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jueves, 3 de noviembre de 2016

La Recompensa será en el Retorno de Cristo

La Recompensa Será en la Segunda Venida de Cristo
por Mario A. Olcese



La única esperanza que tienen los hombres creyentes, es la resurrección del día postrero, cuando los “no existentes” vengan a la “existencia” nuevamente. Así lo entendió el profeta Daniel, cuando Dios, al anunciarle su muerte, le dice: “Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días” (Daniel 12:13). Aquí es claro que Dios no le habló a Daniel de una partida al cielo para estar con Él, después de su muerte física. No! lo que le dijo era que reposaría (=moriría) y que sería después levantado (=resucitado) para recibir su heredad o recompensa, al fin de los (no ‘sus’) días.

Entonces, la recompensa del cristiano se recibe sólo después que Cristo haya vuelto y transformado a los vivos, y resucitado a los muertos, con inmortalidad. Pues bien, siendo que los fieles muertos no han recibido sus recompensas en el cielo, ni en ningún otro lugar, pues están muertos: ¿Qué recibirán en la resurrección?:

1.- El Reino de Dios en la tierra (Mateo 25:31,34).
2.- La vida eterna (Mateo 25:46).
3.- La gloria, honra y el poder (Colosenses 3:4, 1 Pedro 5:4) 4.- A Jesucristo mismo como nuestro hermano mayor (1 Tesalonicenses 4:17).

El Evangelio Del Reino de Dios:

Lo que la Biblia claramente enseña es que el propósito final de la fe cristiana o la meta de la vida cristiana es “el reino de Dios”, o también llamado “el reino de (no, “en”) los cielos”. Sí, Jesús habló muchísimo del ‘reino de Dios’ o ‘reino de los cielos’, lo cual ha hecho pensar a muchísimos eruditos en Biblia de que este es el tema central de toda a Biblia. La Biblia habla de la salvación, la cual pocos han llegado a comprenderla en su verdadera dimensión. Los más de los cristianos supone que la salvación no es otra cosa que recibir el perdón de nuestros pecados a fin de poder ganar el cielo. Pero esta idea es totalmente ajena a las Escrituras, la Biblia, como ya lo hemos probado.

Lo que la Biblia enseña es que el evangelio de Cristo tiene poder para salvar a quienes lo aceptan por la fe. Es decir, el que cree en el evangelio de Jesucristo será salvo. El apóstol Pablo es claro al decir que el evangelio es poder de Dios para salvación para todo aquel que lo cree, sea judío o no judío (Romanos 1:16). La Biblia enseña que sólo hay un evangelio salvador (Gálatas 1:6-10), y no muchos evangelios como los que se están propagando hoy.

Pero: ¿Qué significa evangelio? Es sencillo, significa “Buenas nuevas” o “buenas noticias”. De modo que Cristo vino traernos buenas noticias que se traducirán en nuestra salvación si las creemos de todo corazón. Ahora bien: ¿De qué se tratan esas buenas noticias? Si yo le digo a usted que le traigo buenas noticias, y no le digo de qué se tratan, ¿le servirá de algo? Por cierto que no.

Así que, como creyentes, averigüemos ahora mismo de qué se tratan esas buenas noticias de Jesús Cristo. De esa tarea depende nuestra salvación eterna! Veamos algunos textos cruciales:

Mateo 6:33: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”.

Mateo 24:14: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”.

Marcos 1:1,14,15: “Principio del evangelio de Jesús Cristo, Hijo de Dios. Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado, arrepentios, y creed en el evangelio”.

Lucas 4:43: “Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado”.

Lucas 9:2: “ Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos”. Lucas 8:1: “Aconteció después, que Jesús iba por todas las aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él.”

Lucas 9:60: “Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú vé, y anuncia el reino de Dios”.

Lucas 13:29: “Porque vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios”.

Lucas 18:24: “Al ver Jesús que se había entristecido mucho, dijo: ¡Cuán difícilmente entrarán al reino de Dios los que tienen riquezas!”.

Hechos 8:12: “Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres”.

Hechos 19:8: “Y entrando Pablo la sinagoga habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios”.

