LOS CRISTIANOS AUTÉNTICOS ESPERAN EL REINO DE DIOS
Por Mario A Olcese
José de Arimatea, discípulo de Cristo, y su esperanza en el reino
Cuando leemos de José de Arimatea, nos encontramos con un personaje misterioso que es muy brevemente mencionado en los evangelios y que sólo se le recuerda por haber pedido el cuerpo inerte de Jesús al procurador Poncio Pilato. Pero también de este hombre se dicen algunas otras cositas más que son interesantes de observar, como por ejemplo, que él fue un miembro del concilio; segundo, que era varón justo y bueno (Mr. 15:43, Lc. 23:50); tercero, que era un discípulo del Señor; y cuarto, que ESPERABA EL REINO DE DIOS (Mr. 15:43).
De modo que José de Arimatea esperaba el tan anhelado reino de David en Israel (Juan 19:38). ¿Pero por qué los estudiantes de la Biblia pasan por alto estos pocos detalles cruciales de José de Arimatea? ¿Por qué nadie dice nada de que él esperaba el reino de Dios? ¿Acaso estaba él esperando un imposible o una utopía inalcanzable? ¿Será que José de Arimatea fue un discípulo poco entrenado o poco entendido en cuestiones proféticas? No lo creo.
Él esperaba el cumplimiento de la promesa de un Israel y con su reino restaurados a través del Mesías, de acuerdo a todas las profecías del Antiguo Testamento (Eze. 21:25-27; Isa. 32:1; Salmo 67:4, Sal. 2:6-9; 2 Sam. 7:13,14). Simeón, el hombre piadoso y justo En la Biblia se habla de un tal Simeón, así: “…y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él” (Luc. 2:25).
En este caso, la consolación de Israel evidentemente tiene que ver con el reino de Dios. José de Arimatea, un judío justo, esperaba el reino de Dios. Y ahora Simeón, otro Judío de entre el pueblo, espera la consolación de Israel. ¿Pero estaba Simeón delirando con su esperanza de un Israel consolado? ¡De ningún modo! puesto que se dice que él estaba lleno del Espíritu Santo, el Espíritu de verdad. Esto significa entonces que el reino de Dios está ligado estrechamente con la consolación de los Israelitas, quienes por siglos vivieron y viven afligidos por no ver restaurado aún el reino del padre y rey David.
La expectativa de los discípulos Cuando Jesús ya había muerto, y aún no se les aparecía a sus discípulos, éstos estaban muy decepcionados porque su esperanza aparentemente se había hecho humo. Ellos dijeron: “Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel…” (Luc. 24:21).
Entonces tome usted nota de cuál era la expectativa de los primeros cristianos con respecto a Cristo: De que él traería la consolación y redención de Israel como un reino divino, libre de opresores, y dominando mundialmente sobre toda nación del planeta. Ellos querían ver a Israel es su estado de gloria y privilegio frente a las demás naciones del mundo, sin opresores ni injusticias.
Y es interesante ver que durante los tres y medio años que duró su ministerio, Jesús no hizo nada por cambiar su esperanza de un Israel que llegaría a ser redimido o restaurado. Al contrario, cuando él se les aparece en persona ya resucitado, se queda con ellos 40 días, a los cuales los alecciona con más detalle sobre su futuro reino que será restaurado a Israel (Hechos 1:3,6,7).
Ahora bien, si ellos esperaron la restauración del reino a Israel, una esperanza que fue reconocida y validada por Jesús en todo momento, ¿por qué tan pocos “cristianos” siguen hoy en esa misma línea de pensamiento o creencia? ¿Por qué se les hace tan problemático aceptar que Dios aún ama al Israel natural como el pueblo de su predilección? (Rom. 11:1,2).
¿Por qué se empecinan en seguir esperando y predicando una partida al cielo para estar con Dios y Cristo cuando mueran? ¿Dónde han dejado el reino que es el tema de las parábolas del Señor? ¡Realmente no lo entendemos! ¿o sí?
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martes, 8 de noviembre de 2016
domingo, 21 de agosto de 2016
¿Es el Reino sólo para los judíos?
¿Es el Reino sólo para los Judíos?
Mario A Olcese
En Lucas 12:32 Jesús se dirige a sus discípulos como su “manada pequeña”, y a éstos les ofrece su reino. Les dice textualmente así: “No temáis manada pequeña, porque a vuestro Padre os ha placido daros el reino”. Aquí Jesús les habla a Judíos que son sus seguidores. Esta promesa es dada esencialmente a los que le siguen, a los que le sirven y creen, aunque es verdad que éstos eran Judíos de raza.
¿Es entonces el reino para los Judíos de raza únicamente? ¿Qué hay de nosotros, que somos creyentes, y no somos Judíos? ¿Hace Dios distinción entre los creyentes en función a sus razas?¿Heredan los creyentes gentiles (no Judíos) el cielo, mientras que los creyentes Judíos se quedan en la tierra para heredar y restaurar el reino de David? Hay iglesias cristianas que dicen que el reino de David--- en Israel--- será sólo para los Judíos conversos y no para los creyentes gentiles. ¿Qué dice la Biblia al respecto?
En primer lugar leamos lo que dice Pablo en Gálatas 3:16,29: “Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice a sus simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. Y si vosotros (Creyentes Gálatas gentiles) sois de Cristo (cristianos), ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” .
En los versos anteriores (7,9,14) leemos: “Sabed, por tanto, que los que son de fe (no Judíos de raza necesariamente), éstos son hijos de Abraham...de modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham...para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles...”. También es interesante lo que dice Pablo a los creyentes de Efeso (gentiles), lo siguiente: “Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne. En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos (a la ciudadanía de Israel) por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación...porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo espíritu al Padre. Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios” (Efesios 2:11-14,18,19).
“Que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del Evangelio” (Efesios 3:6). Entonces la promesa del Reino de Dios recae también sobre todos aquellos creyentes gentiles (no Judíos) que han creído en Cristo. Peruanos, Argentinos, Bolivianos, Canadienses, Italianos, Franceses, Ingleses, Senegaleses, Congoleses, Tibetanos, chinos, Coreanos, Japoneses, etc, pueden heredar el reino de David si creen en Cristo. Dios no hace acepción de personas, pues dice Pablo: ”Porque no hay acepción de personas para con Dios” (Romanos 2:11).
Jesucristo Volverá Para Restaurar el Reino de David en Israel
El Apóstol Pedro dijo: “y él (Dios) envíe a Jesús Cristo, que os fue antes anunciado: a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas” (Hechos 3:20,21). Compárese esta palabra “restauración” con la de la última pregunta de los discípulos en Hechos 1:3.
Es claro, entonces, que el reino israelita lo restaurará Jesús el Cristo cuando regrese por segunda vez al mundo. Así lo afirmó Jesús mismo cuando dijo: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él entonces se sentará en su trono de gloria...entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo” (Mateo 25:31,34).
Aquí es importante la segunda venida de Cristo como Rey, ya que ello significará la transformación física de los herederos del reino, pues como Pablo había dicho correctamente: “Pero esto digo, hermanos, que la carne y la sangre (los mortales) no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados” (1 Corintios 15:50-52).
Entonces, cuando los cristianos logren o ganen su transformación física, recién entonces podrán ver y entrar en el reino glorioso de Cristo---¡No antes! La iglesia de Jesucristo está llamada a participar del reino de Dios (Santiago 2:5), pero debe antes crecer en el conocimiento de Dios y de Cristo (Juan 17:3) y en los atributos cristianas (2 Pedro 1.5-11). Hoy los incrédulos y los pecadores pueden ver y entrar en la iglesia de Señor sin ser bautizados o convertidos, pero para ver y entrar en el reino de Dios, hay que ser hombres “perfectos”, hombres de Dios, probos, santos, fieles, e inmortales. Esta es la gran diferencia entre la iglesia del Señor y el Reino de Dios. Al Reino de Dios sólo lo podrán ver e ingresar los que son “santos y perfectos” y que han merecido su transformación física--- o su inmortalización---- que es lo mismo (1 Corintios 15:53,54). En buena cuenta, los que hereden y sean parte del reino de Dios, gozarán de la vida eterna con todos los salvos de todas las naciones y épocas.
Recordemos que Jesús volverá a esta tierra, no sólo para transformar o inmortalizar a sus seguidores, sino también para sentarse en su trono de gloria, lo cual indica que él se posará en un trono en la tierra. Este trono será el de David su padre, según está especificado en Lucas 1:31-33, y que dice: “Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús (La Anunciación del ángel). Este (Jesús) será grande y será llamado Hijo del Altísimo: y el Señor Dios le dará el trono de David su padre, y reinará sobre la casa (país) de Jacob (Israel) para siempre, y su reino no tendrá fin”. Por cierto que los cristianos también se sentarán en sus respectivos tronos de gloria en el reino de Dios, pues Jesús les dijo a sus apóstoles: “Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mi, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel” (Lucas 22:29,30), Obsérvese que siempre el reino tiene que ver con Israel.
