¿SON ÉSTOS LOS ÚLTIMOS DÍAS?
Mario A Olcese
Anunciando los “últimos días”
Todos percibimos que muchas cosas se están poniendo cada vez más feas en nuestro mundo, y todo parece indicar que la humanidad se va a su destrucción a menos que intervenga un poder sobrenatural que detenga el caos social, político y económico que se vive en el presente. También encontramos en la internet distintos sitios web y blogs cristianos que nos advierten que estamos viviendo en los últimos días de este mundo enfermo, fundamentándose en las apocalípticas profecías bíblicas y en el temor y en la incertidumbre que se vive en estos tiempos.
Efectivamente, por todos lados se escuchan noticias de terremotos, hambres, enfermedades, catástrofes naturales (tornados, Huracanes, maremotos, inundaciones, incendios forestales, etc), guerras, rumores de guerras, falsos maestros, falsos profetas, falsos cristos, impiedad, y mil señales más, que se cumpliendo exactamente como lo que profetizó nuestro Señor en Mateo 24, Marcos 13; y Lucas 21.
¿Cuándo son los últimos días?
Muchos creyentes parecen desconocer que Pablo mismo creía estar viviendo en los últimos días. Uno de los pasajes de la Biblia que nos indica eso es Hebreos 1:2, donde Pablo dice: “En estos POSTREROS DÍAS (Dios) nos ha hablado por el Hijo…” Sin duda Pablo consideró sus tiempos como los “últimos días” o los “días finales” de lo que él llamó: “el presente siglo malo”(Gál. 1:4). También el apóstol Pedro, haciendo alusión a una profecía de Joel, dijo: “Y será en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; Y vuestros mancebos verán visiones, y vuestros viejos soñarán sueños” (Hechos 2:17).
Esta profecía aludía al derramamiento del Espíritu Santo que acaecería en el Pentecostés del año 33 DC, cuando los creyentes en el aposento alto comenzaron a hablar en distintas lenguas después de recibir el Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego. Así que tanto Pablo y Pedro entendieron que sus días eran los días postreros o finales.
¿Pero cuánto durarían estos días finales?
He aquí el asunto que ha dividido a las diferentes escuelas escatológicas (preteristas, historicistas, y futuristas) por igual. Para los preteristas, los tiempos finales de circunscribieron al primer siglo, y específicamente, al año 70 DC, cuando Jerusalén y su templo fueron destruidos por las hordas de Roma.
Los preteristas dicen entre otras cosas que en Mateo 24:14 Jesús remarcó que el evangelio del reino sería predicado a todas las naciones como testimonio y entonces el fin (…y su parusía) vendría. Luego ellos dicen que esta profecía efectivamente se cumplió en el siglo I, cuando el evangelio fue predicado en todo el “mundo romano”, y para probarlo los preteristas citan Colosenses 1:23.
Así pues, el preterismo extremo sostiene que los últimos días se limitaron al primer siglo, y que ahora la iglesia está viviendo en la era del reino milenario. ¿Pero realmente creyeron los primeros cristianos que los últimos días sólo se circunscribieron a sus días y que en sus días todas las promesas de Dios para su pueblo se cumplirían?¿Acaso en el siglo I (año 70 DC) Jesús regresó en persona para resucitar a los suyos para introducirlos en su reino?¿Y qué hay de los difuntos creyentes que fallecieron después del 70 DC, como es el caso de Policarpo, discípulo de Juan? ¿Cuándo fue resucitado él para reinar con Cristo en su reino siendo que él murió en 155 DC, 85 años después de la destrucción de Jerusalén?¿No dice Pablo que todos los creyentes resucitarán juntos para recibir al Señor en su venida?
Si el reino fue establecido en el primer siglo, ¿está Jesús reinando con todos sus fieles ahora? Jesús dijo que vendría “pronto” o “en breve” Si Cristo dijo que vendría “pronto” o “en breve”, ¿por qué demora tanto en regresar? ¿No han pasado ya 2000 años desde que se fue al cielo? ¿No será que ya vino él en el siglo I como sostienen los preteristas extremos? En las Escrituras vemos que este tipo de declaraciones (“pronto”, “en breve”, “de acá a poco”, etc) no siempre indican un tiempo corto como lo entendemos nosotros.
La brevedad puede ser entendida bajo la óptica de Dios, para quien mil años puede equipararse a un día de 24 horas. Por ejemplo, el salmista anuncia la pronta destrucción de los impíos mil años antes de Cristo: “No te impacientes a causa de los malignos, Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad. 2 Porque como hierba serán pronto cortados, Y como la hierba verde se secarán” (Sal. 37:1,2). Sin duda ese vocablo PRONTO debe ser entendido bajo la óptica de Dios, que percibe el tiempo de manera muy diferente que nosotros. También en Hageo 2:6, el profeta dice: “Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca”. Este verso es citado en Hebreos 12:26 y es aplicado a eventos de la segunda venida de Cristo por Hageo, unos 400 años antes de Cristo.
