Israel, desde su nacimiento hasta hoy
Mario A. Olcese
Durante mis estudios para obtener mi diploma en teología, me interesó mucho la historia del pueblo Hebreo, y las promesas que Dios le hizo como pueblo escogido o elegido. Vamos a continuación a estudiar la evolución de este pueblo desde su origen mismo, unos 2,000 años a.C.
Abraham, padre de los Hebreos Esta nación empezó con el llamado que le hizo Dios a un hombre llamado "Abram". En el capítulo 12 de Génesis leeremos sobre la evangelización de Abram mientras se encontraba en su ciudad natal, Ur de Caldea. Dios le dijo a Abram lo siguiente: "Empero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. y haré de ti una nación, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición: Y bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré: y serán benditas en ti todas las familias de la tierra." (Génesis 12:1-3).
Es menester conocer bien este pueblo y cómo se va a relacionar con los demás pueblos, pues los que le maldijeren serán malditos, mas los que le bendijeren serán bendecidos. Por ello es importante saber qué promesas recibió de Dios para el futuro, pues recaerán también sobre las naciones no hebreas. Y aunque Abram era de Ur, una ciudad pagana, Dios lo convirtió en su instrumento y en el primer Hebreo. Esto, repito, ocurrió unos 2,000 años antes del nacimiento de Jesús Cristo. De este modo Dios demostró ser un Dios misionero, pues Él siempre está llamando gentes para su servicio.
Abram fue cambiado con las "Buenas Nuevas de Dios". Aun su nombre le fue cambiado por el de Abraham. Dios siempre ha estado tratando con los pecadores en dos formas: Una a través de Jesús, quien vino a dar a confirmar las promesas y dar su sangre en rescate por muchos. La otra es a través de una nación que sirviera de luz y ejemplo en el andar en Dios.
Esa nación pequeña e insignificante fue Israel. Y fue Abraham el primer padre de Israel. Por mucho tiempo Abraham no tuvo hijos, lo cual era un problema para el cumplimiento de la promesa. Él y Sara, su esposa, eran ya ancianos, y parecía que la promesa de una descendencia jamás se haría realidad. Pero aunque Abraham tenía 100 años y Sara 90, Dios hizo fértil el vientre de Sara y pudo, por la misericordia de Dios, alumbrar a un hijo que lo llamaron Isaac. De modo que Isaac se convirtió en heredero de las promesas de Dios.
El Pacto de Dios con Abraham
En Génesis 12, Dios hace un pacto con Abraham (el "pacto Abrahámico"), y en el cual Dios le promete darle una tierra, la misma que precisamente ocupa Israel hoy. En ese tiempo Abraham estaba en Ur de Caldea (Iraq) y desde allá Dios lo llamó para venir a este "tierra prometida". Isaac fue el heredero de las promesas, a pesar de que Abraham tuvo antes otro hijo con su esclava Agar. Este hijo con Agar se llamó Ismael, el cual vino a ser el padre de las naciones árabes. Dios les prometió también a esas naciones su bendición, la cual hoy en día ellas tienen. Estas naciones han sido bendecidas porque son provenientes del padre Abraham. No obstante, es a través de Isaac, y no de Ismael, que el mundo sería bendecido.
Las promesas y el pacto correrían a través de Isaac, el hijo de Sara. Obviamente Abraham tuvo mucha fe, pues le creyó a Dios sin dudar. En una ocasión Dios le pidió que sacrificara a su hijo para Él a fin de probar su fe. Abraham tuvo que ir al monte Moria para ofrecer a su hijo sobre una roca que allí había.
Abraham pasó la prueba y el ángel de Jehová detuvo la mano de Abraham para que no hiriera a su hijo de muerte. Este es el mismo simbolismo de Dios mismo, quien sufriría igualmente al dar a su Hijo Jesucristo para salvar al mundo. La Biblia nos dice que Isaac tuvo dos hijos: Esaú y Jacob. Este último hijo, Jacob, por su fe y perseverancia, Dios le cambió su nombre por el de Israel y lo escogió para continuar con la promesa. Esaú, a pesar de ser el primogénito, fue rechazado por Dios debido a su poco amor por Él. A su vez, Jacob tuvo doce hijos, los cuales vinieron a ser "Las doce tribus de Israel". Pero Dios escogió a la tribu de Judá para que trajera la simiente bendecida que Dios le prometió a Abraham. Esta sería una simiente de la cual vendría una gran nación.
