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miércoles, 24 de mayo de 2017

Libro de Doctrina IDM Perú (2da P)




Lección 6
El ser humano

El ser humano es creación del Dios Único (Gen. 2:7), lo creó para que poblara y disfrutara la tierra para siempre (Gen. 1:28; Salmo 115:16). Las doctrinas de las Escrituras enseñadas por los maestros de la ley y los escribas en las sinagogas y por los sacerdotes en el templo fueron atesoradas por El Mesías Jesús y sus seguidores (Mat. 13:52; 23: 2-3; Juan 9:41).

La doctrina que enseña de qué está constituido el ser humano empieza en Génesis 2:7 "Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente."

Pablo se basa en esa misma doctrina: "Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente"  (1 Corintios 15:45)

Un ser viviente es una alma viviente (1 Reyes 15:29). Desde el primer capítulo de Génesis tanto aves como mamíferos y peces son llamados en el texto hebreo almas vivientes que significa seres vivos (compare con Eze. 47:9; Job 12:10). La palabra alma a veces denomina al cuerpo con vida (Luc. 12:19) y en otras a la vida misma (Job 33:22). Dios convirtió con su aliento o espíritu de vida el polvo de la tierra en un cuerpo de carne y hueso (Gen. 2:7). El hombre es carne sostenida por espíritu de vida (Gen. 6:17). Al exhalar el espíritu de vida el hombre muere (Gen. 25:8; Job 34:14-15). La resurrección es la acción inversa, es la entrada de espíritu de vida al cuerpo instantáneamente regenerado por Dios (Ez. 37:6). Obviamente Dios planea resucitar sólo al hombre.

Por tanto al morir, el hombre vuelve al polvo (Gen. 3:19) y se convierte en "morador del polvo" (Isaías 26:19) por que duerme en el hasta la resurrección (Daniel 12:2). En otras palabras, el hombre deja de existir hasta la resurrección (Job 19:26; Ezequiel 37:14). Si pertenece al Mesías "duerme en Cristo" (1 Tes. 4:14), es decir, con la garantía de las palabras de Jesús: "el que me cree aunque esté muerto vivirá" (Juan 11:25). No hay en la Escrituras hebreas el concepto de un alma que sobrevive a la muerte (Ecl. 9:5) y es puesta por Dios en tormento o dicha. Por tanto las parábolas y visiones proféticas deben ser interpretadas basados en la Ley y los profetas (Isaías 8:20).

El espíritu de vida es impersonal cuando es exhalado (Gen. 7:22) pero dentro del cuerpo es lo profundo y emotivo del hombre (Gen. 45:27) y junto con la mente es su yo personal (Marcos 2:8; 1 Corintios 2:11). Las Escrituras dicen que el "espíritu vuelva a Dios que lo dio" (Ecl. 12:7) lo que significa que la vida pertenece a Dios pues es su aliento (Job 34:14).

Lección 7
La Esperanza cristiana

Los creyentes en el evangelio son adoptados hijos de Dios (Juan 1:12) y son contados como coherederos con el Mesías (Rom. 8:17) que es en primer lugar el objeto de las promesas hechas a Abraham (Gal. 3:19). Dios le prometió a Abraham que sería heredero del mundo (Gen. 22:18; Rom. 4:13). Su simiente o descendiente sería puesto sobre las naciones para siempre (Gal. 3:16; Juan 8:57).

Nuestro Mesías Jesús hereda todas las naciones para bendecirlas con un reino justo (Mat. 24:14; Luc. 13:29). Él predicó este reino de Dios para invitar a los que crean, a entrar en él (Luc. 4:43; 6:20). El Futuro Rey Jesús ocupará el trono vacante de David y reinará con los apóstoles (Luc. 22:30) para siempre sobre un Israel reconciliado (Luc.1:32; Hch. 2:30). Israel será cabeza y modelo de las naciones (Eze. 37:25; Rom. 11:26). El Rey Jesús tomará el poder, la fortaleza y las riquezas en su segunda venida (Mat. 24:30; (Apo. 5:12), la toma del poder será violenta (2 Tesalo. 1:8).

La esperanza de la iglesia de Dios es recibir la inmortalidad cuando Jesús vuelva (Luc. 21:36; Juan 6:40). Con esta vida que no acaba los creyentes podrán ayudar a reinar las naciones para siempre (2 Pedro 1:11). Ese será el día de la manifestación de los hijos de Dios para liberación de la creación (Rom. 8:19). Los que sufran persecución por causa del evangelio del reino tendrán los más grandes puestos de autoridad (2 Tim 2:12; Apoc. 20:4). Ciudades serán repartidas (Luc. 19:17) y Jerusalén será la ciudad del gran Rey Jesús (Mat. 5:35). Con la fe en las promesas debemos vencer al mundo (2 Pedro 3:14) y debemos santificarnos para heredar el reino (1 Juan 3:3). El ancla de nuestra vida es esta esperanza (Hebreos 6:19).
Debemos prepararnos bíblicamente para dar razón de nuestra esperanza (1 Pedro 3:15).
Dios es galardonador de los que le buscan (Hebreos 11:6) y su galardón es vida para disfrutarla en el reino ( Rom. 2:7), ese galardón está en los cielos (Luc. 6:23), pero Jesús nos lo trae en su venida (2 Tim 4:8). Nuestro cuerpo o edificio inmortal está reservado en los cielos en los planes de Dios (2 Cor. 5:1). Nuestro derecho para entrar en el reino está en los cielos (1 Pedro 1:4; Apoc. 22:12) y esperamos que Jesús nos traiga la ciudadanía ( Filip. 3:20). Tanto los creyentes muertos como la última generación de discípulos seremos transformados (1 Cor. 15:51; 1 Tes. 4:16-17).

"Entrar al reino" (Mat. 5:20), "ver el reino" (Juan 3:3) tiene como sinónimos "entrar a la vida" ( Marc. 9:45-46), "heredar la vida" (Luc. 18:18-25) "ser salvo" (Mat. 19:25), "estar en el siglo venidero" (Lucas 18:29-30) recibir "la gloria de Dios" (Rom. 5:2) "que en nosotros a de manifestarse" (Rom. 8:18).

La Biblia entera está ajena a la idea de "ir al cielo al morir", no fue el leguaje cotidiano de la iglesia apostólica. Si no hay alma que sobreviva a la muerte en consecuencia no hay cielo al morir.

Lección 8
La Iglesia de Dios

La Iglesia o congregación es el grupo de hombres y mujeres (Gal.3:28) que reciben la semilla del evangelio para nacer de nuevo (1 Pedro 1:23), son lavados en el sacrificio de Jesús (Col. 1:14), y en el bautismo (Hechos 2:38) y perseveran en la doctrina del Mesías enseñada también por los apóstoles (Juan 15:7; Hechos 2:42). El Nuevo pacto con la casa de Israel (Jer. 31:31) fue celebrado con los apóstoles que eran judíos (Mat. 26:28). Dios mostró a Pedro la inclusión de los gentiles (Hechos 15:7).

La iglesia:
Nace de la unión del remanente de Israel (Rom. 11:15) que recibió la palabra de Jesús y lo reconoció como Mesías (Juan 1:12) y los no judíos que se convirtieron al Dios vivo (Hechos 26:20). No tiene una clase clerical (Mat. 23:8), los cinco ministerios son para servir a los santos (Efe. 4:12). Una vez muertos los apóstoles y profetas al terminar el primer siglo sobrevivieron tres ministerios.

Es conocida por el fruto del Espíritu (Col. 1:10) y por la doctrina apostólica basada en las Escrituras hebreas (Rom. 16:26). Fue redimida o comprada por el Cordero de Dios (Col. 1:14) por lo cual también es la Iglesia del Mesías (Mat 16:18). Cumple con la orden de comer del pan y beber de la copa en la Cena de Jesús hasta que vuelva (1 Corintios 11:26).