Pero lo trágico es que millones de “cristianos” no quieren tomar literalmente estas profecías, y más bien prefieren darles una explicación “alegórica” o “espiritual”. Pero si quieren hacer esto, entonces la Anunciación deberá ser igualmente interpretada “alegóricamente” o ”espiritualmente”. Pregunto: ¿nació realmente y literalmente Jesús de una mujer joven y virgen? ¿estuvo literalmente embarazada María? o, ¿entenderemos la anunciación como algo “simbólico” también?
El Reino es la Esperanza de la Iglesia
Jesucristo enseñó que “busquemos primero el reino de Dios y su justicia” (Mateo 6:33). También enseñó a que orásemos por su venida para que se haga--- por fin--- la voluntad de Dios en la tierra como se hace en el cielo (Mateo 6:10). Del mismo modo, Jesús afirmó que aquellos que “miran hacia atrás” no son dignos de su reino (Lucas 9:62). También aseveró que “difícilmente un rico puede entrar en él” (Mateo 19:23). A Nicodemo Jesús le dijo que “tenía que nacer de nuevo” para ver y entrar en su reino (Juan 3:3,5).
De modo que el Reino es algo que se puede ver y entrar si se “renace” en Cristo. Aun los apóstoles creyeron en el reino venidero de Jesús. Por ejemplo, el apóstol Pablo afirmó “que es a través de muchas tribulaciones que entraremos en el reino de Dios” (Hechos 14:22). Por su parte Pedro dijo en 2 Pedro 1:5-11, y en especial en el versículo 11, lo siguiente: “Porque de esta manera (madurez espiritual) os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y salvador Jesús Cristo”.
También Pablo dijo que los pecadores incorregibles no podrían de ningún modo entrar en él, salvo que se arrepintieran a tiempo (Gálatas 5:19-21). Santiago afirma que sólo los “ricos en fe”, serán los herederos de ese magnífico reino en la tierra (Santiago 2:5). Entrar, pues, en el reino, es obtener la vida eterna y la salvación, según se desprende del diálogo del joven rico con Jesucristo de Mateo 19:16-23. En estos versos aparecen las frases “vida eterna”, “reino de Dios”, y “ser salvo”, Aquellos que no logren entrar en el reino de Dios, se deberá únicamente al hecho que no fueron dignos de él (2 Tesalonicenses 1:5).
Es por esto que es muy importante buscar el reino de Dios y su justicia, porque ello significa ganar la salvación ---¡Esto no lo comprenden millones de Cristianos! Es verdad que el Reino de Dios es un “reino celestial”, porque precisamente es “de Dios”. Por tanto, las frases: “Reino de Dios” y “Reino de los cielos” son equivalentes. Nótese que nunca aparece en la Biblia la frase: “Reino EN los Cielos” sino “Reino DE los cielos”. Es decir, que procede de los cielos---¡De Dios! Es trágico que millones confundan el reino de los cielos con el mismo CIELO.
Sí, hay millones de “cristianos” que sostienen que heredar el “reino de los cielos” significa heredar el mismo cielo---¡Craso error! Definitivamente ni Jesús, ni sus apóstoles, enseñaron que iríamos al cielo para vivir con Dios y los ángeles (Juan 13:33) (Véase también Mateo 5:5; Salmo 37:9,11,22,29,34, Proverbios 2:21,22---nótese que dice: “los perfectos permanecerán en la tierra”). El Reino de Dios Significará La Justicia y la Paz Mundiales El Reino de Dios significará la justicia y la paz en la tierra, pues recordemos que Jesús nos mandó a “buscar el reino de Dios y su justicia” (Mateo 6:33).
Y el profeta Isaías claramente anuncia: “He aquí que para justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en Juicio” (Isaías 32:1). Y también Isaías predijo: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto” (9:6,7).
Y en 2 Samuel 23:3,4 se nos anuncia lo siguiente: “El Dios de Israel ha dicho, me habló la Roca de Israel: Habrá un justo que gobierne ENTRE los hombres, que gobierne en el temor de Dios. Será como la luz de la mañana, como el resplandor del sol en una mañana sin nubes, como la lluvia que hace brotar la hierba de la tierra” . Por otro lado, la influencia mundial del reino de Cristo se deja ver en los siguientes pasajes de la Escritura: Daniel 2:44, que dice: “Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre”.
También el salmista David (72:7-9,11) lo anuncia diciendo: “Florecerá en sus días justicia, y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna. Dominará de mar a mar, y desde el río hasta los confines de la tierra. Ante él se postrarán los moradores del desierto, y sus enemigos lamerán el polvo...todos los reyes se postrarán delante de él; todas las naciones le servirán”. Leer todo el Salmo 72, También Daniel 7:13,14 y Miqueas 4:1-4.
Todas estas profecías aseguran que sólo habrá un solo gobernante mundial que domine con autoridad de Dios, y con vara de hierro. ¿Se imagina usted un mundo con un solo gobernante mundial?¿Se imagina usted que las naciones del mundo se sujetarán de buena gana a este magnífico líder mundial que está por venir desde los cielos? Será ciertamente: “¡El deseado de todas las naciones!” (Hageo 2:7). Sí, será el gobernante ideal que todo pueblo ha anhelado tener en el poder. ¿Está Ud. buscando y pidiendo este estupendo reino de Dios y su justicia? (Juan 6:10,33). ¡Es un mandamiento de Jesucristo! Sin embargo, cuántos aún ignoran que este reino milenario es la única esperanza que tiene la humanidad para tener paz y justicia verdaderas.
No es “escapando al cielo” como vamos a lograr obtener la felicidad, la justicia, y la paz que anhelamos. Eso querría decir que el diablo triunfó al lograr la destrucción de la tierra, y arrojar a los hombres al cielo. ¿acaso no recordamos que Dios creó la tierra para que fuese habitada por los hombres? (Salmos 115:16). ¿Trastocará el diablo los propósitos de Dios para con la tierra? ¡De ningún modo! Pero los que afirman que iremos a vivir en el cielo, están desvirtuando todo el propósito de Dios de restaurar todas las cosas como eran al principio.
Es obvio que la palabra restaurar quiere decir “reponer, recuperar, recobrar, reparar, renovar o devolver a una cosa su estado o estima original”. En buena cuenta, Dios pondrá todas las cosas como él se lo propuso en un principio. La restauración de un mundo paradisíaco significará el fin de la violencia humana y animal, y también el final de la depredación de la flora y fauna, y de la contaminación ambiental. Además significará la destrucción de todos los perversos e incorregibles del planeta (Salmo 37:9).
Será el fin del dominio de los hombres para dar paso a la gobernación de Dios en la tierra como se efectúa en el cielo. Desgraciadamente, La gran mayoría de los hombres están buscando solucionar sus problemas a espaldas de Dios, como si Él no existiera. La ONU, por ejemplo, fue creada para traer la paz en el mundo, y ya vemos cómo ésta no ha podido lograr la tan anhelada paz mundial. Hoy más que nunca, el mundo está envuelto en guerras interminables que aniquilan a miles y miles de hombres inocentes.
El hombre no sabe que el problema del mal está en el hombre mismo, en su naturaleza pecaminosa y egoísta. Los hombres no entienden que ellos no pueden corregir los males del mundo por sí mismos, pues se encuentran lejos de su Hacedor. La mayoría de ellos únicamente viven sólo para satisfacer sus deseos egoístas, sin importarles sus semejantes. Sólo un necio corrupto puede decir que no hay Dios (Salmo 14:1). Jerusalén, La Ciudad Capital del Reino La Biblia es clara cuando dice que Jerusalén será la ciudad capital del reino venidero de Dios. Dice el profeta Jeremías así: “En aquel tiempo llamarán a Jerusalén: Trono de Jehová, y todas las naciones vendrán a ella en el nombre de Jehová en Jerusalén; ni andarán más tras la dureza de su malvado corazón” (3:17).
Hay infinidad de pasajes en la Biblia donde se menciona a Jerusalén como una ciudad superimportante del futuro, y en donde confluirán todos los pueblos de la tierra. Será la capital mundial y el centro del mundo---el lugar donde estarán los tronos de los futuros gobernantes inmortales.
Dice también el salmista David sobre Jerusalén, así: “Porque Jehová ha elegido a Sión; la quiso por habitación para si. Este es para siempre el lugar de mi reposo; aquí habitaré, porque la he querido...allí haré retoñar el poder de David; he dispuesto lámpara a mi ungido. A sus enemigos vestiré de confusión, más sobre él florecerá su corona” (132:13,14,17,18).
