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lunes, 26 de septiembre de 2016

El fin de la Era presente según Pablo

Anthony F. Buzzard


El plan es muy simple: "Nosotros, los que hayamos quedado hasta la venida del Señor, no tendremos prioridad sobre los que durmieron. Porque el Señor mismo descenderá del cielo con aclamación, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor ... Pero acerca de los tiempos y las épocas, hermanos ... ", Pablo continúa ( la ruptura del capítulo debe ser ignorada), "Vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor [que acaba de terminar de describir] vendrá como un ladrón en la noche." Eso quiere decir que cuando el mundo esté diciendo " paz y seguridad ", entonces vendrá la destrucción de repente sobre ellos, como los dolores a la mujer encinta." En otras palabras, el desastre va a sorprender a los impíos inesperadamente como un ladrón, y no escaparán. Pero ese "día del Señor", que Pablo acababa de describir como el momento en que los santos serán arrebatados para encontrarse con Jesús, no sorprenderá a la iglesia como un ladrón. Tendrá, sin embargo, tienen un efecto catastrófico en el mundo.


En 2 Tesalonicenses, Pablo continúa su tema, añadiendo nuevo material deliberadamente. Esto fue para contrarrestar la influencia engañosa de un "espíritu" o "carta fingiendo venir de nosotros", sosteniendo que este gran evento, la venida del Señor, estaba inmediatamente a la mano (2 Tes. 2:2, KJV, ASV) .


El Plan para el Fin


Pablo tenía un deseo ardiente. Era para reforzar, contra la enseñanza falsa, lo que ya había enseñado a los Tesalonicenses en su primera carta. Así que en 2 Tesalonicenses 1:7, comienza diciendo a la iglesia que deben esperar sufrir tribulación hasta que el momento de alivio llegue. ¿Cuál sería ese momento? ¿Hasta cuándo deben esperar ser perseguidos? El versículo 7 nos dice: Dios les dará alivio de la tribulación "cuando el Señor Jesús sea revelado desde el cielo con sus poderosos ángeles en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocen a Dios" (2 Tesalonicenses 1:7, 8. ).


Pablo no sabe nada de un rapto secreto anterior para librar a los cristianos de la Gran Tribulación.
La Enseñanza de Pablo en 2 Tesalonicenses es precisamente lo que había dicho en su primera carta, aunque ahora, añade más detalles. Los cristianos deben estar bien dispuestos a ser arrebatados para recibir al Señor. Para ponerlos a salvo, mientras que la aparición del Señor abrumará al mundo desobediente.



Tribulación Hasta la Venida de Cristo en el poder


No sólo la iglesia debe esperar en la tribulación hasta el momento en que Jesús se revele desde el cielo en llama de fuego (2 Tes. 1:7), sino que también debe darse cuenta (2 Tes. 2:1-3) que ciertos eventos deben ocurrir antes de que Cristo regrese. En 2 Tesalonicenses 2, Pablo se abre mediante la reformulación de su tema. Él quiere instruir a sus lectores más acerca de la "venida del Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él" (v. 1).


Sus lectores recordarán de 1 Tesalonicenses 4:17 que es volar al encuentro de Jesús. Este evento, el día del Señor - ya había sido llamado el día del Señor en 1 Tesalonicenses 5:2 - no puede suceder antes de la apostasía y la revelación del Anticristo (2 Tesalonicenses 2:3.). - el estorbo es un hombre (v. 7), así como una fuerza neutral (v. 6) - que frenará al Anticristo hasta que a éste finalmente se le permita aparecer. Más tarde, Jesús llegará. Esta llegada es la segunda venida, y su venida significa nuestra reunión con él (v. 1) no le veremos antes. En ese gran acontecimiento se guardará a los cristianos como en 2 Tesalonicenses 1:7 se había dicho, que significará el fin del Anticristo (2 Tesalonicenses 2:8.), Así como el castigo sobre el mundo sin Dios (1 Tesalonicenses 5:3;. 2 Tes. 1:7).


Resumen


Pablo estuvo evidentemente muy descontento con los conceptos erróneos en lo que respecta a la segunda venida. Quería asegurar a los Tesalonicenses que los cristianos muertos no quedarían fuera del gran evento que viene. Se reunirán con Cristo en el aire con los cristianos que sobrevivieron hasta el gran día. El día tomará al mundo malvado completamente por sorpresa. Estarán tan preparados como un cabeza de familia que no espera que un ladrón entre en su casa.