Fue planeada antes de la fundación del mundo para iluminar con buenas obras (Efe. 2:10), para predicar el Evangelio del Reino hasta el fin del siglo (Mat. 28:20) y para reinar para siempre con Jesús en la tierra (Santiago 2:5).
Es el cuerpo cuya cabeza es el Señor Jesús (Efe. 5:23). No tiene cabeza visible a nivel mundial. La iglesia es mansa, pacificadora (Mat. 5:5,9)y no se mezcla con la política (Juan 17:14).

Pablo le llama frecuentemente Iglesia de Dios (1 Cor. 10:32; 11:22) y algunas veces Iglesia del Mesías (Rom. 16:16). Es divisionista llamar a la Iglesia por muchos nombres. La iglesia está unida al Olivo de Dios donde la Raíz es Abraham y la rica sabía es la doctrina dada a los hebreos que nutre a los creyentes (Rom. 11:18). La iglesia es llamada "el pueblo de los santos del Altísimo" en la visión profética de Daniel, recibe el reino que le comparte el "hijo del hombre" (Daniel 7:18). La iglesia será librada del día de la Ira de Dios (1 Tes. 1:10).

Lección 9

La congregación de creyentes

Los creyentes en el Reino de Jesús deben apreciar su inclusión en el cuerpo (Col. 3:15) y entender que necesitan de otros miembros para su crecimiento espiritual (Efe. 4:16). Una es la bendición individual y otra es la bendición corporativa (1 Cor. 12:19). Heredamos el reino de Dios como cuerpo (Heb. 11:40). Por lo tanto congregar para honrar a Dios es nuestro deber y para nuestro beneficio (Hechos 2:47). El mínimo requerido es "dos o tres" creyentes (Mat. 18:23) que se edifiquen mutuamente (1 Cor. 14:26). Si los ministros son un regalo de Dios y necesarios para la edificación (Efe. 4:11) y ninguno de los dos congregantes lo es habrán de asociarse en lazos fraternales con un pastor y maestro ( 1 Tes. 5:12; Heb. 13:24) también llamado anciano por su experiencia y conocimiento de las Escrituras (1 Cor. 5:17).

El nuevo creyente se someterá y se sujetará al anciano (Heb. 13:17) pero considerando su conducta y su fe, si son dignas de imitar (Heb. 13:7). La vida ejemplar y virtuosa son las credenciales del anciano (Fil. 3:17; 1 Tim. 4:12) en caso contrario hay que apartarse de los tales (1 Tim. 6:5), los gustos y las preferencias de personalidad no son motivo para desasociarse (2 Tim. 1:15). El que es instruido hará partícipe de toda cosa buena (vestido y sustento) a su instructor (Gal. 6:6).

Los creyentes voluntariamente decidirán si permanecen como congregación doméstica (1 Cor. 16:19) o pasan a ser congregación pública (1 Tes. 1:8), para esto usarán el modelo bíblico de más de un anciano (Hechos 14:21; Tito 1:5; Sant. 5:14). Será muy sabio invitar a un ministro de experiencia solo para efectos de organizar la congregación (1 Tim. 5:21). La congregación bíblica solo tiene pastores y diáconos (Filip. 1:1). Los pastores son la máxima autoridad de la congregación (Hechos 15:22) y serán sustentados por ella si y sólo si se dedican a predicar y a enseñar (1 Tim. 5:17), si la dedicación del ministro es parcial recibirá alguna ofrenda (Filip. 4:3). Será decisión de la congregación asociarse fraternalmente a otras congregaciones (2 Cor. 8:19). Se debe descartar la idea de aglutinar miembros en una congregación, siempre es mejor organizar una nueva.

La congregación se reúne para:
Adorar al Padre, esto los identifica como verdaderos adoradores Juan 4:23). Crecer en el conocimiento de la doctrina del Mesías. Alabar a nuestro Señor Jesús Mesías. Planificar y promover la predicación del Evangelio del Reino (Rom. 1:8). Conmemorar la muerte redentora. Interceder por las necesidades de sus miembros. Cultivar el fruto del Espíritu.

El bautismo en agua no nos hace miembros de la congregación local. Se debe solicitar ser miembro. El bautismo nos hace miembros del cuerpo de Jesús el Cristo (1 Cor. 12:13; Gal. 3:27). El miembro no  puede dejar de pertenecer a una congregación por motivos que no incluyan las obras de la carne en él  (Rom 8:6). Cada congregación es autónoma e independiente y establece sus propias normas de convivencia (Gálatas 2:4). Ninguna buscará imponer ni exigirá que otras congregaciones cumplan sus normas (Gal. 2:14; Rom. 14:4).

Lección 10
La santificación del creyente

El creyente nace de nuevo por la palabra del reino implantada (1 Pedro 1:23), es por esta esperanza que se santifica (1 Juan 3:3) y como nueva criatura empieza a revestirse de Jesús adoptando su personalidad (Rom. 13:13). La personalidad de Jesús es la del único varón perfecto que cumplió la Ley (Juan 8:29,46). Los pastores y maestros deben cumplir con su deber de ayudar a forjar la nueva personalidad del nuevo creyente (Gal. 4:19) hasta su madurez cuando ya no será dependiente de los pastores (Efe. 4:12). La madurez es la capacidad de discernir la virtud o la maldad en las cosas de este mundo (Heb. 5:14).


El Señor Jesús modificó, interpretó y sintetizó la Ley para los suyos (Mat. 19:8; Marcos 7:19), Pablo captó esta Gracia dada a nosotros (Gal. 5:14). Nuestra justicia debe ser mayor que la de los escribas (Mat. 5:20). Debemos conocer la Ley como referencial (Rom. 7:1). Lo más importante de la Ley es la justicia, la misericordia y la fe (Mat. 23:23). La fornicación es el peor pecado pero empieza con el mal deseo (Mat. 5:28). El homicidio es un grave pecado pero empieza con la ira (Mat. 5:22). El robo es pecado pero empieza con el amor al dinero  (1 Tim. 6:10)

Nadie puede evitar ser tentado pero no obedecer al pecado en sus malos deseos es para la honra de Dios (Gal. 5:16; Sant. 1:12). La comunión con Dios en oración nos inspira para resistir la tentación (Mat. 26:41; Rom. 6:13). La lectura de la Biblia nos ayuda a mantenernos vigilantes (Sant. 1:25). El pecado es ofensa a Dios (1 Tim 6:1), transgresión de la Ley (Heb. 2:2) y desobediencia al Mesías (1 Cor. 8:12; 2 Cor. 11:3). El creyente ha descartado practicar el pecado (1 Pedro 2:1).

El alejamiento del pecado es la santificación, el fruto por excelencia (Rom 6:22). La santificación es en todo ámbito de la vida (1 Pedro 1:18). Cada uno debe santificar su manera de pensar, hablar, vestir y actuar, desechando la inmoralidad de modo que agrade a Dios (Juan 15:3). Cuidar solo nuestro vestido, nuestro obrar y medir nuestras palabras sin modificar nuestro pensamiento nos convertirá en hipócritas (Mat. 23:25). El vestido debe ser decente y recatado (1 Tim. 2:9). Pedro apóstol aconseja el desuso de adornos de oro y vestidos costosos (1 Pedro 3:3). Las palabras deben estar libres de corrupción (Mat. 12:36; Efe. 4:29) y el obrar debe ser en justicia (Mat. 5:16). El chisme es tan dañino como la mentira (1 Tim. 5:13).
El creyente que cometiere pecado que trastorne su comunión con Dios (1 Juan 2:1) deberá entrar a un periodo de restauración espiritual guiado por pastores o hermanos maduros (Gal.6:1). Este periodo concluirá cuando sea evidenciada buena salud espiritual (Sant. 5:20). Es cierto que el creyente no llegará a la incorrupción en esta Era (Mat. 26:41), pero la alcanzará cuando vuelva Jesús sí tiene el fruto de la santificación (1 Cor. 15:53).

martes, 23 de mayo de 2017

Libro de doctrina Escritural IDM Perú.