También dice el salmista, de este modo: “Jerusalén, que se ha edificado como una ciudad que está bien unida entre sí. Y allá están las sillas del juicio, los tronos de la casa de David. Pedid por la paz de Jerusalén: Sean prosperados los que te aman” (122:3-6). Nótese que se habla de “los tronos” de la casa de David (en plural). Esto concuerda con lo prometido por Jesucristo a sus apóstoles, en el sentido que ellos también se sentarían en sus propios tronos, en el reino restaurado de David en Jerusalén (Mateo 19:28).
Ahora bien, Jesús extiende su invitación para que todos sus seguidores permanezcan fieles para que puedan participar en su trono y reino. Dice él, así: “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono” (Apocalipsis 3:21). Además él prometió también: “Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones” (Apocalipsis 2:26).
Y para terminar este acápite sobre Jerusalén, sería bueno recordar Miqueas 4:1-3, que dice: “Acontecerá en los postreros tiempos que el monte de la casa de Jehová será establecido por cabecera de montes, y más alto que los collados, y correrán a él los pueblos. Vendrán muchas naciones, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, y a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará en sus caminos, y andaremos por sus veredas; porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. Y él juzgará entre muchos pueblos, y corregirá a naciones poderosas hasta muy lejos; y martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se ensayarán más para la guerra”.
El Reino de Dios es el Evangelio Verdadero
Sí, el Reino de Dios es el evangelio de Cristo. En diferentes pasajes de la Escritura veremos que el Reino de Dios y el evangelio, son sinónimos. En Marcos 1:1,14,15 encontramos un excelente ejemplo de esto. Dicen estos versículos de este modo: “Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios...después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado, arrepentios, y creed en el evangelio”.
En la cita bíblica mostrada arriba, es obvio que cuando se habla de creer en el evangelio, lo que se quiere decir es que creamos en el Reino de Dios, y en su Rey, Jesucristo. Además, Pablo dice que el evangelio es poder de Dios para SALVACIÓN para todos los que lo creen de todo corazón (Romanos 1:16). Y cuando Jesús dejó señales concernientes a los últimos días, él dijo que antes de su regreso en gloria para establecer su reino, sus verdaderos discípulos estarían proclamando dicho reino por todo el mundo para testimonio a todas las naciones.
Dice así en Mateo 24:14: “Y será predicado este evangelio del Reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin”. Entonces, ¿qué más pruebas podemos pedir para saber y entender lo que es verdaderamente el evangelio de Cristo?
Finalmente veremos a Pablo predicando este mismo evangelio del Reino en diferentes partes del mundo, según lo podemos constatar en Hechos 19:8;20:25;28:23,30,31. Es claro que el asunto del reino de Dios era de primera importancia para Cristo y sus apóstoles (Lucas 9:1,2), ¿Lo es para Ud., estimado hermano? Pablo dijo que seamos sus imitadores, así como él lo era de Cristo mismo (1 Corintios 11:1). ¿Lo está Ud. imitando a él en este quehacer evangélico? Muchos---desgraciadamente---no lo están haciendo, pues han pensando que el evangelio es solamente Cristo mismo, es decir: Su Muerte, su sepultura, y su resurrección al tercer día (1 Corintios 15:1-6).
Esta creencia es media verdad, pues ya hemos visto que Jesús mismo tilda al Reino de Dios con el título de: “el evangelio” (Lucas 4:43, Mateo 24:14)---¡Y fue el principio de su evangelio! (Marcos 1:1,14,15). Por eso, predicar el evangelio es predicar el reino de Dios, como también lo es sobre la muerte, sepultura y resurrección de Jesús---¡Todo junto!
Mario A Olcese
En Lucas 12:32 Jesús se dirige a sus discípulos como su “manada pequeña”, y a éstos les ofrece su reino. Les dice textualmente así: “No temáis manada pequeña, porque a vuestro Padre os ha placido daros el reino”. Aquí Jesús les habla a Judíos que son sus seguidores. Esta promesa es dada esencialmente a los que le siguen, a los que le sirven y creen, aunque es verdad que éstos eran Judíos de raza.
¿Es entonces el reino para los Judíos de raza únicamente? ¿Qué hay de nosotros, que somos creyentes, y no somos Judíos? ¿Hace Dios distinción entre los creyentes en función a sus razas?¿Heredan los creyentes gentiles (no Judíos) el cielo, mientras que los creyentes Judíos se quedan en la tierra para heredar y restaurar el reino de David? Hay iglesias cristianas que dicen que el reino de David--- en Israel--- será sólo para los Judíos conversos y no para los creyentes gentiles. ¿Qué dice la Biblia al respecto?
En primer lugar leamos lo que dice Pablo en Gálatas 3:16,29: “Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice a sus simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. Y si vosotros (Creyentes Gálatas gentiles) sois de Cristo (cristianos), ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” .
En los versos anteriores (7,9,14) leemos: “Sabed, por tanto, que los que son de fe (no Judíos de raza necesariamente), éstos son hijos de Abraham...de modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham...para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles...”. También es interesante lo que dice Pablo a los creyentes de Efeso (gentiles), lo siguiente: “Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne. En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos (a la ciudadanía de Israel) por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación...porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo espíritu al Padre. Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios” (Efesios 2:11-14,18,19).
“Que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del Evangelio” (Efesios 3:6). Entonces la promesa del Reino de Dios recae también sobre todos aquellos creyentes gentiles (no Judíos) que han creído en Cristo. Peruanos, Argentinos, Bolivianos, Canadienses, Italianos, Franceses, Ingleses, Senegaleses, Congoleses, Tibetanos, chinos, Coreanos, Japoneses, etc, pueden heredar el reino de David si creen en Cristo. Dios no hace acepción de personas, pues dice Pablo: ”Porque no hay acepción de personas para con Dios” (Romanos 2:11).
Jesucristo Volverá Para Restaurar el Reino de David en Israel
El Apóstol Pedro dijo: “y él (Dios) envíe a Jesús Cristo, que os fue antes anunciado: a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas” (Hechos 3:20,21). Compárese esta palabra “restauración” con la de la última pregunta de los discípulos en Hechos 1:3.
Es claro, entonces, que el reino israelita lo restaurará Jesús el Cristo cuando regrese por segunda vez al mundo. Así lo afirmó Jesús mismo cuando dijo: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él entonces se sentará en su trono de gloria...entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo” (Mateo 25:31,34).
Aquí es importante la segunda venida de Cristo como Rey, ya que ello significará la transformación física de los herederos del reino, pues como Pablo había dicho correctamente: “Pero esto digo, hermanos, que la carne y la sangre (los mortales) no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados” (1 Corintios 15:50-52).
Entonces, cuando los cristianos logren o ganen su transformación física, recién entonces podrán ver y entrar en el reino glorioso de Cristo---¡No antes! La iglesia de Jesucristo está llamada a participar del reino de Dios (Santiago 2:5), pero debe antes crecer en el conocimiento de Dios y de Cristo (Juan 17:3) y en los atributos cristianas (2 Pedro 1.5-11). Hoy los incrédulos y los pecadores pueden ver y entrar en la iglesia de Señor sin ser bautizados o convertidos, pero para ver y entrar en el reino de Dios, hay que ser hombres “perfectos”, hombres de Dios, probos, santos, fieles, e inmortales. Esta es la gran diferencia entre la iglesia del Señor y el Reino de Dios. Al Reino de Dios sólo lo podrán ver e ingresar los que son “santos y perfectos” y que han merecido su transformación física--- o su inmortalización---- que es lo mismo (1 Corintios 15:53,54). En buena cuenta, los que hereden y sean parte del reino de Dios, gozarán de la vida eterna con todos los salvos de todas las naciones y épocas.
Recordemos que Jesús volverá a esta tierra, no sólo para transformar o inmortalizar a sus seguidores, sino también para sentarse en su trono de gloria, lo cual indica que él se posará en un trono en la tierra. Este trono será el de David su padre, según está especificado en Lucas 1:31-33, y que dice: “Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús (La Anunciación del ángel). Este (Jesús) será grande y será llamado Hijo del Altísimo: y el Señor Dios le dará el trono de David su padre, y reinará sobre la casa (país) de Jacob (Israel) para siempre, y su reino no tendrá fin”. Por cierto que los cristianos también se sentarán en sus respectivos tronos de gloria en el reino de Dios, pues Jesús les dijo a sus apóstoles: “Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mi, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel” (Lucas 22:29,30), Obsérvese que siempre el reino tiene que ver con Israel.