Hechos 20:25: “Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro”.

Hechos 28:23,30,31: “Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta a tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas. Y pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento”.

Hechos 14:22: “...Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios”.

1Corintios 15:50: “Pero esto digo, hermanos: Que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda a incorrupción”.

Juan 3:3,5: “Respondió Jesús le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo no puede ver el reino de Dios. Respondió Jesús: De cierto de cierto te digo, el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”.

Santiago 2:5: “Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?”.

Marcos 12:34: “Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios...”

Mateo 25:31,34: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria. Entonces el rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo”.

1 Tesalonicenses 1:5: “...para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis”.

2 Pedro 1:11: “Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y salvador Jesucristo”.

Gálatas 5:19,21: “Y manifiestas son las obras de la carne: adulterio,fornicación, inmundicia, lascivia...los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”.

Hechos 1:3: “A quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días, y hablándoles acerca del reino de Dios”.

Todas estas citas bíblicas nos prueban que el evangelio o “buenas noticias” tiene que ver con algo llamado el reino de Dios. Usted encontrará esa frase en muchísimos textos bíblicos, como una promesa para los creyentes consagrados al Señor. Es algo que se puede ver y entrar, además es algo que Cristo reinaugurará en su segunda venida con sus discípulos. Al reino no se puede ingresar con este cuerpo mortal, ya que requiere antes su transformación cuando Cristo regrese. El Reino es algo que viene a la tierra, y un asunto que debemos buscar y pedir diariamente.

viernes, 29 de julio de 2016

La Segunda Venida, el Juicio y la Retribución

La Segunda Venida: el Juicio y la Retribución
por Mario A. Olcese



La Segunda Venida tiene como fin el juicio sobre los que ahora se resisten a creer y servir a Cristo. En Hechos 17:31 leemos: "Por cuando ha establecido un día en que JUZGARÁ al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos." Y Pablo les dice a los creyentes de Corinto: "Porque es necesario que todos nosotros compadezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo." (2 Corintios 5:10). Y al joven Timoteo le dice Pablo: "Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesús Cristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino." (2 Timoteo 4:1). ¿Qué recibirán los justos e injustos? La respuesta es clara e indiscutible.

El Señor Jesús lo dice enfáticamente así: "No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron los malo, a resurrección de condenación." (Juan 5:28,29). Hay un glorioso comienzo para los creyentes, pero un trágico destino final para los que rehusaron obedecer a Cristo.

Es claro que con la muerte no se acaba todo, pues todavía falta el juicio y la retribución por las obras hechas, sean buenas o malas. Dice el escritor de Hebreos, de este modo: "Pues si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios." (10:26,27). También se nos dice que los fieles y creyentes heredarán, por fin, el reino de Cristo.

En Mateo 25:31,34 leemos: "Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria. Entonces el rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo." Obsérvese que hay un reino futuro que se heredará sólo en la segunda venida de Cristo.

Como un anticipo diremos que cuando Jesús venga CONQUISTARÁ a todos las naciones y estarán bajo su poder y mando. Él, y su iglesia, reinarán este mundo por mil años. La conquista de Cristo empezará con el derrocamiento de Satanás y sus demonios, a fin de que no engañe más a las naciones; y pueda dar inicio a su gobierno mundial desde la ciudad de Jerusalén (Israel).

En esa fecha de su regreso se cumplirá la profecía de Lucas 1:31-33, la cual señala que Cristo será el rey del Reino de Dios en el trono de David, su padre en la carne. Por ejemplo, el profeta Isaías habla de Cristo y su futuro reino milenario, así: "Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Lo DILATADO DE SU IMPERIO y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El Dios de los ejércitos hará esto."

¿Cuándo Regresará Jesucristo?

Jesús fue contundente al afirmar que nadie puede saber el día y la hora. Esto nos permite estar en guardia y alerta cada año, cada mes, cada día, y cada hora de nuestras vidas. Jesús dijo: "Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el hijo, sino el Padre. Velad, pues, porque no sabéis cuando vendrá el Señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo" (Marcos 13:32,35,36). Y cuando los discípulos querían saber el tiempo del establecimiento del reino, Jesús les contestó: "No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad." (Hechos 1:7).