Introducción a la doctrina cristiana
Edwin Mauricio Alza



Con la declaración del Señor Jesús a la samaritana "la salvación viene de los judíos" (Juan 4:22), él afirmó que el pueblo de Israel tenía la revelación de las Escrituras, "les ha sido confiada la Palabra de Dios" (Romanos 3:2). Así pues las doctrinas fundamentales les fueron dadas a través de su larga historia de caminar con Dios. Esas doctrinas podían "hacer sabio para salvación en Cristo" a los que aprendían como Timoteo (2 Tim. 3:15).

Esa es la razón que Pablo enseña que compartimos la misma fe de Abraham (Rom. 4:16), el mismo Dios ("¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente, también de los gentiles" Rom. 3:29), y la misma esperanza (Hechos 24:15).

Por tanto es en ese marco de la revelación en las Escrituras Hebreas que nuestro Señor Jesús enseñó (Juan 10:35) y los apóstoles fieles a su maestro enseñaron a otros. Esto quiere decir que la autoridad máxima está en las enseñanzas de Nuestro Señor Jesús y de los apóstoles y discípulos aprobados (Efesios 2:20) que tomaron parte en los escritos del Nuevo Pacto y aunque todos los pergaminos de hoy están en idioma griego fueron escritos en la cultura hebrea o judía (Hechos 26:3).

Los mismos apóstoles profetizaron que a la muerte de ellos muchos apostatarían de la fe (1 Tim. 4:1) y aparecerían falsos maestros que no se conformarían a lo que enseñó el Señor Jesús (1 Tim. 6:3). Debemos pues perseverar en la enseñanza de Cristo Jesús que está en los evangelios.
"Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Jesús Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo Jesús, ése sí tiene al Padre y al Hijo." (2 Juan 1:9)


Lección 1

La Biblia

Del griego Biblos (libros) es el conjunto de escritos que Dios inspiró con su aliento a componer y recopilar en tiempos de los Patriarcas, en días del antiguo Israel y en los días de la naciente iglesia de Dios. Jesús aprendió y enseñó las doctrinas de las Escrituras hebreas (la Ley y los Profetas) llamadas hoy Antiguo Testamento (Lucas 2:46; 24:27). Jesús dijo que el error doctrinal es por ignorar las Escrituras o AT (Mateo 22:29)). La Nación Israelita tenía maestros de la Ley y escribas doctos en la doctrina de las Escrituras (Mateo 13:52; Lucas 10:28).Tenemos 39 libros de las Escrituras.

Muchos trataron de poner en orden los informes del ministerio de Jesús (Lucas 1:1) y tenemos cuatro versiones enriquecedoras, cartas de algunos apóstoles a las primeras congregaciones y un libro de revelaciones. En estos escritos se confirma la doctrina milenaria dada a Israel porque sus autores se apoyan en la autoridad de las Escrituras (Rom. 16:26; 1 Cor. 15:3). Son 29 libros que están en idioma griego porque fue el idioma universal en aquellos días, la mayoría de pergaminos son del siglo quinto y aunque hay evidencia de la voluntad de querer torcer el llamado Nuevo Testamento la revelación se ha conservado casi en su totalidad  (2 Pe 3:16).

La mejor forma de comprobar si una doctrina es de Dios es la armonía que guarda con las Escrituras hebreas (Juan 5:39). El creyente no judío del Mesías Jesús debe leer, aprender y guardar las enseñanzas del Maestro (Efesios 4:20)  y obviar las leyes ceremoniales dadas a la nación israelita (Rom. 9:4; Heb. 10:11). Pero también debe estudiar las Escrituras para captar la justicia del futuro reino de Dios (Rom. 7:12).

Lección 2

El Único Dios Verdadero

Desde el primer versículo de Génesis se nos dice de la existencia y poder de Dios, en el segundo capítulo aparece reiteradamente el nombre Jehová Dios para que sepamos el nombre del Creador. Siempre el título y el nombre del Creador están acompañados de verbos y pronombres en singular (Tú, Su, Él) decenas de miles de veces. Nadie se dirige a Dios como (Ustedes, Sus, Ellos) lo que nos enseña de su sola Persona Divina. Dios es Uno sólo y Único de su clase, que no tuvo principio, ni necesita de nada ni de nadie para vivir.

Abraham conoció a Dios como El-Shadday o Dios Todopoderoso (Gen. 17:1). Dios sacó a Abraham del politeísmo y le enseñó el monoteísmo o creencia en un sola persona que es Dios (Gen. 17:7). Los hijos de Israel vivieron en Egipto casi 500 años donde muchos cayeron en el politeísmo, pero Dios los sacó y los adoptó como nación dándoles los Diez Mandamientos, los dos primeros son la base legal del monoteísmo.
"No tendrás dioses ajenos delante de mí". Es decir cualquier intento abierto o sutil de poner un co-igual al Dios Inmortal. (Éxodo 20)
"No te harás imagen, ni ninguna semejanza..." Es decir cualquier semejanza de las cosas creadas para rendirles devoción religiosa.
Cuarenta años después frente a Canaan en la recopilación de las leyes  ( Deut 1:3) los hijos de los que salieron de Egipto recibieron de Moisés las conclusiones de razonar este primer mandamiento. Este mandamiento cumbre del monoteísmo es llamado el Shemá (Heb. ¡Oye!)
"¡Oye Israel ! Jehová nuestro Dios, Jehová es Uno", es decir, nuestro Dios cuyo nombre es Jehová es UNO Y ÚNICO.(Deuteronomio 6:4)
Hubo tiempos de abandono del monoteísmo en días de los jueces ( Jueces 10:6) y los reyes (2 Rey 22:17), pero el celo de profetas y reyes piadosos guiaban a Israel al Único Dios. Como aquel pueblo persistió en el pecado de dejar a Jehová fueron llevados cautivos y su tierra destruida casi seis siglos antes de Jesús (2 Cron. 7:21). Los que volvieron de Babilonia volvieron habiendo aprendido la lección para solo adorar al Único Dios (Esdras 9:15).

Este celo se puede notar en el teólogo escriba que preguntó a Jesús sobre el primer mandamiento de un monoteísta. Jesús respondió sin dudar: "El Primer y más grande mandamiento es 'Oye Israel, el Señor [Adonai] nuestro Dios, el Señor [Adonai] es UNO'" (Marcos 12:29)
Jesús llama a Dios "el Dios Único" (Jn 5:44) y "...a Tí el Único Dios Verdadero" ( Jn 17:1). Pablo dice que para los que son del Mesías "hay un solo Dios, el Padre" (1 Cor 8:5). Y al fin del Milenio "el Hijo mismo se sujetará...para que Dios sea todo en todos" (1 Cor. 15:28).

