Geopromesa Milenaria
Por el Dr. Javier Rivas Martínez (M.D)
«Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia» (2 P.3:13).
Las promesas del reino Venidero, serán cumplidas en la misma tierra donde posamos nuestros pies, donde respiramos, donde nos afligimos, donde reímos, donde lloramos, donde nos gozamos además con el Señor. Donde viven y mueren unos, y donde nacen otros.
La Biblia jamás habla que el creyente en Cristo habrá de habitar literalmente el cielo tercero al morir inmediatamente, en un alma inmortal. Esta doctrina platonista pagana se infiltró en el cristianismo tierno, hace casi dos mil años, siendo vigente hoy en la mayoría de las iglesias cristianas de todo el mundo.
El verdadero creyente espera la resurrección corporal para recibir el Reino terrenal: «Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero» (1 Ts.4:16).
«Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad» (Mt.5:5). La Biblia dice que los creyentes resucitados en Cristo serán reyes y sacerdotes con Él en la tierra y reinarán mil años:
«Bienaventurado y santo el que tienen parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años» (Ap.20:6).
La Biblia dice que al terminar el reinado de Cristo (Ap.20:7), el diablo será suelto de su prisión para engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra (Ap.20:8). En el versículo siguiente dice que estas naciones engañadas subieron sobre la anchura de la tierra (Ap.20:9). Por lo tanto, vemos, que la tierra es el escenario final del Reinado Milenario de Jesús Cristo.
La Biblia menciona que el Hijo del Hombre vendrá a la tierra a juzgarla (Mt.25:31-46), y que se sentará sobre el trono de David su padre (Lc.1:32, 33), de acuerdo a la promesa de Dios en la manifestación perdura del reino davídico en la tierra: «Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantare después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmara su reino. El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino » (2 S.7:12, 13).
Cristo vendrá, y sus files resucitados y los creyentes que fueron transformados sin morir (1 Co.15:51) regirán las naciones con vara de hierro juntamente al Ungido de Dios (Ap.2:26, 27). El Reino Milenario se caracterizará por ser abundante en riquezas terrenales (Is.32:15; 51:3; Am.9.13, 14), donde habrá elevada amistad (Is.11.6-9; Os.2:20), y una paz sin igual (Is.2:4; 11.9; 32:18; 54:13) La aflicción y la guerra serán quitadas (Is. 25:8), y los fieras de la tierra recuperará su carácter dócil (Is.11:6-9).
Queda claro, entonces, que el Reinado Milenario de Jesús Cristo será en la tierra. Dios habita en el cielo y gobierna en su trono celestial (Is.66:1). Esta es la corona que obtendrán aquellos que sean fieles hasta lo último al Rey Eterno Jehová. Será un Reino terrenal lleno de bendiciones de toda índole, donde las misericordias y el amor de Dios se mostrarán copiosamente a los que le amaron y le alabaron siempre.
Hermanos: ¿Qué esperan? ¿Un reino ficticio en el cielo de Dios? ¿O el último Reino terrenal de carácter celestial que describimos en párrafos atrás? Medítenlo, y escojan. Dios les bendiga.
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domingo, 10 de julio de 2016
No mas llanto ni dolor en el Reino de Dios
No mas llanto ni dolor en el Reino de Dios
Mario A Olcese
Ni Explotadores ni Explotados
En relación a la súper gobernación mundial venidera, la Biblia revela el fin de las clases sociales, y el fin de la pobreza y de las injusticias. Dice el profeta Isaías, así: "Y se sentará cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá quien los amedrente..." (ver Proverbios 14:31). Y en Santiago leemos: "...vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán..." (5:1-6).
Sin duda, los más pobres serán los más beneficiados en el super gobierno de Cristo. Dice la Biblia: "Entonces los humildes crecerán en alegría en Jehová, y aun los más pobres de los hombres se gozarán del santo de Israel." (Isaías 29:19).
"Hermanos míos, amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?" (Santiago 2:5).
"Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico al reino de los cielos" (Mateo 19:23). Es claro que los ricos explotadores y carentes de amor serán excluidos del reino o gobierno de Cristo, salvo que se arrepientan a tiempo (2 Tesalonicenses 1:5-12).
Es interesante oír lo que dijo María de Dios: "Hizo proezas con su brazo: Esparció a los soberbios...quitó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos." (Lucas 1:51-53).
Los Defectos Físicos desaparecerán
Cuánto sufrimiento hay en el mundo hoy. Hay millones de personas que sufren de graves males sin que la ciencia médica puede hacer algo al respecto. Hay personas que han perdido un brazo, una pierna, la vista, el habla, el movimiento corporal; otros están enfermos física y espiritualmente; y otros están sufriendo por la pérdida de un hijo(a), esposo(a), amigo(a), hermano(a), y así por el estilo. Este es un valle de lágrimas, sin duda.
Pero el profeta bíblico Isaías predice una época en la cual las enfermedades, las taras, y los defectos desaparecerán para siempre. "Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán. Entonces el cojo saltará como un siervo, y cantará la lengua del mudo." (Isaías 35:5,6).
Las Tierras Áridas y los Desiertos desaparecerán
Muchos lugares del mundo son grandes desiertos que siguen aumentando por la falta de agua o por el exceso de la tala de árboles. Este problema aumenta el hambre y la pobreza en el mundo en gran parte por culpa del mismo hombre irresponsable. Pero este problema será revertido por el gobierno de Cristo.
Dice el profeta Isaías nuevamente: "En las alturas abriré ríos, y fuentes en medio de los valles; abriré en el desierto estanques de agua, y manantiales de agua en la tierra seca. Daré en el desierto cedros, acacias, arrayanes y olivos; pondré en la soledad cipreses, pinos y bojes juntamente." (Isaías 41:18,19).
"El lugar seco se convertirá en estanque, y el sequedal en manaderos de agua; en la morada de chacales, en su guarida, será lugar de cañas y juncos." (Isaías 35:7). Esto significará más agua y más cosechas para alimentar a toda la humanidad hambrienta de los países más pobres y olvidados. "No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá." (Isaías 49:10). "Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno" (Apocalipsis 7:16).
Niños y Bestias Salvajes Convivirán Juntos
¿Qué niño tendría como mascota suelta a un león? ¡Ninguno! Claro que muchos pueden tener un felino enjaulado, pero no deja de ser peligroso. En la nueva gobernación del Mesías Jesús, el mundo experimentará la paz total, incluso con las bestias más peligrosas de los bosques y selvas.
Dice el profeta Isaías: "Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No harán mal ni dañarán..." (Isaías 11:6-9).
Los cazadores matan a los animales para comercializar sus pieles, cabezas, colmillos, cuernos, y su carne, sin prestar atención a las leyes que rigen su caza. Muchas veces las bestias se vuelvan más feroces por la crueldad humana. El rey Salomón dijo: "El justo cuida de la vida de su bestia; mas el corazón de los impíos es cruel." (Proverbios 12:10). En el nuevo gobierno mundial, los justos cuidarán de las bestias con el mismo amor que se siente por cualquier otra criatura de Dios.
Los Delincuentes Desaparecerán
Hoy la sociedad humana está plagada de delincuentes de toda índole. Las gentes temen salir a las calles solitarias, y aun, a las concurridas. En los países donde impera el terrorismo, la gente teme sufrir por algún atentado, y hasta morir sin culpa alguna. Pero los asaltos, la drogadicción, las violaciones, etc, están a la orden del día.
Pero en el gobierno de Dios, la tierra será limpiada de todos los malvados. Dios dice: "No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar." (Isaías 11:9). "Porque los malignos serán destruidos, pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra. Pues de aquí a poco no existirá el malo; observarás su lugar, y no estará allí... porque los benditos de él heredarán la tierra; y los malditos de él serán destruidos." (Salmo 37:9,10,22).
En el Nuevo Orden Mundial, el mal será finalmente extirpado, y no quedará impío alguno que haga de las suyas. De este Soberano que traerá la ley y el orden, dice el profeta Jeremías: "He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra." (Jeremías 23:5). El profeta Isaías también profetizó: "He aquí que para justicia reinará un rey..." (Isaías 32:1). Este justo hará justicia en la tierra, y no tolerará el malo dentro de su gobernación mundial (Ver Isaías 60:18)-
El Ateísmo y las Falsas Filosofías Desaparecerán
Dice el profeta Isaías: "...porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar." (Isaías 11:9). "Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas..." (Isaías 2:3).
Sólo habrá un filosofía de vida---¡la de Dios! Sólo el Dios de la Biblia será Exaltado Jehová es y será el único Dios vivo en toda la tierra. El rey David dijo: "Y conozcan que tu nombre es Jehová; Tú solo Altísimo sobre toda la tierra" (Salmo 83:18). También dice: "Entonces las naciones temerán el nombre de Jehová, y todos los reyes de la tierra tu gloria; por cuanto Jehová habrá edificado a Sión, y en su gloria será visto." (Salmo 102:15,16). Dios dice: "Y santificaré mi grande nombre, profanado sobre las naciones;... y sabrán las naciones que yo soy Jehová, dice Jehová el Señor, cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos." (Ezequiel 36:23).
La Humanidad Será Longeva
¡Cuánto deseamos todos vivir más y mejores años!. Muchos han buscado el "elixir de la eterna juventud" y no la han encontrado. Hoy la gente practica deportes para estar en forma, hacen dietas, consumen vitaminas sintéticas, minerales, y tónicos naturistas para estar más sanos. Otros buscan vivir en el campo y con los animales para evitar la contaminación ambiental, y para alimentarse sólo de frutas y verduras.
De este modo la gente busca vivir más y con una mejor calidad de vida. En Isaías 65:20 leemos: "No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito". ¡Notemos que dice que un niño morirá de cien años! Esto significa que el adulto podrá vivir cientos de años para luego morir. Sin duda, al eliminar el stress, la contaminación, la desnutrición, los vicios, etc, de la tierra, la vida se prolongará increíblemente.
Por cierto que la mortalidad infantil habrá bajo a cero. Hoy la mortalidad infantil en los países pobres es alarmante, y esto, producto de la misma pobreza e ignorancia. Al eliminar la pobreza y la ignorancia, los hombres vivirán muchísimo mejor en todo sentido.
Las Familias tendrán su Casa Propia
La casa propia ha sido el sueño de millones de familias en la tierra. Sí, una casa no es un lujo, sino una imperiosa necesidad de los esposos y de cualquier persona que aspira a su independencia. No obstante, no todos pueden acceder a ella por carecer de suficientes recursos económicos. Muchas familias tienen que conformarse en vivir en tugurios, o en casas alquiladas, en el mejor de los casos.
Pero en la nueva administración del super gobernante Jesucristo, todas las familias podrán edificar sus casas en terrenos propios. El profeta Isaías lo predice con estas palabras: "Edificarán casas, y morarán en ellas...no edificarán para que otro habite...y mis escogidos disfrutarán de las obras de sus manos." (Isaías 65:21,22).
Mario A Olcese
Ni Explotadores ni Explotados
En relación a la súper gobernación mundial venidera, la Biblia revela el fin de las clases sociales, y el fin de la pobreza y de las injusticias. Dice el profeta Isaías, así: "Y se sentará cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá quien los amedrente..." (ver Proverbios 14:31). Y en Santiago leemos: "...vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán..." (5:1-6).
Sin duda, los más pobres serán los más beneficiados en el super gobierno de Cristo. Dice la Biblia: "Entonces los humildes crecerán en alegría en Jehová, y aun los más pobres de los hombres se gozarán del santo de Israel." (Isaías 29:19).
"Hermanos míos, amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?" (Santiago 2:5).
"Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico al reino de los cielos" (Mateo 19:23). Es claro que los ricos explotadores y carentes de amor serán excluidos del reino o gobierno de Cristo, salvo que se arrepientan a tiempo (2 Tesalonicenses 1:5-12).
Es interesante oír lo que dijo María de Dios: "Hizo proezas con su brazo: Esparció a los soberbios...quitó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos." (Lucas 1:51-53).
Los Defectos Físicos desaparecerán
Cuánto sufrimiento hay en el mundo hoy. Hay millones de personas que sufren de graves males sin que la ciencia médica puede hacer algo al respecto. Hay personas que han perdido un brazo, una pierna, la vista, el habla, el movimiento corporal; otros están enfermos física y espiritualmente; y otros están sufriendo por la pérdida de un hijo(a), esposo(a), amigo(a), hermano(a), y así por el estilo. Este es un valle de lágrimas, sin duda.
Pero el profeta bíblico Isaías predice una época en la cual las enfermedades, las taras, y los defectos desaparecerán para siempre. "Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán. Entonces el cojo saltará como un siervo, y cantará la lengua del mudo." (Isaías 35:5,6).
Las Tierras Áridas y los Desiertos desaparecerán
Muchos lugares del mundo son grandes desiertos que siguen aumentando por la falta de agua o por el exceso de la tala de árboles. Este problema aumenta el hambre y la pobreza en el mundo en gran parte por culpa del mismo hombre irresponsable. Pero este problema será revertido por el gobierno de Cristo.
Dice el profeta Isaías nuevamente: "En las alturas abriré ríos, y fuentes en medio de los valles; abriré en el desierto estanques de agua, y manantiales de agua en la tierra seca. Daré en el desierto cedros, acacias, arrayanes y olivos; pondré en la soledad cipreses, pinos y bojes juntamente." (Isaías 41:18,19).
"El lugar seco se convertirá en estanque, y el sequedal en manaderos de agua; en la morada de chacales, en su guarida, será lugar de cañas y juncos." (Isaías 35:7). Esto significará más agua y más cosechas para alimentar a toda la humanidad hambrienta de los países más pobres y olvidados. "No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá." (Isaías 49:10). "Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno" (Apocalipsis 7:16).
Niños y Bestias Salvajes Convivirán Juntos
¿Qué niño tendría como mascota suelta a un león? ¡Ninguno! Claro que muchos pueden tener un felino enjaulado, pero no deja de ser peligroso. En la nueva gobernación del Mesías Jesús, el mundo experimentará la paz total, incluso con las bestias más peligrosas de los bosques y selvas.
Dice el profeta Isaías: "Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No harán mal ni dañarán..." (Isaías 11:6-9).
Los cazadores matan a los animales para comercializar sus pieles, cabezas, colmillos, cuernos, y su carne, sin prestar atención a las leyes que rigen su caza. Muchas veces las bestias se vuelvan más feroces por la crueldad humana. El rey Salomón dijo: "El justo cuida de la vida de su bestia; mas el corazón de los impíos es cruel." (Proverbios 12:10). En el nuevo gobierno mundial, los justos cuidarán de las bestias con el mismo amor que se siente por cualquier otra criatura de Dios.
Los Delincuentes Desaparecerán
Hoy la sociedad humana está plagada de delincuentes de toda índole. Las gentes temen salir a las calles solitarias, y aun, a las concurridas. En los países donde impera el terrorismo, la gente teme sufrir por algún atentado, y hasta morir sin culpa alguna. Pero los asaltos, la drogadicción, las violaciones, etc, están a la orden del día.
Pero en el gobierno de Dios, la tierra será limpiada de todos los malvados. Dios dice: "No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar." (Isaías 11:9). "Porque los malignos serán destruidos, pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra. Pues de aquí a poco no existirá el malo; observarás su lugar, y no estará allí... porque los benditos de él heredarán la tierra; y los malditos de él serán destruidos." (Salmo 37:9,10,22).
En el Nuevo Orden Mundial, el mal será finalmente extirpado, y no quedará impío alguno que haga de las suyas. De este Soberano que traerá la ley y el orden, dice el profeta Jeremías: "He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra." (Jeremías 23:5). El profeta Isaías también profetizó: "He aquí que para justicia reinará un rey..." (Isaías 32:1). Este justo hará justicia en la tierra, y no tolerará el malo dentro de su gobernación mundial (Ver Isaías 60:18)-
El Ateísmo y las Falsas Filosofías Desaparecerán
Dice el profeta Isaías: "...porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar." (Isaías 11:9). "Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas..." (Isaías 2:3).
Sólo habrá un filosofía de vida---¡la de Dios! Sólo el Dios de la Biblia será Exaltado Jehová es y será el único Dios vivo en toda la tierra. El rey David dijo: "Y conozcan que tu nombre es Jehová; Tú solo Altísimo sobre toda la tierra" (Salmo 83:18). También dice: "Entonces las naciones temerán el nombre de Jehová, y todos los reyes de la tierra tu gloria; por cuanto Jehová habrá edificado a Sión, y en su gloria será visto." (Salmo 102:15,16). Dios dice: "Y santificaré mi grande nombre, profanado sobre las naciones;... y sabrán las naciones que yo soy Jehová, dice Jehová el Señor, cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos." (Ezequiel 36:23).
La Humanidad Será Longeva
¡Cuánto deseamos todos vivir más y mejores años!. Muchos han buscado el "elixir de la eterna juventud" y no la han encontrado. Hoy la gente practica deportes para estar en forma, hacen dietas, consumen vitaminas sintéticas, minerales, y tónicos naturistas para estar más sanos. Otros buscan vivir en el campo y con los animales para evitar la contaminación ambiental, y para alimentarse sólo de frutas y verduras.
De este modo la gente busca vivir más y con una mejor calidad de vida. En Isaías 65:20 leemos: "No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito". ¡Notemos que dice que un niño morirá de cien años! Esto significa que el adulto podrá vivir cientos de años para luego morir. Sin duda, al eliminar el stress, la contaminación, la desnutrición, los vicios, etc, de la tierra, la vida se prolongará increíblemente.
Por cierto que la mortalidad infantil habrá bajo a cero. Hoy la mortalidad infantil en los países pobres es alarmante, y esto, producto de la misma pobreza e ignorancia. Al eliminar la pobreza y la ignorancia, los hombres vivirán muchísimo mejor en todo sentido.
Las Familias tendrán su Casa Propia
La casa propia ha sido el sueño de millones de familias en la tierra. Sí, una casa no es un lujo, sino una imperiosa necesidad de los esposos y de cualquier persona que aspira a su independencia. No obstante, no todos pueden acceder a ella por carecer de suficientes recursos económicos. Muchas familias tienen que conformarse en vivir en tugurios, o en casas alquiladas, en el mejor de los casos.
Pero en la nueva administración del super gobernante Jesucristo, todas las familias podrán edificar sus casas en terrenos propios. El profeta Isaías lo predice con estas palabras: "Edificarán casas, y morarán en ellas...no edificarán para que otro habite...y mis escogidos disfrutarán de las obras de sus manos." (Isaías 65:21,22).
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miércoles, 6 de julio de 2016
El Reinado (Gobierno) de la Justicia
EL REINADO (GOBIERNO) DE LA JUSTICIA
Mario A Olcese
“He aquí que para justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en juicio” (Isa. 32:1)
Pasajes que nos hablan de la justicia del reinado del Mesías en la tierra:
“Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán término, sobre el trono de David, y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto” (Isa. 9:6,7).
“Sino que juzgará con justicia á los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra: y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío. Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de sus riñones.” (Isaías 11:4,5).
“Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de justicia, reposo y seguridad para siempre” (Isaías 32:17).
“He aquí que vienen los días, dice Jehová, y despertaré á David renuevo justo, y reinará Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra” (Jeremías 23:5).