Pretender, pues, decir que una iglesia o persona sabe cuál es la fecha del regreso de Cristo, y del fin del mundo es una falacia mayúscula. Y en Apocalipsis 16:15 Jesús dice: He aquí, yo vengo como LADRÓN. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza." Sí, Jesús viene como ladrón en la noche, es decir, por sorpresa, cuando todos duermen. No es que Cristo vaya a venir necesariamente de noche, sino que se está refiriendo al elemento sorpresa.

¿Cómo Regresará Jesús?

La Biblia afirma que Cristo volverá VISIBLEMENTE, una sola vez, y que todo ojo le verá. En Apocalipsis 1:7 leemos: "He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén." Es muy claro que todo ojo le verá, incluso los malos e incorregibles. El vendrá de la misma forma en que se fue hace dos milenios. En Hechos 1:10,11, leemos que dos ángeles de Dios se les aparecen a los discípulos, mientras éstos iban viendo ascender a Jesús al cielo. Y, ¿qué les dicen los ángeles a los discípulos? Veamos: "Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas. Los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? ESTE MISMO JESÚS, que ha sido tomado de vosotros al cielo, ASÍ VENDRÁ COMO LE HABÉIS VISTO IR AL CIELO". Jesús regresará con poder, y gloria, y en la compañía de millares de ángeles.

El mismo Jesús lo revela en Mateo 16:27 con estas palabras solemnes: "Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre CON SUS ÁNGELES, entonces pagará a cada uno conforme a sus obras." Usted no encontrará, ni un solo texto, en que se diga que Cristo volverá acompañado de su iglesia, supuestamente arrebatada siete años antes por él al cielo. También se nos revela que vendrá en un tiempo difícil en donde la fe en él y en sus promesas se ponen en duda, y son objeto de mofa.

El apóstol Pedro lo dice con estas palabras: "Sabiendo esto primero, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación." (2 Pedro 3:3,4). Y Jesús se pregunta: "...Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?" (Lucas 18:8). ¿Será silenciosa y secreta su venida? No. Ya hemos visto que todos le verán. Pero además de eso será "bulliciosa", pues viene con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios. Dice Pablo a los Tesalonicenses enfáticamente: "Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero." (1 Tesalonisenses 4:16).

También Jesús habla de su propia segunda venida, así: "Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre" (Mateo 24:27). Pues bien, ¿acaso los relámpagos no hacen ruido cuando aparecen en el cielo nocturno? Por cierto que sí. Del mismo modo, cuando Cristo regrese al mundo en persona, se presencia será como el relámpago que brilla, que hace ruido, y que atemoriza. Es obvio que todo este testimonio bíblico no da cabida a un regreso invisible, y secreto como lo proponen los "evangélicos" y "Testigos de Jehová". Recordemos que este último grupo religioso sostiene que Cristo vino invisiblemente y secretamente en 1914 D.C. ¡Contundentemente están en el error! Definitivamente Cristo vendrá cuando menos lo esperemos, súbitamente, y sin aviso.

No será en cualquier fecha que pueda dar algún "psíquico". Lo cierto es que vendrá en el momento que menos esperamos. ¿Volverá Jesús en esta Generación? ¿Será esta generación la que vea venir a Jesús en gloria para establecer su reino en la tierra? Durante casi dos milenios la iglesia cristiana ha estado a la espera del Señor Jesús. A los Romanos Pablo les expresa su seguridad que Cristo (nuestra salvación) está cada vez más cerca (13:11). Y Santiago, escribiéndoles a judíos cristianos en la dispersión, les dice: "...Porque la venida del Señor ESTÁ CERCA." (5:8). Sí, la venida de Cristo era "inminente" para los primeros cristianos, y la sigue siendo hoy. Siempre, desde los albores del cristianismo, se han podido aplicar las profecías de Jesús registradas en Mateo 24, Marcos 13, y Lucas 21, a las distintas edades pos- cristianas; o al menos, a casi todas.