Pero Dios le había dicho a Abraham de que antes de entregarle la tierra (Canaán) al pueblo Judío, tendría antes que padecer 400 años de esclavitud. La primera esclavitud fue en Egipto y por 400 años. Luego de ese tiempo Dios sacó a su pueblo de la esclavitud para conducirlo a la tierra prometida. Moisés los sacó de Egipto de manera milagrosa. En ese período fueron dados los diez mandamientos. Es interesante que Moisés fue enviado dos veces al pueblo hebreo que clamaba su liberación a Dios. En su primera aparición, Moisés no fue recibido por sus hermanos, pero sí en la segunda manifestación. Esto es un simbolismo de lo que ocurriría con Jesús, quien sería rechazado por su pueblo en la primera venida, mas no en la segunda.
Ahora bien, cuando el pueblo hebreo estuvo cruzando el desierto por 40 años, y estando a punto ya de ingresar a la tierra prometida, Dios le prohibió a Moisés ingresar a ella. Esto fue como castigo por haber desobedecido, cuando Él le mandó a hablarle a la roca, y no a golpearla. Así, después de prohibirle el ingreso a la tierra prometida, murió. Desde este momento en adelante es Josué quien se convierte en el líder del pueblo y el encargado de hacerlo entrar a Canaán.
Josué, cuyo nombre significa Salvador, conduce al pueblo por el río Jordán a la tierra prometida, después de conquistar la ciudad de Jericó. Hoy se están haciendo excavaciones arqueológicas en ese lugar donde estuvo Jericó, y se ha descubierto que es probablemente la ciudad más antigua en la tierra de Israel. Esta ciudad estaba fuertemente amurallada, pero milagrosamente estas murallas cayeron, salvando a su pueblo Israel.
Dios destruyó a los habitantes de Jericó de la forma que sólo Él sabe hacerlo. Después que Josué introdujo al pueblo de Israel a la tierra prometida se inicia el llamado período de los Jueces. Este duró unos 400 años. Las Escrituras nos dicen que Dios regularmente levantada jueces para el pueblo para liberarlos de sus opresores por algún tiempo.
Dios inspiraba a los Jueces para que tomaran decisiones sabias y correctas. Después, el pueblo empezó a desobedecer a Dios, hasta que se levantó una generación que ya no conocía a Jehová. Esa generación perversa empezó a practicar la idolatría y a desafiar a Dios. Dice la Biblia que cuando Samuel está por morir, sus hijos no siguieron los pasos de su padre.
Entonces, con Samuel se acaba el período de los Jueces. Es en el tiempo de Samuel que el pueblo pide un rey como las demás naciones. Entonces Dios permitió que el pueblo eligiera su rey que les fuera agradable. y escogieron a Saúl. Dios permitió que Saúl fuera el primer rey de Israel. No obstante, Saúl resultó ser desobediente, ya que se resistió acatar las leyes de Dios, y murió en una batalla después de consultar con la pitonisa de Endor. Así pues abandonado por Dios murió a manos de los filisteos en la batalla del monte Gilboa.
El Pacto de Dios con David y su Reino
Después de Saúl, Dios mismo escoge a David para que fuese el sucesor de Saúl. Con David Dios hace un pacto. Dios escogió la tribu de Judá la cual se componía de muchas familias. Una de ellas era la familia de Isaí, de la cual desciende David. Dios hizo el llamado "Pacto Davídico".
En ese pacto Dios le promete a David que siempre habría un descendiente listo para retomar su trono. Es decir, no para siempre le sería quitado el cetro a sus descendientes. David era una persona singular. Él aparece mil años después de Abraham, y mil años antes de Cristo. Es interesante que cada dos mil años Dios ha hecho intervenciones poderosas en la tierra. Eso también ha sucedido cada mil años.