Adonai es un título exclusivo para el Único Dios y Padre en hebreo. Ho theos es un título exclusivo para el Único Dios en griego. La palabra más común traducida como Dios es elohim en hebreo, pero este término designa a Dios Jehová, a ángeles y a las autoridades terrenales. (Salmos 82:6)
Lección 3

Jesús el Mesías

Jesús es el único Hijo que Dios engendró en el género humano  (Jn 1:18). Lo procreó en María en tiempos de Herodes Rey de Judea (Lucas 1:5; 2:1) siendo Augusto César el emperador. El Altísimo lo trajo a la existencia milagrosamente con su poder (Lucas 1:35)usando el material genético de María (Mateo 1:20; Gal. 4:4). María no prestó su vientre, su hijo es carne de su carne. (Lucas 2:7). Jesús vino al mundo o a la existencia en carne y nació mediante agua y sangre (1 Juan 4:2; 5:6). Jesús es hijo de Dios por que el Padre lo procreó en María, así como Adán es hijo de Dios (Lucas 3:38) porque Dios le dio vida y no un varón. Gabriel dice que la razón de llamar Hijo del Altísimo a Jesús es por la procreación del Padre (Luc. 1:35).
Jesús "existió" en el Plan de Dios desde antes de la fundación del mundo (Juan 17:24) como los cristianos "existieron" para ser escogidos en Jesús desde antes de la fundación del mundo (Efesios 1:4). Esto significa que como Jesús existíamos en la presciencia y anticipado conocimiento de Dios (1 Pedro 1:2; Hechos 2:23). Dios se inspiró en el Hijo que engendraría en el futuro para crear todas las cosas porque él heredará todo.(Juan 1:3; Colos. 1:16).

Jesús es llamado por Juan "la palabra o verbo de Dios" (Apoc. 19:13) y "la palabra o verbo de vida" en (1 Juan 1:1) porque Juan sabía que la "vida eterna que estaba con el Padre" (1 Juan 1:2) se había manifestado o hecho carne (Juan 1:14). Para Juan lo que estaba con el Padre era el propósito y el plan de Dios de compartir su vida eterna a través de su Hijo humano ( compare Efesios 1:4,5). Jesús fue el primero en recibir esa inmortalidad y es el que la impartirá a los fieles el día postrero (1 Cor. 15:23). En el pensamiento hebreo Dios hace cada cosa disponiéndolo con su palabra ( Isaías 55:11). A veces los atributos de Dios son personificados (Proverbios 8:12).

Dios anunció que vendría la "simiente" (descendiente) de Eva (Gen. 3:15), la "simiente" de Abraham (Gen. 12:7) y el descendiente de David ( Hechos 2:30). 
Mateo traza el árbol genealógico de Jesús(Mateo 1:1). Jesús debía ser obediente al Padre hasta su muerte (Fil. 2:8) para ser heredero de todas las cosas  (Heb. 1:2). Adán había fallado en esa misma prueba. Dios dio inmortalidad a Jesús al resucitarlo (Rom. 6:9) y desde allí le hizo Señor y Cristo (Hch. 2:36) o Mesías (Juan 1:41). Jesús el Mesías hombre es el mediador entre Dios y los hombres ( 1 Tim. 2:5). El Padre le ha dado un nombre sobre todo nombre (Filip. 2:9) para que todos lo reconozcan como su Amo y Superior (Rom. 10:9; Filip. 2:11)
Pedro dice que ninguno en el género humano tuvo jamás un nombre para salvación (Hch. 4:12). Jesús El Mesías es el único en la familia humana que fue aprobado por Dios para ser autor de eterna salvación (Heb. 2:14; 5:9). Jesús adorará a Dios para siempre (Apoc. 15:3).
Jesús el Mesías por ser el segundo en autoridad (1 Cor. 11:3) superior a los ángeles (Heb. 1:4) y solo por debajo de Dios,(1 Cor. 15:27) tiene el derecho de ser llamado con el título elohim o Dios (Juan 20:28), de recibir los honores que en verdad son para Dios al que representa (Heb. 1:8) y adorado como la máxima autoridad que Dios ha establecido (Heb. 1:6).

Lección 4
El Espíritu de Dios

El Espíritu Santo es el Espíritu de Jehová nuestro Dios Único, sólo basta comparar las citas de las Escrituras en los escritos de los apóstoles para notarlo (Luc. 4:18; Isaías 61:1).
El Espíritu además de ser el aliento de Dios (Job 27:3), es la conciencia de sí mismo, su mente (Isaías 40:13 comparado con 1 Cor. 2:16), su ser interior (Gen. 6:6; 1 Corintios 2:10,11). Es la fuente o la sede de la vitalidad de Dios (Isaías 11:15). Es el centro de su persona (Gen. 6:3). El Espíritu de Dios es su yo interior y Dios en acción (Isaías 34:16)  .

Jehová nuestro Dios obra en muchas formas, una es por su palabra creativa (Gen.1:3; Salmo 33:6), por sus ángeles (2 Cron. 32:21) y por los instrumentos humanos con su Espíritu (Jueces 6:34). En tiempos antiguos Dios capacitaba con sabiduría o con poder a unos pocos siervos llenándolos con su Espíritu para efectuar su voluntad (Éxodo 31:3). Para los días del Mesías nuestro Padre prometió no dejar huérfanos a los creyentes cuando Jesús subiera al cielo  (Juan 14:16,18). Dios prometió dar al Señor exaltado la posibilidad de derramar el Espíritu sobre su pueblo (Hechos 2:33). Hubo diversos derramamientos según la voluntad de Dios (Heb. 2:4).

Así como Dios compartió la unción de Moisés (Num. 11:25) sobre 70 y de la unción de Elías sobre Eliseo, de esa misma manera compartió la poderosa unción del Mesías resucitado a los apóstoles (Filip. 1:19). Pero el Señor Jesús estableció que una vez ascendido al Padre la forma de recibir el Espíritu sería creyendo que él era el Ungido para reinar sobre la tierra como dice la Escritura (Juan 7:38-39). De modo que todo aquél que oye con fe  (Gal. 3:2) el Evangelio del Reino que es la semilla vital (1 Pedro 1:23) recibe el Espíritu del Padre (Efe. 1:13).

No solo el Espíritu de Dios es la personalidad extendida del Padre (1 Tes. 4:8), sino que también ha concedido que por su Espíritu sea extendida la personalidad de Jesús en cada creyente hasta el fin (Gal. 4:6). Por eso Jesús prometió "venir" (Juan 14:8) y junto con el Padre "harían morada en el creyente" (Juan 14:23), "estar" donde dos se reúnan (Mat. 18:20) y "estar" hasta el fin (Mat. 28:20). De todo modos es necesario que entendamos que la morada de Dios en nosotros por su Espíritu (Efe. 2:22) ha sido diseñada para no provocar el daño que causaría la gloria entera de Dios que mora entre querubines  (2 Cor. 3:13 ; Núm. 5:16).

Recibir el Espíritu Santo es recibir la adopción como hijo de Dios, por eso se llama espíritu de adopción (Rom. 8:15), también es las arras o garantía de los co-herederos con el Mesías de la gran herencia de los hijos de Dios (Efe. 1:13).

Si el Único Dios obra por su Espíritu requiere de un vaso humano (Luc. 2:27). Decir que Dios da mandamientos (Hch. 1:2) o habla por su Espíritu Santo significa que lo hace por instrumentos humanos (Hch. 13:2). Dios nos da de su Espíritu para provocarnos a orarle, alabarle (Rom. 8:26) y para ser guiados a descubrir la verdad en las Escrituras (Juan 16:13). El creyente desobediente contrista la presencia de Dios en él (Efe. 4:30; 1 Tes. 5:19), puede ofenderle gravemente (Heb. 10:26) y hasta blasfemar a Dios resistiendo (Hch.7:51) y contendiendo contra Dios que dejará de morar en él ().

En la Biblia hay visiones del Padre sentado en su trono y del Hijo a su diestra (Hechos 7:55) pero nadie más junto a ellos. Hay diálogos entre nuestro Dios y Padre y su hijo humano (Juan 12:28) pero no hay diálogo alguno con el Espíritu. El Espíritu no tiene un nombre diferente de Jehová (2 Sam. 23:2-3). La personificación del Espíritu (Isaías 63:14), la Sabiduría (Prov. 8:12) y la Palabra de Jehová es un hecho en la Biblia y en la cultura hebrea se entiende adecuadamente (Salmos 45:4).