“En sus días será salvo Judá, é Israel habitará confiado: y este será su nombre que le llamarán: JEHOVA, JUSTICIA NUESTRA” (Jeremías 23:6).
“En aquellos días y en aquel tiempo haré producir a David un retoño de justicia, y hará juicio y justicia en la tierra” (Jeremías 33:15).
“En aquellos días Judá será salvo, y Jerusalén habitará segura, y esto es lo que la llamarán: Jehová, justicia nuestra” (Jeremías 33:16).
“Tu trono, oh Dios, eterno y para siempre: Vara de justicia la vara de tu reino” (Salmo 45:6).
“Conforme á tu nombre, oh Dios, Así es tu loor hasta los fines de la tierra: De justicia está llena tu diestra” (Salmo 48:10).
“La justicia irá delante de él; Y sus pasos pondrá en camino (Salmo 85:13).
“Justicia y juicio son el asiento de tu trono: Misericordia y verdad van delante de tu rostro” (Salmo 89:14).
Las Riquezas en el Reino de la justicia
“Y vosotros seréis llamados sacerdotes de Jehová, ministros del Dios nuestro seréis dichos: comeréis las riquezas de las gentes, y con su gloria seréis sublimes” (Isaías 61:6).
“Y Judá también peleará en Jerusalén. Y serán reunidas las riquezas de todas las gentes de alrededor: oro, y plata, y ropas de vestir, en grande abundancia” (Zacarías 14:14).
“Que decían en alta voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder y riquezas y sabiduría, y fortaleza y honra y gloria y alabanza” (Apocalipsis 5:12).
Abundancia de paz en el reinado de la justicia
“Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán término, sobre el trono de David, y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto” (Isaías 9:6,7).
“La gloria de aquesta casa postrera será mayor que la de la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos” (Hageo 2:9).
“Y seráme á mí por nombre de gozo, de alabanza y de gloria, entre todas las gentes de la tierra, que habrán oído todo el bien que yo les hago; y temerán y temblarán de todo el bien y de toda la paz que yo les haré” (Jeremías 33.9).
“He aquí que yo le hago subir sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad” (Jeremías 33:6).
Mario A Olcese
“He aquí que para justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en juicio” (Isa. 32:1)
Pasajes que nos hablan de la justicia del reinado del Mesías en la tierra:
“Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán término, sobre el trono de David, y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto” (Isa. 9:6,7).
“Sino que juzgará con justicia á los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra: y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío. Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de sus riñones.” (Isaías 11:4,5).
“Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de justicia, reposo y seguridad para siempre” (Isaías 32:17).
“He aquí que vienen los días, dice Jehová, y despertaré á David renuevo justo, y reinará Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra” (Jeremías 23:5).
“En sus días será salvo Judá, é Israel habitará confiado: y este será su nombre que le llamarán: JEHOVA, JUSTICIA NUESTRA” (Jeremías 23:6).
“En aquellos días y en aquel tiempo haré producir a David un retoño de justicia, y hará juicio y justicia en la tierra” (Jeremías 33:15).
“En aquellos días Judá será salvo, y Jerusalén habitará segura, y esto es lo que la llamarán: Jehová, justicia nuestra” (Jeremías 33:16).
“Tu trono, oh Dios, eterno y para siempre: Vara de justicia la vara de tu reino” (Salmo 45:6).
“Conforme á tu nombre, oh Dios, Así es tu loor hasta los fines de la tierra: De justicia está llena tu diestra” (Salmo 48:10).
“La justicia irá delante de él; Y sus pasos pondrá en camino (Salmo 85:13).
“Justicia y juicio son el asiento de tu trono: Misericordia y verdad van delante de tu rostro” (Salmo 89:14).
Las Riquezas en el Reino de la justicia
“Y vosotros seréis llamados sacerdotes de Jehová, ministros del Dios nuestro seréis dichos: comeréis las riquezas de las gentes, y con su gloria seréis sublimes” (Isaías 61:6).
“Y Judá también peleará en Jerusalén. Y serán reunidas las riquezas de todas las gentes de alrededor: oro, y plata, y ropas de vestir, en grande abundancia” (Zacarías 14:14).
“Que decían en alta voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder y riquezas y sabiduría, y fortaleza y honra y gloria y alabanza” (Apocalipsis 5:12).
Abundancia de paz en el reinado de la justicia
“Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán término, sobre el trono de David, y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto” (Isaías 9:6,7).
“La gloria de aquesta casa postrera será mayor que la de la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos” (Hageo 2:9).
“Y seráme á mí por nombre de gozo, de alabanza y de gloria, entre todas las gentes de la tierra, que habrán oído todo el bien que yo les hago; y temerán y temblarán de todo el bien y de toda la paz que yo les haré” (Jeremías 33.9).
“He aquí que yo le hago subir sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad” (Jeremías 33:6).
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sábado, 2 de julio de 2016
¿Para qué volverá Jesús a la tierra?
¿Para qué volverá Jesús a la tierra?
Por Juan Stam
Teólogo Evangélico
Los cristianos sabemos que Cristo va a venir de nuevo a esta tierra. La Biblia lo enseña con mucha claridad. ¿Pero cúantos tenemos una idea clara del sentido y del propósito de su venida, del por qué y para qué de su retorno a nuestro mundo? El apóstol Pedro nos exhorta a "estar siempre preparados a dar una defensa (apología razonable) a todo aquel que nos pide la razón (la lógica) de nuestra esperanza". Eso significa el esfuerzo de estudiar las escrituras seriamente y pensar con cuidado en la lógica y el sentido de nuestra esperanza en Cristo. Básicamente, el Nuevo Testamento enseña que Cristo volverá porque tiene nuevas cosas que hacer en esta tierra.
¿Cuáles son las tareas que Cristo vendrá a realizar?
Primero, Cristo volverá a esta tierra porque va a reinar en ella. "Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino", dijo el malhechor penitente (Lc 23:42; 1 Tim 6:14-16). Reinará en esta misma tierra durante mil años, y reinaremos con él (Apoc 20:1-4); después reinará, y reinaremos con él, en la nueva tierra, por los siglos de los siglos (Apoc 22:5). La gran esperanza del Reino de Dios, tan central al mensaje de los evangelios, es también la clave central al significado de la Segunda Venida de Cristo. ¡Cristo viene a reinar!
Llama la atención que ningún texto del Nuevo Testamento afirma que el propósito del retorno de Cristo es el de "levantar su iglesia". Aun en 1 Tes 4:17, unico texto que afirma explícitamente que "seremos arrebatados ", ese "rapto" no es más que transporte "al encuentro con él" que nada tiene que ver con escaparnos de la gran tribulación.
Su venida no sera "Operación Rescate" sino "Operación Reinado". Es la falta de una teología del reino que nos hace buscar la lógica de la venida de Cristo en otras cosas erradas.
Segundo, Cristo viene a resucitar a todos los creyentes muertos. Según 1 Tesalonicenses 4:15-17, al venir Jesús, los que duermen en él saldrán de sus tumbas (Jn 5:28-29), los creyentes vivientes serán transformados a su cuerpo de gloria (Fil 3:21), y seremos arrebatados hasta la nube a nuestra reunión con él, para acompañarle en su venida. Cristo nos dejó cuando regresó a su Padre, y envió su Espíritu, pero después de su regreso él estará con nosotros para siempre y nosotros con él (1 Tes 4:17; 1 Pedro 1:7-8).
Tercero, viene a vencer para siempre a los enemigos de su reino (Apoc 19:11-21). Al venir Cristo, "destruirá con el espíritu de su boca, y con el resplandor de su venida" al hombre de pecado (2 Tes 2:8), el anticristo. El día de su venida será el gran día de su victoria final sobre todos los enemigos de su Reino.
Cuarto, según San Mateo, al venir Cristo va a juzgar a las naciones y separar las ovejas de los cabritos, según la práctica de la fe de unos y otros (Mat 25:31-46). El día de su venida será la hora de la verdad, tanto para los impíos e injustos como para los falsos cristianos ( Mat 7:21-23). Este aspecto debe llevarnos a examinar muy seriamente nuestra propia vida cristiana. No todos los que dicen "Señor, Señor", ni que asisten iglesias evangélicas y cantan coros, entrarán en el Reino de Dios. Nos conviene meditar en un mensaje que traía este letrero fuera de una iglesia de Alemania: Me llaman Maestro y no me escuchan, me llaman Luz y no me miran, me llaman Camino y no me siguen, me llaman Vida y no me viven, me llaman Sabio y no me aprenden, me llaman Justo y no me temen, me llaman Señor y no me obedecen, si yo los condeno no me reclaman.
Por Juan Stam
Teólogo Evangélico
Los cristianos sabemos que Cristo va a venir de nuevo a esta tierra. La Biblia lo enseña con mucha claridad. ¿Pero cúantos tenemos una idea clara del sentido y del propósito de su venida, del por qué y para qué de su retorno a nuestro mundo? El apóstol Pedro nos exhorta a "estar siempre preparados a dar una defensa (apología razonable) a todo aquel que nos pide la razón (la lógica) de nuestra esperanza". Eso significa el esfuerzo de estudiar las escrituras seriamente y pensar con cuidado en la lógica y el sentido de nuestra esperanza en Cristo. Básicamente, el Nuevo Testamento enseña que Cristo volverá porque tiene nuevas cosas que hacer en esta tierra.
¿Cuáles son las tareas que Cristo vendrá a realizar?
Primero, Cristo volverá a esta tierra porque va a reinar en ella. "Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino", dijo el malhechor penitente (Lc 23:42; 1 Tim 6:14-16). Reinará en esta misma tierra durante mil años, y reinaremos con él (Apoc 20:1-4); después reinará, y reinaremos con él, en la nueva tierra, por los siglos de los siglos (Apoc 22:5). La gran esperanza del Reino de Dios, tan central al mensaje de los evangelios, es también la clave central al significado de la Segunda Venida de Cristo. ¡Cristo viene a reinar!
Llama la atención que ningún texto del Nuevo Testamento afirma que el propósito del retorno de Cristo es el de "levantar su iglesia". Aun en 1 Tes 4:17, unico texto que afirma explícitamente que "seremos arrebatados ", ese "rapto" no es más que transporte "al encuentro con él" que nada tiene que ver con escaparnos de la gran tribulación.
Su venida no sera "Operación Rescate" sino "Operación Reinado". Es la falta de una teología del reino que nos hace buscar la lógica de la venida de Cristo en otras cosas erradas.
Segundo, Cristo viene a resucitar a todos los creyentes muertos. Según 1 Tesalonicenses 4:15-17, al venir Jesús, los que duermen en él saldrán de sus tumbas (Jn 5:28-29), los creyentes vivientes serán transformados a su cuerpo de gloria (Fil 3:21), y seremos arrebatados hasta la nube a nuestra reunión con él, para acompañarle en su venida. Cristo nos dejó cuando regresó a su Padre, y envió su Espíritu, pero después de su regreso él estará con nosotros para siempre y nosotros con él (1 Tes 4:17; 1 Pedro 1:7-8).
Tercero, viene a vencer para siempre a los enemigos de su reino (Apoc 19:11-21). Al venir Cristo, "destruirá con el espíritu de su boca, y con el resplandor de su venida" al hombre de pecado (2 Tes 2:8), el anticristo. El día de su venida será el gran día de su victoria final sobre todos los enemigos de su Reino.
Cuarto, según San Mateo, al venir Cristo va a juzgar a las naciones y separar las ovejas de los cabritos, según la práctica de la fe de unos y otros (Mat 25:31-46). El día de su venida será la hora de la verdad, tanto para los impíos e injustos como para los falsos cristianos ( Mat 7:21-23). Este aspecto debe llevarnos a examinar muy seriamente nuestra propia vida cristiana. No todos los que dicen "Señor, Señor", ni que asisten iglesias evangélicas y cantan coros, entrarán en el Reino de Dios. Nos conviene meditar en un mensaje que traía este letrero fuera de una iglesia de Alemania: Me llaman Maestro y no me escuchan, me llaman Luz y no me miran, me llaman Camino y no me siguen, me llaman Vida y no me viven, me llaman Sabio y no me aprenden, me llaman Justo y no me temen, me llaman Señor y no me obedecen, si yo los condeno no me reclaman.
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jueves, 30 de junio de 2016
Apuntes sobre el Reino
Apuntes sobre el Reino
Por Mario A Olcese
El Reino de Dios e Israel
El reino de Dios es un mensaje que todavía debe ser anunciado al mundo habitado. Jesús dijo que antes que el fin venga, el reino de Dios se habrá anunciado como testimonio a todas las naciones (Mateo 24:14). Este es un mensaje vivo y actual que el mundo debe oír. Cuando Cristo murió y resucitó al tercer día, todavía permaneció 40 días más entre sus discípulos, predicándoles más sobre la restauración del reino Israel (Hechos 1:3,6). Tómese nota de la pregunta de los apóstoles en el verso 6. Es obvio que esta pregunta apostólica se hizo como corolario a toda la enseñanza de Jesús. Aquí se deja notar que aún hay un reino judío por establecerse en la tierra.
Es un reino eminentemente futuro, para la segunda venida de Cristo. Ahora bien, algunos teólogos amileanilistas sostienen que los discípulos no sabían lo que preguntaban, de que estaban errados y confundidos, y que no habían captado el mensaje de su Maestro correctamente. Pero me pregunto: ¿Fueron todos los discípulos de Jesús torpes para no entender el claro mensaje que Cristo les estaba inculcando? O, ¿Fue Jesús un mal maestro que no se sabía explicar? Pero lo cierto y curioso es que todos los discípulos le preguntaron lo mismo: “¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?”. Por otro lado, Jesús no los corrige o reprende por semejante pregunta “inoportuna”. Él sólo les dice: “No os toca a vosotros saber os tiempos olas sazones que el Padre puso en su sola potestad.”
En buena cuenta, la pregunta era válida y oportuna, pero la respuesta a dicha pregunta sólo el Padre la podía contestar. Está claro que aquí hay un reino que tiene que ver con Israel. Pero los amilenialistas dicen que éste es espiritual, es decir: el cuerpo místico de Cristo, su iglesia. Pero me pregunto nuevamente: ¿Tiene sentido que se le restaure a la iglesia, el reino? ¿Acaso alguna vez la Iglesia de Cristo perdió su reino? La iglesia pura y sin mácula NUNCA ha reinado en este mundo--- ¡sólo la Iglesia falsa y apóstata!.
Aunque en cierto modo el reino vino con Cristo y sus exorcismos y curaciones milagrosas, lo cierto es que el reino se establecerá plenamente sólo cuando Cristo ate a Satanás y a sus demonios y los lance al abismo (Apocalipsis 20:1-4). Es por eso que es difícil pensar que el reino ya se estableció plenamente hace dos mil años, pues ello implicaría que Satanás ya estuvo encadenado en el abismo sin poder engañar a nadie (Apocalipsis 20:3).
Pero: ¿Podría alguno pensar que este mundo es un mundo ideal reinado sólo y únicamente por el buen Cristo y su iglesia? Pero la verdad es que la drogadicción, las pestes, los hogares destruidos, los crímenes, las miserias, y mil males más, son señales de que aún Satanás reina libremente y tiene su maléfico accionar entre los hombres. O ¿Es que Jesús es un mal gobernante? ¡De ningún modo! Cuando Cristo reine, ¡el mundo gozará de justicia, paz, y amor verdaderos! (Isaías 9:6,7).
Finalmente, si el reino se estableció en el 33 D.C como dicen los amilenialistas, ¿por qué Juan dice en el año 90 D.C, que “todo el mundo yace bajo el poder el maligno” (no “bajo el poder de Cristo”)? (1 Juan 5:19) ¿no debió estar atado el Diablo y sus demonios para ese entonces? Recuérdese que el reino se establece después de la atadura del Diablo (Apocalipsis 20:1-3).
Es evidente que el Diablo no fue atado en el año 33 D.C ni en el 90 D.C, ni tampoco en este siglo XXI. Hay un reino que se establecerá aún en el futuro, y que conlleva la neutralización total del Diablo y sus demonios por un milenio, y el florecimiento de la paz y la justicia por todo el mundo habitado. Estos son algunos puntos que no se pueden pasar por alto obviamente. Desgraciadamente los llamados “Testigos de Jehová” si han pasado por alto estos aspectos señalados anteriormente.
Algunos Testimonios Interesantes
El carácter futurista el reino fue expresado por Padres y Apologistas de la fe. Ireneo (185 D.C, Obispo de Lyon), escribió: “...en su segunda venida les dará a los suyos un lugar en su reino.” (Contra las herejías).
Clemente Romano (96 D.C, Segundo obispo de Roma) escribió en su segunda epístola, lo siguiente: “Si entonces hacemos lo que es justo a la vista de Dios, entraremos al reino, y recibiremos las promesas...esperemos cada día y cada hora el reino de Dios en amor y rectitud”.
Ignacio (Obispo de Antioquia, siglo II) creyó que el viejo reino del mal sería destruido en la segunda venida de Cristo (Ign. Eph. 16:1). Hermas, un profeta de Roma (siglo II), tenía una clara visión futurista del reino y enfatizó en la conducta moral para entrar en él. (Herm. Sim. 9:16.2-4).
Papías de Hierápolis (Siglo II) creyó que la esperanza para un reino milenario en la tierra era real. También Cerinto dice que después de la resurrección la casa real de Cristo estará en la tierra (Gayo de Roma, de la Historia de la Iglesia de Eusebio 3.28.2).
Por otro lado, es interesantísimo el testimonio del Apologista Justino Mártir (Siglo II). Él hace uso de la palabra reino frecuentemente en su Diálogo con el Judío Trypo, y en donde se registran los debates más frecuentes entre cristianos y judíos. Justino le asegura al judío Trypo que Cristo volverá al mundo para recompensar a sus seguidores, dándoles entrada en su reino milenario que se establecerá en Jerusalén (Diálogo 80). Además Justino le dijo a Trypo, que aquellos que enseñan sobre la supuesta partida al cielo de las supuestas “almas inmortales”, NO SON CRISTIANOS. Finalmente el movimiento Montanista tenía como una de sus características, la expectación de la inminente aparición del reino
Resumen
El Reino de Dios fue y es aún interpretado como un asunto presente y futuro. Desde el siglo II el reino tiene un carácter escatológico. Los autores cristianos del segundo Siglo son uniformemente FUTURISTAS. Y para algunos de ellos, dicho reino sería, además, TERRESTRE Y MILENIAL. Tal es el caso de Cerinto, Papías, Justino Mártir, Ireneo, y otros.
Es con Orígenes (185-254) que viene el cambio del uso común de la palabra reino por otro “espiritual” y “en el corazón de los hombres”. En cierto modo Orígenes fue influenciado por el pensamiento Gnóstico de la época que sostenía un reino en el alma. Se puede decir que él sentó las bases del pensamiento Agustiniano y de otros filósofos cristianos protestantes de los siglos venideros. Orígenes se alejó del pensamiento cristiano post apostólico del siglo II.