David se dispuso a construirle un templo a Dios Pero no lo cumplió porque él era un hombre de guerra. Por intermedio del profeta Natán, Dios le dijo que él no podría hacerle un templo, pues había derramado mucha sangre, y el templo era un símbolo de paz y no de guerra. Lo que sí le reveló era que un hijo suyo lo edificaría. Aunque David se sintió triste por la noticia, se alegró de saber que un hijo suyo lo haría.
Entonces David comenzó a acumular los materiales para la construcción del templo. El templo fue edificado en el año 960 a.C. Se calcula que David acumuló materiales para la construcción por un valor de tres mil millones de dólares. En el tiempo de David, el pueblo prosperó, e Israel se hizo una potencia mundial y los límites de la tierra se establecieron. David conquistó la ciudad de Jerusalén, y la hizo su capital. Desde ese momento Jerusalén se convirtió en el corazón de Israel, y la sede de su reino.
El profeta Ezequiel dice que Israel es el ombligo de las naciones. Si se traza una línea hacia el norte, hacia el sur, hacia el oeste, o hacia el este; se encuentra que Israel está en el centro de la tierra. Y Jerusalén está en el centro del territorio de Israel, y allí llevó David el arca de Dios. David conquistó la ciudad de los jebuseos y estableció allí el lugar de adoración. Y más tarde allí sería edificado el templo de Dios.
Después de la muerte de David, Salomón, su hijo tomó su trono y se convirtió en el tercer rey de Israel. Dios le reveló que él sería el edificador del templo que quería hacer David, su padre. Este templo, que fue una de las maravillas del mundo, se terminó de construir en el año 960 a.C. Se hizo una celebración grandiosa en Jerusalén, que el templo fue lleno de la gloria de Dios. Las Escrituras dicen que los sacerdotes no podían ministrar porque era poderosa su gloria.
La Biblia dice que Salomón trajo mujeres de diferentes lugares en violación de la Palabra de Dios. esto ocasionó la división del pueblo de Israel, la cual se había unido tan bien. Salomón claramente violó leyes divinas. Él tomó muchas mujeres y cientos de concubinas.
Al morir Salomón, Roboam, su hijo, puso más presión. No escuchó el consejo de los ancianos, sino el consejo de los jóvenes. El pueblo se dividió en lo que se llama "el Reino del Sur" y "el Reino del norte". Diez tribus se apartaron y formaron el Reino del Norte, con Jeroboam como rey. Dos tribus: Judá y Benjamín, se apartaron y formaron "El Reino del Sur".
El pueblo Israelita se dividió por culpa de su rey. Ahora Jeroboam estableció dos ídolos. uno en Dan, al norte de Israel, y otro ídolo en Betel, para que el pueblo del norte no volviera a servir y adorar a Jehová en Jerusalén. Y ello debido a que temía que su pueblo del Norte se uniera el pueblo del Sur liderado por Roboam. Y para evitarlo, hizo dos becerros de oro para que los adoraran.
Después de Jeroboam no hubo reyes buenos en el "Reino del Norte", pues se apartaron hacia el paganismo y la idolatría. Sólo en el "Reino del Sur" hubo algunos reyes buenos y fieles a Dios. Este período de la historia se llama el período del "Pre-exilio". El "Reino de Sur" que tenía como capital Jerusalén, existió unos 100 años más que el "Reino del Norte", alrededor de 150 años.
En el año 606 a.C Nabuconodosor, rey de Babilonia, atacó a Jerusalén por primera vez y se llevó prisionero un grupo de Judíos. Entre ellos se encontraban Daniel el profeta y un grupo de jóvenes. En el año 597 a.C Nabuconodosor hizo una segunda excursión y se llevó otro grupo de prisioneros del reino del Sur, el reino de Judá. Dentro de esos prisioneros estaba Ezequiel, el profeta.