Pero lo trágico es que millones de “cristianos” no quieren tomar literalmente estas profecías, y más bien prefieren darles una explicación “alegórica” o “espiritual”. Pero si quieren hacer esto, entonces la Anunciación deberá ser igualmente interpretada “alegóricamente” o ”espiritualmente”. Pregunto: ¿nació realmente y literalmente Jesús de una mujer joven y virgen? ¿estuvo literalmente embarazada María? o, ¿entenderemos la anunciación como algo “simbólico” también?
El Reino es la Esperanza de la Iglesia
Jesucristo enseñó que “busquemos primero el reino de Dios y su justicia” (Mateo 6:33). También enseñó a que orásemos por su venida para que se haga--- por fin--- la voluntad de Dios en la tierra como se hace en el cielo (Mateo 6:10). Del mismo modo, Jesús afirmó que aquellos que “miran hacia atrás” no son dignos de su reino (Lucas 9:62). También aseveró que “difícilmente un rico puede entrar en él” (Mateo 19:23). A Nicodemo Jesús le dijo que “tenía que nacer de nuevo” para ver y entrar en su reino (Juan 3:3,5).
De modo que el Reino es algo que se puede ver y entrar si se “renace” en Cristo. Aun los apóstoles creyeron en el reino venidero de Jesús. Por ejemplo, el apóstol Pablo afirmó “que es a través de muchas tribulaciones que entraremos en el reino de Dios” (Hechos 14:22). Por su parte Pedro dijo en 2 Pedro 1:5-11, y en especial en el versículo 11, lo siguiente: “Porque de esta manera (madurez espiritual) os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y salvador Jesús Cristo”.
También Pablo dijo que los pecadores incorregibles no podrían de ningún modo entrar en él, salvo que se arrepintieran a tiempo (Gálatas 5:19-21). Santiago afirma que sólo los “ricos en fe”, serán los herederos de ese magnífico reino en la tierra (Santiago 2:5). Entrar, pues, en el reino, es obtener la vida eterna y la salvación, según se desprende del diálogo del joven rico con Jesucristo de Mateo 19:16-23. En estos versos aparecen las frases “vida eterna”, “reino de Dios”, y “ser salvo”, Aquellos que no logren entrar en el reino de Dios, se deberá únicamente al hecho que no fueron dignos de él (2 Tesalonicenses 1:5).
Es por esto que es muy importante buscar el reino de Dios y su justicia, porque ello significa ganar la salvación ---¡Esto no lo comprenden millones de Cristianos! Es verdad que el Reino de Dios es un “reino celestial”, porque precisamente es “de Dios”. Por tanto, las frases: “Reino de Dios” y “Reino de los cielos” son equivalentes. Nótese que nunca aparece en la Biblia la frase: “Reino EN los Cielos” sino “Reino DE los cielos”. Es decir, que procede de los cielos---¡De Dios! Es trágico que millones confundan el reino de los cielos con el mismo CIELO.
Sí, hay millones de “cristianos” que sostienen que heredar el “reino de los cielos” significa heredar el mismo cielo---¡Craso error! Definitivamente ni Jesús, ni sus apóstoles, enseñaron que iríamos al cielo para vivir con Dios y los ángeles (Juan 13:33) (Véase también Mateo 5:5; Salmo 37:9,11,22,29,34, Proverbios 2:21,22---nótese que dice: “los perfectos permanecerán en la tierra”). El Reino de Dios Significará La Justicia y la Paz Mundiales El Reino de Dios significará la justicia y la paz en la tierra, pues recordemos que Jesús nos mandó a “buscar el reino de Dios y su justicia” (Mateo 6:33).
Y el profeta Isaías claramente anuncia: “He aquí que para justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en Juicio” (Isaías 32:1). Y también Isaías predijo: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto” (9:6,7).
Y en 2 Samuel 23:3,4 se nos anuncia lo siguiente: “El Dios de Israel ha dicho, me habló la Roca de Israel: Habrá un justo que gobierne ENTRE los hombres, que gobierne en el temor de Dios. Será como la luz de la mañana, como el resplandor del sol en una mañana sin nubes, como la lluvia que hace brotar la hierba de la tierra” . Por otro lado, la influencia mundial del reino de Cristo se deja ver en los siguientes pasajes de la Escritura: Daniel 2:44, que dice: “Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre”.
También el salmista David (72:7-9,11) lo anuncia diciendo: “Florecerá en sus días justicia, y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna. Dominará de mar a mar, y desde el río hasta los confines de la tierra. Ante él se postrarán los moradores del desierto, y sus enemigos lamerán el polvo...todos los reyes se postrarán delante de él; todas las naciones le servirán”. Leer todo el Salmo 72, También Daniel 7:13,14 y Miqueas 4:1-4.
Todas estas profecías aseguran que sólo habrá un solo gobernante mundial que domine con autoridad de Dios, y con vara de hierro. ¿Se imagina usted un mundo con un solo gobernante mundial?¿Se imagina usted que las naciones del mundo se sujetarán de buena gana a este magnífico líder mundial que está por venir desde los cielos? Será ciertamente: “¡El deseado de todas las naciones!” (Hageo 2:7). Sí, será el gobernante ideal que todo pueblo ha anhelado tener en el poder. ¿Está Ud. buscando y pidiendo este estupendo reino de Dios y su justicia? (Juan 6:10,33). ¡Es un mandamiento de Jesucristo! Sin embargo, cuántos aún ignoran que este reino milenario es la única esperanza que tiene la humanidad para tener paz y justicia verdaderas.
No es “escapando al cielo” como vamos a lograr obtener la felicidad, la justicia, y la paz que anhelamos. Eso querría decir que el diablo triunfó al lograr la destrucción de la tierra, y arrojar a los hombres al cielo. ¿acaso no recordamos que Dios creó la tierra para que fuese habitada por los hombres? (Salmos 115:16). ¿Trastocará el diablo los propósitos de Dios para con la tierra? ¡De ningún modo! Pero los que afirman que iremos a vivir en el cielo, están desvirtuando todo el propósito de Dios de restaurar todas las cosas como eran al principio.
Es obvio que la palabra restaurar quiere decir “reponer, recuperar, recobrar, reparar, renovar o devolver a una cosa su estado o estima original”. En buena cuenta, Dios pondrá todas las cosas como él se lo propuso en un principio. La restauración de un mundo paradisíaco significará el fin de la violencia humana y animal, y también el final de la depredación de la flora y fauna, y de la contaminación ambiental. Además significará la destrucción de todos los perversos e incorregibles del planeta (Salmo 37:9).
Será el fin del dominio de los hombres para dar paso a la gobernación de Dios en la tierra como se efectúa en el cielo. Desgraciadamente, La gran mayoría de los hombres están buscando solucionar sus problemas a espaldas de Dios, como si Él no existiera. La ONU, por ejemplo, fue creada para traer la paz en el mundo, y ya vemos cómo ésta no ha podido lograr la tan anhelada paz mundial. Hoy más que nunca, el mundo está envuelto en guerras interminables que aniquilan a miles y miles de hombres inocentes.
El hombre no sabe que el problema del mal está en el hombre mismo, en su naturaleza pecaminosa y egoísta. Los hombres no entienden que ellos no pueden corregir los males del mundo por sí mismos, pues se encuentran lejos de su Hacedor. La mayoría de ellos únicamente viven sólo para satisfacer sus deseos egoístas, sin importarles sus semejantes. Sólo un necio corrupto puede decir que no hay Dios (Salmo 14:1). Jerusalén, La Ciudad Capital del Reino La Biblia es clara cuando dice que Jerusalén será la ciudad capital del reino venidero de Dios. Dice el profeta Jeremías así: “En aquel tiempo llamarán a Jerusalén: Trono de Jehová, y todas las naciones vendrán a ella en el nombre de Jehová en Jerusalén; ni andarán más tras la dureza de su malvado corazón” (3:17).
Hay infinidad de pasajes en la Biblia donde se menciona a Jerusalén como una ciudad superimportante del futuro, y en donde confluirán todos los pueblos de la tierra. Será la capital mundial y el centro del mundo---el lugar donde estarán los tronos de los futuros gobernantes inmortales.
Dice también el salmista David sobre Jerusalén, así: “Porque Jehová ha elegido a Sión; la quiso por habitación para si. Este es para siempre el lugar de mi reposo; aquí habitaré, porque la he querido...allí haré retoñar el poder de David; he dispuesto lámpara a mi ungido. A sus enemigos vestiré de confusión, más sobre él florecerá su corona” (132:13,14,17,18).
También dice el salmista, de este modo: “Jerusalén, que se ha edificado como una ciudad que está bien unida entre sí. Y allá están las sillas del juicio, los tronos de la casa de David. Pedid por la paz de Jerusalén: Sean prosperados los que te aman” (122:3-6). Nótese que se habla de “los tronos” de la casa de David (en plural). Esto concuerda con lo prometido por Jesucristo a sus apóstoles, en el sentido que ellos también se sentarían en sus propios tronos, en el reino restaurado de David en Jerusalén (Mateo 19:28).