Más tarde, una idea equivocada comenzó a circular en la iglesia - que el día prometido de Dios estaba por llegar sin más demora. Pablo escribió 2 Tesalonicenses 2 específicamente para corregir esta idea. Él dice que "la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión" para él (v. 1) no puede ocurrir antes de que ocurran dos cosas: La apostasía (apostasía) y la aparición del Anticristo. Tras el reinado del Anticristo Jesús aparece en la gloria y destruye al "malo" (2 Tesalonicenses 2:8;... compare con Isa 11:4). Este es el sencillo programa descrito por 2 Tesalonicenses 2:1-12. La tarea de la iglesia es proteger la información fielmente y enseñarla a los demás.


Una imagen coherente del fin emerge, siempre se debe permitir que el texto nos informe y si es necesario modificar los malentendidos anteriores. La interferencia con el mensaje a veces se produce cuando nuestras propias presuposiciones bloquean nuestro entendimiento y nos ensordecen a las palabras de Pablo. Debemos tener cuidado de que no ahoguemos las instrucciones de Pablo con nuestras propias ideas ruidosas! 

martes, 26 de julio de 2016

El Fin del mundo ¿Qué significa realmente?

EL FIN DEL MUNDO—¿QUÉ SIGNIFICA REALMENTE?
Por Mario A Olcese

Una Pregunta Importante




Un día los discípulos se le acercaron secretamente a Jesús y le preguntaron: "Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y que señal habrá de tu venida, y del FIN DEL MUNDO"? (Mateo 24:3). Sí, la esperanza del "fin del mundo" estuvo presente en la mente y conciencia de los apóstoles de Jesús hace dos milenios--- ¡Y la sigue estando aun hoy día! La frase "fin del mundo" suele producir cierto pánico entre los hombres, y en particular, entre los inconversos. Pero sólo se teme a lo desconocido. Y es justamente el desconocimiento de lo que Cristo quiso decir por esa frase lo que produce temor angustiante.

Pero, ¿deberían sentir temor los buenos cristianos al oír la frase: "fin del mundo"? Pues, no hay porqué. Preguntémonos: ¿Es cierto que el planeta tierra y sus habitantes desaparecerán de la faz de la tierra algún día? ¿Es el propósito de Dios destruir la tierra la cual expresamente creó para que fuera habitada por sus criaturas humanas? Si la respuesta es "SI" entonces habría una contradicción, ya que nuestro mismo Señor Jesucristo nos promete: "Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad." (Mateo 5:5).

Ahora bien, siendo que el Nuevo Testamento fue escrito casi exclusivamente en griego koiné, es menester averiguar cuál fue la palabra griega que se ha traducido por "mundo" en Mateo 24:3. Pues bien, para conocimiento nuestro, la palabra griega es "aión" y no "cosmos". Veremos a continuación la diferencia entre la palabras griegas "aión" y "cosmos" que igualmente se vierten por "mundo" en la Biblia (Véase el Nuevo Testamento Interlineal Griego-Español de Francisco Lacueva, Ed. CLIE, España, pág.105).

La palabra griega "Kosmos" tiene el significado de planeta tierra. En cambio "aión" nunca tiene ese significado en la Biblia. El significado de "aión" es "edad" o "era". Puede significar un período de tiempo indefinido (no necesariamente eterno), o un tiempo contemplado en relación con lo que tiene lugar en el período. "El sentido que tiene la palabra no es tanto el de la longitud misma de un período, sino el del período marcado por características espirituales o morales." (Ver el diccionario Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento, de W.E. Vine, Ed. CLIE). El apóstol Pablo nos menciona dos "siglos" o "edades": El presente, y el venidero. La presente edad finalizará para dar paso a la siguiente (Ver Efesios 1:21, donde Pablo dice: "...no sólo en este siglo, sino también en el venidero").

El apóstol San Pablo nos dice, además, del presente "aión" lo siguiente: "el cual (Jesús) se dio a si mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo ("aión") malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre." (Gálatas 1:4). Cristo pondrá Fin a este "aión" Malo vigente Entendamos de una vez y por todas que "el fin del mundo" que hablan los apóstoles en Mateo 24:3 no es el fin del "Kosmos" (planeta) sino de la presente edad maligna y decadente. Es el fin del reino de Satanás, para dar paso a la ERA o "AIÓN" venidero; la de Cristo, nuestro Señor. Por eso Jesús dijo: "De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo (aión). Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a todos los que hacen iniquidad." (Mateo 13:40,41).