En cierto grado, siempre hubo guerras, hambres, terremotos, falsos profetas, pestes, persecución, etc, en la tierra. No obstante, hay eventos dados por Jesús en sus profecías del fin, que difícilmente pudieron cumplirse antes de la segunda mitad de este siglo XX o un poco antes. Vamos a ver tres eventos predichos por Cristo que se cumplirán en la última generación predicha, y en la cual él volverá personalmente a la tierra.

1.- La Predicación del Evangelio del Reino.

En Mateo 24:14 Jesús profetizó que antes de su regreso, su evangelio del reino sería predicado al mundo entero como testimonio. Ahora, esto difícilmente pudo cumplirse en los siglos pasados. Por ejemplo, la imprenta fue inventada por Gutenberg, en la Edad Media. En esa época, la impresión de un solo ejemplar era costosísima, y sólo podía comprarlo un rico. Hoy, millones de libros salen de las imprentas cada mes. Aun la Biblia tiene un tiraje que no es superado por ningún otro libro en el mundo. Uno puede conseguir un ejemplar de la Biblia, o parte de ella, a un precio módico. Ha sido traducida a más de mil lenguas e idiomas como ningún otro libro. Además, la radio, la televisión, la internet, y otros inventos de este último siglo, han ayudado grandemente a que el evangelio llegue a millones de hogares por todo el mundo.

2.- La Amenaza de la Extinción Humana.

En Mateo 24:21,22 encontramos una escalofriante revelación de la "energía nuclear" o también de la "desintegración del átomo", y de la invención y el empleo de bombas atómicas en una guerra nuclear. Jesús dijo de esta espantosa realidad, así: "Porque habrá entonces GRAN TRIBULACIÓN, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fuesen ACORTADOS, NADIE SERÍA SALVO; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados."

3.- El Retorno de los Judíos a Palestina.

Por más de dos mil quinientos años la ciudad de Jerusalén ha sido invadida y dominada por los gentiles (Babilonia, Grecia, Roma, los árabes, los turcos, y los ingleses). Pero en la "Guerra de los Seis Días (1967 D.C)", el ejército israelí arrebata a los jordanos el control de Jerusalén y es anexada a su territorio nuevamente. Sin embargo, aún le espera a Jerusalén otra nueva y final invasión por parte de naciones confederadas en torno al anticristo. Por un tiempo relativamente corto parecerá que Jerusalén ya no tiene esperanza, hasta que aparece Jesús el Cristo para defender a su pueblo de sus enemigos que se habrán reunido en el valle de Meguido o de Jezreel (Zacarías 14:1-4,16). Estos 3 sucesos, repito, difícilmente pudieron cumplirse antes de la mitad de este siglo XX. Ahora nos preguntamos: ¿Será esta la última generación predicha por nuestro Señor Jesucristo en Mateo 24:34? ¡Todo parece que sí...eso espero!

lunes, 4 de julio de 2016

¿Venida literal o presencia secreta e invisible?

¿Venida literal o presencia secreta e invisible?
Mario A Olcese



La pregunta es: ¿Por qué algunos en el pasado tradujeron la palabra parousía como "venida" cuando ésta se refería a la parousía de Jesucristo, pero como "presencia" cuando ésta se refería a la presencia, por ejemplo, el apóstol Pablo (2 Corintios 10:10; Filipenses 2:12)? Durante siglos esto permaneció en cierto modo como un misterio, hasta que a principios del siglo veinte nuevos descubrimientos permitieron a los expertos modernos en el Griego del Nuevo Testamento hallar la respuesta a este enigma.

El uso técnico de "parousía" Durante las excavaciones efectuadas en el siglo diecinueve en los antiguos emplazamientos de las colonias del mundo grecorromano, salieron a la luz cientos de miles de inscripciones en piedra y metal, y textos escritos en papiro, pergamino y fragmentos de cerámica. Estos nuevos descubrimientos revolucionaron el estudio de la lengua griega original del Nuevo Testamento.