Ahora bien, Jesús extiende su invitación para que todos sus seguidores permanezcan fieles para que puedan participar en su trono y reino. Dice él, así: “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono” (Apocalipsis 3:21). Además él prometió también: “Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones” (Apocalipsis 2:26).
Y para terminar este acápite sobre Jerusalén, sería bueno recordar Miqueas 4:1-3, que dice: “Acontecerá en los postreros tiempos que el monte de la casa de Jehová será establecido por cabecera de montes, y más alto que los collados, y correrán a él los pueblos. Vendrán muchas naciones, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, y a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará en sus caminos, y andaremos por sus veredas; porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. Y él juzgará entre muchos pueblos, y corregirá a naciones poderosas hasta muy lejos; y martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se ensayarán más para la guerra”.
El Reino de Dios es el Evangelio Verdadero
Sí, el Reino de Dios es el evangelio de Cristo. En diferentes pasajes de la Escritura veremos que el Reino de Dios y el evangelio, son sinónimos. En Marcos 1:1,14,15 encontramos un excelente ejemplo de esto. Dicen estos versículos de este modo: “Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios...después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado, arrepentios, y creed en el evangelio”.
En la cita bíblica mostrada arriba, es obvio que cuando se habla de creer en el evangelio, lo que se quiere decir es que creamos en el Reino de Dios, y en su Rey, Jesucristo. Además, Pablo dice que el evangelio es poder de Dios para SALVACIÓN para todos los que lo creen de todo corazón (Romanos 1:16). Y cuando Jesús dejó señales concernientes a los últimos días, él dijo que antes de su regreso en gloria para establecer su reino, sus verdaderos discípulos estarían proclamando dicho reino por todo el mundo para testimonio a todas las naciones.
Dice así en Mateo 24:14: “Y será predicado este evangelio del Reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin”. Entonces, ¿qué más pruebas podemos pedir para saber y entender lo que es verdaderamente el evangelio de Cristo?
Finalmente veremos a Pablo predicando este mismo evangelio del Reino en diferentes partes del mundo, según lo podemos constatar en Hechos 19:8;20:25;28:23,30,31. Es claro que el asunto del reino de Dios era de primera importancia para Cristo y sus apóstoles (Lucas 9:1,2), ¿Lo es para Ud., estimado hermano? Pablo dijo que seamos sus imitadores, así como él lo era de Cristo mismo (1 Corintios 11:1). ¿Lo está Ud. imitando a él en este quehacer evangélico? Muchos---desgraciadamente---no lo están haciendo, pues han pensando que el evangelio es solamente Cristo mismo, es decir: Su Muerte, su sepultura, y su resurrección al tercer día (1 Corintios 15:1-6).
Esta creencia es media verdad, pues ya hemos visto que Jesús mismo tilda al Reino de Dios con el título de: “el evangelio” (Lucas 4:43, Mateo 24:14)---¡Y fue el principio de su evangelio! (Marcos 1:1,14,15). Por eso, predicar el evangelio es predicar el reino de Dios, como también lo es sobre la muerte, sepultura y resurrección de Jesús---¡Todo junto!
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domingo, 22 de mayo de 2016
¿Vivirá Jesús para siempre en la tierra?
¿VIVIRÁ REALMENTE NUESTRO SEÑOR JESÚS EN LA TIERRA PARA SIEMPRE ?
Por Ing° Mario A Olcese
Lo que los ángeles anunciaron
En Hechos 1:11 los ángeles anuncian a los discípulos, quienes instantes antes habían visto al Señor subir al cielo, lo siguiente: “Varones Galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? ESTE MISMO JESÚS, que ha sido tomado de vosotros al cielo, ASI VENDRÁ COMO LO HABÉIS VISTO IR AL CIELO”. Aquí se profetiza que el mismo Jesús resucitado, que había permanecido con sus discípulos 40 días en la tierra (Hechos 1:3), volverá DE LA MISMA FORMA O MANERA EN QUE SE HABÍA IDO AL CIELO.
Esto se explica de este modo. Según el verso 12, Jesús había ascendido al Padre desde el MONTE DE LOS OLIVOS, hasta que una nube lo ocultó de la vista de los discípulos (v.9). Ahora bien, Jesús, al volver, descenderá del cielo a las nubes, y de las nubes AL MONTE DE LOS OLIVOS (Zacarías 14:4).
Si Jesús al volver, sólo se quedara en las nubes, sin descender hasta el Monte de los Olivos, entonces JESÚS NO ESTARÍA EN VERDAD VOLVIENDO DE LA MISMA MANERA COMO ÉL SE FUE, O COMO LO HABÍAN VISTO IRSE SUS DISCÍPULOS.
Si una persona hubiera podido tomar una película de ese magno suceso de la ascensión de Jesús al cielo, y luego pusiera en reversa o retroceso la película, entendería exactamente cómo será el futuro regreso de Jesús al mundo. No obstante, no precisamos del auxilio de una cámara de video o de una película para entender lo que explicamos.
Aceptemos el hecho de que la ascensión de Jesús al cielo NO comenzó en las nubes, sino en EL MONTE DE LOS OLIVOS. ¿No es interesante que el profeta Zacarías diga que sus pies se posarán nuevamente en el Monte de los Olivos y éste se partirá en dos?¡Esto no sucedió en la primera aparición de Cristo! (Leer Zacarías 14:4).
Lo que Jesús dijo en Mateo 5:34,35 nos lleva la conclusión de que Cristo hará de Jerusalén su ciudad real...¡Su trono!. El profeta Jeremías dice que en aquel tiempo (de la restauración del reino) llamarán a Jerusalén TRONO DE JEHOVÁ [por su Agente] (3:17). El Salmo 67:4 dice que Dios pastoreará a las naciones EN (no “DE”) la tierra.
En Apocalipsis 5:10 leemos: “Y nos has hecho reyes y sacerdotes para nuestro Dios; y reinaremos sobre la tierra.” En Apocalipsis 20:4,6 dice que estos reyes y sacerdotes reinarán con Cristo mil años en la tierra [hasta la segunda resurrección de los muertos].
En el Salmo 122:3-5 encontramos la información de que los tronos de los “reyes y sacerdotes” estarán en Jerusalén. Por tanto, el trono del “Rey de reyes” estará también allí. Jesús dijo que “Jerusalén es la ciudad del gran Rey” (Mateo 5:34,35).
En Juan 14:2,3 el Señor Jesús prometió a sus discípulos que ellos estarían con él en la tierra de Israel. Él dijo: “PARA QUE DONDE YO ESTOY (la tierra de Israel) [y su lugar de herencia en la profecía] vosotros también estéis”.
Y en la profecía de Jeremías 23:5 leemos: “He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia EN LA TIERRA” ( También 33:15).
Y en Romanos 4:13 dice que Jesús será “EL HEREDERO DEL MUNDO.”
Según el Salmo 37:29 “Los justos heredarán la tierra, y vivirán para siempre sobre ella”.
Ahora bien: ¿Es Jesús Cristo el MAYOR JUSTO? ¡Sí! (Leer 1 Juan 2:1). Y si Jesús es también JUSTO, ¿qué heredará él y dónde vivirá? ¡La tierra y en la tierra!.
En el Salmo 85:9 se complementa lo anterior diciendo que LA GLORIA HABITARÁ LA TIERRA. Y, ¿cuál GLORIA? ¡La gloria del Señor Jesús Cristo! (Mateo 16:27; 24:30; Juan 1:14; 17:24; Colosenses 3:4). Por tanto: ¡Jesús Cristo habitará en la tierra!
En 2 Samuel 23:3 dice: “El Dios de Israel ha dicho: Habrá un justo que GOBIERNE ENTRE (no “SOBRE”) LOS HOMBRES, que GOBIERNE en el temor de Dios.” Sí, Jesús será aquel justo varón que gobierne en medio o entre los hombres en este planeta. ¡Eso dice la Biblia! Además, David dice en su Salmo 140:13 que LOS RECTOS morarán o habitarán en la presencia del rey.
Pero: ¿Dónde morarán LOS RECTOS en la presencia del rey? No puede ser el cielo porque Salomón escribió en Proverbios 10:30: “EL JUSTO NO SERÁ REMOVIDO JAMÁS; pero los impíos NO HABITARÁN LA TIERRA.” La conclusión lógica y bíblica es que los rectos habitarán la tierra y estarán en la misma presencia del rey en la tierra. Dice Salomón: “LOS RECTOS HABITARÁN LA TIERRA, Y LOS PERFECTOS PERMANECERÁN EN ELLA.” (Proverbios 2:21).