El Trinitarismo al hacer del Espíritu del Dios Único otra persona y al incluir al Mesías humano en la Deidad del Padre Celestial abandonó para siempre el monoteísmo llegando a ser en realidad un Triteismo politeísta.

jueves, 7 de julio de 2016

Libro de doctrina IDM Perú (3ra P)




Libro de doctrina IDM Perú (3ra P)




Lección 11

Servidores de Dios y de la grey

Los creyentes maduros que anhelen ayudar a pastorear el rebaño de Dios (1 Tim. 3:1) mostrarán si tienen don de servicio (Rom. 12:7), por su apego a los hermanos (Col. 4:13). El buen testimonio (1 Tim. 3:7), el carácter manso y la amabilidad denotarán su idoneidad (2 Tim. 2:4). Su consagración a Dios y su conocimiento de la Biblia y aptitud para enseñar son indispensables para su servicio (Tito 1:7-8). Es necesario que sea casado y sus hijos creyentes libres de inmoralidad (Tito 1:6). Su esposa debe ser modelo de respeto y no necesariamente es parte activa del ministerio que pertenece al varón (Hechos 20:17). Todo servidor debe mantener su casa con el trabajo de sus manos (Hechos 20:35) redimiendo el tiempo para cumplir su servicio (1 Tes. 2:9), el pueblo le apoyará con ofrendas (1 Tim. 5:17). Los que viven para predicar y enseñar recibirán su manutención de la congregación a la que sirve (1 Cor. 9:14).

La acusación descalificadora contra un siervo no será avalada (1 Tim. 5:19). Se someterá a investigación por un comité conformado por los pastores más antiguos (2 Cor. 8:23). El abandono de las virtudes del servidor lo descalifica para ejercer su ministerio (1Tim.5:20), la inmoralidad exige la remoción de su cargo (Tito 1:10), pero nada debe estorbar el amor y la buena voluntad hacia él (2 Cor. 7:8).

Las creyentes maduras podrán acceder a la tarea de enseñar a las más jóvenes (Tito 2:4) y a los niños si tienen esa capacidad. Una congregación madura escogerá hermanos para ser nombrados como diáconos después de un periodo de prueba (1 Tim. 3:10). Las hermanas también pueden ser escogidas para esta ardua tarea (Rom. 16:1).

Los evangelistas serán reconocidos por cuanto se dedican a predicar el reino incansablemente a los inconversos (Hechos 21:8) y deben evitar interferir en las labores pastorales (3 Juan 6). Los pastores pueden hacer obra de evangelista no lejos de sus congregaciones (2 Tim. 4:5). Ellos ministrarán o encargarán hermanos para presidir la cena y el bautismo en casos especiales (Juan 4:2; 1 Cor. 11:33).

Lección 12

La Dedicación o Piedad

Como en el Pacto del Sinaí la nación de Israel fue apartada para ser pueblo especial (Deut. 7:6,11) y obedecer los mandamientos, así el pueblo del Mesías debe profesar y practicar piedad (1 Tim. 2:10; 6:11). El término piedad significa sumisión o dedicación a Dios y a su Palabra enseñada por su Hijo.
Dios se complace en la obediencia (1 Sam. 15:22; 1 Juan 3:22) y para que los suyos tengan presente esto deben mantener constantemente contacto con Dios mediante la oración (Salmo 26:2; Efe. 6:18) y la meditación sobre nuestra condición ante Él (Salmo 119:15; 2 Cor. 13:5). La oración es dirigida al Padre como enseñó el Maestro (Mt. 6:9; Juan 16:26). La oración es una actitud permanente más que un acto aislado (Salmo 34:1; 1 Tes. 5:17), sin embargo, hablar con el Padre en secreto es un tiempo especial (Salmo 27:8; Mt. 6:6). Se debe privilegiar el cántico que solo oír el cántico de otros (Salmo 7:17; Col. 3:16)

El Señor Jesús practicó y enseñó la oración personal y privada como la más importante y predilecta por Dios (Lc. 5:16; 6:12). La reunión con otros creyentes nos da la oportunidad de hacer intercesión (Hechos 4:24). Un corazón quebrantado es indicación de adversidades (1 Sam. 1:16; Sant. 5:13) pero es propicio para el ayuno con oraciones (2 Sam. 12:16; Marcos 2:20).
La investigación y dedicación al estudio de la Biblia es un elemento de consagración a Dios (Salmo 119:92; Col. 3:16), conocer mejor los planes, las promesas y la voluntad de Dios nos ayuda a cultivar fruto espiritual (Efe. 1:18). La consagración a Dios debe llevarnos a examinar lo que vemos (Job 31:1;Mt. 5:28) y oímos (Deut.3:8;Prov.1:10), nuestras preferencias musicales o lo que escogemos para ver de modo que no corrompan la vida santificada (Filip. 4:8).

La dedicación del creyente considera la abstención de toda especie de mal (1 Tes. 5:22) en buen dominio propio como una virtud (1 Pedro 2:11). El consagrado a Dios no participa en guerras ni atenta contra la vida de su prójimo conforme la mansedumbre del Señor (Mt. 11:29). Para poder llamarnos "hijos de Dios" debemos ser pacificadores (Mt. 5:9).

Los hijos deben ser enseñados en la devoción a Dios y al Señor Jesús (Deut. 6:7; Efe 6:1), y formados en la vida de dedicación a Dios (Gen. 18:19). Los hobbies o pasatiempos no deben reñir con la consagración (Efe. 5:11). Se debe enseñar a los hijos una manera de hablar en el temor de Dios (Efe. 4:29).

Lección 13

El bautismo y la Cena del Señor

La circuncisión era la señal de la entrada al Pacto para la descendencia natural de Abraham (Gen. 17:10), los gentiles injertados por el Nuevo Pacto no fueron obligados a la circuncisión (Hechos 15:24). El bautismo es la señal de entrada para los que abracen la fe de Abraham (Hechos 10:47-48). A ninguno que haya creído se le debe negar el bautismo (Hechos 8:36). En la congregación organizada el bautismo debe ser efectuado por los pastores para guardar el orden (Hechos 8:13) y en caso especial designarán a un hermano maduro y consagrado a Dios (Juan 4:2).

El candidato debe:

Haber renunciado a otros dioses o co-iguales delante del Dios Único (Is.44:8;1Tes. 1:9)

Haber entendido el Evangelio del Reino que Jesús implantará en su retorno (Mt. 13:19).

Haber entendido y evidenciar el gozo de la redención en Jesús (Hechos 4:31).

Haber decidido abstenerse de los malos deseos y malas obras (Rom. 6:4;Tito 2:12).

Haber decidido vivir en este mundo conforme su dedicación a Dios (Gal. 2:20).

No existe tal cosa como una fórmula o conjuro para bautizar (Hechos 2:41; 16:33). Lucas registra en Hechos que todos se bautizaban en el Nombre de Jesús (Hechos 8:16; 10:48; 19:6), pero ni siquiera es necesario repetir una fórmula que contenga el nombre de Jesús. En Mateo 28:19-20 nuestro bendito Mesías solo está hablando de la autoridad con la cual van a bautizar los apóstoles. En la autoridad o nombre del Padre el Único Dios (comp. Juan 5:43), en la autoridad del Hijo el Ungido de Dios (comp. Hechos 5:28) y bajo la guía y la autoridad que nos da tener el Espíritu de Dios (comp. 1 Tes. 1:5), así como el Mesías enseñó que Juan bautizó con la autoridad del cielo o de Dios (Mt. 21:25).

También es preciso notar que la partícula "y del Espíritu Santo" alude a la orden del Señor Jesús que los apóstoles no salieran a las naciones hasta que haya venido a ellos el Espíritu Santo (Lucas 4: 49), allí recién podrían bautizar en la autoridad del Padre y del Hijo (Hechos 11:17).
Así, el bautismo se puede hacer en sin ninguna invocación (Hechos 8:38) o usar algunas palabras alusivas a la importancia de este acto. Después de esto el nuevo creyente será instruido más exactamente en el camino del Señor (Hechos 18:26) profundizando en las Escrituras (Hechos 20:7).