Por Mario A Olcese
El Reino de Dios e Israel
El reino de Dios es un mensaje que todavía debe ser anunciado al mundo habitado. Jesús dijo que antes que el fin venga, el reino de Dios se habrá anunciado como testimonio a todas las naciones (Mateo 24:14). Este es un mensaje vivo y actual que el mundo debe oír. Cuando Cristo murió y resucitó al tercer día, todavía permaneció 40 días más entre sus discípulos, predicándoles más sobre la restauración del reino Israel (Hechos 1:3,6). Tómese nota de la pregunta de los apóstoles en el verso 6. Es obvio que esta pregunta apostólica se hizo como corolario a toda la enseñanza de Jesús. Aquí se deja notar que aún hay un reino judío por establecerse en la tierra.
Es un reino eminentemente futuro, para la segunda venida de Cristo. Ahora bien, algunos teólogos amileanilistas sostienen que los discípulos no sabían lo que preguntaban, de que estaban errados y confundidos, y que no habían captado el mensaje de su Maestro correctamente. Pero me pregunto: ¿Fueron todos los discípulos de Jesús torpes para no entender el claro mensaje que Cristo les estaba inculcando? O, ¿Fue Jesús un mal maestro que no se sabía explicar? Pero lo cierto y curioso es que todos los discípulos le preguntaron lo mismo: “¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?”. Por otro lado, Jesús no los corrige o reprende por semejante pregunta “inoportuna”. Él sólo les dice: “No os toca a vosotros saber os tiempos olas sazones que el Padre puso en su sola potestad.”
En buena cuenta, la pregunta era válida y oportuna, pero la respuesta a dicha pregunta sólo el Padre la podía contestar. Está claro que aquí hay un reino que tiene que ver con Israel. Pero los amilenialistas dicen que éste es espiritual, es decir: el cuerpo místico de Cristo, su iglesia. Pero me pregunto nuevamente: ¿Tiene sentido que se le restaure a la iglesia, el reino? ¿Acaso alguna vez la Iglesia de Cristo perdió su reino? La iglesia pura y sin mácula NUNCA ha reinado en este mundo--- ¡sólo la Iglesia falsa y apóstata!.
Aunque en cierto modo el reino vino con Cristo y sus exorcismos y curaciones milagrosas, lo cierto es que el reino se establecerá plenamente sólo cuando Cristo ate a Satanás y a sus demonios y los lance al abismo (Apocalipsis 20:1-4). Es por eso que es difícil pensar que el reino ya se estableció plenamente hace dos mil años, pues ello implicaría que Satanás ya estuvo encadenado en el abismo sin poder engañar a nadie (Apocalipsis 20:3).
Pero: ¿Podría alguno pensar que este mundo es un mundo ideal reinado sólo y únicamente por el buen Cristo y su iglesia? Pero la verdad es que la drogadicción, las pestes, los hogares destruidos, los crímenes, las miserias, y mil males más, son señales de que aún Satanás reina libremente y tiene su maléfico accionar entre los hombres. O ¿Es que Jesús es un mal gobernante? ¡De ningún modo! Cuando Cristo reine, ¡el mundo gozará de justicia, paz, y amor verdaderos! (Isaías 9:6,7).
Finalmente, si el reino se estableció en el 33 D.C como dicen los amilenialistas, ¿por qué Juan dice en el año 90 D.C, que “todo el mundo yace bajo el poder el maligno” (no “bajo el poder de Cristo”)? (1 Juan 5:19) ¿no debió estar atado el Diablo y sus demonios para ese entonces? Recuérdese que el reino se establece después de la atadura del Diablo (Apocalipsis 20:1-3).
Es evidente que el Diablo no fue atado en el año 33 D.C ni en el 90 D.C, ni tampoco en este siglo XXI. Hay un reino que se establecerá aún en el futuro, y que conlleva la neutralización total del Diablo y sus demonios por un milenio, y el florecimiento de la paz y la justicia por todo el mundo habitado. Estos son algunos puntos que no se pueden pasar por alto obviamente. Desgraciadamente los llamados “Testigos de Jehová” si han pasado por alto estos aspectos señalados anteriormente.
Algunos Testimonios Interesantes
El carácter futurista el reino fue expresado por Padres y Apologistas de la fe. Ireneo (185 D.C, Obispo de Lyon), escribió: “...en su segunda venida les dará a los suyos un lugar en su reino.” (Contra las herejías).
Clemente Romano (96 D.C, Segundo obispo de Roma) escribió en su segunda epístola, lo siguiente: “Si entonces hacemos lo que es justo a la vista de Dios, entraremos al reino, y recibiremos las promesas...esperemos cada día y cada hora el reino de Dios en amor y rectitud”.
Ignacio (Obispo de Antioquia, siglo II) creyó que el viejo reino del mal sería destruido en la segunda venida de Cristo (Ign. Eph. 16:1). Hermas, un profeta de Roma (siglo II), tenía una clara visión futurista del reino y enfatizó en la conducta moral para entrar en él. (Herm. Sim. 9:16.2-4).
Papías de Hierápolis (Siglo II) creyó que la esperanza para un reino milenario en la tierra era real. También Cerinto dice que después de la resurrección la casa real de Cristo estará en la tierra (Gayo de Roma, de la Historia de la Iglesia de Eusebio 3.28.2).
Por otro lado, es interesantísimo el testimonio del Apologista Justino Mártir (Siglo II). Él hace uso de la palabra reino frecuentemente en su Diálogo con el Judío Trypo, y en donde se registran los debates más frecuentes entre cristianos y judíos. Justino le asegura al judío Trypo que Cristo volverá al mundo para recompensar a sus seguidores, dándoles entrada en su reino milenario que se establecerá en Jerusalén (Diálogo 80). Además Justino le dijo a Trypo, que aquellos que enseñan sobre la supuesta partida al cielo de las supuestas “almas inmortales”, NO SON CRISTIANOS. Finalmente el movimiento Montanista tenía como una de sus características, la expectación de la inminente aparición del reino
Resumen
El Reino de Dios fue y es aún interpretado como un asunto presente y futuro. Desde el siglo II el reino tiene un carácter escatológico. Los autores cristianos del segundo Siglo son uniformemente FUTURISTAS. Y para algunos de ellos, dicho reino sería, además, TERRESTRE Y MILENIAL. Tal es el caso de Cerinto, Papías, Justino Mártir, Ireneo, y otros.
Es con Orígenes (185-254) que viene el cambio del uso común de la palabra reino por otro “espiritual” y “en el corazón de los hombres”. En cierto modo Orígenes fue influenciado por el pensamiento Gnóstico de la época que sostenía un reino en el alma. Se puede decir que él sentó las bases del pensamiento Agustiniano y de otros filósofos cristianos protestantes de los siglos venideros. Orígenes se alejó del pensamiento cristiano post apostólico del siglo II.
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miércoles, 29 de junio de 2016
El Reino de Dios del cual muy pocos hablan
EL REINO DE DIOS DEL CUAL MUY POCOS HABLAN
Por Mario A Olcese
Un estudio concienzudo acerca de la predicación de Jesucristo y sus apóstoles referente a un nuevo orden mundial que Dios inaugurará en la nueva tierra.
La Predicación de Jesucristo y sus Apóstoles
En el libro del evangelista Marcos (1:1,14,15), y en el de Mateo (4:17) leemos que Jesús comenzó su ministerio en Galilea, predicando “El Evangelio del Reino”, y diciendo: “el tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado: arrepentios y creed en el evangelio.” Este evangelio del reino era el CENTRO de su mensaje y la razón de su venida. En Lucas 4:43 Jesús revela que le era necesario anunciar a otras ciudades el evangelio del reino de Dios, porque para esto fue enviado. Los cuatro evangelistas incluyen en sus escritos o evangelios, más de 60 ocasiones diferentes en las que Jesús se refirió al reino de Dios. Incluso en los Hechos de los Apóstoles, la frase “el Reino de Dios” aparece 6 veces. El apóstol Pablo se refiere 9 veces al reino de Dios. Por tanto, el reino de Dios merece una especial consideración y estudio bíblico profundo, pues es profusamente mentado en toda la Biblia, y en particular, en el Nuevo Testamento.
“El Reino de los Cielos”
El evangelista y apóstol Mateo, opta por hablar de: “El Reino de los Cielos”, cuando los otros tres evangelistas hablan de: “El Reino de Dios”. Solamente en 4 ocasiones Mateo usa la frase “El Reino de Dios” (6:33; 12:21,28,31,43), en tanto que la frase “el Reino de los Cielos” aparece 32 veces en su evangelio. Generalmente se explica la preferencia de Mateo por esta última frase para denotar el carácter CELESTIAL del reino, vale decir, que proviene de ARRIBA, como un DON DE DIOS y no como una creación meramente humana y perecible.
La lengua nativa de los judíos, en los tiempos de Cristo, era el arameo, un dialecto semítico muy cercano al Hebreo. Jesús habló este dialecto en toda su predicación y enseñanza doctrinal. Sus dichos, tal como están registrados en los evangelios, fueron vertidos del vernáculo al griego, que era el idioma literario de la época. El respeto que tenían los judíos hacia el nombre de Dios hacía que evitaran pronunciarlo. Temían incurrir en alguna frase que pudiera considerarse uso vano del nombre de Dios, y en consecuencia recurrían a substitutos: “Los cielos” era uno de los más empleados. Y es casi seguro que el mismo Señor lo haya usado también para evitar herir las susceptibilidades de sus paisanos. De este modo el evangelista se adapta a la peculiaridad de su público, y así hacer accesible el mensaje entre su propio pueblo.
El Significado de “Basileia”
En su expresión concreta, “basileia” quiere decir “domino”, “territorio”, “reino”, o “el pueblo sobre el cual gobierna el rey.” En su expresión abstracta denota “soberanía” y “poder real”. En términos concretos “baseileia” denota un nuevo orden, material y social, que será establecido mediante Cristo. Abstractamente podría denotar el reino de Cristo “en el corazón de los creyentes” mediante la vida, muerte y resurrección de su rey Jesucristo.
El Reino de Dios en el Antiguo Testamento
La expresión “el Reino de Dios” no aparece en el Antiguo Testamento aunque sí “El Reino de Jehová”, que es lo mismo, pues Jehová es Dios (ver 1 Crónicas 28:5). Y el salmista David habla de Jehová como un rey que tiene un trono y un reino (103:19). También en el Antiguo Testamento el significado del reino de Jehová se puede entender de dos maneras: Que Dios ya es un rey, y que reina sobre toda la tierra habitada y sus naciones que de alguna manera hacen su voluntad. Segundo: como un gobierno de Dios futuro en donde el mal será totalmente erradicado junto con los enemigos de Dios. Los profetas vislumbraron esa era maravillosa cuando Dios ejecute juicio en la tierra y por fin establezca la paz y la justicia eternas. El mundo, finalmente, será hermoso como en el paraíso edénico, antes de la caída de los primeros padres humanos. Para ese entonces, Israel vivirá en paz con sus vecinos, y las guerras y miserias en la tierra quedarán en el olvido. Jerusalén será el centro del reinado del Mesías, el representante legal de Dios, que educará a las naciones en el conocimiento de Jehová (Isaías 9:6,7; 11:1-12; 24.23; 65:17-25; Miqueas 4:1-5).
Los Judíos de la época de Jesús esperaban la venida del reino de Jehová (Dios). Muchos de los escritores apocalípticos esperaban que Dios estableciera su reino de manera espectacular con demostraciones de poder, trayendo la salvación a su pueblo y el castigo de sus enemigos. Los llamados ZELOTES pensaban que el reino vendría más rápidamente si ellos lo precipitaban por acciones políticas violentas. Los FARISEOS, en cambio, creían que el reino vendría cuando el pueblo elegido de Dios obedeciera la ley de Dios fielmente. Todas estas expectativas prepararon la escena para la aparición de Juan el Bautista en el desierto proclamando que el Señor había llegado, y que “el reino de los cielos se había acercado” (Mateo 3:1-6).
El Reino y La Iglesia de Jesús Cristo
Agustín de Hipona creía que el reino de Dios era la iglesia militante. La tardanza de un reino literal hizo que ese ideal se viera reflejado en una sociedad, que llegó a conocerse con el nombre de “iglesia”. E. F. Scott , en su obra “El Reino de Dios en el nuevo Testamento”, página 170 dice: “Jesús había proclamado el reino, pero en su lugar se levantó la iglesia”. Lo que Jesús realmente hacía era buscar un nuevo pueblo a quien se le daría el reino.
El Reino de Dios y la iglesia son inseparables, pues a ésta Dios le ha prometido darle su reino (Lucas 12:32). La iglesia es la que recibirá el reino de Dios. Es el pueblo escogido que restaurará el reino davídico en la tierra. El reino está conformado por hombres santos (Judíos y Gentiles) convertidos por el evangelio de Cristo. A estos santos, de todas las épocas, podemos llamarlos como: “La Iglesia de Dios”, “El Cuerpo de Cristo”, “La Novia”, “Los Elegidos”, etc. La iglesia es la heredera del reino (Mateo 25:31,34). Jesús afirmó que el reino es algo que se puede VER y ENTRAR (Juan 3:3,5), y Pablo también dijo que “carne y sangre” (los mortales) no lo pueden heredar (1 Corintios 15:50). En cambio, uno puede ser parte de la iglesia siendo mortal. Esta es la gran diferencia sustancial entre el reino y la iglesia. Por otro lado, uno puede ser parte de la iglesia inmediatamente después del bautismo (Hechos 2:38,41); en cambio, para heredar el reino uno tiene que haber sufrido por Cristo y también haber crecido en la fe y el conocimiento del Señor. Y lo más importante aún es haber recibido la transformación física cuando Cristo regrese nuevamente a este mundo (ver 2 Pedro 1:8-11; Hechos 14:22; 1 Corintios 15:45-50). Aunque en la iglesia se admiten “niños espirituales” ( 1 Corintios 3:1-2) que deben crecer a la estatura de Cristo, en el reino sólo ingresan los “maduros espirituales”, aquellos que han llegado a la “perfección espiritual” (Efesios 4:12,13,15) (2 Pedro 1:3-11).
Por otro lado, parece evidente que nuestro Señor consideraba que alguna forma de asociación y organización de carácter comunitario era esencial para a mejor promoción del reino. A lo largo de la historia de la Iglesia Cristiana, los teólogos de la iglesia han insistido en la íntima relación entre la iglesia y el reino. Pero hay, evidentemente, diferencias entre ellos con respecto a la naturaleza y a los alcances de esta relación. Pero en la medida que la iglesia está verdaderamente sometida al gobierno divino, puede decirse que es el reino de Dios. Pero el orden divino nunca logra realizarse del todo en este orden humano finito; por eso la Iglesia Cristiana espera la consumación final, cuando Dios perfeccione esa fraternidad humana centrada en Cristo. Entonces se podrá decir con plena seguridad que el reino de Dios habrá venido plenamente.
El Reino Futuro y Su Naturaleza Real
La Biblia nos habla del reino venidero, pero: ¿Cómo es su naturaleza? No se nos dice si habrá de presentarse como un reino terrenal, que será seguido por un reino celestial, o si hemos de esperar una acción decisiva y final, mediante el cual “cielo y tierra” serán cambiados según los propósitos de Dios. No obstante, sería necio negar que la Biblia sí presenta una naturaleza política y terrena del reino de Dios. El Antiguo Testamento está repleto de profecías que hablan de un reino que se establecerá en esta misma tierra. En la literatura judía, el reino se presenta de 3 formas posibles: 1). El reino producirá una transformación de los cielos y la tierra. 2). El reino será eterno en la tierra. 3). El reino es un orden temporal y terreno, que será seguido por un reino celestial y eterno.
En el Nuevo Testamento existen pasajes clarísimos que hablan de un reino terrenal. Jesús, por ejemplo, dijo: “Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán a tierra” (Mateo 5:5, con referencia al Salmo 37:11). En otra ocasión les enseñó a sus discípulos a que oraran por la venida del reino a la tierra (Mateo 6:10). Ahora bien, de la Biblia entera se desprende que el reino tiene estos aspectos básicos y muy claros:
1.- Dado que el reino futuro tiene relación con la segunda venida de Cristo, su implantación estará acompañado por eventos visibles, sobrenaturales, y catastróficos (1 Tesalonicenses 4:15-17; Marcos 13:24-27).
2.- El actual orden de cosas será juzgado (2 Tesalonicenses 1:5-12; 2 pedro 3:4-10; Apocalipsis 19:11-16).
3.- Todos los que se oponen serán sometidos a Dios (Filipenses 2:9-10; 1 Corintios 15:20-23).
4.- Se cristalizarán todas las promesas hechas a los fieles de todos las épocas (Apocalipsis 21:3,4), las cuales incluyen:
a- El reino se establecerá en Jerusalén.
b- El Mesías tendrá su trono con sus apóstoles en Jerusalén
c- El reino será mundial y todos pueblos se someterán a Cristo y a su autoridad: Un solo gobierno.
d- Habrá paz, justicia, y desarme mundiales.
e- Los rebeldes e impíos serán destruidos.
f- Los elegidos recibirán el reino en la segunda venida de Cristo, cuando obtengan su inmortalidad.
g- El reino durará mil años.
h- No existirán pobres ni desamparados.
i- El diablo será atado junto con sus demonios para que no engañen a los pueblos.
j- Habrá sólo una religión y un solo gobernante mundial con la autoridad de Dios.
k- La vida será más larga y saludable.
l- No habrá explotadores ni explotados.
m- No habrá revueltas, ni protestas, ni descontentos populares.
n- Los que no quieran servir al Rey Cristo no les irá nada bien, y por tanto, optarán por él de buena gana. Preferirán las bendiciones que las maldiciones de Dios Padre.
Por Mario A Olcese
Un estudio concienzudo acerca de la predicación de Jesucristo y sus apóstoles referente a un nuevo orden mundial que Dios inaugurará en la nueva tierra.
La Predicación de Jesucristo y sus Apóstoles
En el libro del evangelista Marcos (1:1,14,15), y en el de Mateo (4:17) leemos que Jesús comenzó su ministerio en Galilea, predicando “El Evangelio del Reino”, y diciendo: “el tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado: arrepentios y creed en el evangelio.” Este evangelio del reino era el CENTRO de su mensaje y la razón de su venida. En Lucas 4:43 Jesús revela que le era necesario anunciar a otras ciudades el evangelio del reino de Dios, porque para esto fue enviado. Los cuatro evangelistas incluyen en sus escritos o evangelios, más de 60 ocasiones diferentes en las que Jesús se refirió al reino de Dios. Incluso en los Hechos de los Apóstoles, la frase “el Reino de Dios” aparece 6 veces. El apóstol Pablo se refiere 9 veces al reino de Dios. Por tanto, el reino de Dios merece una especial consideración y estudio bíblico profundo, pues es profusamente mentado en toda la Biblia, y en particular, en el Nuevo Testamento.
“El Reino de los Cielos”
El evangelista y apóstol Mateo, opta por hablar de: “El Reino de los Cielos”, cuando los otros tres evangelistas hablan de: “El Reino de Dios”. Solamente en 4 ocasiones Mateo usa la frase “El Reino de Dios” (6:33; 12:21,28,31,43), en tanto que la frase “el Reino de los Cielos” aparece 32 veces en su evangelio. Generalmente se explica la preferencia de Mateo por esta última frase para denotar el carácter CELESTIAL del reino, vale decir, que proviene de ARRIBA, como un DON DE DIOS y no como una creación meramente humana y perecible.