¡Aquí está la evidencia! Y, ¿Quiénes son los PERFECTOS que permanecerán en la tierra? ¡Los cristianos! (Leer 2 Timoteo 3:17; Colosenses 1:28). Jesús dice que “los mansos heredarán la tierra” (Mateo 5:5),. Pero más adelante dirá: “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mi, QUE SOY MANSO Y HUMILDE DE CORAZÓN...” (Mateo 11:29).
Notemos que Cristo es también el mayor MANSO del mundo. Esto quiere decir que él HEREDARÁ LA TIERRA (comparar con Romanos 4:13). Él fue claro al decir que “los MANSOS heredarán la tierra (¡no el cielo!).”
Por Ing° Mario A Olcese
Lo que los ángeles anunciaron
En Hechos 1:11 los ángeles anuncian a los discípulos, quienes instantes antes habían visto al Señor subir al cielo, lo siguiente: “Varones Galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? ESTE MISMO JESÚS, que ha sido tomado de vosotros al cielo, ASI VENDRÁ COMO LO HABÉIS VISTO IR AL CIELO”. Aquí se profetiza que el mismo Jesús resucitado, que había permanecido con sus discípulos 40 días en la tierra (Hechos 1:3), volverá DE LA MISMA FORMA O MANERA EN QUE SE HABÍA IDO AL CIELO.
Esto se explica de este modo. Según el verso 12, Jesús había ascendido al Padre desde el MONTE DE LOS OLIVOS, hasta que una nube lo ocultó de la vista de los discípulos (v.9). Ahora bien, Jesús, al volver, descenderá del cielo a las nubes, y de las nubes AL MONTE DE LOS OLIVOS (Zacarías 14:4).
Si Jesús al volver, sólo se quedara en las nubes, sin descender hasta el Monte de los Olivos, entonces JESÚS NO ESTARÍA EN VERDAD VOLVIENDO DE LA MISMA MANERA COMO ÉL SE FUE, O COMO LO HABÍAN VISTO IRSE SUS DISCÍPULOS.
Si una persona hubiera podido tomar una película de ese magno suceso de la ascensión de Jesús al cielo, y luego pusiera en reversa o retroceso la película, entendería exactamente cómo será el futuro regreso de Jesús al mundo. No obstante, no precisamos del auxilio de una cámara de video o de una película para entender lo que explicamos.
Aceptemos el hecho de que la ascensión de Jesús al cielo NO comenzó en las nubes, sino en EL MONTE DE LOS OLIVOS. ¿No es interesante que el profeta Zacarías diga que sus pies se posarán nuevamente en el Monte de los Olivos y éste se partirá en dos?¡Esto no sucedió en la primera aparición de Cristo! (Leer Zacarías 14:4).
Lo que Jesús dijo en Mateo 5:34,35 nos lleva la conclusión de que Cristo hará de Jerusalén su ciudad real...¡Su trono!. El profeta Jeremías dice que en aquel tiempo (de la restauración del reino) llamarán a Jerusalén TRONO DE JEHOVÁ [por su Agente] (3:17). El Salmo 67:4 dice que Dios pastoreará a las naciones EN (no “DE”) la tierra.
En Apocalipsis 5:10 leemos: “Y nos has hecho reyes y sacerdotes para nuestro Dios; y reinaremos sobre la tierra.” En Apocalipsis 20:4,6 dice que estos reyes y sacerdotes reinarán con Cristo mil años en la tierra [hasta la segunda resurrección de los muertos].
En el Salmo 122:3-5 encontramos la información de que los tronos de los “reyes y sacerdotes” estarán en Jerusalén. Por tanto, el trono del “Rey de reyes” estará también allí. Jesús dijo que “Jerusalén es la ciudad del gran Rey” (Mateo 5:34,35).
En Juan 14:2,3 el Señor Jesús prometió a sus discípulos que ellos estarían con él en la tierra de Israel. Él dijo: “PARA QUE DONDE YO ESTOY (la tierra de Israel) [y su lugar de herencia en la profecía] vosotros también estéis”.
Y en la profecía de Jeremías 23:5 leemos: “He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia EN LA TIERRA” ( También 33:15).
Y en Romanos 4:13 dice que Jesús será “EL HEREDERO DEL MUNDO.”
Según el Salmo 37:29 “Los justos heredarán la tierra, y vivirán para siempre sobre ella”.
Ahora bien: ¿Es Jesús Cristo el MAYOR JUSTO? ¡Sí! (Leer 1 Juan 2:1). Y si Jesús es también JUSTO, ¿qué heredará él y dónde vivirá? ¡La tierra y en la tierra!.
En el Salmo 85:9 se complementa lo anterior diciendo que LA GLORIA HABITARÁ LA TIERRA. Y, ¿cuál GLORIA? ¡La gloria del Señor Jesús Cristo! (Mateo 16:27; 24:30; Juan 1:14; 17:24; Colosenses 3:4). Por tanto: ¡Jesús Cristo habitará en la tierra!
En 2 Samuel 23:3 dice: “El Dios de Israel ha dicho: Habrá un justo que GOBIERNE ENTRE (no “SOBRE”) LOS HOMBRES, que GOBIERNE en el temor de Dios.” Sí, Jesús será aquel justo varón que gobierne en medio o entre los hombres en este planeta. ¡Eso dice la Biblia! Además, David dice en su Salmo 140:13 que LOS RECTOS morarán o habitarán en la presencia del rey.
Pero: ¿Dónde morarán LOS RECTOS en la presencia del rey? No puede ser el cielo porque Salomón escribió en Proverbios 10:30: “EL JUSTO NO SERÁ REMOVIDO JAMÁS; pero los impíos NO HABITARÁN LA TIERRA.” La conclusión lógica y bíblica es que los rectos habitarán la tierra y estarán en la misma presencia del rey en la tierra. Dice Salomón: “LOS RECTOS HABITARÁN LA TIERRA, Y LOS PERFECTOS PERMANECERÁN EN ELLA.” (Proverbios 2:21).
¡Aquí está la evidencia! Y, ¿Quiénes son los PERFECTOS que permanecerán en la tierra? ¡Los cristianos! (Leer 2 Timoteo 3:17; Colosenses 1:28). Jesús dice que “los mansos heredarán la tierra” (Mateo 5:5),. Pero más adelante dirá: “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mi, QUE SOY MANSO Y HUMILDE DE CORAZÓN...” (Mateo 11:29).
Notemos que Cristo es también el mayor MANSO del mundo. Esto quiere decir que él HEREDARÁ LA TIERRA (comparar con Romanos 4:13). Él fue claro al decir que “los MANSOS heredarán la tierra (¡no el cielo!).”
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domingo, 28 de febrero de 2016
El Rey Jesús, heredero del mundo
El Rey Jesús, heredero del mundo
Anthony F. Buzzard
Usted puede preguntar: ¿Cómo nos movemos de la promesa de la tierra en Génesis a la promesa del mundo? La respuesta es fácil. Salmo 2 y otros pasajes habían presentado pruebas a los fieles que el Mesías iba a heredar no sólo la tierra de medio- oriente, sino nada menos que la posesión de todo el mundo: "Yo te daré las naciones, aún los confines de la tierra" (Sal. 2: 8) . Salmo 2 es un resumen brillante de todo el plan mesiánico para que el mundo entre en la sumisión a Jesús, el Mesías, y a Dios, el Padre, que es el único Dios de Israel y de Jesús. Él es el Dios de Abraham, Isaac y Jacob (que ciertamente no es un Dios trino!). Los cristianos somos co-herederos del Reino futuro con el Mesías (Rom. 8:17), y heredaremos las mismas promesas al igual que Jesús, en base a los convenios bajo juramento, hechas con Abraham (Gn 12, 13, 15, 17; 22: 15-18; 28: 4, etc.) y David (2 Samuel 7; Sal 72; 89).
La fe cristiana es también la fe de Abraham y la respuesta a las mismas promesas como Dios le hizo a él. Esto es simplemente para decir que si uno afirma, como lo hizo Jesús, que es el Mesías prometido (Mat. 16: 16-18), está reclamando ser el humano único agente de Dios para tener éxito donde Adán falló, y como el segundo Adán de gobernar el mundo desde el trono de David en Israel. Todo el plan de salvación para nosotros y el mundo se basa en las promesas roca a Abraham, así como las posteriores promesas hechas a David (2 Sam 7; 1 Crón. 17). Si no entendemos esto, no somos capaces de captar la trama bíblica y el plan de principio a fin.