Nótese que Jesús habla del "fin del presente aión malo" cuando él vuelva con sus ángeles a este planeta. Entonces él inaugurará un nuevo "aión" (el venidero) de justicia. Entonces, el fin del mundo es el fin de la Edad o Era presente con todos sus males. En Marcos 10:30 el Señor Jesús nos dice que "en el siglo venidero" obtendremos la vida eterna. "...Y en el siglo (aión) venidero la VIDA ETERNA."

La Versión Biblia de Jerusalén (Católica) vierte Mateo 24:3 y su palabra "aión" como "mundo". En cambio, la Versión Reina Valera (1960) vierte la palabra "aión" de Mateo 24:3 como "siglo", lo que nos parece más apropiado. También el Señor Jesucristo nos habla de "los hijos de este mundo (aión)", y "los hijos de aquel siglo (aión)". Estos no se casan, pero los otros sí. He aquí otra diferencia. Dice Jesús así: "...los hijos de este siglo (aión) se casan, y se dan en casamiento; mas los que fueran tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo (aión) y la resurrección de entre los muertos, ni se casan ni se dan en casamiento. Porque no pueden ya más morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección."(Lucas 20:34-36). Además de no casarse, los hijos de "aquel siglo" venidero resucitarán de entre los muertos.

Entonces podemos afirmar que la resurrección se dará cuando comience el aión venidero, cuando el presente aión malo haya finalizado. El llamado "fin del mundo" será el fin del presente siglo, edad o era que está marcado por las malas y deplorables características morales y espirituales.

Es interesante lo que nos dice Pablo en 2 Corintios 4:4. Veamos textualmente lo que dice el pasaje: "En los cuales el dios de este siglo (aión) cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo..." Pablo nos dice muchas cosas del presente "aión" (siglo, mundo o era). Nos dice que es un aión malo (Gálatas 1:4), y ahora nos dice que Satanás es el dios de ese aión malo. Sin duda, este "aión" está destinado a desaparecer para dar paso al "aión" venidero de justicia.

A los Efesios Pablo les dice que Satanás está por ser retirado de este presente "aión" malo. Sus palabras son como siguen: "Porque no tenemos lucha contra carne y sangre, sino contra los principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo (aión), contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes." (Efesios 6:12). ¿Notó estimado amigo?

Este "aión" malo está gobernado por Satanás y sus demonios, y contra ellos nosotros debemos batallar. Pero será Cristo quien ponga fin a este llamado "mundo malo", cuando destituya al Diablo y sus seguidores y los arroje al infierno para siempre. Ahora aquí viene una paradoja.

Usted y yo debemos de sentir alegría de conocer la verdad de la finalización de este mundo (aión) malo, pues significará el inicio de un "nuevo mundo" (aión) de paz y justicia nunca antes vista o soñada por hombre alguno. Mientras tanto, la iglesia de Dios deberá de vivir ejemplarmente en este siglo malo, pues nos dice el propio apóstol Pablo: "Enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo (aión) sobria, justa y piadosamente." (Tito 2:12).

Sólo aquellos hombres que vivan sobria, justa y piadosamente podrán disfrutar de aquella edad o Era (aión) maravillosa, cuando por fin haya finalizado el presente mundo (aión) malo. No tema, pues, por la expresión "fin del mundo", sino más bien alégrese de que este final producirá una edad gloriosa para usted, los suyos, y las demás familias de la tierra. Por eso Jesús dijo: "Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas (los males en aumento), erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca." (Lucas 21:28).

El fin del aión malo presente se traducirá en su redención, es decir, en la adquisición de toda la herencia prometida. Y en el "aión venidero", la humanidad disfrutará de grandes bendiciones. El profeta Isaías nos habla del "mundo venidero" o de la "nueva tierra", así: "Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, y sus crías se echarán juntas; y el león como le buey comerá paja. Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren la mar." (Isaías 11: 6-9).