Nabuconodosor hizo una tercera invasión, llevándose al rey Judío Sedequías y matando a sus hijos. También destruyó el templo de Salomón y le prendió fuego a la ciudad, llevándose a los ciudadanos más prominentes, y dejando sólo a los más pobres. En Babilonia los Judíos servirían 70 años. En ese tiempo Daniel llega a ocupar una posición prominente en el reino Babilónico. También en ese año de 586 a.C terminó temporalmente el reino davídico hasta el día de hoy, y dio comienzo al "tiempo de los gentiles". Pero el pacto de Dios con David es inviolable, ya que prometió que su reino no moriría y que se restauraría con un descendiente suyo---¡El Mesías elegido!
El Regreso de los Judíos de Babilonia En el año 539 a.C el rey Persa, Ciro, conquista a Babilonia y permitió que los Judíos nuevamente regresaran a Jerusalén para reedificar la ciudad. En esa liberación, el pueblo de Israel sale en tres diferentes grupos. El primero sale el 536 a.C, después de 70 años de cautividad.
Recordemos que Daniel fue llevado cautivo en el 606 a.C. Fueron sólo 50,000 personas las que quisieron regresar con Zorobabel, el líder del primer grupo. Este primer grupo reedifica el templo. Hageo y Zacarías fueron los profetas de ese tiempo.
En el año 516 a.C se completó el templo de Zorobabel, el cual es el segundo templo. El primero fue destruido por Nabuconodosor y el segundo fue reedificado por Zorobabel. En el 516 a.C el templo fue dedicado., setenta años después que el primero fuera destruido en 586 a.C
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domingo, 24 de julio de 2016
sábado, 4 de octubre de 2014
La Superioridad de Jesús hombre
Una respuesta a un comentario sobre el libro de Hebreos
por Anne Mbeke (Anne es de Kenia y estudiante en Atlanta Bible College)
"El tema central en Hebreos es la importancia de escuchar la voz de Dios en la Escritura y el arte de la predicación cristiana. Las primeras líneas del enfoque son sobre el Dios que habla. La caracterización de Dios como el que ha intervenido en la historia de Israel a través de la palabra hablada sirve para introducir la caracterización del Hijo como a través de quien Dios ha dicho la última palabra (1: 1-2a). El tema se mantiene con variaciones a lo largo de la homilía (2: 1-4; 3: 7b; 4:13; 5:11; 10:23, 35-39; 11:11). Se recapitula en una advertencia culminante:
"Tenga cuidado de no desatender al que habla '(12: 25a). La realización de la redención y la dignidad trascendente del Hijo por medio del cual Dios ha hablado la palabra final demuestra que sería una catástrofe ignorar la palabra de salvación entregada por medio del Hijo "(William Lane, Comentario Biblia Palabra).
El comentario anterior da una idea muy clara de lo que el escritor de Hebreos pretende transmitir a sus lectores. El hecho que él comienza por establecer quién es Jesús en relación con Dios, la humanidad y hasta los ángeles no debe ser ignorada. resalta el hecho que Jesucristo es superior a todos los demás agentes a quienes Dios usó en el pasado para hablar con su pueblo. Él también hace que sea muy claro que Jesús es el Hijo de Dios que, al igual que la humanidad, sufrió la muerte, porque él "aprendió la obediencia" (Hb 5, 8.) E hizo la voluntad del Padre (predicó el evangelio del Reino para lo que fue enviado, Lucas 4:43), cuando resucitó de los muertos y fue elevado a la más alta posición de poder y autoridad - a la derecha del Padre.
Después de haber establecido esta posición única y poderosa del Hijo de Dios, el autor de Hebreos hace hincapié en la palabra de Dios (el Evangelio) como base para la relación de Dios con la humanidad. Dios (Yahweh) habló a los hijos de Israel de diversas maneras, y a través de diferentes personas o enviados - profetas y ángeles. El escritor a los Hebreos contrasta esto con la forma en que Dios ha hablado en el pasado reciente - a través de Su Hijo Jesucristo. La palabra de Dios, el Evangelio, por lo tanto, es extremadamente importante - de hecho, es la única forma en que una relación con Dios puede ser establecida, sostenida y finalmente consumada en el futuro "reposo", que, según el escritor, es la promesa esperanza para todos los que creen el Evangelio / Palabra de Dios.