La lengua nativa de los judíos, en los tiempos de Cristo, era el arameo, un dialecto semítico muy cercano al Hebreo. Jesús habló este dialecto en toda su predicación y enseñanza doctrinal. Sus dichos, tal como están registrados en los evangelios, fueron vertidos del vernáculo al griego, que era el idioma literario de la época. El respeto que tenían los judíos hacia el nombre de Dios hacía que evitaran pronunciarlo. Temían incurrir en alguna frase que pudiera considerarse uso vano del nombre de Dios, y en consecuencia recurrían a substitutos: “Los cielos” era uno de los más empleados. Y es casi seguro que el mismo Señor lo haya usado también para evitar herir las susceptibilidades de sus paisanos. De este modo el evangelista se adapta a la peculiaridad de su público, y así hacer accesible el mensaje entre su propio pueblo.
El Significado de “Basileia”
En su expresión concreta, “basileia” quiere decir “domino”, “territorio”, “reino”, o “el pueblo sobre el cual gobierna el rey.” En su expresión abstracta denota “soberanía” y “poder real”. En términos concretos “baseileia” denota un nuevo orden, material y social, que será establecido mediante Cristo. Abstractamente podría denotar el reino de Cristo “en el corazón de los creyentes” mediante la vida, muerte y resurrección de su rey Jesucristo.
El Reino de Dios en el Antiguo Testamento
La expresión “el Reino de Dios” no aparece en el Antiguo Testamento aunque sí “El Reino de Jehová”, que es lo mismo, pues Jehová es Dios (ver 1 Crónicas 28:5). Y el salmista David habla de Jehová como un rey que tiene un trono y un reino (103:19). También en el Antiguo Testamento el significado del reino de Jehová se puede entender de dos maneras: Que Dios ya es un rey, y que reina sobre toda la tierra habitada y sus naciones que de alguna manera hacen su voluntad. Segundo: como un gobierno de Dios futuro en donde el mal será totalmente erradicado junto con los enemigos de Dios. Los profetas vislumbraron esa era maravillosa cuando Dios ejecute juicio en la tierra y por fin establezca la paz y la justicia eternas. El mundo, finalmente, será hermoso como en el paraíso edénico, antes de la caída de los primeros padres humanos. Para ese entonces, Israel vivirá en paz con sus vecinos, y las guerras y miserias en la tierra quedarán en el olvido. Jerusalén será el centro del reinado del Mesías, el representante legal de Dios, que educará a las naciones en el conocimiento de Jehová (Isaías 9:6,7; 11:1-12; 24.23; 65:17-25; Miqueas 4:1-5).
Los Judíos de la época de Jesús esperaban la venida del reino de Jehová (Dios). Muchos de los escritores apocalípticos esperaban que Dios estableciera su reino de manera espectacular con demostraciones de poder, trayendo la salvación a su pueblo y el castigo de sus enemigos. Los llamados ZELOTES pensaban que el reino vendría más rápidamente si ellos lo precipitaban por acciones políticas violentas. Los FARISEOS, en cambio, creían que el reino vendría cuando el pueblo elegido de Dios obedeciera la ley de Dios fielmente. Todas estas expectativas prepararon la escena para la aparición de Juan el Bautista en el desierto proclamando que el Señor había llegado, y que “el reino de los cielos se había acercado” (Mateo 3:1-6).
El Reino y La Iglesia de Jesús Cristo
Agustín de Hipona creía que el reino de Dios era la iglesia militante. La tardanza de un reino literal hizo que ese ideal se viera reflejado en una sociedad, que llegó a conocerse con el nombre de “iglesia”. E. F. Scott , en su obra “El Reino de Dios en el nuevo Testamento”, página 170 dice: “Jesús había proclamado el reino, pero en su lugar se levantó la iglesia”. Lo que Jesús realmente hacía era buscar un nuevo pueblo a quien se le daría el reino.
El Reino de Dios y la iglesia son inseparables, pues a ésta Dios le ha prometido darle su reino (Lucas 12:32). La iglesia es la que recibirá el reino de Dios. Es el pueblo escogido que restaurará el reino davídico en la tierra. El reino está conformado por hombres santos (Judíos y Gentiles) convertidos por el evangelio de Cristo. A estos santos, de todas las épocas, podemos llamarlos como: “La Iglesia de Dios”, “El Cuerpo de Cristo”, “La Novia”, “Los Elegidos”, etc. La iglesia es la heredera del reino (Mateo 25:31,34). Jesús afirmó que el reino es algo que se puede VER y ENTRAR (Juan 3:3,5), y Pablo también dijo que “carne y sangre” (los mortales) no lo pueden heredar (1 Corintios 15:50). En cambio, uno puede ser parte de la iglesia siendo mortal. Esta es la gran diferencia sustancial entre el reino y la iglesia. Por otro lado, uno puede ser parte de la iglesia inmediatamente después del bautismo (Hechos 2:38,41); en cambio, para heredar el reino uno tiene que haber sufrido por Cristo y también haber crecido en la fe y el conocimiento del Señor. Y lo más importante aún es haber recibido la transformación física cuando Cristo regrese nuevamente a este mundo (ver 2 Pedro 1:8-11; Hechos 14:22; 1 Corintios 15:45-50). Aunque en la iglesia se admiten “niños espirituales” ( 1 Corintios 3:1-2) que deben crecer a la estatura de Cristo, en el reino sólo ingresan los “maduros espirituales”, aquellos que han llegado a la “perfección espiritual” (Efesios 4:12,13,15) (2 Pedro 1:3-11).
Por otro lado, parece evidente que nuestro Señor consideraba que alguna forma de asociación y organización de carácter comunitario era esencial para a mejor promoción del reino. A lo largo de la historia de la Iglesia Cristiana, los teólogos de la iglesia han insistido en la íntima relación entre la iglesia y el reino. Pero hay, evidentemente, diferencias entre ellos con respecto a la naturaleza y a los alcances de esta relación. Pero en la medida que la iglesia está verdaderamente sometida al gobierno divino, puede decirse que es el reino de Dios. Pero el orden divino nunca logra realizarse del todo en este orden humano finito; por eso la Iglesia Cristiana espera la consumación final, cuando Dios perfeccione esa fraternidad humana centrada en Cristo. Entonces se podrá decir con plena seguridad que el reino de Dios habrá venido plenamente.
El Reino Futuro y Su Naturaleza Real
La Biblia nos habla del reino venidero, pero: ¿Cómo es su naturaleza? No se nos dice si habrá de presentarse como un reino terrenal, que será seguido por un reino celestial, o si hemos de esperar una acción decisiva y final, mediante el cual “cielo y tierra” serán cambiados según los propósitos de Dios. No obstante, sería necio negar que la Biblia sí presenta una naturaleza política y terrena del reino de Dios. El Antiguo Testamento está repleto de profecías que hablan de un reino que se establecerá en esta misma tierra. En la literatura judía, el reino se presenta de 3 formas posibles: 1). El reino producirá una transformación de los cielos y la tierra. 2). El reino será eterno en la tierra. 3). El reino es un orden temporal y terreno, que será seguido por un reino celestial y eterno.
En el Nuevo Testamento existen pasajes clarísimos que hablan de un reino terrenal. Jesús, por ejemplo, dijo: “Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán a tierra” (Mateo 5:5, con referencia al Salmo 37:11). En otra ocasión les enseñó a sus discípulos a que oraran por la venida del reino a la tierra (Mateo 6:10). Ahora bien, de la Biblia entera se desprende que el reino tiene estos aspectos básicos y muy claros:
1.- Dado que el reino futuro tiene relación con la segunda venida de Cristo, su implantación estará acompañado por eventos visibles, sobrenaturales, y catastróficos (1 Tesalonicenses 4:15-17; Marcos 13:24-27).
2.- El actual orden de cosas será juzgado (2 Tesalonicenses 1:5-12; 2 pedro 3:4-10; Apocalipsis 19:11-16).
3.- Todos los que se oponen serán sometidos a Dios (Filipenses 2:9-10; 1 Corintios 15:20-23).
4.- Se cristalizarán todas las promesas hechas a los fieles de todos las épocas (Apocalipsis 21:3,4), las cuales incluyen:
a- El reino se establecerá en Jerusalén.
b- El Mesías tendrá su trono con sus apóstoles en Jerusalén
c- El reino será mundial y todos pueblos se someterán a Cristo y a su autoridad: Un solo gobierno.
d- Habrá paz, justicia, y desarme mundiales.
e- Los rebeldes e impíos serán destruidos.
f- Los elegidos recibirán el reino en la segunda venida de Cristo, cuando obtengan su inmortalidad.
g- El reino durará mil años.
h- No existirán pobres ni desamparados.
i- El diablo será atado junto con sus demonios para que no engañen a los pueblos.
j- Habrá sólo una religión y un solo gobernante mundial con la autoridad de Dios.
k- La vida será más larga y saludable.
l- No habrá explotadores ni explotados.
m- No habrá revueltas, ni protestas, ni descontentos populares.
n- Los que no quieran servir al Rey Cristo no les irá nada bien, y por tanto, optarán por él de buena gana. Preferirán las bendiciones que las maldiciones de Dios Padre.
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martes, 28 de junio de 2016
El Reino de Dios. La Historia de la interpretación
El Reino de Dios. La Historia de la Interpretación
Por Mario A Olcese
La Iglesia Cristiana, a lo largo de su historia, ha interpretado el Reino de Dios de dos maneras: Una es la que tiene un carácter escatológico o futurista, y el otro que recalca su naturaleza presente o consumada. Por cierto que en la Iglesia primitiva el concepto futurista fue el que predominó. Los llamados “Padres Apostólicos” contemplaron el reino como un asunto FUTURO de dicha que se consumaría con la segunda venida de Cristo al mundo. Además, algunos de esos “padres” sostuvieron, incluso, que sería un dominio terrestre, aunque otros no se atrevieron a mencionar lugares concretos. El único que no aceptó la interpretación escatológica fue Orígenes. Él creyó que el reino tenía un significado espiritual o simbólico y no literal.
Agustín de Hipona escribió en su obra ‘De Civitate Dei’ (La Ciudad de Dios) que la Civitate terrena (La Ciudad del Mundo), la cual se compone de todas las fuerzas y personas malas, encuentra su expresión histórica en la iglesia. En realidad, al identificar Agustín el reino con la iglesia militante, lo que estaba diciendo es que el reino milenario de Dios había sido inaugurado con la primera venida de Cristo, hace dos milenios.
Los reformadores hicieron suyo el énfasis espiritual del reino de Agustín llevándolo al “corazón” del creyente. No obstante, los reformadores esperaban igualmente la manifestación visible de dicho reino con la segunda venida de Cristo al mundo.
En el llamado periodo moderno de la historia de la Iglesia, se han producido una serie variada de ideas que desarrollan las diversas líneas anteriormente mencionadas. Johannes Weiss y Albert Schweitzer hicieron frente a un fuerte liberalismo que intentó eliminar el elemento escatológico del reino predicado por Jesús, y el cual era su mero núcleo vital. Según Weiss y Schweitzer, el reino, para Jesús, era una realidad totalmente FUTURA, apocalíptica, que aparecería al final de la historia humana, mediante la acción poderosa y sobrenatural de Dios. Afirmaron que la idea de una presencia actual del reino era un invento de los autores de los evangelios y que no debía considerarse como auténtica enseñanza de Jesús. Su interpretación del reino es conocida como “escatología consistente” o “coherente”.
Para Harnack, el reino de Dios era el gobierno divino en “el corazón de los santos”. Para él, el reino es el poder que obra en el interior de la vida humana. Dobschütz, Muirhead, Wellhausen, y Sharman han insistido, del mismo modo, en sostener que la dimensión escatológica NO era esencial en la enseñanza de Jesús, o que francamente se trata de un agregado que sus primeros discípulos o la iglesia primitiva creyeron necesario hacer al mensaje. F.C.Grant también rechazó el factor futurista del reino, afirmando que éste debía entenderse solamente en términos de una “redención social”. A.B. Bruce y James Orr no toman en cuenta el factor futurista del reino, considerándolo más bien sólo simbólico, o “en el corazón de los hombres”, el cual produciría una transformación social radical a medida que aumentara el número de creyentes. Cuando todas las áreas de la vida y el pensamiento hayan sido penetradas y regeneradas mediante el poder del reino, entonces “éste habrá llegado”.
Rudolf Otto, en su libro ‘El Reino de Dios y el Hijo del Hombre’, ve el reino como una esperanza futura, pero que de alguna manera ya se ha presentado en la persona y ministerio de Jesús. W.G. Kümmel, igualmente opina que el reino de Dios es presente y también futuro. Emil Brunner sostiene que el fin último de la historia ya comenzó con la iglesia, pero que todavía tenemos que esperar su cumplimiento final en el futuro. R. N. Flew habla del reino como presente y futuro, así: “El reino ha venido en la persona de Jesús, sus bendiciones pueden gozarse ahora mediante a fe. Pero no ha venido del todo. La consumación final aún se tarda.” (Jesús y Su Iglesia, pág.32).
Ahora bien, la interpretación contemporánea más discutida es aquella del eminente teólogo inglés C.H.Dodd, y que se conoce como “escatología realizada”. Él la desarrolló en su libro “Las Parábolas del Reino”. El estudio hecho por Dodd de las parábolas de Jesús, y otros dichos colaterales, lo llevó a creer que, para nuestro Señor, el reino ya había venido. El futuro formaba parte, ahora, de la experiencia actual de los hombres. El absoluto ha penetrado la arena histórica. El supuesto Cristo Eterno ha entrado en el tiempo. Él mismo sería el cumplimiento de la esperanza escatológica. Su venida es la venida del reino de Dios. Su reino vino con él y, por tanto, no hay que esperarlo para mañana. El futuro se está realizando en la vida de Cristo y en la vida de su iglesia. Pero para ser justos, Dodd no presta mucha atención a los dichos de Jesús en cuanto a la venida aún futura del reino, y sólo se limita a darles a éstos un sentido meramente simbólico.
El Reino: Presente y Futuro
El aspecto del reino presente se encuentra en los textos de Marcos 4:3 ss. En donde el reino presente se compara con una semilla que se siembra en los corazones de los hombres en esta vida. En Marcos 12:34 Jesús le dice a un escriba: “no estás lejos del reino de Dios”. En Mateo 12:28 Jesús dice que: “El reino ciertamente ha llegado a vosotros” por el hecho de expulsar a los demonios de un ciego y sordo. En Mateo 13:44-46 Jesús habla del reino como un tesoro escondido en la tierra, que los hombres pueden descubrir ahora. En Lucas 17:20-21 Jesús declara que “el reino está entre vosotros”. Es decir, su presencia en la tierra es la presencia del reino de Dios.
Si bien es verdad que algunas declaraciones de Jesús muestran un reino presente en su ministerio, también es cierto que hay una dimensión futurista del mismo en otras de sus declaraciones. En primer término, 6 de las Bienaventuranzas sólo podrán cumplirse en el FUTURO (Mateo 5:4-9). En Mateo 25:31,34 Jesús habla de un reino que sólo se podrá heredar cuando él vuelva por segunda vez. En Mateo 26:29, durante la última cena, Jesús les dice a sus discípulos que anticipa el día cuando beberá con sus discípulos del fruto de la vid, en el reino de su Padre.
Aunque el apóstol Pablo no suele usar muy a menudo la palabra reino, las veces que lo hace lo hace dando a entender su carácter presente como futuro. En Romanos 4:17 el apóstol Pablo parece indicar que el reino puede ser vivido ahora entre los creyentes. En Colosenses 1:13 él igualmente parece indicar que de alguna manera el creyente está “ahora” trasladado al reino de Cristo. Pero Pablo no pasa por alto el aspecto futuro del reino, porque en 1 Corintios 6:9, 15:50; Gálatas 5:21; y 2 Timoteo 4:1,18; lo que tiene en mente es un reino en la tierra eminentemente FUTURISTA, que exige nuestra previa conversión y transformación física por la resurrección venidera. Estos textos tienen estrecha relación con la PARUSÍA o segunda venida de Cristo. En Hechos 14:22, Pablo recalca el hecho de que para entrar reino se requiere pasar por muchas tribulaciones.
Por Mario A Olcese
La Iglesia Cristiana, a lo largo de su historia, ha interpretado el Reino de Dios de dos maneras: Una es la que tiene un carácter escatológico o futurista, y el otro que recalca su naturaleza presente o consumada. Por cierto que en la Iglesia primitiva el concepto futurista fue el que predominó. Los llamados “Padres Apostólicos” contemplaron el reino como un asunto FUTURO de dicha que se consumaría con la segunda venida de Cristo al mundo. Además, algunos de esos “padres” sostuvieron, incluso, que sería un dominio terrestre, aunque otros no se atrevieron a mencionar lugares concretos. El único que no aceptó la interpretación escatológica fue Orígenes. Él creyó que el reino tenía un significado espiritual o simbólico y no literal.
Agustín de Hipona escribió en su obra ‘De Civitate Dei’ (La Ciudad de Dios) que la Civitate terrena (La Ciudad del Mundo), la cual se compone de todas las fuerzas y personas malas, encuentra su expresión histórica en la iglesia. En realidad, al identificar Agustín el reino con la iglesia militante, lo que estaba diciendo es que el reino milenario de Dios había sido inaugurado con la primera venida de Cristo, hace dos milenios.
Los reformadores hicieron suyo el énfasis espiritual del reino de Agustín llevándolo al “corazón” del creyente. No obstante, los reformadores esperaban igualmente la manifestación visible de dicho reino con la segunda venida de Cristo al mundo.
En el llamado periodo moderno de la historia de la Iglesia, se han producido una serie variada de ideas que desarrollan las diversas líneas anteriormente mencionadas. Johannes Weiss y Albert Schweitzer hicieron frente a un fuerte liberalismo que intentó eliminar el elemento escatológico del reino predicado por Jesús, y el cual era su mero núcleo vital. Según Weiss y Schweitzer, el reino, para Jesús, era una realidad totalmente FUTURA, apocalíptica, que aparecería al final de la historia humana, mediante la acción poderosa y sobrenatural de Dios. Afirmaron que la idea de una presencia actual del reino era un invento de los autores de los evangelios y que no debía considerarse como auténtica enseñanza de Jesús. Su interpretación del reino es conocida como “escatología consistente” o “coherente”.
Para Harnack, el reino de Dios era el gobierno divino en “el corazón de los santos”. Para él, el reino es el poder que obra en el interior de la vida humana. Dobschütz, Muirhead, Wellhausen, y Sharman han insistido, del mismo modo, en sostener que la dimensión escatológica NO era esencial en la enseñanza de Jesús, o que francamente se trata de un agregado que sus primeros discípulos o la iglesia primitiva creyeron necesario hacer al mensaje. F.C.Grant también rechazó el factor futurista del reino, afirmando que éste debía entenderse solamente en términos de una “redención social”. A.B. Bruce y James Orr no toman en cuenta el factor futurista del reino, considerándolo más bien sólo simbólico, o “en el corazón de los hombres”, el cual produciría una transformación social radical a medida que aumentara el número de creyentes. Cuando todas las áreas de la vida y el pensamiento hayan sido penetradas y regeneradas mediante el poder del reino, entonces “éste habrá llegado”.