Se descubrió que el Griego del Nuevo Testamento no era ni un "Griego Bíblico" especial, como algunos creían, ni tampoco el griego literario y arcaico que usaron los autores contemporáneos, sino un griego influenciado en gran parte por el Griego vernáculo usado por la gente corriente en sus casas y en otros lugares, el lenguaje común de la vida diaria, la forma hablada del Griego Koiné.

Las consecuencias que este descubrimiento tuvo en la comprensión de la lengua Griega original de la Biblia fueron examinadas por vez primera en detalle por Adolf Deissmann, que más tarde llegó a ser profesor de la Universidad de Heidelberg (y posteriormente también de la Universidad de Berlín), y que comenzó a publicar sus hallazgos en 1895.

Otros eruditos, que se dieron cuenta de la importancia del descubrimiento, pronto tomaron parte en examinar los nuevos textos. Nueva luz se arrojó sobre la forma en que muchas palabras griegas se usaban y entendían en el tiempo en que se escribió el Nuevo Testamento. Una de las palabras cuyo significado fue iluminado por los nuevos textos fue la palabra parousía. Esta nueva aportación fue resumida por el Profesor Deissmann en 1908 en su ahora clásica obra Licht vom Osten (Luz del Este). Su consideración de la palabra parousía, que abarca varias páginas, comienza con la siguiente declaración: Pero hay otra idea central de la antigua adoración Cristiana que recibe luz de los nuevos textos, a saber, parusía [parousía], ‘advenimiento, venida’, una palabra que expresa las más ardientes esperanzas de San Pablo. Podemos decir ahora que la mejor interpretación de la esperanza cristiana primitiva de la parousía es el antiguo texto del advenimiento, ‘He aquí, tu Rey viene a ti’ [Mateo 21:5].

Desde el periodo Tolemaico hasta el siglo II d.C., podemos trazar el uso de esta palabra en Oriente como una expresión técnica para designar la llegada o la visita del Rey o del emperador. A continuación el profesor Deissmann pasa a dar muchos ejemplos de este uso del término. Con motivo de una de estas visitas reales oficiales, como por ejemplo aquella en la que el emperador Romano hizo una parousía a las provincias del Este, "las calles fueron reparadas, las multitudes se congregaron para rendir homenaje, hubieron procesiones de súbditos vestidos de blanco, toques de trompeta, aclamaciones, discursos, regalos y festejos".

A menudo una nueva era se computaba a partir de la parousía del rey o del emperador, y se acuñaban monedas para conmemorarla. En la visita o parousía del emperador Nerón, por ejemplo, en cuyo reinado Pablo escribió sus cartas a Corinto, las ciudades de Corinto y Patras acuñaron "monedas conmemorativas". Estas monedas llevan la inscripción Adventus Aug(usti) Cor(inthi), lo cual demuestraque la palabra latina adventus se usaba como equivalente del término griego parousía en estas ocasiones.

Desde entonces, investigación adicional llevada a cabo por numerosos eruditos, como los Profesores George Milligan, James Hope Moulton y otros, han confirmado las conclusiones de Deissmann, que fue el primero en demostrar este uso técnico de parousía. Este uso explica claramente por qué las primeras versiones del Nuevo testamento tradujeron el término por palabras que significaban "venida" en los pasajes que tratan de la parousía de Jesucristo.

Todos los léxicos y diccionarios de Griego actuales señalan a este sentido de la palabra además de su significado principal ("presencia"), y existe un consenso general entre los eruditos modernos en el sentido de que parousía, cuando se usa en el Nuevo Testamento en relación con la segunda venida de Cristo, se usa en el sentido técnico de una visita real.

¿Será la venida de Cristo "la visita de un Rey"? Sin duda que sí. La Biblia presenta repetidamente la parousía de Cristo como una venida "con poder y gran gloria", en la que él se sentará "sobre su glorioso trono" y vendrá acompañado de "todos sus ángeles" (Mateo 24.30; 25:31). Una fuerte "voz de arcángel", "un gran sonido de trompeta", y otras notables señales, contribuyen a la descripción de la parousía de Cristo como una visita real y oficial, percibida por todos y resultando en que "todas las tribus de la tierra se golpeen en lamento" a su vista.

