguntas deben tomar en cuenta—en unión al texto bíblico—la misión de la Iglesia y las características de la comunidad.
III. Conclusión
El proceso del estudio bíblico no concluye aquí. El proceso culmina en la presentación del estudio bíblico ante un grupo. Cada grupo descubrirá aspectos novedosos en el texto. Eso implica que quien dirija la clase no puede asumir el rol de «experto», menospreciando así la capacidad del grupo para interpretar la Palabra de Dios. Por el contrario, el director o la directora de la clase debe asumir una actitud solidaria ante los reclamos, las necesidades y los comentarios del grupo.
Cada persona que sirva como maestra debe estar abierta a escuchar la voz de Dios, sabiendo que Dios habla de diversas maneras. Y una de las maneras de hablar preferidas por Dios, es hablar por medio de su Pueblo.