La Nueva Tierra

Es cierto que la Biblia habla de la "nueva tierra", pero en el sentido de una nueva edad o era. También se nos dice que nosotros, los creyentes, somos "nuevas criaturas", "nuevos hombres", pero en el sentido espiritual y moral aunque seamos aún imperfectos. Veamos lo que nos dice el apóstol Pedro sobre la "nueva tierra": "Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia." (2 Pedro 3:13).

La "nueva tierra" significará una tierra donde morará la justicia. En esta vieja tierra, en este "aión" malo, la injusticia impera por doquier.¡Esto finalizará pronto! El apóstol Juan nos dice algo más de aquella era maravillosa, con estas palabras: "Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron." (Apocalipsis 21:4). Las primeras cosas del aión malo habrán pasado al olvido. La muerte, el llanto, el clamor y el dolor son las características más saltantes del presente "aión" malo. Pero en el "aión" venidero, esos males habrán dejado de existir. Por fin los cristianos tendrán la herencia concreta de la vida eterna, y sobre la cual, la muerte, el dolor, y el clamor no pueden funcionar.

El profeta Isaías, hablando de la "nueva tierra" nos dice lo siguiente: "Porque he aquí que yo (Dios) crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento... porque he aquí que yo traigo a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo." (65:17,18). Si en la "nueva tierra" aún existirá la ciudad de Jerusalén, eso quiere decir que la expresión "nueva tierra" es puramente simbólica.

Si esta "vieja tierra" será literalmente destruida, ¿no se destruiría también a la ciudad de Jerusalén? Pero el caso es que en la "nueva tierra" Jerusalén permanecerá en pie, lo que quiere decir que NO habrá una destrucción literal de la tierra. Además, no sólo Israel permanecerá, sino también Egipto, Asiria, y muchísimas otras naciones de todo el mundo (Isaías 19:24; Miqueas 4:1-4).

sábado, 4 de junio de 2016

Dios "destruyó" la tierra con el Diluvio


Dios "destruyó" la tierra con el Diluvio



Mario Olcese responde.

Pregunta: ¿No dice Pedro, en 2 Pedro 3:10-13, que esta tierra será destruida por fuego? Si este es el caso: ¿No es lógico concluir que escaparemos al cielo?.

Respuesta: Es cierto que Pedro habla de la “destrucción de la tierra por fuego”, de la misma manera que Dios dijo de la tierra de la época de Noé. En Génesis 6:13 leemos algo interesante: “Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré CON LA TIERRA.”

Nótese que Dios iba a destruir a todo hombre y animal...¡y la tierra misma! Pero: ¿Llegó Dios a destruir a los hombres impíos de entonces junto con el planeta tierra? Por cierto que no. La tierra sigue siendo la misma desde su creación. En realidad es una forma superlativa de hablar de Dios indicando la severidad de su castigo.

En 2 Pedro 3:10-13 leemos: “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán desechos, y LA TIERRA Y LAS OBRAS QUE EN ELLA HAY SERÁN QUEMADAS.”

¿No son semejantes Génesis 6:13 y 2 Pedro 3:10-13? Si la primera tierra PRE-diluviana no fue literalmente destruida, ¿porqué tendría que serla ésta? Es claro que lo dicho por Dios ha de entenderse como la severidad y firmeza de su castigo, la erradicación del mal, de los malos, y de sus obras (casas de juego y de citas, bares, fábricas de cigarrillos y de cerveza, fábricas de armas y bombas, etc).

En el verso 13 se habla de “nuevos cielos y nueva tierra” Esta forma de dicción no es rara en la Biblia, pues también encontramos la expresión “nueva criatura” en 2 Corintios 5:17, aunque persistan aún los viejos defectos (miopía, cojera, cicatrices, etc). En Efesios 4:24 encontramos la expresión “nuevo hombre” (pero sólo en lo moral y espiritual).

En Romanos 6:4 encontramos la frase “nueva vida” (pero siempre en el sentido moral y espiritual). Y Para terminar diré que 2 Pedro 3:13 tiene relación con Isaías 65:17 que dice: “Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni vendrá más al pensamiento.” Pero lo interesante del caso es que Dios sigue diciendo en los siguientes versículos (18-25) que: “traigo a Jerusalén alegría...y me alegraré con Jerusalén.”

Estas palabras indican que finalmente el planeta no será destruido, pues seguirá existiendo Jerusalén como una ciudad de gozo y alegría, en contraste con la actual Jerusalén agitada y convulsionada por los conflictos internos y externos.