De ninguna manera se presenta su venida como una presencia secreta e invisible que pase desapercibida para la mayor parte de la humanidad.—Mateo 24:27, 29–31; 1 Tesalonicenses 4:15, 16; Revelación 1:7.

viernes, 20 de mayo de 2016

Cristo viene...a quedarse en la tierra



Jesús va a regresar a la Tierra - viene a quedarse, no sólo para visitar!
Anthony F. Buzzard



Un diagrama popular imaginando el futuro cristiano presenta una flecha que apunta hacia abajo cuando Jesús desciende a la tierra en su regreso. Entonces, increíblemente, Jesús hace un completo cambio de sentido y, sin siquiera tocar la tierra, se va en la dirección al "cielo". Esta imagen es fundamentalmente no-bíblica y realmente niega la segunda venida al no permitir la presencia de Jesucristo en la tierra renovada. (Satanás estaría a favor de esta idea, porque su dominio actual del mundo lo dejará dramáticamente cuando Jesús regrese) La tierra renovada será la casa del Mesías, como Rey del Reino futuro (ver Jer 3,17; 23. : 4, 5).

Darity Rance agrega esto a nuestro tema:

 Filipenses 3:19-21 dice: "Mas nuestra ciudadanía está en los cielos." ¿Qué quiere decir esto? Hemos pasado revista a los versos que han sido parte de la escatología (visión del futuro cristiano) de la piedad popular. El supuesto implícito en mucho de la literatura cristiana popular es que el propósito de la Biblia es decirle a la gente "cómo llegar al cielo cuando morimos". Pero, ¿es en realidad esto exacto?

 Proponemos que el Evangelio no se trata de un supuesto maravilloso destino post mortem para la persona. Se trata del Reino victorioso de Dios que viene a nosotros en la persona de su Hijo. El Reino de Dios no es lo que sucede "diez minutos después de nuestra muerte". Se trata de las promesas de Dios para reconstruir, restaurar y redimir su creación. Romanos 8 enseña enfáticamente que toda la creación será rescatada (incluyendo nuestros cuerpos) de su decadencia actual y la esclavitud. El mundo será liberado política, social y espiritualmente por la venida del Reino y la gloria de los hijos de Dios.

  1 Corintios 15 enseña que el cuerpo, el hombre en su totalidad, no sólo el alma, va a resucitar para participar en el Reino de Dios. El énfasis de la Escritura es siempre su promesa de un cielo nuevo y una tierra nueva. De hecho, la angustia y el temor se nos enseña a sentir que viene con la noticia de un amigo no "salvo" que ha "entrado en la eternidad", idea que no está contemplada ni en el Antiguo ni en el NuevoTestamento .

La Teología bíblica Popular engendra neo-platónicos "ganadores de almas" para una evangelización que distorsiona las perspectivas bíblicas. Como entendamos la misión y el evangelismo será crucial para la comprensión global de la convocatoria de la iglesia para el ministerio. La predicación del evangelio es precisamente el anuncio del señorío actual del Cristo resucitado y la noticia de que va a demostrar su reinado en una forma que no ha mostrado antes.

He visto la agonía de alguna gente cristiana que se angustiaban por la idea de que su querido difunto estaba siendo torturado en un infierno de fuego subterráneo. Algunos están tratando de rezar para sacar a sus familiares de un purgatorio de fuego. Otros están frenéticamente visitando a los pacientes moribundos para rescatar sus "almas" en el último momento. Que alguien me diga: ¿puede que este miedo terrible se derive de la Biblia? Urgencia? Sí. Juicio por delante? Sí. Llegará ciertamente "un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó., Dando fe de esto a todos los hombres al resucitarle de entre los muertos" (Hechos 17:31). Por lo tanto, dejad que "los reyes, sean prudentes;. Tened cuidado, gobernantes de la tierra, servid al Señor con temor, y alegraos con temblor. Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino, pues su ira se inflama en un momento. Bienaventurados todos los que en él confían "(Salmo 2:10-12).