En el pensamiento popular de la falsa perspectiva de un "cielo al morir" ha desviado de manera espectacular a los lectores de la Biblia desde el corazón de la historia bíblica. La fe se ha debilitado y oscurecido. La visión de Dios y de Jesús para el mundo y la tierra es para la paz internacional y el desarme y el cese de toda la guerra (Is. 2: 2-4). La Biblia es un documento esencialmente simple, que debe leerse a la luz del hecho de que el lenguaje está destinado a ser comprendido y se explica fácil! Los conceptos hebraicos (Jesús fue un Judío!) son "concretos" y "reales", no vagos y filosóficos. Pero las iglesias comenzaron poco después de los tiempos del NT a "vaporizar" el lenguaje claro, disolviendo conceptos sencillos como "Reino" y "trono". En lugar de un significado territorial de "tierra" y "territorio", se inventó el llamado "significado espiritual", (sonaba atractivo!) fue unido a ellos. La palabra "espiritual" puede ser más engañosa si resulta en la pérdida del sentido corriente de las palabras.
Cuando Jesús prometió (como se había prometido a Abraham) que la tierra / planeta iba a ser la recompensa de los fieles (Mateo 5:.. 5, citando el Salmo 37), lo decía en serio! Es un deber para nosotros creer a Jesús como el anunciador del Evangelio! Mucho estudio de la Biblia y la predicación constantemente deja de lado esos dichos de Jesús que añaden un sentido realista, claro para el futuro. Mateo 19:28 sería un ejemplo clásico. Eche un vistazo al índice de texto de muchos libros sobre la Biblia, y usted se sorprenderá al ver que hay pocos comentarios en Mateo 19:28. En ese pasaje, una pregunta fascinante fue formulada por Pedro a Jesús. La pregunta de Pedro era muy genuina, razonable y clara: "¿Qué vamos a obtener como resultado de nuestra incondicional seguimiento de usted y su misión mesiánica?" "¿Qué podemos esperar nuestra recompensa"? La respuesta fue tan directa y clara como la pregunta: "Déjeme decirle, con la autoridad más alta", dijo Jesús, "en el futuro renacimiento del mundo, ustedes que me han seguido van a estar sentados en doce tronos para gobernar a los doce tribus de Israel. "
Mateo 25:31 clarifica el hecho de que la edad del futuro sería inaugurado por la futura llegada de Jesús en gloria y poder. Este es exactamente el significado de nuestra solicitud en la oración del Señor que "Tu Reino venga; Hágase tu voluntad en la tierra ". Otro pasaje muy poco publicitado es Hechos 1: 6-7. Aprendemos primero que Jesús había pasado casi 6 semanas instruyendo y dando una conferencia a sus estudiantes (discípulos) sobre el Reino de Dios (Hechos 1: 3). Esta información llevó a una pregunta más razonable e informada: "Señor", le preguntaron: "¿Es ahora el momento para que usted pueda restaurar el reino de Israel?" Algunos comentarios, sin entender el Evangelio cristiano, ni la enseñanza de Jesús, han menospreciado la pregunta de los discípulos como mal informada y demasiado "política"! Sin embargo, esto desacredita al maestro, Jesús, así como a sus alumnos. Jesús no los reprendió por cualquier malentendido! No dudaba de que el futuro verá la restauración de la nación de Israel y su retorno, en la fe (no ahora, cuando Israel no ha aceptado su Mesías). Jesús se limitó a decir que los períodos de tiempo que tuvieran que transcurrir antes de aquel gran evento no se conoce. De hecho, todavía no conocemos los períodos cronológicos involucrados.
En Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21 (basado en Daniel) Jesús sin embargo diseñó una secuencia clara de acontecimientos: Abominación de la Desolación, Gran Tribulación, signos cósmicos, que precederán a su única llegada futura (Parusía). No hay una venida pre-tribulación de Jesús. Jesús volverá una vez, después de la hora de la futura gran tribulación (Mat. 24: 21-29; Daniel 12: 1.). Juan Calvino estaba tan molesto por la pregunta de los 'discípulos de Jesús en Hechos 1: 6 que él protestó que hay más errores que palabras en ese verso! El error fue, por supuesto, de Calvino, que no entendía la naturaleza de las promesas de la tierra / planeta hechas a Abraham y a Jesús! Esperar una tierra renovada y un arreglo político renovado con Jesús y los apóstoles resucitados a cargo era precisamente lo que el Evangelio cristiano había previsto, a raíz de los profetas de la confirmación de las promesas hechas a los patriarcas del Antiguo Testamento y a Jesús '.
Romanos 15: 8 declara explícitamente que Jesús vino a confirmar las promesas hechas a Abraham! La tierra, la prosperidad y muchos descendientes espirituales, que culminaron en el Mesías. "El cielo" en la muerte nunca fue prometido a los creyentes, pero escuche el lenguaje popular cristiano o una oración fúnebre, uno está impresionado con la constante repetida referencia al "cielo" como la recompensa cristiana. Mateo 19:28 y Lucas 22: 28-30, que prometen un nuevo gobierno en la tierra con Jesús como el presidente y el rey - el resultado pactado de la esperanza cristiana - no se menciona! Lutero en su comentario sobre Romanos, simplemente deja de lado las palabras de Romanos 4:13, que establecen que Abraham "sería heredero del mundo"! Esto significó perder la verdad central y preciosa que, la tierra y el mundo son la herencia prometida como el destino de los creyentes! Esto significaba dejar fuera el Reino/ promesa de la tierra que es la base del Evangelio. Sí, se mantuvo la muerte sacrificial de Jesús, pero eso no es todo el Evangelio! Lo que se perdió fue la importante declaración de Jeremías 27: 5: "Con mi gran poder y brazo extendido hice la tierra y su gente y los animales que están en él, y se lo doy a quien yo quiero."
De hecho, como el Salmo 115 : 16 establece, "Dios ha dado la tierra a los hombres." Esta es la base del destino y de la esperanza cristiana. Hasta aquí el lenguaje confuso o la desviación de "cielo", y como Billy Graham escribió, "pulir el arco iris y preparar platos celestiales." A partir de uno de los gigantes de los comentarios del AT, Delitzsch: "La tierra en todo el Salmo 37 es la posesión prometida, la tierra de la presencia de Jehová, que no sólo tiene un pasado glorioso, sino también un futuro rico en promesas; y finalmente más perfectamente que bajo Josué convertido en la herencia del verdadero Israel ... Esta promesa también se ejecuta en la boca del Predicador en que Pablo hace una declaración sorprendentemente significativa en Romanos 4:13. Habla de "la promesa a Abraham que él sería heredero del mundo." Esta es la esperanza del Evangelio en que se basa el NT.
Los Judíos en los tiempos de Jesús sabía bien que la promesa a Abraham y su descendencia involucraba heredar todo el mundo! El libro de la Sabiduría (44:21), que refleja la Biblia, dice lo siguiente: ". Dios le aseguró a Abraham por un juramento que él haría que heredarán de mar a mar" y en el comentario judío sobre Éxodo 14:31 notas que " se encuentra que nuestro padre Abraham se convirtió en el heredero de este y el próximo mundo simplemente por el mérito de la fe por la cual él creyó al Señor, como está escrito: 'él creyó al Señor y le fue contado por justicia "(Mekilta, 40b ).
Pablo estaba de acuerdo, y como predicador cristiano del Evangelio hace que la promesa de la tierra / el mundo a Abraham sea el centro de la esperanza cristiana, al igual que Jesús tuvo con su célebre cita de Salmo 37:11 (Romanos 4:13.): "Bienaventurados los mansos; van a tener la tierra / mundo como su herencia ". El Salmo 2: 8-9 registra la promesa de Dios al Mesías:". Pídeme. Y te daré por herencia las naciones y los confines de la tierra por tu posesión. Y las regirás con vara de hierro "La misma promesa aplicada por Jesús en Apocalipsis 2: 26-27 a los santos - una muy lejana a esperar una actividad de rasgar arpas en el cielo.!
Anthony F. Buzzard
Usted puede preguntar: ¿Cómo nos movemos de la promesa de la tierra en Génesis a la promesa del mundo? La respuesta es fácil. Salmo 2 y otros pasajes habían presentado pruebas a los fieles que el Mesías iba a heredar no sólo la tierra de medio- oriente, sino nada menos que la posesión de todo el mundo: "Yo te daré las naciones, aún los confines de la tierra" (Sal. 2: 8) . Salmo 2 es un resumen brillante de todo el plan mesiánico para que el mundo entre en la sumisión a Jesús, el Mesías, y a Dios, el Padre, que es el único Dios de Israel y de Jesús. Él es el Dios de Abraham, Isaac y Jacob (que ciertamente no es un Dios trino!). Los cristianos somos co-herederos del Reino futuro con el Mesías (Rom. 8:17), y heredaremos las mismas promesas al igual que Jesús, en base a los convenios bajo juramento, hechas con Abraham (Gn 12, 13, 15, 17; 22: 15-18; 28: 4, etc.) y David (2 Samuel 7; Sal 72; 89).