El bautizado tendrá entrada a la Cena del Mesías, que es la remembranza de la noche que celebró el Nuevo Pacto (Lc. 22:20) para que alcancemos las promesas de Dios (Mt. 26:29), el recuerdo de su valentía ( Jn. 18:20) para enfrentar la muerte por todos para llevarnos a la reconciliación con nuestro Padre Dios (1 Jn. 3:18). Previo a la cena habrá un tiempo de examen de cada uno para arrepentimiento (1 Cor. 11:31), solo los pecados que eran penados con muerte por la Ley impedirán la participación en la cena (1 Jn. 5:16) y el creyente empezará el necesario tiempo de restauración. Para la cena se debe usar ropa formal por ser una ocasión especial.

Otros momentos solemnes deben ser presididos por los pastores y evangelistas y son: la dedicación de los infantes, la bendición del Matrimonio en un local aparte y la sepultura de los santos.
 
Lección 14

La condenación del pecador

En las Escrituras el castigo fue quitar el privilegio de vivir al pecador como dijo Dios acerca del diluvio: "Raeré al hombre ...de sobre la faz de la tierra" (Gen. 6:7). A Noé le notificó la ejecución del homicida (Gen. 9:6). Abraham preguntó a Dios ¿Destruirás al justo con el impío? refiriéndose a los impíos de Sodoma que debían morir (Gen. 18:23, 25). La advertencia para los israelitas que pecaran contra Dios fue que los castigaría hasta destruirlos. En (1 Sam. 2:9) (Job 3:17) y en los Salmos se anuncia el destino final de los pecadores (Salmo 37:29; 68:2; 69:28; 73:19; 91:8; 104:35). Serán cortados, perecen, serán destruidos.

El Señor Jesús usa dos palabras que confirman este destino que son perdición (Mt. 7:13; Juan 3:15-16; 17:12 y destruir el alma (Mat. 10:28). Nuestro Mesías usó el Gehenna (basurero) de Jerusalén y sus elementos (gusanos, azufre y fuego) para dar a entender lo definitivo del castigo del impío (Mat. 5:22,29,30; 10:28;18:9; 23:15,33). Se supone que los gusanos comían la carne dejando solo la osamenta que el fuego con el azufre consumían. Desde luego sería forzado hablar de gusanos que comen y nunca terminan de comer y de fuego que no termine de consumir lo material.

Pablo va en esta línea, la pena del pecador es lo opuesto al premio del creyente "La paga del pecado es muerte (Rom. 6:23). Pablo mismo enseña explícitamente que los servidores del Anticristo "sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder...(2Tes. 1:9). En la carta a los Hebreos se dice de esta paga con muerte para el pecador que será "una horrenda expectación de juicio y de fuego hirviente que devorará al pecador" (Hebreos 10:27).

Si la paga del pecado fuera la primera muerte entonces los creyentes no serían libres de la culpa por Jesús porque aún lo creyentes mueren. Por tanto la paga del pecado es la segunda muerte de la que solo participarán los que no sean dignos de tener vida (Apoc.21:8). El pecador debe resucitar para dar cuenta de su vida y será juzgado por sus obras (Juan 5:29; Hch. 17:31; 24:15; Rom. 2:16). El pecador no justificado o injusto resucitará con cuerpo mortal susceptible de destrucción (Apoc. 20:15). Los que no resucitan en la primera resurrección tienen riesgo de condena en la segunda (Apoc. 20:6). El fuego es eterno porque es un juicio o castigo preparado por el Eterno mismo.

Tres figuras que ilustran la paga que recibirá el pecador.

Juan el Bautista propone hatos de paja quemados en fuego que no se apagará, lo que garantiza la destrucción total del pecador.

En Hebreos el fuego devora a los adversarios tal como un león devora su presa hasta desaparecerla.

También se dice de Dios que es Fuego que consume al pecador sin dejar vestigio de su cuerpo.

Nota: La Reina-Valera traduce Gehenna con la palabra infierno que fue mutando de su significado del latín original "lugares inferiores" (fosa,hueco) o infernus hasta llegar al dogma romano del tormento de las "almas descarnadas".

sábado, 10 de enero de 2015

Libro de Doctrina de la IDM Perú

Introducción a la doctrina cristiana
Edwin Mauricio Alza

Con la declaración del Señor Jesús a la samaritana "la salvación viene de los judíos" (Juan 4:22), él afirmó que el pueblo de Israel tenía la revelación de las Escrituras, "les ha sido confiada la Palabra de Dios" (Romanos 3:2). Así pues las doctrinas fundamentales les fueron dadas a través de su larga historia de caminar con Dios. Esas doctrinas podían "hacer sabio para salvación en Cristo" a los que aprendían como Timoteo (2 Tim. 3:15).

Esa es la razón que Pablo enseña que compartimos la misma fe de Abraham (Rom. 4:16), el mismo Dios ("¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente, también de los gentiles" Rom. 3:29), y la misma esperanza (Hechos 24:15).

Por tanto es en ese marco de la revelación en las Escrituras Hebreas que nuestro Señor Jesús enseñó (Juan 10:35) y los apóstoles fieles a su maestro enseñaron a otros. Esto quiere decir que la autoridad máxima está en las enseñanzas de Nuestro Señor Jesús y de los apóstoles y discípulos aprobados (Efesios 2:20) que tomaron parte en los escritos del Nuevo Pacto y aunque todos los pergaminos de hoy están en idioma griego fueron escritos en el marco de la cultura hebrea o judía  (Hechos 26:3).

Los mismos apóstoles profetizaron que a la muerte de ellos muchos apostatarían de la fe (1 Tim. 4:1) y aparecerían falsos maestros que no se conformarían a lo que enseñó el Señor Jesús (1 Tim. 6:3). Debemos pues perseverar en la enseñanza de Cristo Jesús que está en los evangelios.

"Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Jesús Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo Jesús, ése sí tiene al Padre y al Hijo." (2 Juan 1:9)

Lección 1
La Biblia

Del griego Biblos (libros) es el conjunto de escritos que Dios inspiró con su aliento a componer y recopilar en tiempos de los Patriarcas, en días del antiguo Israel y en los días de la naciente iglesia de Dios. Jesús aprendió y enseñó las doctrinas de las Escrituras hebreas (la Ley y los Profetas) llamadas por muchos el día de hoy Antiguo Testamento (Lucas 2:46; 24:27). Jesús dijo que el error doctrinal es por ignorar las Escrituras o AT (Mateo 22:29 ). La Nación Israelita tenía maestros de la Ley y escribas doctos en la doctrina de las Escrituras (Mateo 13:52; Lucas 10:28).Tenemos 39 libros de las Escrituras.

Muchos trataron de poner en orden los informes del ministerio de Jesús  (Lucas 1:1) y tenemos cuatro versiones enriquecedoras, tenemos cartas de algunos apóstoles a las primeras congregaciones y un libro de revelaciones proféticas. En estos escritos se confirma la doctrina milenaria dada a Israel porque sus autores se apoyan en la autoridad de las Escrituras (Rom. 16:26; 1 Cor. 15:3). Son 27 libros que están en idioma griego porque fue el idioma universal en aquellos días, la mayoría de las copias en pergaminos que existen hoy son del siglo quinto y aunque hay evidencia de la
voluntad de querer torcer el llamado Nuevo Testamento la revelación se ha conservado casi en su totalidad (2 Pedro 3:16).

La mejor forma de comprobar si una doctrina es de Dios es la armonía que guarda con las Escrituras hebreas (Juan 5:39). El creyente no judío del Mesías Jesús debe leer, aprender y guardar las enseñanzas del Maestro (Efesios 4:20) y obviar las leyes ceremoniales dadas a la nación israelita (Rom. 9:4; Heb. 10:11). Pero también debe estudiar las Escrituras para captar la justicia del futuro reino de Dios (Rom. 7:12).