Rudolf Otto, en su libro ‘El Reino de Dios y el Hijo del Hombre’, ve el reino como una esperanza futura, pero que de alguna manera ya se ha presentado en la persona y ministerio de Jesús. W.G. Kümmel, igualmente opina que el reino de Dios es presente y también futuro. Emil Brunner sostiene que el fin último de la historia ya comenzó con la iglesia, pero que todavía tenemos que esperar su cumplimiento final en el futuro. R. N. Flew habla del reino como presente y futuro, así: “El reino ha venido en la persona de Jesús, sus bendiciones pueden gozarse ahora mediante a fe. Pero no ha venido del todo. La consumación final aún se tarda.” (Jesús y Su Iglesia, pág.32).
Ahora bien, la interpretación contemporánea más discutida es aquella del eminente teólogo inglés C.H.Dodd, y que se conoce como “escatología realizada”. Él la desarrolló en su libro “Las Parábolas del Reino”. El estudio hecho por Dodd de las parábolas de Jesús, y otros dichos colaterales, lo llevó a creer que, para nuestro Señor, el reino ya había venido. El futuro formaba parte, ahora, de la experiencia actual de los hombres. El absoluto ha penetrado la arena histórica. El supuesto Cristo Eterno ha entrado en el tiempo. Él mismo sería el cumplimiento de la esperanza escatológica. Su venida es la venida del reino de Dios. Su reino vino con él y, por tanto, no hay que esperarlo para mañana. El futuro se está realizando en la vida de Cristo y en la vida de su iglesia. Pero para ser justos, Dodd no presta mucha atención a los dichos de Jesús en cuanto a la venida aún futura del reino, y sólo se limita a darles a éstos un sentido meramente simbólico.
El Reino: Presente y Futuro
El aspecto del reino presente se encuentra en los textos de Marcos 4:3 ss. En donde el reino presente se compara con una semilla que se siembra en los corazones de los hombres en esta vida. En Marcos 12:34 Jesús le dice a un escriba: “no estás lejos del reino de Dios”. En Mateo 12:28 Jesús dice que: “El reino ciertamente ha llegado a vosotros” por el hecho de expulsar a los demonios de un ciego y sordo. En Mateo 13:44-46 Jesús habla del reino como un tesoro escondido en la tierra, que los hombres pueden descubrir ahora. En Lucas 17:20-21 Jesús declara que “el reino está entre vosotros”. Es decir, su presencia en la tierra es la presencia del reino de Dios.
Si bien es verdad que algunas declaraciones de Jesús muestran un reino presente en su ministerio, también es cierto que hay una dimensión futurista del mismo en otras de sus declaraciones. En primer término, 6 de las Bienaventuranzas sólo podrán cumplirse en el FUTURO (Mateo 5:4-9). En Mateo 25:31,34 Jesús habla de un reino que sólo se podrá heredar cuando él vuelva por segunda vez. En Mateo 26:29, durante la última cena, Jesús les dice a sus discípulos que anticipa el día cuando beberá con sus discípulos del fruto de la vid, en el reino de su Padre.
Aunque el apóstol Pablo no suele usar muy a menudo la palabra reino, las veces que lo hace lo hace dando a entender su carácter presente como futuro. En Romanos 4:17 el apóstol Pablo parece indicar que el reino puede ser vivido ahora entre los creyentes. En Colosenses 1:13 él igualmente parece indicar que de alguna manera el creyente está “ahora” trasladado al reino de Cristo. Pero Pablo no pasa por alto el aspecto futuro del reino, porque en 1 Corintios 6:9, 15:50; Gálatas 5:21; y 2 Timoteo 4:1,18; lo que tiene en mente es un reino en la tierra eminentemente FUTURISTA, que exige nuestra previa conversión y transformación física por la resurrección venidera. Estos textos tienen estrecha relación con la PARUSÍA o segunda venida de Cristo. En Hechos 14:22, Pablo recalca el hecho de que para entrar reino se requiere pasar por muchas tribulaciones.
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lunes, 27 de junio de 2016
Jesús viene a restaurar y regenerar la tierra
LA RESTAURACIÓN DE TODAS LAS COSAS (Hechos 3:19-21)
Por: Mario A Olcese
Propósito del Regreso de Jesús a la Tierra:
Pocos cristianos saben que Jesucristo volverá nuevamente a este mundo en persona y visiblemente; y los que no lo saben creen, más bien, que “partirán” al cielo cuando mueran para encontrarse con Jesús. En nuestro estudio "La Segunda Venida de Cristo", el cual puede ser suyo si nos lo solicita, explicamos claramente que Cristo volverá a este mundo pronto. Lucas, el evangelista, también escribió el libro de los Hechos de los Apóstoles. En el capítulo 3 él explica para qué volverá Jesús al mundo nuevamente. Dice: "A quien (Jesucristo) de cierto es necesario que el cielo reciba HASTA LOS TIEMPOS DE LA RESTAURACIÓN DE TODAS LAS COSAS, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo." (Verso 21). Sí, Jesucristo, o Jesús, el Cristo (o:"El Ungido"), volverá a este mundo para RESTAURAR TODAS LAS COSAS de que hablaron los profetas del Antiguo Testamento. Esta impresionante revelación dada por Lucas, NO es enseñada por la Iglesia Católica, y algunas iglesias protestantes amilenialistas (a:sin, Millennium: milenio). Lo cierto es que Jesús no viene a llevarnos al cielo como creen muchos, sino más bien para quedarse en la tierra a fin de restaurar todo lo resquebrajado por el pecado de los hombres.
Según el prestigioso Diccionario Nuevo Pequeño Larousse, la palabra "restauración" quiere decir: "reparación", "restablecimiento", "nueva existencia que se le da a una institución", y lo más importante, RESTABLECIMIENTO EN EL TRONO DE UNA DINASTÍA CAÍDA." Esta última definición del diccionario mencionado, nos interesa mucho, pues tiene relación con nuestro estudio, y con las promesas bíblicas. Ya es hora que usted descubra la verdad de lo que Jesús va a restaurar en esta tierra, en ocasión de su Segunda Venida en gloria desde los cielos. Definitivamente restaurar no es destruir, de modo que Cristo no viene a destruir el planeta tierra, sino sólo a los pecadores incorregibles que no lo esperan volver en gloria para salvarlos (Salmo 37:9,10,17,20,22,28,29,34,38,40).
El Restablecimiento de la Dinastía Davídica Caída
La Palabra restauración de Hechos 3:21 tiene que ver con el restablecimiento en su trono de un rey derrocado o el restablecimiento de una monarquía suspendida en su trono real. En este caso, la dinastía del rey hebreo, David. El profeta Amós habló de esta futura restauración, diciendo:
"En aquel día yo levantaré el tabernáculo caído de David". He aquí una impresionante verdad revelada desde los cielos, y esa es que al volver Jesús al mundo, levantará o restaurará el trono caído de David, el cual fue suspendido por Dios allá por el año 586 a.C. Recordemos que el rey babilónico Nabuconodosor invadió Jerusalén y depuso al rey hebreo de turno Sedequías, matando a sus hijos y desterrando al pueblo a Babilonia. Desde esa fecha, el trono de David, en la persona de su sucesor, Sedequías, se suspendió hasta el día de hoy. Ya van aproximadamente 2,500 años que Israel no tiene un rey Hebreo, ni una monarquía establecida como la de David. Pero esto ya estaba profetizado por Oseas, cuando dijo: "Porque por muchos días estarán los hijos de Israel sin rey, sin príncipe, sin sacrificio..." (3:4). Sí, POR MUCHOS DÍAS (no, "eternamente"), los hebreos estarían sin una monarquía, y consecuentemente, sin ningún rey que los gobierne. Pero nuevamente Dios promete: “No faltará a David un renuevo de justicia..." (Jeremías 33:15,16). Esta promesa significaba que vendría un descendiente de David que tomaría su trono y corona en un futuro.
Dios tenía en mente restaurar aquel reino que Él mismo había establecido con David y sus hijos (2 Crónicas 13:5,8). Definitivamente el reino Davídico era el reino de Dios. Dios había escogido a David para que lo representara ante el pueblo y los rigiera con autoridad celestial. Ahora Dios se propone restaurarlo nuevamente con un rey fiel y perfecto que desciende del rey David.
El Hombre que tiene Derecho al Trono y Reino de David
El profeta Ezequiel escribió concerniente a la caída del reino davídico con estas palabras enfáticas: "Y tú, profano e impío príncipe de Israel (Sedequías), cuyo día ha llegado ya, el tiempo de la consumación de la maldad (586 a.C), así ha dicho Jehová el Señor: Depón la tiara, quita la corona; esto no será más así; sea exaltado lo bajo, y humillado lo alto. A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré, y esto no será más, HASTA QUE VENGA AQUEL CUYO ES EL DERECHO, Y YO SE LO ENTREGARÉ." (21:25-27). Notemos nuevamente que si bien el reino Davídico fue depuesto, no obstante vendrá un descendiente de David que tendrá el derecho de tomar su tiara, su corona, y su trono nuevamente. Y obsérvese que es Dios mismo quien se lo va a entregar y no algún hombre mortal.Según el Evangelista Mateo, Jesucristo es el hijo de Abraham e hijo de David (Mateo 1:1). Esto significa que Jesús es el descendiente, según la carne, del rey David. Es claro que Jesucristo es de "sangre azul", un "hombre noble", "un Príncipe", y finalmente, "un Rey"---¡El Rey! Recordemos que Jesús había aceptado su origen real a Pilato, cuando fue acusado por sedición. Sus palabras fueron claras y directas: "...Tú dices que yo soy rey. YO PARA ESTO HE NACIDO..." (Juan 18:37). Pero por otro lado Jesús dijo en otra ocasión que su reino no era de este mundo o era maligna (verso 36). Entonces Jesús no pretendió restaurar el reino en ese momento, sino que lo haría en otra ocasión, para su segunda venida. Su segunda venida acabaría con el presente mundo malo regido por las fuerzas diabólicas cósmicas.
El apóstol Pedro creía que un varón de Dios, descendiente del rey David, regiría al mundo desde su trono en Israel. Sus palabras son como siguen: "Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de SU DESCENDENCIA, EN CUANTO A LA CARNE, LEVANTARÍA AL CRISTO PARA QUE SE SENTASE EN SU TRONO." (Hechos 2:29,30). Nótese que acá la palabra “Cristo” no es un nombre, sino un título que denota “el ungido (escogido) de Dios” el cual va a ser el futuro rey de Israel. Y en la anunciación, el evangelista Lucas registra lo que le dijo el ángel Gabriel a María: "Este (Jesús) será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin." (Lucas 1:32,33).
Los Hebreos Regresarán a Israel
Si Jesús reconquistará el depuesto reino de su ancestro David, ello quiere decir que él reinará en Jerusalén, pues esa ciudad fue la capital del reino de David. Jesús afirmó que Jerusalén sigue siendo la ciudad del "gran Rey" ( Léalo en Mateo 5:33-35). También inferimos que Jerusalén estará habitada por los hebreos, pues la profecía dice que Jesús reinará en la casa de Jacob o Israel. Por eso los israelitas estarán reunidos en su tierra para cuando Cristo, su rey, regrese. El profeta Ezequiel pudo escribir con certeza: "Y yo (Jehová) os tomaré de todas las naciones, y los recogeré de todas las tierras, y os traeré A VUESTRO PAÍS." (Ezequiel 36:24). Y el profeta Oseas añade lo siguiente: "Después volverán los hijos de Israel y buscarán a Jehová y a David su rey, y temerán a Jehová y a su bondad EN EL FIN DE LOS DÍAS" (3:5).
Muchas personas no entienden el significado del regreso de los hebreos desde muchas naciones a su prístina tierra prometida después de 2,500 años de destierro. Desde Mayo de 1948 d.C ya existe nuevamente el "joven" estado de Israel en su antiguo territorio. Poco a poco la nación judía se va asentando con nuevos inmigrantes hebreos, pese a sus problemas políticos internos y externos. Pero lo importante de esto es que, en el final de los días, los judíos o hebreos regresarán a su tierra desde muchos países (E.U, Rusia, Etiopía, Alemania, Polonia, Argentina, etc) para luego buscar a Dios y a su rey davídico, Jesucristo.
Para ese entonces se cumplirán los dichos de los profetas: "He aquí vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo (=hijo) justo, y reinará como rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra." (Jeremías 23:5). "He aquí que para justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en juicio...y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre." (Isaías 32:1,17). "Y dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones..." (Apocalipsis 12:5). "...habrá un justo que gobierne entre los hombres, que gobierne en el temor de Jehová." (2 Samuel 32:3). "Y los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos." (Apocalipsis 11:15). "Y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa (Israel), ha dicho Jehová de los ejércitos...y mi pueblo nunca jamás será avergonzado." (Joel 2:26,27).
El apóstol Pablo nos confirma que Israel como nación finalmente será restaurada en una posición privilegiada para la bendición del mundo entero. Si el rechazo temporal de los hebreos significa la bendición de los no hebreos, ¡cuánta más bendición significará para los no hebreos la restauración de los hebreos! La restauración del país, y del reino, significará la máxima bendición de todos los pueblos de la tierra. Dice Pablo: "Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su transgresión (pecado) vino la salvación de los gentiles (no judíos), para provocarles a celos. Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración?" (Romanos 11:11,12). Sin embargo, y pese a las claras promesas de bendición de parte de Dios para los hebreos, los católicos siempre han sostenido que los hebreos han perdido los favores de Dios, por haber “crucificado” a Jesús. ¡Cuán errados están! ¡La Biblia los desmiente fácilmente!
¿Cuándo Será Restaurado el Reino o Gobierno de Dios?
La pregunta que se nos viene al pensamiento es: ¿Cuándo se restablecerá el reino de Dios? Pues esa fue la misma pregunta que los apóstoles le hicieron a Jesús hace dos milenios: "...Señor, ¿restaurarás el reino (davídico) a Israel en este tiempo (año 27 d.C)? (Hechos 1:6). En el verso siguiente (7) Jesús les dice que la fecha sólo la sabe Dios. Y en otra ocasión Jesús les dice a sus discípulos que sólo su Padre sabe cuándo será "el fin del mundo o Edad Maligna.
La Iglesia de Dios heredará el Reino Davídico
La Iglesia está llamada a tener un papel protagónico en la restauración del reino davídico en la tierra. Según las Escrituras, los cristianos están llamados a ser co-gobernantes con Cristo en su reino de mil años. En las Escrituras Inspiradas hallamos las siguientes promesas que las iglesias han olvidado. "Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria...Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo." (Mateo 25:31,34).
En el libro de Apocalipsis 2:26 leemos: "Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones." Y en el 3:21 leemos: "Al que venciere, le haré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono."
En Lucas 19:12 Jesús les dice a sus discípulos: "No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino (davídico)". Y en Lucas 13:28. "Allí será el llanto y crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos." "Yo, pues, os asigno un reino (el de David), como mi Padre me lo asignó a mí." (Lucas 22:29).
Y también Jesús pronuncia la Parábola de la Diez Minas para enseñar a sus discípulos que tendrán parte en su gobernación mundial, obteniendo el control de ciudades importantes. "Él le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades." (Lucas 19:17).Como vemos, el Señor exige que seamos fieles a su causa para tener derecho a participar en su gobernación mundial. El apóstol Pedro dirá por su parte: "Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo." (2 Pedro 1:10,11).
Y a los creyentes pobres, Santiago les dice: "Hermanos míos amados, oíd: ¿No a elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?" (2:5).
Y Jesús dice también: "...Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios." (Lucas 6:20). "Mas buscad el reino de Dios, y estas cosas os serán añadidas." (Lucas 12:31). Y también Jesús se dirige a los ricos diciendo: "...¡Cuán difícilmente entrarán al reino de Dios los que tienen riquezas!" (Lucas 18:24).
Y en otra ocasión Jesús se vio forzado a decir: "...Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios." (Lucas 9:62). Aquí Jesús está poniendo como condición el perseverar en la fe para ganar el reino davídico. Y Pablo, por su parte, dice: "...Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios." (Hechos 14:22).
A los efesios Pablo les dice: "Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios." (Efesios 5:5). Y el ladrón de la cruz le pide a Jesús: "Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino." (Lucas 23:42).
Al Fariseo Nicodemo, Jesús le dice: "...de cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios...de cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios." (Juan 3:3,5). Y también dijo el Señor: "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos." (Mateo 7:21).
Como vemos, el reino de Cristo está en todas partes de la Biblia. Es la esperanza central de la Iglesia. De hecho, los teólogos están unánimemente de acuerdo que este es el tema central de las Escrituras. Jesús habló de él desde el mismo inicio de su ministerio (Marcos 1:1,14,15) hasta en el final de él (Hechos 1:3,6,7).Es un hecho indiscutible que Jesús vino para proclamar el establecimiento del reino. En Lucas 4:43, él había revelado a sus propios seguidores la razón por la cual su Padre le había enviado al mundo hace dos milenios. Él les dijo:"...es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; PORQUE PARA ESTO HE SIDO ENVIADO." Sí, la misión de Jesús fue la de proclamar su gobierno mundial, desde el trono del reino de David. Él vino para anunciarlo y confirmarlo. Así lo expresó Pablo cuando dijo: "Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, PARA CONFIRMAR LAS PROMESAS HECHAS A LOS PADRES." (Romanos 15:8).
Es claro que Cristo NO vino a cambiar las promesas de Dios escritas por los profetas del Antiguo Testamento. Y aunque muchos cristianos contemporáneos pretendan decirnos que Dios tiene otro programa para sus escogidos, lo cierto es que Dios no cambia (Malaquías 3:6); y sus promesas antiguas se cumplirán tarde o temprano.Mientras que esperamos el cumplimiento de sus promesas, la iglesia deberá estar pidiendo y buscando el reino o gobierno mundial de Jesucristo en esta tierra. Jesús mandó a que pidiéramos lo siguiente: "Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra...Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia..." (Mateo 6:10,33).
Por: Mario A Olcese
Propósito del Regreso de Jesús a la Tierra:
Pocos cristianos saben que Jesucristo volverá nuevamente a este mundo en persona y visiblemente; y los que no lo saben creen, más bien, que “partirán” al cielo cuando mueran para encontrarse con Jesús. En nuestro estudio "La Segunda Venida de Cristo", el cual puede ser suyo si nos lo solicita, explicamos claramente que Cristo volverá a este mundo pronto. Lucas, el evangelista, también escribió el libro de los Hechos de los Apóstoles. En el capítulo 3 él explica para qué volverá Jesús al mundo nuevamente. Dice: "A quien (Jesucristo) de cierto es necesario que el cielo reciba HASTA LOS TIEMPOS DE LA RESTAURACIÓN DE TODAS LAS COSAS, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo." (Verso 21). Sí, Jesucristo, o Jesús, el Cristo (o:"El Ungido"), volverá a este mundo para RESTAURAR TODAS LAS COSAS de que hablaron los profetas del Antiguo Testamento. Esta impresionante revelación dada por Lucas, NO es enseñada por la Iglesia Católica, y algunas iglesias protestantes amilenialistas (a:sin, Millennium: milenio). Lo cierto es que Jesús no viene a llevarnos al cielo como creen muchos, sino más bien para quedarse en la tierra a fin de restaurar todo lo resquebrajado por el pecado de los hombres.