La fe cristiana es también la fe de Abraham y la respuesta a las mismas promesas como Dios le hizo a él. Esto es simplemente para decir que si uno afirma, como lo hizo Jesús, que es el Mesías prometido (Mat. 16: 16-18), está reclamando ser el humano único agente de Dios para tener éxito donde Adán falló, y como el segundo Adán de gobernar el mundo desde el trono de David en Israel. Todo el plan de salvación para nosotros y el mundo se basa en las promesas roca a Abraham, así como las posteriores promesas hechas a David (2 Sam 7; 1 Crón. 17). Si no entendemos esto, no somos capaces de captar la trama bíblica y el plan de principio a fin.
En el pensamiento popular de la falsa perspectiva de un "cielo al morir" ha desviado de manera espectacular a los lectores de la Biblia desde el corazón de la historia bíblica. La fe se ha debilitado y oscurecido. La visión de Dios y de Jesús para el mundo y la tierra es para la paz internacional y el desarme y el cese de toda la guerra (Is. 2: 2-4). La Biblia es un documento esencialmente simple, que debe leerse a la luz del hecho de que el lenguaje está destinado a ser comprendido y se explica fácil! Los conceptos hebraicos (Jesús fue un Judío!) son "concretos" y "reales", no vagos y filosóficos. Pero las iglesias comenzaron poco después de los tiempos del NT a "vaporizar" el lenguaje claro, disolviendo conceptos sencillos como "Reino" y "trono". En lugar de un significado territorial de "tierra" y "territorio", se inventó el llamado "significado espiritual", (sonaba atractivo!) fue unido a ellos. La palabra "espiritual" puede ser más engañosa si resulta en la pérdida del sentido corriente de las palabras.
Cuando Jesús prometió (como se había prometido a Abraham) que la tierra / planeta iba a ser la recompensa de los fieles (Mateo 5:.. 5, citando el Salmo 37), lo decía en serio! Es un deber para nosotros creer a Jesús como el anunciador del Evangelio! Mucho estudio de la Biblia y la predicación constantemente deja de lado esos dichos de Jesús que añaden un sentido realista, claro para el futuro. Mateo 19:28 sería un ejemplo clásico. Eche un vistazo al índice de texto de muchos libros sobre la Biblia, y usted se sorprenderá al ver que hay pocos comentarios en Mateo 19:28. En ese pasaje, una pregunta fascinante fue formulada por Pedro a Jesús. La pregunta de Pedro era muy genuina, razonable y clara: "¿Qué vamos a obtener como resultado de nuestra incondicional seguimiento de usted y su misión mesiánica?" "¿Qué podemos esperar nuestra recompensa"? La respuesta fue tan directa y clara como la pregunta: "Déjeme decirle, con la autoridad más alta", dijo Jesús, "en el futuro renacimiento del mundo, ustedes que me han seguido van a estar sentados en doce tronos para gobernar a los doce tribus de Israel. "
Mateo 25:31 clarifica el hecho de que la edad del futuro sería inaugurado por la futura llegada de Jesús en gloria y poder. Este es exactamente el significado de nuestra solicitud en la oración del Señor que "Tu Reino venga; Hágase tu voluntad en la tierra ". Otro pasaje muy poco publicitado es Hechos 1: 6-7. Aprendemos primero que Jesús había pasado casi 6 semanas instruyendo y dando una conferencia a sus estudiantes (discípulos) sobre el Reino de Dios (Hechos 1: 3). Esta información llevó a una pregunta más razonable e informada: "Señor", le preguntaron: "¿Es ahora el momento para que usted pueda restaurar el reino de Israel?" Algunos comentarios, sin entender el Evangelio cristiano, ni la enseñanza de Jesús, han menospreciado la pregunta de los discípulos como mal informada y demasiado "política"! Sin embargo, esto desacredita al maestro, Jesús, así como a sus alumnos. Jesús no los reprendió por cualquier malentendido! No dudaba de que el futuro verá la restauración de la nación de Israel y su retorno, en la fe (no ahora, cuando Israel no ha aceptado su Mesías). Jesús se limitó a decir que los períodos de tiempo que tuvieran que transcurrir antes de aquel gran evento no se conoce. De hecho, todavía no conocemos los períodos cronológicos involucrados.
En Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21 (basado en Daniel) Jesús sin embargo diseñó una secuencia clara de acontecimientos: Abominación de la Desolación, Gran Tribulación, signos cósmicos, que precederán a su única llegada futura (Parusía). No hay una venida pre-tribulación de Jesús. Jesús volverá una vez, después de la hora de la futura gran tribulación (Mat. 24: 21-29; Daniel 12: 1.). Juan Calvino estaba tan molesto por la pregunta de los 'discípulos de Jesús en Hechos 1: 6 que él protestó que hay más errores que palabras en ese verso! El error fue, por supuesto, de Calvino, que no entendía la naturaleza de las promesas de la tierra / planeta hechas a Abraham y a Jesús! Esperar una tierra renovada y un arreglo político renovado con Jesús y los apóstoles resucitados a cargo era precisamente lo que el Evangelio cristiano había previsto, a raíz de los profetas de la confirmación de las promesas hechas a los patriarcas del Antiguo Testamento y a Jesús '.
Romanos 15: 8 declara explícitamente que Jesús vino a confirmar las promesas hechas a Abraham! La tierra, la prosperidad y muchos descendientes espirituales, que culminaron en el Mesías. "El cielo" en la muerte nunca fue prometido a los creyentes, pero escuche el lenguaje popular cristiano o una oración fúnebre, uno está impresionado con la constante repetida referencia al "cielo" como la recompensa cristiana. Mateo 19:28 y Lucas 22: 28-30, que prometen un nuevo gobierno en la tierra con Jesús como el presidente y el rey - el resultado pactado de la esperanza cristiana - no se menciona! Lutero en su comentario sobre Romanos, simplemente deja de lado las palabras de Romanos 4:13, que establecen que Abraham "sería heredero del mundo"! Esto significó perder la verdad central y preciosa que, la tierra y el mundo son la herencia prometida como el destino de los creyentes! Esto significaba dejar fuera el Reino/ promesa de la tierra que es la base del Evangelio. Sí, se mantuvo la muerte sacrificial de Jesús, pero eso no es todo el Evangelio! Lo que se perdió fue la importante declaración de Jeremías 27: 5: "Con mi gran poder y brazo extendido hice la tierra y su gente y los animales que están en él, y se lo doy a quien yo quiero."
De hecho, como el Salmo 115 : 16 establece, "Dios ha dado la tierra a los hombres." Esta es la base del destino y de la esperanza cristiana. Hasta aquí el lenguaje confuso o la desviación de "cielo", y como Billy Graham escribió, "pulir el arco iris y preparar platos celestiales." A partir de uno de los gigantes de los comentarios del AT, Delitzsch: "La tierra en todo el Salmo 37 es la posesión prometida, la tierra de la presencia de Jehová, que no sólo tiene un pasado glorioso, sino también un futuro rico en promesas; y finalmente más perfectamente que bajo Josué convertido en la herencia del verdadero Israel ... Esta promesa también se ejecuta en la boca del Predicador en que Pablo hace una declaración sorprendentemente significativa en Romanos 4:13. Habla de "la promesa a Abraham que él sería heredero del mundo." Esta es la esperanza del Evangelio en que se basa el NT.
Los Judíos en los tiempos de Jesús sabía bien que la promesa a Abraham y su descendencia involucraba heredar todo el mundo! El libro de la Sabiduría (44:21), que refleja la Biblia, dice lo siguiente: ". Dios le aseguró a Abraham por un juramento que él haría que heredarán de mar a mar" y en el comentario judío sobre Éxodo 14:31 notas que " se encuentra que nuestro padre Abraham se convirtió en el heredero de este y el próximo mundo simplemente por el mérito de la fe por la cual él creyó al Señor, como está escrito: 'él creyó al Señor y le fue contado por justicia "(Mekilta, 40b ).
Pablo estaba de acuerdo, y como predicador cristiano del Evangelio hace que la promesa de la tierra / el mundo a Abraham sea el centro de la esperanza cristiana, al igual que Jesús tuvo con su célebre cita de Salmo 37:11 (Romanos 4:13.): "Bienaventurados los mansos; van a tener la tierra / mundo como su herencia ". El Salmo 2: 8-9 registra la promesa de Dios al Mesías:". Pídeme. Y te daré por herencia las naciones y los confines de la tierra por tu posesión. Y las regirás con vara de hierro "La misma promesa aplicada por Jesús en Apocalipsis 2: 26-27 a los santos - una muy lejana a esperar una actividad de rasgar arpas en el cielo.!
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