Cuando Cristo habló, él insistió siempre que lo que decía era muy importante y crucial para todos los que quería "ver" al Padre, es decir, entender el gran programa de la inmortalidad del Padre resumió como el Evangelio del Reino. En repetidas ocasiones dijo que estas palabras no eran suyas, sino de Dios. A Moisés fue dada una visión de esto cuando habló proféticamente sobre el profeta como él mismo en cuya boca Yahweh pondría Sus palabras (Deuteronomio 18: 15-19.). Él enfatiza una y otra vez la gravedad de negarse a escuchar a este profeta Jesús, porque Dios se ocuparía de cualquier persona que no le hagas caso! (Deuteronomio 18:19;. Ver Hechos 3:22, 23).
Cuando Jesús comenzó a predicar el Evangelio del Reino que le dio Dios, él exhortó a sus oyentes a prestar mucha atención ("Escucha!", Y tener cuidado de que no pierdan la palabra - ver la parábola del sembrador en Lucas 8: 8b). El escritor de Hebreos, citando el Salmo 95, nos advierte repetidamente: "Hoy, si escuchan su voz, no endurezcáis vuestros corazones" (Hebreos 3:15; 4:. 7). ¿Por qué? Debido a que no existe una vía de escape para los desobedientes y duros de corazón. Este es el mensaje perenne de la Biblia. Y la única manera de obedecer es primero escuchar la palabra (Evangelio), que, como el escritor de Hebreos nos recuerda, fue anunciado y predicado originalmente por Jesucristo mismo (Hebreos 2: 3). El término "hoy" que se utiliza en este Salmo no significa simplemente el "ahora" de las próximas 24 horas, sino que implica el "ahora" de la época actual. Nuestra respuesta es crítica para nuestra herencia futura del Reino, es decir, ser salvado cuando el Reino venga. Rechazar la palabra del Evangelio hablada por Cristo hoy significa que tal persona no entra en el "resto" de la era venidera.
Después de haber establecido la superioridad de Cristo sobre Moisés, Josué y los ángeles, el escritor continúa diciendo que sería mucho más catastrófico hoy rechazar el Evangelio / Palabra predicada por Jesús, si las palabras pronunciadas antes incluso por ángeles fueron ignoradas con terribles consecuencias - la muerte en el desierto, el no entrar en la tierra prometida. La palabra "no fue provechosa" para ellos, ya que no creían. Pero para el pueblo del Nuevo Pacto que Jesús sella y pone en vigor con su propia sangre, las consecuencias de la incredulidad / desobediencia son mucho peor, ya que esto significará exclusión y cierre del Reino que Dios ha preparado para los que obedecen Su palabra tal como la entregó su Hijo Jesús.
Mi reacción al comentario de arriba a modo de conclusión sería que el pueblo de Dios son los que oyen (creen y obedecen) el Evangelio-la Palabra de Dios tal como se anunció a la humanidad, en el histórico y resucitado Jesucristo. Las palabras de Jesús son la vida - literalmente como un anticipo de la era del reino venidero (Heb 6), y como la esperanza prometida de la época en la que todos los héroes de la fe - algunos de los cuales se enumeran en Hebreos 11 - junto con todo el pueblo de Dios a través del nueva, mejor y superior pacto mediado por Cristo, recibirán el Reino prometido. Edward Fudge dice del escritor del libro de Hebreos que "sus lectores deben mantener a las cosas que han oído hablar del Hijo por medio de sus apóstoles" [1]; de lo contrario las consecuencias serán nefastas, y yo no podría estar más de acuerdo! Por supuesto, los Apóstoles fueron revelando fielmente las mismas palabras de Jesús cuando predicó en Israel antes de su crucifixión. En ningún caso se divorciaron de Jesús y el Evangelio de salvación de las palabras de Jesús. Un error de este tipo afecta a la predicación moderna que habla como si fuera sólo la muerte de Jesús la que cuenta!
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