Pero ¿qué pasa con los temas del Nuevo Testamento como el juicio, el infierno, la salvación y la condenación? ¿No son estos para salvar almas? No. De hecho, no lo son. Es importante leer la Biblia en su propio contexto histórico, literario y político. Al desacoplar la Biblia de la larga historia de la interpretación post-agustiniana y regresar al mundo del judaísmo del primer siglo, obtenemos una nueva perspectiva y con otro sentido.
Os dejo con esta cita del NT Testamento del erudito Wright en Filipenses 3:19-21, parte de una conferencia de Drew de1993 en la universidad de Spurgeon. "Muchos han pensado que si nuestra ciudadanía está en los cielos, significa que el cielo es nuestro verdadero hogar, el lugar al que eventualmente iremos. Pero no es así como funciona el lenguaje de la ciudadanía. El punto de ser un ciudadano de una ciudad madre no es que cuando la vida se pone muy difícil, o cuando se jubile, usted puede ir a casa a la ciudad madre. Las personas a las que Pablo estaba escribiendo en Filipos eran ciudadanos romanos, pero no tenían ninguna intención de volver a Roma.
Era el medio a través del cual tenían la ciudadanía romana los que vinieron al mundo al norte de Grecia. Siempre y cuando las cosas se pusieron difíciles allí, el emperador vendría de Roma para librarlos de sus enemigos en Filipos, y establecería una verdadera presencia romana allí. Así que Pablo dice: "Del cielo también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo, el cual transformará nuestro cuerpo miserable para que sea como su cuerpo glorioso".
 Esto es, creo yo, mucho más integrado con una teología que viene de un cielo nuevo y una tierra nueva que con una teología de la que va del presente espacio-tiempo del mundo a un espacio-no-temporal. Esto enlaza con otros pasajes, como Gálatas 4:21-31, que habla de la Jerusalén que está arriba." El propósito no es escapar a Jerusalén que, al igual que los Gálatas confusos pensaban que tenían que ir a vivir a Jerusalén terrestre con el fin de ser cristianos de verdad. No. Estaban bajo la influencia peligrosa de la [entonces] Jerusalén terrestre, y Pablo está diciendo, en efecto: "ustedes deben estar bajo la influencia de, y actúar como agentes de la Jerusalén celestial." Filipenses 3 y Gálatas 4 hablan de la dimensión de la realidad actual que debe ser informada por la ciudad madre, no por un sentido de escapar de la realidad actual a la ciudad madre ".

Editor: La ciudad madre, ahora preparada en el cielo, va a "aparecer" en la tierra futura con Jesús en su regreso. Este mundo es el lugar de destino del cristiano. Los cristianos van a ayudar a Jesús en la restauración del buen gobierno en la tierra. De hecho Dios "ha establecido un día en que se va a administrar el mundo a través de un hombre a quien designó" para esta maravillosa tarea (Hechos 17:31; Pablo cita aquí. Salmo 96:13 expresando su alegría ante la perspectiva del Reino por venir). Y ese hombre es Jesús quien ahora está sentado a la diestra del Padre, a la espera de su regreso espectacular y deslumbrante a nuestro planeta, donde será instalado como el primer gobernante exitoso mundo. Jesús va a volver, a la inversa de su salida de la tierra (Hechos 1:11). Todos los sistemas de teología que lo dejan suspendido sobre la tierra, o corriendo lejos más allá de las nubes han perdido la mente del Mesías sobre este importante tema. Las ideas falsas son para la salud del cristiano como la comida basura es para el cuerpo.

Nuestros sentimientos exactamente:

"La idea correcta de la doctrina fundamental del Reino de Dios en la tierra es tan simple que no podemos entender cómo su verdad puede ser puesta en duda - hasta que recordamos la retahíla de tonterías que se han propuesto en virtud de su sanción esta idea simple y radical del Reino es simplemente de como Dios redime no sólo una parte del hombre, su espíritu solo, su alma sola o su cuerpo solamente, sino a todo el hombre, por lo que el poder redentor de Cristo tiene por objeto la salvación de la raza humana y de la creación en general del yugo del pecado "(Olshausen, Prefacio al Comentario sobre NT, p. 117).