Según el prestigioso Diccionario Nuevo Pequeño Larousse, la palabra "restauración" quiere decir: "reparación", "restablecimiento", "nueva existencia que se le da a una institución", y lo más importante, RESTABLECIMIENTO EN EL TRONO DE UNA DINASTÍA CAÍDA." Esta última definición del diccionario mencionado, nos interesa mucho, pues tiene relación con nuestro estudio, y con las promesas bíblicas. Ya es hora que usted descubra la verdad de lo que Jesús va a restaurar en esta tierra, en ocasión de su Segunda Venida en gloria desde los cielos. Definitivamente restaurar no es destruir, de modo que Cristo no viene a destruir el planeta tierra, sino sólo a los pecadores incorregibles que no lo esperan volver en gloria para salvarlos (Salmo 37:9,10,17,20,22,28,29,34,38,40).
El Restablecimiento de la Dinastía Davídica Caída
La Palabra restauración de Hechos 3:21 tiene que ver con el restablecimiento en su trono de un rey derrocado o el restablecimiento de una monarquía suspendida en su trono real. En este caso, la dinastía del rey hebreo, David. El profeta Amós habló de esta futura restauración, diciendo:
"En aquel día yo levantaré el tabernáculo caído de David". He aquí una impresionante verdad revelada desde los cielos, y esa es que al volver Jesús al mundo, levantará o restaurará el trono caído de David, el cual fue suspendido por Dios allá por el año 586 a.C. Recordemos que el rey babilónico Nabuconodosor invadió Jerusalén y depuso al rey hebreo de turno Sedequías, matando a sus hijos y desterrando al pueblo a Babilonia. Desde esa fecha, el trono de David, en la persona de su sucesor, Sedequías, se suspendió hasta el día de hoy. Ya van aproximadamente 2,500 años que Israel no tiene un rey Hebreo, ni una monarquía establecida como la de David. Pero esto ya estaba profetizado por Oseas, cuando dijo: "Porque por muchos días estarán los hijos de Israel sin rey, sin príncipe, sin sacrificio..." (3:4). Sí, POR MUCHOS DÍAS (no, "eternamente"), los hebreos estarían sin una monarquía, y consecuentemente, sin ningún rey que los gobierne. Pero nuevamente Dios promete: “No faltará a David un renuevo de justicia..." (Jeremías 33:15,16). Esta promesa significaba que vendría un descendiente de David que tomaría su trono y corona en un futuro.
Dios tenía en mente restaurar aquel reino que Él mismo había establecido con David y sus hijos (2 Crónicas 13:5,8). Definitivamente el reino Davídico era el reino de Dios. Dios había escogido a David para que lo representara ante el pueblo y los rigiera con autoridad celestial. Ahora Dios se propone restaurarlo nuevamente con un rey fiel y perfecto que desciende del rey David.
El Hombre que tiene Derecho al Trono y Reino de David
El profeta Ezequiel escribió concerniente a la caída del reino davídico con estas palabras enfáticas: "Y tú, profano e impío príncipe de Israel (Sedequías), cuyo día ha llegado ya, el tiempo de la consumación de la maldad (586 a.C), así ha dicho Jehová el Señor: Depón la tiara, quita la corona; esto no será más así; sea exaltado lo bajo, y humillado lo alto. A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré, y esto no será más, HASTA QUE VENGA AQUEL CUYO ES EL DERECHO, Y YO SE LO ENTREGARÉ." (21:25-27). Notemos nuevamente que si bien el reino Davídico fue depuesto, no obstante vendrá un descendiente de David que tendrá el derecho de tomar su tiara, su corona, y su trono nuevamente. Y obsérvese que es Dios mismo quien se lo va a entregar y no algún hombre mortal.Según el Evangelista Mateo, Jesucristo es el hijo de Abraham e hijo de David (Mateo 1:1). Esto significa que Jesús es el descendiente, según la carne, del rey David. Es claro que Jesucristo es de "sangre azul", un "hombre noble", "un Príncipe", y finalmente, "un Rey"---¡El Rey! Recordemos que Jesús había aceptado su origen real a Pilato, cuando fue acusado por sedición. Sus palabras fueron claras y directas: "...Tú dices que yo soy rey. YO PARA ESTO HE NACIDO..." (Juan 18:37). Pero por otro lado Jesús dijo en otra ocasión que su reino no era de este mundo o era maligna (verso 36). Entonces Jesús no pretendió restaurar el reino en ese momento, sino que lo haría en otra ocasión, para su segunda venida. Su segunda venida acabaría con el presente mundo malo regido por las fuerzas diabólicas cósmicas.
El apóstol Pedro creía que un varón de Dios, descendiente del rey David, regiría al mundo desde su trono en Israel. Sus palabras son como siguen: "Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de SU DESCENDENCIA, EN CUANTO A LA CARNE, LEVANTARÍA AL CRISTO PARA QUE SE SENTASE EN SU TRONO." (Hechos 2:29,30). Nótese que acá la palabra “Cristo” no es un nombre, sino un título que denota “el ungido (escogido) de Dios” el cual va a ser el futuro rey de Israel. Y en la anunciación, el evangelista Lucas registra lo que le dijo el ángel Gabriel a María: "Este (Jesús) será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin." (Lucas 1:32,33).
Los Hebreos Regresarán a Israel
Si Jesús reconquistará el depuesto reino de su ancestro David, ello quiere decir que él reinará en Jerusalén, pues esa ciudad fue la capital del reino de David. Jesús afirmó que Jerusalén sigue siendo la ciudad del "gran Rey" ( Léalo en Mateo 5:33-35). También inferimos que Jerusalén estará habitada por los hebreos, pues la profecía dice que Jesús reinará en la casa de Jacob o Israel. Por eso los israelitas estarán reunidos en su tierra para cuando Cristo, su rey, regrese. El profeta Ezequiel pudo escribir con certeza: "Y yo (Jehová) os tomaré de todas las naciones, y los recogeré de todas las tierras, y os traeré A VUESTRO PAÍS." (Ezequiel 36:24). Y el profeta Oseas añade lo siguiente: "Después volverán los hijos de Israel y buscarán a Jehová y a David su rey, y temerán a Jehová y a su bondad EN EL FIN DE LOS DÍAS" (3:5).
Muchas personas no entienden el significado del regreso de los hebreos desde muchas naciones a su prístina tierra prometida después de 2,500 años de destierro. Desde Mayo de 1948 d.C ya existe nuevamente el "joven" estado de Israel en su antiguo territorio. Poco a poco la nación judía se va asentando con nuevos inmigrantes hebreos, pese a sus problemas políticos internos y externos. Pero lo importante de esto es que, en el final de los días, los judíos o hebreos regresarán a su tierra desde muchos países (E.U, Rusia, Etiopía, Alemania, Polonia, Argentina, etc) para luego buscar a Dios y a su rey davídico, Jesucristo.
Para ese entonces se cumplirán los dichos de los profetas: "He aquí vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo (=hijo) justo, y reinará como rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra." (Jeremías 23:5). "He aquí que para justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en juicio...y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre." (Isaías 32:1,17). "Y dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones..." (Apocalipsis 12:5). "...habrá un justo que gobierne entre los hombres, que gobierne en el temor de Jehová." (2 Samuel 32:3). "Y los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos." (Apocalipsis 11:15). "Y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa (Israel), ha dicho Jehová de los ejércitos...y mi pueblo nunca jamás será avergonzado." (Joel 2:26,27).
El apóstol Pablo nos confirma que Israel como nación finalmente será restaurada en una posición privilegiada para la bendición del mundo entero. Si el rechazo temporal de los hebreos significa la bendición de los no hebreos, ¡cuánta más bendición significará para los no hebreos la restauración de los hebreos! La restauración del país, y del reino, significará la máxima bendición de todos los pueblos de la tierra. Dice Pablo: "Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su transgresión (pecado) vino la salvación de los gentiles (no judíos), para provocarles a celos. Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración?" (Romanos 11:11,12). Sin embargo, y pese a las claras promesas de bendición de parte de Dios para los hebreos, los católicos siempre han sostenido que los hebreos han perdido los favores de Dios, por haber “crucificado” a Jesús. ¡Cuán errados están! ¡La Biblia los desmiente fácilmente!
¿Cuándo Será Restaurado el Reino o Gobierno de Dios?
La pregunta que se nos viene al pensamiento es: ¿Cuándo se restablecerá el reino de Dios? Pues esa fue la misma pregunta que los apóstoles le hicieron a Jesús hace dos milenios: "...Señor, ¿restaurarás el reino (davídico) a Israel en este tiempo (año 27 d.C)? (Hechos 1:6). En el verso siguiente (7) Jesús les dice que la fecha sólo la sabe Dios. Y en otra ocasión Jesús les dice a sus discípulos que sólo su Padre sabe cuándo será "el fin del mundo o Edad Maligna.
La Iglesia de Dios heredará el Reino Davídico
La Iglesia está llamada a tener un papel protagónico en la restauración del reino davídico en la tierra. Según las Escrituras, los cristianos están llamados a ser co-gobernantes con Cristo en su reino de mil años. En las Escrituras Inspiradas hallamos las siguientes promesas que las iglesias han olvidado. "Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria...Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo." (Mateo 25:31,34).
En el libro de Apocalipsis 2:26 leemos: "Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones." Y en el 3:21 leemos: "Al que venciere, le haré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono."
En Lucas 19:12 Jesús les dice a sus discípulos: "No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino (davídico)". Y en Lucas 13:28. "Allí será el llanto y crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos." "Yo, pues, os asigno un reino (el de David), como mi Padre me lo asignó a mí." (Lucas 22:29).
Y también Jesús pronuncia la Parábola de la Diez Minas para enseñar a sus discípulos que tendrán parte en su gobernación mundial, obteniendo el control de ciudades importantes. "Él le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades." (Lucas 19:17).Como vemos, el Señor exige que seamos fieles a su causa para tener derecho a participar en su gobernación mundial. El apóstol Pedro dirá por su parte: "Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo." (2 Pedro 1:10,11).
Y a los creyentes pobres, Santiago les dice: "Hermanos míos amados, oíd: ¿No a elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?" (2:5).
Y Jesús dice también: "...Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios." (Lucas 6:20). "Mas buscad el reino de Dios, y estas cosas os serán añadidas." (Lucas 12:31). Y también Jesús se dirige a los ricos diciendo: "...¡Cuán difícilmente entrarán al reino de Dios los que tienen riquezas!" (Lucas 18:24).
Y en otra ocasión Jesús se vio forzado a decir: "...Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios." (Lucas 9:62). Aquí Jesús está poniendo como condición el perseverar en la fe para ganar el reino davídico. Y Pablo, por su parte, dice: "...Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios." (Hechos 14:22).
A los efesios Pablo les dice: "Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios." (Efesios 5:5). Y el ladrón de la cruz le pide a Jesús: "Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino." (Lucas 23:42).
Al Fariseo Nicodemo, Jesús le dice: "...de cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios...de cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios." (Juan 3:3,5). Y también dijo el Señor: "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos." (Mateo 7:21).
Como vemos, el reino de Cristo está en todas partes de la Biblia. Es la esperanza central de la Iglesia. De hecho, los teólogos están unánimemente de acuerdo que este es el tema central de las Escrituras. Jesús habló de él desde el mismo inicio de su ministerio (Marcos 1:1,14,15) hasta en el final de él (Hechos 1:3,6,7).Es un hecho indiscutible que Jesús vino para proclamar el establecimiento del reino. En Lucas 4:43, él había revelado a sus propios seguidores la razón por la cual su Padre le había enviado al mundo hace dos milenios. Él les dijo:"...es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; PORQUE PARA ESTO HE SIDO ENVIADO." Sí, la misión de Jesús fue la de proclamar su gobierno mundial, desde el trono del reino de David. Él vino para anunciarlo y confirmarlo. Así lo expresó Pablo cuando dijo: "Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, PARA CONFIRMAR LAS PROMESAS HECHAS A LOS PADRES." (Romanos 15:8).
Es claro que Cristo NO vino a cambiar las promesas de Dios escritas por los profetas del Antiguo Testamento. Y aunque muchos cristianos contemporáneos pretendan decirnos que Dios tiene otro programa para sus escogidos, lo cierto es que Dios no cambia (Malaquías 3:6); y sus promesas antiguas se cumplirán tarde o temprano.Mientras que esperamos el cumplimiento de sus promesas, la iglesia deberá estar pidiendo y buscando el reino o gobierno mundial de Jesucristo en esta tierra. Jesús mandó a que pidiéramos lo siguiente: "Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra...Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia..." (Mateo 6:10,33).
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domingo, 26 de junio de 2016
Un solo gobierno mundial, el del Mesías Jesús
POR FIN UN SOLO GOBIERNO MUNDIAL PERFECTO EN LA TIERRA ¿Le Cuesta Creerlo?
Por Mario A Olcese
Un prominente político mundial dijo que la única solución para los problemas de este mundo caótico vendría de un solo gobierno mundial. Estas palabras parecieran haber sido inspiradas por la Biblia, la cual profetiza un futuro gobierno mundial en la tierra en la persona del Mesías escogido de Dios.En el Salmo 72:7,8,11 encontramos estas solemnes palabras proféticas:
"Florecerá en sus días (del gobernante divino) justicia, y mucha paz, hasta que no haya luna. Dominará de mar a mar y desde el río hasta los confines de la tierra. Todos los reyes (gobernantes) se postrarán delante de él; todas las naciones le servirán."
Estas son buenas noticias de verdad, porque por fin los presidentes y reyes del mundo reconocerán la soberanía de un extraordinario gobernante divino venido desde los cielos de Dios. Será un ser inmortal, poderoso, glorioso, sabio, justo, bondadoso, pacífico, recto, e iluminado por Dios mismo. El profeta Isaías estaba hablando de un hombre especial cuando profetizó: "Porque un niño nos es nacido (a Israel), hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Héroe Divino , Padre de la Era, Príncipe de paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite..." (Isaías 9:6,7).
El profeta Daniel, otro de los profetas de la Biblia, dice: "Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; y su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido." (Daniel 7:13,14). Aquí se predice que el reino o gobierno del "hijo del hombre" será indestructible, es decir; no será depuesto o tomado por ningún otro imperio. Será un gobierno feliz, estable, sólido, próspero, justo, pacífico, y con autoridad divina. Esta utopía de un mundo justo y pacífico se hará por fin realidad en un futuro cercano. ¡Estas son increíbles noticias ciertamente!
También el profeta Daniel nos da detalles interesantes del gobierno que se establecerá en la tierra, y que desplazará a todos los gobiernos humanos imperfectos. "Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre." (Daniel 2:44). Es obvio que este futuro gobernante no tendrá oposición ni amenazas de las naciones porque sencillamente él las habrá desmenuzado y consumido con su poder.
El Deseado de Todas las Naciones
Al futuro rey de los pueblos se le llama: "El Deseado de Todas las naciones" (Hageo 2:7). Sí, el Mesías vendrá como el gobernante que todas las naciones han anhelado tener. "Y haré temblar a todas las naciones, dice Jehová, y vendrá el Deseado de todas las naciones...dijo Jehová." Además dice de él la Biblia: "El Dios de Israel ha dicho, me habló la Roca de Israel. Habrá un justo que gobierne entre los hombres, que gobierne en el temor de Dios. Será como la luz de la mañana sin nubes, como la lluvia que hace brotar la hierba de la tierra." (2 Samuel 23:3,4). Según las últimas palabras del rey David, este gobernante mundial respetará a Dios y guardará su ley con justicia. Las naciones comprenderán que el Deseado de todas las naciones es el Mesías escogido de Dios, venido de arriba, de los cielos. Ahora bien, el Diablo también quiere desviar la atención de los hombres hacia "salvadores estelares" que viajan en naves velocísimas por todo el universo. El enemigo, Satanás, ha engañado a las gentes haciéndoles creer que efectivamente seremos enseñados por los "hermanos mayores", pero no por el "hijo de Dios". No obstante, el verdadero guía, maestro, y gobernante, vendrá del trono de Dios en dirección a la tierra en compañía de sus ángeles.
Este "Deseado de los pueblos" será un descendiente del famoso rey David. El profeta Isaías profetizó sobre este magnífico e ideal Soberano de este modo: "Saldrá una vara del trono de Isaí (padre de David), y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; Espíritu de sabiduría y de inteligencia, Espíritu de consejo y de poder, Espíritu de conocimiento y de temor a Jehová. Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos; sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra... Y Será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura...Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón (bandera o estandarte) a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa." (Ver Isaías 11:1-5,10).
Vemos que el Gobernante ideal será sabio, inteligente, consejero, poderoso, conocedor, temeroso de Dios, justo y equitativo. Y todo esto porque en él reposará el Espíritu de Dios. ¿Quién este descendiente de David que inaugurará un gobierno mundial ideal? La Biblia lo revela en muchos pasajes de las Escrituras. En Mateo 1:1 se lee que Jesucristo es Hijo de Abraham e hijo de David. ¡Así comienza Mateo su Evangelio! Y esto no es gratuito, pues por algo el evangelista lo recalca como de primera importancia. También Pedro lo dice en su gran discurso ante los judíos del primer concilio en Jerusalén. Léalo usted mismo en Hechos 2:29,30.
Un Gobierno sin Ejército
"Y el juzgará entre muchos pueblos, y corregirá a naciones poderosas hasta muy lejos; y martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se ensayarán más para la guerra." (Miqueas 4:3). Además, el profeta Zacarías profetiza sobre aquella edad gloriosa, así: "Y de Efraín destruiré los carros, y los caballos de Jerusalén, y los arcos de guerra serán quebrados; y hablará paz a las naciones, y su señorío será de mar a mar, y desde el río hasta los fines de la tierra" (Zacarías 9:10).Notemos que las armas de guerra se convertirán en implementos agrícolas. Además, los tanques de guerra ("carros y caballos"), y los misiles ("arcos de guerra") serán destruidos Notemos que habrá un desarme mundial. ¿No es lógico concluir que el gobierno de Cristo no requerirá de armas bélicas, al no haber amenazas ni conflictos de naciones? Es mucho el dinero que se gasta en armas bélicas.
Miles de millones de dólares gastan al año las naciones para armarse, cuando en realidad todo ese dinero podría usarse en la salud, educación, alimentación, vivienda, etc. En los Estados Unidos, casi todas las familias tienen un arma en su casa. Los crímenes y asesinatos son cosa de todos los días en ese país, y en muchos otros. Las pandillas juveniles, los terroristas, los guerrilleros, los matones, etc, usan armas para matar. Pero en el gobierno de Cristo habrá seguridad total, pues no habrá armas para matar o asaltar.
Ni Explotadores ni Explotados
En relación a la súper gobernación mundial venidera, la Biblia revela el fin de las clases sociales, y el fin de la pobreza y de las injusticias. Dice el profeta Isaías, así: "Y se sentará cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá quien los amedrente..." (ver Proverbios 14:31). Y en Santiago leemos: "...vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán..." (5:1-6).Sin duda, los más pobres serán los más beneficiados en el super gobierno de Cristo. Dice la Biblia: "Entonces los humildes crecerán en alegría en Jehová, y aun los más pobres de los hombres se gozarán del santo de Israel." (Isaías 29:19). "Hermanos míos, amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?" (Santiago 2:5). "Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico al reino de los cielos" (Mateo 19:23).