Lección 2

El Único Dios Verdadero

Desde el primer versículo de Génesis se nos dice de la existencia y del poder de Dios, en el segundo capítulo aparece reiteradamente el nombre Jehová Dios para que sepamos el nombre del Creador. Siempre el título y el nombre del Creador están acompañados de verbos y pronombres en singular (Tú, Su, Él) decenas de miles de veces. Nadie se dirige a Dios como (Ustedes, Sus, Ellos) lo que nos enseña que Dios es una sola Persona Divina. Dios es Uno sólo y el Único de su clase, que no tuvo principio, ni necesita de nada ni de nadie para vivir.

Abraham conoció a Dios como El-Shadday o Dios Todopoderoso   (Gen. 17:1). Dios sacó a Abraham de en medio del politeísmo y le enseñó el monoteísmo o creencia en un sola persona que es Dios (Gen. 17:7). Los hijos de Israel vivieron en Egipto casi 500 años donde muchos cayeron en el politeísmo, pero Dios los sacó y los adoptó como nación dándoles los Diez Mandamientos, los dos primeros son la base legal del monoteísmo.

"No tendrás dioses ajenos delante de mí". Es decir cualquier intento abierto o sutil de poner un co-igual al Dios Inmortal. (Éxodo 20)

"No te harás imagen, ni ninguna semejanza..." Es decir cualquier semejanza de las cosas creadas para rendirles devoción religiosa.

Cuarenta años después frente a Canaán, en la recopilación de las leyes ( Deut 1:3) los hijos de los que salieron de Egipto recibieron de Moisés las conclusiones de razonar el primer mandamiento. 
Este mandamiento cumbre del monoteísmo es llamado el Shemá (Heb. ¡Oye!)
"¡Oye Israel ! Jehová nuestro Dios, Jehová es Uno", es decir, nuestro Dios cuyo nombre es Jehová es UNO Y ÚNICO. (Deuteronomio 6:4)

Hubo tiempos de abandono del monoteísmo en días de los jueces (Jueces 10:6) y los reyes  (2 Rey 22:17), pero el celo de profetas y reyes piadosos guiaban a Israel al Único Dios. Como aquel pueblo persistió en el pecado de dejar a Jehová fueron llevados cautivos y su tierra destruida casi seis siglos antes de Jesús (2 Cron. 7:21). Los que volvieron de Babilonia volvieron habiendo aprendido la lección para solo adorar al Único Dios (Esdras 9:15).

Este celo se puede notar en el teólogo escriba que preguntó a Jesús sobre el primer mandamiento de un monoteísta. Jesús respondió sin dudar: "El Primer y más grande mandamiento es 'Oye Israel, el
Señor [Adonai] nuestro Dios, el Señor [Adonai] es UNO'" (Marcos 12:29)
Jesús llama a Dios "el Dios Único" (Jn 5:44) y "...a Tí el Único Dios Verdadero" ( Jn 17:1).

Pablo dice que para los que son del Mesías "hay un solo Dios, el Padre" (1 Cor 8:5). Y al fin del Milenio "el Hijo mismo se sujetará...para que Dios sea todo en todos" (1 Cor. 15:28).
Adonai es un título exclusivo para el Único Dios y Padre en hebreo. Ho theos es un título exclusivo para el Único Dios en griego. La palabra más común traducida como Dios es elohim en hebreo, pero este término que se usa en plural para referirse a los dioses falsos de las naciones pero también designa en el uso singular de elohim tanto a Dios Jehová como a Dagón o Astarté y se usa para denotar la influencia que tenían sobre naciones enteras. Elohim también se usa para algunos  ángeles y a las autoridades terrenales. (Salmos 82:6)

Lección 3

Jesús el Mesías

Jesús es el único hijo que Dios engendró en el género humano (Jn 1:18). Lo procreó en María en tiempos de Herodes Rey de Judea (Lucas 1:5; 2:1) siendo Augusto César el emperador. El Altísimo lo trajo a la existencia milagrosamente con su poder (Lucas 1:35) usando el material genético de María (Mateo 1:20; Gal. 4:4). María no prestó su vientre, su hijo es carne de su carne.  (Lucas 2:7). Jesús vino al mundo o a la existencia en carne y nació mediante agua y sangre (1 Juan 4:2; 5:6). 

Jesús es hijo de Dios por que el Padre lo procreó en María, así como Adán es hijo de Dios (Lucas 3:38) porque Dios le dio vida y no un varón. Gabriel dice que la razón de llamar Hijo del Altísimo a Jesús es por la procreación del Padre (Luc. 1:35).

Jesús "existió" en el Plan de Dios desde antes de la fundación del mundo (Juan 17:24) como los cristianos "existieron" para ser escogidos en Jesús desde antes de la fundación del mundo (Efesios 1:4). Esto significa que como Jesús nosotros también existíamos en la presciencia y anticipado conocimiento de Dios (1 Pedro 1:2; Hechos 2:23). Dios se inspiró en el Hijo que engendraría en el futuro para crear todas las cosas porque él heredará todo.(Juan 1:3; Colos. 1:16).

Jesús es llamado por Juan "la palabra o verbo de Dios" (Apoc. 19:13) y "la palabra o verbo de vida" en (1 Juan 1:1) porque Juan sabía que la "vida eterna que estaba con el Padre" (1 Juan 1:2) se había manifestado o hecho carne (Juan 1:14). Para Juan lo que estaba con el Padre era el propósito y el plan de Dios de compartir su vida eterna a través de su Hijo humano (compare Efesios 1:4,5). Jesús fue el primero en recibir esa inmortalidad y es el que la impartirá a los fieles el día postrero (1 Cor. 15:23). En el pensamiento hebreo Dios hace cada cosa disponiéndolo con su palabra ( Isaías 55:11). A veces los atributos de Dios son personificados (Proverbios 8:12).

Dios anunció que vendría la "simiente" (descendiente) de Eva (Gen. 3:15), la "simiente" de Abraham (Gen. 12:7) y el descendiente de David (2 Samuel 7:12; Hechos 2:30). Mateo traza el árbol genealógico de Jesús (Mateo 1:1). 

Jesús debía ser obediente al Padre hasta su muerte (Fil. 2:8) para ser heredero de todas las cosas (Heb. 1:2). Adán había fallado en esa misma prueba. Dios dio inmortalidad a Jesús al resucitarlo (Rom. 6:9) y desde allí le hizo Señor y Cristo (Hch. 2:36) o Mesías (Juan 1:41). Jesús el Mesías hombre es el mediador entre Dios y los hombres ( 1 Tim. 2:5). El Padre le ha dado un nombre sobre todo nombre (Filip. 2:9) para que todos lo reconozcan como su Amo y Superior (Rom. 10:9; Filip. 2:11)

Pedro dice que ninguno en el género humano tuvo jamás un nombre para salvación (Hch. 4:12). Jesús El Mesías es el único en la familia humana que fue aprobado por Dios para ser autor de eterna salvación (Heb. 2:14; 5:9). Jesús adorará a Dios para siempre (Apoc. 15:3).

Jesús el Mesías por ser el segundo en autoridad (1 Cor. 11:3) superior a los ángeles (Heb. 1:4) y solo por debajo de Dios,(1 Cor. 15:27) tiene el derecho de ser reconocido cumpliendo el papel de Dios (Juan 20:28), de recibir los honores que en realidad son para su Dios al que representa (Heb. 1:8) y tiene el derecho de ser adorado como la máxima autoridad que Dios ha establecido (Heb. 1:6).

Lección 4

El Espíritu de Dios

El Espíritu Divino es el Espíritu de Jehová nuestro Dios Único, sólo basta comparar las citas de las Escrituras en los escritos de los apóstoles para notarlo (Luc. 4:18; Isaías 61:1).
El Espíritu además de ser el aliento de Dios (Job 27:3), es la conciencia de sí mismo, su mente  (Isaías 40:13 comparado con 1 Cor. 2:16), su ser interior (Gen. 6:6; 1 Corintios 2:10,11). Es la fuente o la sede de la vitalidad de Dios (Isaías 11:15). Es el centro de su persona (Gen. 6:3). El Espíritu de Dios es su yo interior y Dios en acción (Isaías 34:16) ".

Jehová nuestro Dios obra en muchas formas, una es por su palabra creativa (Gen.1:3; Salmo 33:6), por sus ángeles (2 Cron. 32:21) y por los instrumentos humanos con su Espíritu (Jueces 6:34). En tiempos antiguos Dios capacitaba con sabiduría o con poder a unos pocos siervos llenándolos con su Espíritu para efectuar su voluntad (Éxodo 31:3). Para los días del Mesías nuestro Padre prometió no dejar huérfanos a los creyentes cuando Jesús subiera al cielo  (Juan 14:16,18). Dios prometió dar al Señor exaltado la posibilidad de derramar el don del Espíritu o espíritu santo sobre su pueblo (Hechos 2:33). Hubo diversos derramamientos del espíritu santo según la voluntad de Dios (Heb. 2:4).

Así como Dios compartió la unción de Moisés (Num. 11:25) sobre 70 y de la unción de Elías sobre Eliseo, de esa misma manera compartió la poderosa unción del Mesías resucitado con los apóstoles (Filip. 1:19).  Pero el Señor Jesús estableció que una vez ascendido al Padre la forma de recibir el Espíritu sería creyendo que él era el Ungido para reinar sobre la tierra como dice la Escritura (Juan 7:38-39). De modo que todo aquél que oye con fe (Gal. 3:2) el Evangelio del Reino que es la semilla vital (1 Pedro 1:23) recibe el Espíritu del Padre (Efe. 1:13). 

No solo el Espíritu de Dios es la personalidad extendida del Padre (1 Tes. 4:8), sino que también Dios ha concedido que por el Espíritu santo sea extendida la personalidad de Jesús en cada creyente hasta el fin (Gal. 4:6).  Por eso Jesús prometió "venir" (Juan 14:8) y junto con el Padre "harían morada en el creyente" (Juan 14:23), y así "estar" donde dos se reúnan en adoración (Mat. 18:20) y "estar" hasta el fin (Mat. 28:20). De todo modos es necesario que entendamos que la morada de Dios en nosotros por su Espíritu (Efe. 2:22) ha sido diseñada para no provocar el daño que causaría la gloria entera de Dios que mora entre querubines (2 Cor. 3:13 ; Núm. 5:16).

Recibir el Espíritu Santo es recibir la adopción como hijo de Dios, por eso se llama espíritu de adopción (Rom. 8:15), también es las arras o garantía de los co-herederos con el Mesías de la gran herencia como hijos de Dios (Efe. 1:13).

Si el Único Dios obra por su Espíritu requiere de un vaso humano (Luc. 2:27). En el N.T. Decir que Dios da mandamientos (Hch. 1:2) o habla por su Espíritu santo significa que lo hace por instrumentos humanos (Hch. 13:2). Dios nos da de su Espíritu para provocarnos a orarle, alabarle (Rom. 8:26) y para ser guiados a descubrir la verdad en las Escrituras (Juan 16:13). El creyente desobediente contrista la presencia de Dios en él (Efe. 4:30; 1 Tes. 5:19), puede ofenderle gravemente (Heb. 10:26) y hasta blasfemar a Dios resistiendo (Hch.7:51) y contendiendo contra Dios quién dejará de morar en él retirando su presencia.

En la Biblia hay visiones del Padre sentado en su trono y del Hijo a su diestra (Hechos 7:55) pero nadie más junto a ellos. Hay diálogos entre nuestro Dios y Padre y su hijo humano (Juan 12:28) pero no hay diálogo alguno con el Espíritu. El Espíritu no tiene un nombre diferente de Jehová (2 Sam. 23:2-3). La personificación del Espíritu  (Isaías 63:14), la Sabiduría (Prov. 8:12) y la Palabra de Jehová es un hecho en la Biblia y en la cultura hebrea se entiende adecuadamente (Salmos 45:4).

El Trinitarismo al hacer del Espíritu del Dios Único otra persona y al incluir al Mesías humano en la Deidad del Padre Celestial abandonó para siempre el monoteísmo llegando a ser en realidad un Triteismo politeísta.

Lección 5
La Salvación 

La salvación que Dios preparó desde la creación (1 Pedro1:20) fue anunciada por el Señor Jesús (Heb. 2:3) los apóstoles confirmaron la palabra de salvación (Hechos 13:26). El Maestro planteó la salvación en términos de creer o tener fe en el evangelio (Marc. 1:5) o buena noticia sobre el reino de Dios (Lucas 4:43).  Los doce primeros (Mat. 10:7) y luego los setenta fueron enviados a predicar el mismo mensaje para salvación (Luc. 10:9). Después de la resurrección, el sacrificio del Cordero llegaría a ser de importancia vital en la predicación de los apóstoles (Hch. 28:31).

El Señor Jesús enseñó que el mensaje salvador era la semilla (Mat. 13:19) que al ser recibida con fe activaría la vida fructífera del creyente.  (Mat. 13:23) los apóstoles obviamente siguieron a su Maestro (Rom. 6:17; 1 Pedro 1: 23,25; 1 Juan 3:9). El nuevo nacimiento lo efectúa la semilla incorruptible en el terreno fértil de un limpio entendimiento y un corazón arrepentido.

Hoy en día debemos predicar el evangelio que es poder de Dios para dar salvación (Rom. 1:16) y debemos enfatizar el sacrificio de Jesús que dio perdón de pecados a los arrepentidos (Hech. 13:38) y la obediencia de Jesús (Rom. 5:19) que le valió para recibir del Padre la facultad de ser "autor de la salvación de la Era [venidera]" (Heb. 5:9). La presentación del evangelio requiere de una respuesta del individuo de rechazo o arrepentimiento (Juan 2:23; Juan 3:11; Hechos 8:12) . El arrepentimiento es el cambio de actitud producido por el cambio de mentalidad al saberse un ingrato pecador ante el sublime propósito divino de salvar integralmente al hombre en su reino (Luc. 19: 8-10). Este arrepentimiento será demostrado inicialmente por proceder al bautismo en agua (Marc. 16:16).

El creyente tiene entrada a esta gracia de salvación en el presente (Rom. 5:2) pero en realidad la salvación propiamente dicha se cumple en el futuro (1 Pedro 1:5; Luc. 13:23-24). La ilustración de ingreso a la salvación a través de una "puerta" es instructiva, porque le sigue el camino angosto cuyo final es la inmortalidad. (Mat. 7:14).

El creyente fiel, al fin de su vida (Hech. 20:24) "duerme en Cristo" (1 Tes. 4:14) lo que asegura su resurrección en incorrupción (1 Cor. 15:53). No obstante ser perdonado y regenerado (Tito 3:5) el creyente aún no tiene la incorrupción (1 Cor. 15:53) por lo que debe procurar hacer cada vez más firme su salvación (2 Pedro 1:10) ocupándose en las cosas que son del Espíritu de Dios (Rom. 8:5).


La gracia de Dios para salvación no es tan frágil que se pierda por cualquier tropiezo (Heb. 4:16) ni menospreciable para haberla recibido en vano (2 Cor. 6:12). Al presente somos salvos de la sentencia de condenación (Rom. 8:1) y en el futuro seremos salvos de lo corruptible (Rom. 8:23).