Es claro que los ricos explotadores y carentes de amor serán excluidos del reino o gobierno de Cristo, salvo que se arrepientan a tiempo (2 Tesalonicenses 1:5-12). Es interesante oír lo que dijo María de Dios: "Hizo proezas con su brazo: Esparció a los soberbios...quitó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos." (Lucas 1:51-53).
Los Defectos Físicos Desaparecerán
Cuánto sufrimiento hay en el mundo hoy. Hay millones de personas que sufren de graves males sin que la ciencia médica puede hacer algo al respecto. Hay personas que han perdido un brazo, una pierna, la vista, el habla, el movimiento corporal; otros están enfermos física y espiritualmente; y otros están sufriendo por la pérdida de un hijo(a), esposo(a), amigo(a), hermano(a), y así por el estilo. Este es un valle de lágrimas, sin duda. Pero el profeta bíblico Isaías predice una época en la cual las enfermedades, las taras, y los defectos desaparecerán para siempre. "Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán. Entonces el cojo saltará como un siervo, y cantará la lengua del mudo." (Isaías 35:5,6).
Las Tierras Áridas y los Desiertos desaparecerán
Muchos lugares del mundo son grandes desiertos que siguen aumentando por la falta de agua o por el exceso de la tala de árboles. Este problema aumenta el hambre y la pobreza en el mundo en gran parte por culpa del mismo hombre irresponsable. Pero este problema será revertido por el gobierno de Cristo. Dice el profeta Isaías nuevamente: "En las alturas abriré ríos, y fuentes en medio de los valles; abriré en el desierto estanques de agua, y manantiales de agua en la tierra seca. Daré en el desierto cedros, acacias, arrayanes y olivos; pondré en la soledad cipreses, pinos y bojes juntamente." (Isaías 41:18,19). "El lugar seco se convertirá en estanque, y el sequedal en manaderos de agua; en la morada de chacales, en su guarida, será lugar de cañas y juncos." (Isaías 35:7). Esto significará más agua y más cosechas para alimentar a toda la humanidad hambrienta de los países más pobres y olvidados. "No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá." (Isaías 49:10). "Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno" (Apocalipsis 7:16).
Niños y Bestias Salvajes Convivirán Juntos
¿Qué niño tendría como mascota suelta a un león? ¡Ninguno! Claro que muchos pueden tener un felino enjaulado, pero no deja de ser peligroso. En la nueva gobernación del Mesías Jesús, el mundo experimentará la paz total, incluso con las bestias más peligrosas de los bosques y selvas. Dice el profeta Isaías: "Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No harán mal ni dañarán..." (Isaías 11:6-9).
Los cazadores matan a los animales para comercializar sus pieles, cabezas, colmillos, cuernos, y su carne, sin prestar atención a las leyes que rigen su caza. Muchas veces las bestias se vuelvan más feroces por la crueldad humana. El rey Salomón dijo: "El justo cuida de la vida de su bestia; mas el corazón de los impíos es cruel." (Proverbios 12:10). En el nuevo gobierno mundial, los justos cuidarán de las bestias con el mismo amor que se siente por cualquier otra criatura de Dios.
Los Delincuentes Desaparecerán
Hoy la sociedad humana está plagada de delincuentes de toda índole. Las gentes temen salir a las calles solitarias, y aun, a las concurridas. En los países donde impera el terrorismo, la gente teme sufrir por algún atentado, y hasta morir sin culpa alguna. Pero los asaltos, la drogadicción, las violaciones, etc, están a la orden del día. Pero en el gobierno de Dios, la tierra será limpiada de todos los malvados. Dios dice: "No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar." (Isaías 11:9). "Porque los malignos serán destruidos, pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra. Pues de aquí a poco no existirá el malo; observarás su lugar, y no estará allí... porque los benditos de él heredarán la tierra; y los malditos de él serán destruidos." (Salmo 37:9,10,22).
En el Nuevo Orden Mundial de Dios, el mal será finalmente extirpado, y no quedará impío alguno que haga de las suyas. De este Soberano que traerá la ley y el orden, dice el profeta Jeremías: "He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra." (Jeremías 23:5). El profeta Isaías también profetizó: "He aquí que para justicia reinará un rey..." (Isaías 32:1). Este justo hará justicia en la tierra, y no tolerará el malo dentro de su gobernación mundial (Ver Isaías 60:18)-
El Ateísmo y las Falsas Filosofías Desaparecerán
Dice el profeta Isaías: "...porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar." (Isaías 11:9). "Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas..." (Isaías 2:3). Sólo habrá un filosofía de vida---¡la de Dios!
Sólo el Dios de la Biblia será Exaltado
Jehová es y será el único Dios vivo en toda la tierra. El rey David dijo: "Y conozcan que tu nombre es Jehová; Tú solo Altísimo sobre toda la tierra" (Salmo 83:18). También dice: "Entonces las naciones temerán el nombre de Jehová, y todos los reyes de la tierra tu gloria; por cuanto Jehová habrá edificado a Sión, y en su gloria será visto." (Salmo 102:15,16). Dios dice: "Y santificaré mi grande nombre, profanado sobre las naciones;... y sabrán las naciones que yo soy Jehová, dice Jehová el Señor, cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos." (Ezequiel 36:23).
La Humanidad Será Longeva
¡Cuánto deseamos todos vivir más y mejores años!. Muchos han buscado el "elixir de la eterna juventud" y no la han encontrado. Hoy la gente practica deportes para estar en forma, hacen dietas, consumen vitaminas sintéticas, minerales, y tónicos naturistas para estar más sanos. Otros buscan vivir en el campo y con los animales para evitar la contaminación ambiental, y para alimentarse sólo de frutas y verduras. De este modo la gente busca vivir más y con una mejor calidad de vida. En Isaías 65:20 leemos: "No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito".
¡Notemos que dice que un niño morirá de cien años! Esto significa que el adulto podrá vivir cientos de años para luego morir. Sin duda, al eliminar el stress, la contaminación, la desnutrición, los vicios, etc, de la tierra, la vida se prolongará increíblemente.Por cierto que la mortalidad infantil habrá bajo a cero. Hoy la mortalidad infantil en los países pobres es alarmante, y esto, producto de la misma pobreza e ignorancia. Al eliminar la pobreza y la ignorancia, los hombres vivirán muchísimo mejor en todo sentido.
Las Familias tendrán su Casa Propia
La casa propia ha sido el sueño de millones de familias en la tierra. Sí, una casa no es un lujo, sino una imperiosa necesidad de los esposos y de cualquier persona que aspira a su independencia. No obstante, no todos pueden acceder a ella por carecer de suficientes recursos económicos. Muchas familias tienen que conformarse en vivir en tugurios, o en casas alquiladas, en el mejor de los casos. Pero en la nueva administración del super gobernante Jesucristo, todas las familias podrán edificar sus casas en terrenos propios. El profeta Isaías lo predice con estas palabras: "Edificarán casas, y morarán en ellas...no edificarán para que otro habite...y mis escogidos disfrutarán de las obras de sus manos." (Isaías 65:21,22).
El Gobierno Restaurador Mundial de Jesús Cristo Durará Mil Años
El poseso Adolfo Hitler quiso inaugurar su reino ("Reich") de mil años y sólo duró 12 años. ¡Una burda imitación del reino milenario de Cristo!. Hitler quiso ser "el Mesías" o salvador del mundo, con sus ideas racistas de la superioridad de la raza Aria. Sin duda el Diablo es el gran imitador de Jesucristo. Pero la Biblia afirma que el reino de Cristo sí va a durar mil años ininterrumpidos, cuando someta a todos sus enemigos y los tenga bajo sus pies. Dice en Apocalipsis 20:4 "...Y reinaron con Cristo MIL AÑOS." Y es que el reino de mil años de Cristo es el reino de alguien Mayor y Único, el Dios del Universo. Ese reino estará basado en la equidad, y en el amor. Claro que será un gobierno con autoridad divina, por tanto, aplastaría cualquier rebelión si la hubiera (Zacarías 14:18,19).
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Por Mario A Olcese
Un prominente político mundial dijo que la única solución para los problemas de este mundo caótico vendría de un solo gobierno mundial. Estas palabras parecieran haber sido inspiradas por la Biblia, la cual profetiza un futuro gobierno mundial en la tierra en la persona del Mesías escogido de Dios.En el Salmo 72:7,8,11 encontramos estas solemnes palabras proféticas:
"Florecerá en sus días (del gobernante divino) justicia, y mucha paz, hasta que no haya luna. Dominará de mar a mar y desde el río hasta los confines de la tierra. Todos los reyes (gobernantes) se postrarán delante de él; todas las naciones le servirán."
Estas son buenas noticias de verdad, porque por fin los presidentes y reyes del mundo reconocerán la soberanía de un extraordinario gobernante divino venido desde los cielos de Dios. Será un ser inmortal, poderoso, glorioso, sabio, justo, bondadoso, pacífico, recto, e iluminado por Dios mismo. El profeta Isaías estaba hablando de un hombre especial cuando profetizó: "Porque un niño nos es nacido (a Israel), hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Héroe Divino , Padre de la Era, Príncipe de paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite..." (Isaías 9:6,7).
El profeta Daniel, otro de los profetas de la Biblia, dice: "Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; y su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido." (Daniel 7:13,14). Aquí se predice que el reino o gobierno del "hijo del hombre" será indestructible, es decir; no será depuesto o tomado por ningún otro imperio. Será un gobierno feliz, estable, sólido, próspero, justo, pacífico, y con autoridad divina. Esta utopía de un mundo justo y pacífico se hará por fin realidad en un futuro cercano. ¡Estas son increíbles noticias ciertamente!
También el profeta Daniel nos da detalles interesantes del gobierno que se establecerá en la tierra, y que desplazará a todos los gobiernos humanos imperfectos. "Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre." (Daniel 2:44). Es obvio que este futuro gobernante no tendrá oposición ni amenazas de las naciones porque sencillamente él las habrá desmenuzado y consumido con su poder.
El Deseado de Todas las Naciones
Al futuro rey de los pueblos se le llama: "El Deseado de Todas las naciones" (Hageo 2:7). Sí, el Mesías vendrá como el gobernante que todas las naciones han anhelado tener. "Y haré temblar a todas las naciones, dice Jehová, y vendrá el Deseado de todas las naciones...dijo Jehová." Además dice de él la Biblia: "El Dios de Israel ha dicho, me habló la Roca de Israel. Habrá un justo que gobierne entre los hombres, que gobierne en el temor de Dios. Será como la luz de la mañana sin nubes, como la lluvia que hace brotar la hierba de la tierra." (2 Samuel 23:3,4). Según las últimas palabras del rey David, este gobernante mundial respetará a Dios y guardará su ley con justicia. Las naciones comprenderán que el Deseado de todas las naciones es el Mesías escogido de Dios, venido de arriba, de los cielos. Ahora bien, el Diablo también quiere desviar la atención de los hombres hacia "salvadores estelares" que viajan en naves velocísimas por todo el universo. El enemigo, Satanás, ha engañado a las gentes haciéndoles creer que efectivamente seremos enseñados por los "hermanos mayores", pero no por el "hijo de Dios". No obstante, el verdadero guía, maestro, y gobernante, vendrá del trono de Dios en dirección a la tierra en compañía de sus ángeles.
Este "Deseado de los pueblos" será un descendiente del famoso rey David. El profeta Isaías profetizó sobre este magnífico e ideal Soberano de este modo: "Saldrá una vara del trono de Isaí (padre de David), y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; Espíritu de sabiduría y de inteligencia, Espíritu de consejo y de poder, Espíritu de conocimiento y de temor a Jehová. Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos; sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra... Y Será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura...Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón (bandera o estandarte) a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa." (Ver Isaías 11:1-5,10).
Vemos que el Gobernante ideal será sabio, inteligente, consejero, poderoso, conocedor, temeroso de Dios, justo y equitativo. Y todo esto porque en él reposará el Espíritu de Dios. ¿Quién este descendiente de David que inaugurará un gobierno mundial ideal? La Biblia lo revela en muchos pasajes de las Escrituras. En Mateo 1:1 se lee que Jesucristo es Hijo de Abraham e hijo de David. ¡Así comienza Mateo su Evangelio! Y esto no es gratuito, pues por algo el evangelista lo recalca como de primera importancia. También Pedro lo dice en su gran discurso ante los judíos del primer concilio en Jerusalén. Léalo usted mismo en Hechos 2:29,30.
Un Gobierno sin Ejército
"Y el juzgará entre muchos pueblos, y corregirá a naciones poderosas hasta muy lejos; y martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se ensayarán más para la guerra." (Miqueas 4:3). Además, el profeta Zacarías profetiza sobre aquella edad gloriosa, así: "Y de Efraín destruiré los carros, y los caballos de Jerusalén, y los arcos de guerra serán quebrados; y hablará paz a las naciones, y su señorío será de mar a mar, y desde el río hasta los fines de la tierra" (Zacarías 9:10).Notemos que las armas de guerra se convertirán en implementos agrícolas. Además, los tanques de guerra ("carros y caballos"), y los misiles ("arcos de guerra") serán destruidos Notemos que habrá un desarme mundial. ¿No es lógico concluir que el gobierno de Cristo no requerirá de armas bélicas, al no haber amenazas ni conflictos de naciones? Es mucho el dinero que se gasta en armas bélicas.
Miles de millones de dólares gastan al año las naciones para armarse, cuando en realidad todo ese dinero podría usarse en la salud, educación, alimentación, vivienda, etc. En los Estados Unidos, casi todas las familias tienen un arma en su casa. Los crímenes y asesinatos son cosa de todos los días en ese país, y en muchos otros. Las pandillas juveniles, los terroristas, los guerrilleros, los matones, etc, usan armas para matar. Pero en el gobierno de Cristo habrá seguridad total, pues no habrá armas para matar o asaltar.
Ni Explotadores ni Explotados
En relación a la súper gobernación mundial venidera, la Biblia revela el fin de las clases sociales, y el fin de la pobreza y de las injusticias. Dice el profeta Isaías, así: "Y se sentará cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá quien los amedrente..." (ver Proverbios 14:31). Y en Santiago leemos: "...vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán..." (5:1-6).Sin duda, los más pobres serán los más beneficiados en el super gobierno de Cristo. Dice la Biblia: "Entonces los humildes crecerán en alegría en Jehová, y aun los más pobres de los hombres se gozarán del santo de Israel." (Isaías 29:19). "Hermanos míos, amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?" (Santiago 2:5). "Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico al reino de los cielos" (Mateo 19:23).
Es claro que los ricos explotadores y carentes de amor serán excluidos del reino o gobierno de Cristo, salvo que se arrepientan a tiempo (2 Tesalonicenses 1:5-12). Es interesante oír lo que dijo María de Dios: "Hizo proezas con su brazo: Esparció a los soberbios...quitó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos." (Lucas 1:51-53).
Los Defectos Físicos Desaparecerán
Cuánto sufrimiento hay en el mundo hoy. Hay millones de personas que sufren de graves males sin que la ciencia médica puede hacer algo al respecto. Hay personas que han perdido un brazo, una pierna, la vista, el habla, el movimiento corporal; otros están enfermos física y espiritualmente; y otros están sufriendo por la pérdida de un hijo(a), esposo(a), amigo(a), hermano(a), y así por el estilo. Este es un valle de lágrimas, sin duda. Pero el profeta bíblico Isaías predice una época en la cual las enfermedades, las taras, y los defectos desaparecerán para siempre. "Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán. Entonces el cojo saltará como un siervo, y cantará la lengua del mudo." (Isaías 35:5,6).
Las Tierras Áridas y los Desiertos desaparecerán
Muchos lugares del mundo son grandes desiertos que siguen aumentando por la falta de agua o por el exceso de la tala de árboles. Este problema aumenta el hambre y la pobreza en el mundo en gran parte por culpa del mismo hombre irresponsable. Pero este problema será revertido por el gobierno de Cristo. Dice el profeta Isaías nuevamente: "En las alturas abriré ríos, y fuentes en medio de los valles; abriré en el desierto estanques de agua, y manantiales de agua en la tierra seca. Daré en el desierto cedros, acacias, arrayanes y olivos; pondré en la soledad cipreses, pinos y bojes juntamente." (Isaías 41:18,19). "El lugar seco se convertirá en estanque, y el sequedal en manaderos de agua; en la morada de chacales, en su guarida, será lugar de cañas y juncos." (Isaías 35:7). Esto significará más agua y más cosechas para alimentar a toda la humanidad hambrienta de los países más pobres y olvidados. "No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá." (Isaías 49:10). "Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno" (Apocalipsis 7:16).
Niños y Bestias Salvajes Convivirán Juntos
¿Qué niño tendría como mascota suelta a un león? ¡Ninguno! Claro que muchos pueden tener un felino enjaulado, pero no deja de ser peligroso. En la nueva gobernación del Mesías Jesús, el mundo experimentará la paz total, incluso con las bestias más peligrosas de los bosques y selvas. Dice el profeta Isaías: "Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No harán mal ni dañarán..." (Isaías 11:6-9).
Los cazadores matan a los animales para comercializar sus pieles, cabezas, colmillos, cuernos, y su carne, sin prestar atención a las leyes que rigen su caza. Muchas veces las bestias se vuelvan más feroces por la crueldad humana. El rey Salomón dijo: "El justo cuida de la vida de su bestia; mas el corazón de los impíos es cruel." (Proverbios 12:10). En el nuevo gobierno mundial, los justos cuidarán de las bestias con el mismo amor que se siente por cualquier otra criatura de Dios.
Los Delincuentes Desaparecerán
Hoy la sociedad humana está plagada de delincuentes de toda índole. Las gentes temen salir a las calles solitarias, y aun, a las concurridas. En los países donde impera el terrorismo, la gente teme sufrir por algún atentado, y hasta morir sin culpa alguna. Pero los asaltos, la drogadicción, las violaciones, etc, están a la orden del día. Pero en el gobierno de Dios, la tierra será limpiada de todos los malvados. Dios dice: "No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar." (Isaías 11:9). "Porque los malignos serán destruidos, pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra. Pues de aquí a poco no existirá el malo; observarás su lugar, y no estará allí... porque los benditos de él heredarán la tierra; y los malditos de él serán destruidos." (Salmo 37:9,10,22).
En el Nuevo Orden Mundial de Dios, el mal será finalmente extirpado, y no quedará impío alguno que haga de las suyas. De este Soberano que traerá la ley y el orden, dice el profeta Jeremías: "He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra." (Jeremías 23:5). El profeta Isaías también profetizó: "He aquí que para justicia reinará un rey..." (Isaías 32:1). Este justo hará justicia en la tierra, y no tolerará el malo dentro de su gobernación mundial (Ver Isaías 60:18)-
El Ateísmo y las Falsas Filosofías Desaparecerán
Dice el profeta Isaías: "...porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar." (Isaías 11:9). "Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas..." (Isaías 2:3). Sólo habrá un filosofía de vida---¡la de Dios!
Sólo el Dios de la Biblia será Exaltado
Jehová es y será el único Dios vivo en toda la tierra. El rey David dijo: "Y conozcan que tu nombre es Jehová; Tú solo Altísimo sobre toda la tierra" (Salmo 83:18). También dice: "Entonces las naciones temerán el nombre de Jehová, y todos los reyes de la tierra tu gloria; por cuanto Jehová habrá edificado a Sión, y en su gloria será visto." (Salmo 102:15,16). Dios dice: "Y santificaré mi grande nombre, profanado sobre las naciones;... y sabrán las naciones que yo soy Jehová, dice Jehová el Señor, cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos." (Ezequiel 36:23).
La Humanidad Será Longeva
¡Cuánto deseamos todos vivir más y mejores años!. Muchos han buscado el "elixir de la eterna juventud" y no la han encontrado. Hoy la gente practica deportes para estar en forma, hacen dietas, consumen vitaminas sintéticas, minerales, y tónicos naturistas para estar más sanos. Otros buscan vivir en el campo y con los animales para evitar la contaminación ambiental, y para alimentarse sólo de frutas y verduras. De este modo la gente busca vivir más y con una mejor calidad de vida. En Isaías 65:20 leemos: "No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito".
¡Notemos que dice que un niño morirá de cien años! Esto significa que el adulto podrá vivir cientos de años para luego morir. Sin duda, al eliminar el stress, la contaminación, la desnutrición, los vicios, etc, de la tierra, la vida se prolongará increíblemente.Por cierto que la mortalidad infantil habrá bajo a cero. Hoy la mortalidad infantil en los países pobres es alarmante, y esto, producto de la misma pobreza e ignorancia. Al eliminar la pobreza y la ignorancia, los hombres vivirán muchísimo mejor en todo sentido.
Las Familias tendrán su Casa Propia
La casa propia ha sido el sueño de millones de familias en la tierra. Sí, una casa no es un lujo, sino una imperiosa necesidad de los esposos y de cualquier persona que aspira a su independencia. No obstante, no todos pueden acceder a ella por carecer de suficientes recursos económicos. Muchas familias tienen que conformarse en vivir en tugurios, o en casas alquiladas, en el mejor de los casos. Pero en la nueva administración del super gobernante Jesucristo, todas las familias podrán edificar sus casas en terrenos propios. El profeta Isaías lo predice con estas palabras: "Edificarán casas, y morarán en ellas...no edificarán para que otro habite...y mis escogidos disfrutarán de las obras de sus manos." (Isaías 65:21,22).
El Gobierno Restaurador Mundial de Jesús Cristo Durará Mil Años
El poseso Adolfo Hitler quiso inaugurar su reino ("Reich") de mil años y sólo duró 12 años. ¡Una burda imitación del reino milenario de Cristo!. Hitler quiso ser "el Mesías" o salvador del mundo, con sus ideas racistas de la superioridad de la raza Aria. Sin duda el Diablo es el gran imitador de Jesucristo. Pero la Biblia afirma que el reino de Cristo sí va a durar mil años ininterrumpidos, cuando someta a todos sus enemigos y los tenga bajo sus pies. Dice en Apocalipsis 20:4 "...Y reinaron con Cristo MIL AÑOS." Y es que el reino de mil años de Cristo es el reino de alguien Mayor y Único, el Dios del Universo. Ese reino estará basado en la equidad, y en el amor. Claro que será un gobierno con autoridad divina, por tanto, aplastaría cualquier rebelión si la hubiera (Zacarías 14:18,19).
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viernes, 24 de junio de 2016
Un Gobierno Ideal viene
UN GOBIERNO IDEAL REGIRÁ A LOS GOBIERNOS DEL PRESENTE
Mario A Olcese
En esta época en que la mayoría de nosotros ha perdido la confianza en los gobernantes y en su capacidad para resolver los problemas, la Biblia anuncia un Gobierno que promete acabar con todas las injusticias, abusos y problemas de la humanidad. ¿De qué Gobierno se trata?
Hace unos dos mil años Jesús Cristo comenzó a predicar: "Arrepiéntanse porque el Reino de los cielos está cerca". Además de hacer esto, ejecutó obras como alimentar a miles de personas, curar enfermedades y hasta resucitar personas que habían muerto.
Con estas pruebas Jesús Cristo demostró que está capacitado para ser el mejor gobernante que haya existido y para resolver los problemas que los gobiernos humanos nunca podrían.
Como sabemos, Jesús sólo estuvo por poco tiempo en la tierra y sólo visitó un territorio limitado, pero prometió volver (Mateo capítulo 25) y ahora demostraría su poder a escala mundial pues lo haría desde el cielo, es por eso que a su gobierno se le llama "el Reino de los cielos" (Mateo 4:17 véase también Daniel 2:44; 7:13,14).
¡Este es el gobierno que pedimos cuando oramos: "venga tu reino, hágase tu voluntad como en el cielo, también sobre la tierra"!
Ahora bien, ¿qué hará este reino por nosotros?
La Biblia responde: “Dios residirá con ellos y ellos serán sus pueblos y Dios mismo estará con ellos como su Dios; y secará todas las lágrimas de ellos y ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento, ni dolor, porque las cosas anteriores han pasado" (Apocalipsis 21:3-4).
¿Qué le parece vivir así, incluso sin que exista la muerte? Además, la tierra volverá a ser un paraíso como en el principio, allí habrá trabajo, salud y alimento para todos y además, no habrá más delincuencia. Estas promesas las hace el Creador, no nosotros, búsquelas en su propia Biblia: Isaías 65:21-25; Isaías 33:24; Salmos 37:10,11.
¿Qué debemos hacer para vivir para siempre en la tierra bajo el gobierno del reino de Dios?
En primer lugar, debemos aprender más acerca de Él, Su Hijo Jesús Cristo y Sus justas normas (Juan 17:3), ésta es la única manera de construir una sociedad verdaderamente justa.
El conocimiento de Dios y Sus amorosos propósitos para la humanidad te hará feliz ahora y te traerá enormes bendiciones en el futuro.
Dios te bendiga
Mario A Olcese
En esta época en que la mayoría de nosotros ha perdido la confianza en los gobernantes y en su capacidad para resolver los problemas, la Biblia anuncia un Gobierno que promete acabar con todas las injusticias, abusos y problemas de la humanidad. ¿De qué Gobierno se trata?
Hace unos dos mil años Jesús Cristo comenzó a predicar: "Arrepiéntanse porque el Reino de los cielos está cerca". Además de hacer esto, ejecutó obras como alimentar a miles de personas, curar enfermedades y hasta resucitar personas que habían muerto.
Con estas pruebas Jesús Cristo demostró que está capacitado para ser el mejor gobernante que haya existido y para resolver los problemas que los gobiernos humanos nunca podrían.
Como sabemos, Jesús sólo estuvo por poco tiempo en la tierra y sólo visitó un territorio limitado, pero prometió volver (Mateo capítulo 25) y ahora demostraría su poder a escala mundial pues lo haría desde el cielo, es por eso que a su gobierno se le llama "el Reino de los cielos" (Mateo 4:17 véase también Daniel 2:44; 7:13,14).
¡Este es el gobierno que pedimos cuando oramos: "venga tu reino, hágase tu voluntad como en el cielo, también sobre la tierra"!
Ahora bien, ¿qué hará este reino por nosotros?
La Biblia responde: “Dios residirá con ellos y ellos serán sus pueblos y Dios mismo estará con ellos como su Dios; y secará todas las lágrimas de ellos y ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento, ni dolor, porque las cosas anteriores han pasado" (Apocalipsis 21:3-4).
¿Qué le parece vivir así, incluso sin que exista la muerte? Además, la tierra volverá a ser un paraíso como en el principio, allí habrá trabajo, salud y alimento para todos y además, no habrá más delincuencia. Estas promesas las hace el Creador, no nosotros, búsquelas en su propia Biblia: Isaías 65:21-25; Isaías 33:24; Salmos 37:10,11.
¿Qué debemos hacer para vivir para siempre en la tierra bajo el gobierno del reino de Dios?
En primer lugar, debemos aprender más acerca de Él, Su Hijo Jesús Cristo y Sus justas normas (Juan 17:3), ésta es la única manera de construir una sociedad verdaderamente justa.
El conocimiento de Dios y Sus amorosos propósitos para la humanidad te hará feliz ahora y te traerá enormes bendiciones en el futuro.
Dios te bendiga
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jueves, 23 de junio de 2016
El Futuro Cristiano. Lo que nos espera.
El Futuro Cristiano
Por el Dr. Javier Rivas Martínez (M.D)
«Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia» (2 P.3:13).
Las promesas del reino Venidero, serán cumplidas en la misma tierra donde posamos nuestros pies, donde respiramos, donde nos afligimos, donde reímos, donde lloramos, donde nos gozamos además con el Señor. Donde viven y mueren unos, y donde nacen otros. La Biblia jamás habla que el creyente en Cristo habrá de habitar literalmente el cielo tercero al morir inmediatamente, en un alma inmortal. Esta doctrina platonista pagana se infiltró en el cristianismo tierno, hace casi dos mil años, siendo vigente hoy en la mayoría de las iglesias cristianas de todo el mundo.
El verdadero creyente espera la resurrección corporal para recibir el Reino terrenal:
«Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero» (1 Ts.4:16).
«Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad» (Mt.5:5).
La Biblia dice que los creyentes resucitados en Cristo serán reyes y sacerdotes con Él en la tierra y reinarán mil años:
«Bienaventurado y santo el que tienen parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años» (Ap.20:6).
La Biblia dice que al terminar el reinado de Cristo (Ap.20:7), el diablo será suelto de su prisión para engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra (Ap.20:8). En el versículo siguiente dice que estas naciones engañadas subieron sobre la anchura de la tierra (Ap.20:9). Por lo tanto, vemos, que la tierra es el escenario final del Reinado Milenario de Jesucristo. La Biblia menciona que el Hijo del Hombre vendrá a la tierra a juzgarla (Mt.25:31-46), y que se sentará sobre el trono de David su padre (Lc.1:32, 33), de acuerdo a la promesa de Dios en la manifestación perdura del reino davídico en la tierra:
«Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantare después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmara su reino. El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino » (2 S.7:12, 13).
Cristo vendrá, y sus fieles resucitados y los creyentes que serán transformados sin morir (1 Co.15:51) regirán las naciones con vara de hierro juntamente al Ungido de Dios (Ap.2:26, 27).
El Reino Milenario se caracterizará por ser abundante en riquezas terrenales (Is.32:15; 51:3; Am.9.13, 14), donde habrá elevada amistad (Is.11.6-9; Os.2:20), y una paz sin igual (Is.2:4; 11.9; 32:18; 54:13) La aflicción y la guerra serán quitadas (Is. 25:8), y los fieras de la tierra recuperará su carácter dócil (Is.11:6-9).
Queda claro, entonces, que el Reinado Milenario de Jesucristo será en la tierra. Dios habita en el cielo y gobierna en su trono celestial (Is.66:1).
Esta es la corona que obtendrán aquellos que sean fieles hasta lo último al Rey Eterno Jehová. Será un Reino terrenal lleno de bendiciones de toda índole, donde las misericordias y el amor de Dios se mostrarán copiosamente a los que le amaron y le alabaron siempre.
Hermanos: ¿Qué esperan? ¿Un reino ficticio en el cielo de Dios? ¿O el último Reino terrenal de carácter celestial que describimos en párrafos atrás?
Por el Dr. Javier Rivas Martínez (M.D)
«Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia» (2 P.3:13).
Las promesas del reino Venidero, serán cumplidas en la misma tierra donde posamos nuestros pies, donde respiramos, donde nos afligimos, donde reímos, donde lloramos, donde nos gozamos además con el Señor. Donde viven y mueren unos, y donde nacen otros. La Biblia jamás habla que el creyente en Cristo habrá de habitar literalmente el cielo tercero al morir inmediatamente, en un alma inmortal. Esta doctrina platonista pagana se infiltró en el cristianismo tierno, hace casi dos mil años, siendo vigente hoy en la mayoría de las iglesias cristianas de todo el mundo.
El verdadero creyente espera la resurrección corporal para recibir el Reino terrenal:
«Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero» (1 Ts.4:16).
«Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad» (Mt.5:5).
La Biblia dice que los creyentes resucitados en Cristo serán reyes y sacerdotes con Él en la tierra y reinarán mil años:
«Bienaventurado y santo el que tienen parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años» (Ap.20:6).
La Biblia dice que al terminar el reinado de Cristo (Ap.20:7), el diablo será suelto de su prisión para engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra (Ap.20:8). En el versículo siguiente dice que estas naciones engañadas subieron sobre la anchura de la tierra (Ap.20:9). Por lo tanto, vemos, que la tierra es el escenario final del Reinado Milenario de Jesucristo. La Biblia menciona que el Hijo del Hombre vendrá a la tierra a juzgarla (Mt.25:31-46), y que se sentará sobre el trono de David su padre (Lc.1:32, 33), de acuerdo a la promesa de Dios en la manifestación perdura del reino davídico en la tierra:
«Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantare después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmara su reino. El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino » (2 S.7:12, 13).
Cristo vendrá, y sus fieles resucitados y los creyentes que serán transformados sin morir (1 Co.15:51) regirán las naciones con vara de hierro juntamente al Ungido de Dios (Ap.2:26, 27).
El Reino Milenario se caracterizará por ser abundante en riquezas terrenales (Is.32:15; 51:3; Am.9.13, 14), donde habrá elevada amistad (Is.11.6-9; Os.2:20), y una paz sin igual (Is.2:4; 11.9; 32:18; 54:13) La aflicción y la guerra serán quitadas (Is. 25:8), y los fieras de la tierra recuperará su carácter dócil (Is.11:6-9).
Queda claro, entonces, que el Reinado Milenario de Jesucristo será en la tierra. Dios habita en el cielo y gobierna en su trono celestial (Is.66:1).
Esta es la corona que obtendrán aquellos que sean fieles hasta lo último al Rey Eterno Jehová. Será un Reino terrenal lleno de bendiciones de toda índole, donde las misericordias y el amor de Dios se mostrarán copiosamente a los que le amaron y le alabaron siempre.
Hermanos: ¿Qué esperan? ¿Un reino ficticio en el cielo de Dios? ¿O el último Reino terrenal de carácter celestial que describimos en párrafos atrás?
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martes, 21 de junio de 2016
La Venida del Reino de Dios
La Venida del Reino de Dios
Mario A Olcese
La venida de reino de Dios sale de la esperanza mesiánica ofrecida al rey David en 2Samuel 7 y 1Crónicas 17. El tema del reino desdobla a todo lo largo de textos proféticos hebreos como Isaías 2, Ezequiel 37, y Zacarías 14. Quizá el pasaje del reino más influyente es Daniel 7.
Jesús integró la venida del reino en su ministerio al grado que la venida del reino fue la meta exacta de su misión. Él inició su programa educativo con la proclamación, “El reino de Dios está a la mano”. Sus parábolas comenzaron con la locución portentosa, “El reino de los cielos es como...” Él se describió a sí mismo con la designación real, “el Hijo del Hombre.” Muchos de sus contemporáneos le llamaron por el título real, “el Hijo de David.” Él describió su mensaje como “el evangelio del reino.” El reino de Dios permea todo lo que Jesús dijo e hizo.
Para Jesús, hablar del reino de Dios es hablar de la salvación que es de los judíos como está prometido en las Escrituras hebreas. 'La salvación' y 'el reino' son acontecimientos relacionados. Daniel 7, por ejemplo, asocia la liberación de los santos al Hijo del Hombre tomando el trono. “Luego él recibió dominio y gloria y un reino … el Anciano de Días vino y el juicio fue hecho a favor de los santos del Altísimo, y el tiempo vino para que los santos posean el reino" (Daniel 7:14, 22).
Encontramos estos temas interconectados presentes en Ezequiel 37. Cuando las tumbas de toda la casa de Israel sean abiertas, todo Israel será salvado del poder del pecado y de la muerte. En ese momento, “David Mi siervo será rey sobre ellos” (Ezequiel 37:24). Esto ilustra la liberación de Israel y el reino de Dios yendo de la mano. También relevante para la conversación en Juan 4 es la profecía de Ezequiel del santuario escatológico de Dios y el tabernáculo establecido en medio de la gente (Ezequiel 37:27-28).
Jesús anunció que la llegada del reino estaba “a la mano.” Él creyó que el tiempo había venido por el arribo del prometido reino de Dios. Consecuentemente, el momento había llegado para la liberación /salvación que era “de los judíos”. Sin embargo, a diferencia de las expectativas de muchos de los contemporáneos de Jesús, Jesús sugirió que la llegada del reino no ocurriría todo al mismo tiempo (Lucas 17:20-21). Habría tiempo desde la siembra inicial hasta la cosecha (Mateo 13:24-30). El reino es anunciado a partir del ministerio de Juan. Progresa la predicación del reino en las ciudades de Israel (Mateo 10:23), y la Gran Comisión en medio de las naciones que culminarían en el fin de la edad (Mateo 28:18-20).
Mario A Olcese
La venida de reino de Dios sale de la esperanza mesiánica ofrecida al rey David en 2Samuel 7 y 1Crónicas 17. El tema del reino desdobla a todo lo largo de textos proféticos hebreos como Isaías 2, Ezequiel 37, y Zacarías 14. Quizá el pasaje del reino más influyente es Daniel 7.
Jesús integró la venida del reino en su ministerio al grado que la venida del reino fue la meta exacta de su misión. Él inició su programa educativo con la proclamación, “El reino de Dios está a la mano”. Sus parábolas comenzaron con la locución portentosa, “El reino de los cielos es como...” Él se describió a sí mismo con la designación real, “el Hijo del Hombre.” Muchos de sus contemporáneos le llamaron por el título real, “el Hijo de David.” Él describió su mensaje como “el evangelio del reino.” El reino de Dios permea todo lo que Jesús dijo e hizo.
Para Jesús, hablar del reino de Dios es hablar de la salvación que es de los judíos como está prometido en las Escrituras hebreas. 'La salvación' y 'el reino' son acontecimientos relacionados. Daniel 7, por ejemplo, asocia la liberación de los santos al Hijo del Hombre tomando el trono. “Luego él recibió dominio y gloria y un reino … el Anciano de Días vino y el juicio fue hecho a favor de los santos del Altísimo, y el tiempo vino para que los santos posean el reino" (Daniel 7:14, 22).
Encontramos estos temas interconectados presentes en Ezequiel 37. Cuando las tumbas de toda la casa de Israel sean abiertas, todo Israel será salvado del poder del pecado y de la muerte. En ese momento, “David Mi siervo será rey sobre ellos” (Ezequiel 37:24). Esto ilustra la liberación de Israel y el reino de Dios yendo de la mano. También relevante para la conversación en Juan 4 es la profecía de Ezequiel del santuario escatológico de Dios y el tabernáculo establecido en medio de la gente (Ezequiel 37:27-28).
Jesús anunció que la llegada del reino estaba “a la mano.” Él creyó que el tiempo había venido por el arribo del prometido reino de Dios. Consecuentemente, el momento había llegado para la liberación /salvación que era “de los judíos”. Sin embargo, a diferencia de las expectativas de muchos de los contemporáneos de Jesús, Jesús sugirió que la llegada del reino no ocurriría todo al mismo tiempo (Lucas 17:20-21). Habría tiempo desde la siembra inicial hasta la cosecha (Mateo 13:24-30). El reino es anunciado a partir del ministerio de Juan. Progresa la predicación del reino en las ciudades de Israel (Mateo 10:23), y la Gran Comisión en medio de las naciones que culminarían en el fin de la edad (Mateo 28:18-20).
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