Aún hoy, después de 2,400 años, creemos que todavía no se ha cumplido. Sin embargo, si damos por cierto que esta profecía se cumplió en los tiempos de Cristo como sostienen los preteristas, con todo esos 400 años sería un lapso de tiempo importante referido como “de aquí a poco”. Cualquier época pasada pudo ser los “últimos días” Es probable que los discípulos del primer siglo creyeran que sus tiempos eran los últimos del “presente siglo malo” y que Jesús volvería en breve para establecer su reino, tal como los cristianos en las generaciones posteriores creyeron que los suyos eran los tiempos finales.
Ciertamente en todas las épocas ha habido hambres, falsos maestros, anticristos, pestes, terremotos, guerras, y cosas como éstas. La profecía de Mateo 24, Marcos 13, y Lucas 21 bien puede encajar en cualquier época de la historia, especialmente en estos últimos dos mil años. Ya me imagino cómo se habrán sentido los europeos del siglo XIV cuando la peste negra mató a un tercio del continente. ¡Seguramente habrían pensado que el fin del mundo estaba más cerca que nunca!
Y recordemos que a finales del siglo 10 la iglesia de aquel entonces creía que la entrada del siguiente milenio sería el amanecer de una nueva era. Y los reformadores de la Edad Media también pensaron que vivían en los últimos días, cuando interpretaron que los eventos apocalípticos descritos sobre el anticristo final cuadraban perfectamente con la iglesia imperante y oficial de aquel entonces, la iglesia de Roma, la cual sería destruida “pronto”.
¿Podríamos entonces decir que nuestros días son los últimos días? Yo creo que sí! Y es que los “últimos días” pueden perfectamente durar dos mil años si consideramos que para el Señor un día puede ser como mil años, y mil años como un día. Y así como una mujer encinta siente que los dolores de parto aumentan en la medida que el parto se va acercando, así los dolores de las naciones han ido en aumento desde que Jesús dio sus señales hace dos milenios hasta que su venida al mundo se haga realidad nuevamente.
El Hijo está pronto para aparecer en el mundo para traer la justicia perdurable. Estamos viviendo en el cierre del sexto día profético…el último hasta el descanso milenario Si seis días deben pasar antes de que venga el séptimo día de descanso del pueblo de Dios, y que es el descanso milenario, la era del reino; es lógico suponer que los “últimos días” son los dos últimos días de los seis días programados por el Señor para la historia y el gobierno humanos. Ciertamente los tiempos actuales son los últimos y los más penosos, porque la venida del Hijo de Dios a este mundo está cerca.
No esperamos encontrarnos con un mundo mejor en los años venideros, sino todo lo contrario, pues serán tiempos espantosos. Ya lo dijo el Señor: “Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; 26 desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas” (Luc. 21:25-26).
Y en otro pasaje, el Señor Jesús pareciera presentar la amenaza nuclear cuando dice: “Porque aquellos días serán de tribulación cual nunca ha habido desde el principio de la creación que Dios creó, hasta este tiempo, ni la habrá. 20 Y si el Señor no hubiese acortado aquellos días, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos que él escogió, acortó aquellos días” (Marcos 13:19-20).
Aquí Jesús no está hablando de la invasión romana que destruyó Jerusalén, a su templo, y a un millón de Judíos. Está tribulación de los judíos del primer siglo no se compara con la terrible tribulación (holocausto) que soportaron los judíos en la Segunda Guerra Mundial, donde seis millones de ellos murieron. Y este holocausto del 1939-45 no será nada en comparación con la final tribulación de los Judíos, en donde se prevé más víctimas judías antes del retorno del Señor para detener su extinción total como raza y nación por acción de una guerra atómica a gran escala.
Anthony F. Buzzard.

Te invito a leer detenidamente el siguiente texto de tres capítulos de Zacarías. He insertado en Zacarías 12: 3 la versión LXX (AT griego), como Lucas cita expresamente en Lucas 21:24 (cp Rev. 11: 2.). Arroja luz muy importante en los futuros eventos que tendrán lugar en el Oriente Medio antes de que Jesús regrese. Es una parte importante de nuestra visión y esperanza cristiana, para entender esta sección de la Escritura, y hablar de ello con nuestros amigos.
Capítulos Zacarías 12, 13, 14 NLT
Zacarías 12 Este mensaje acerca del destino de Israel venía de Jehová:
"Este mensaje es del Señor, que extendió los cielos, puso los cimientos de la tierra, y forma el espíritu humano. Yo pondré a Jerusalén como una bebida embriagante que hace que las naciones vecinas se tambaleen cuando envíen sus ejércitos para sitiar Jerusalén y de Judá. En aquel día yo pondré a Jerusalén por piedra pesada. Todas las naciones se reunirán en contra de ella para tratar de barrerlo, pero sólo se harán daño a sí mismos. [LXE Zacarías 12: 3 (Septuaginta): Y será en aquel día yo pondré a Jerusalén por piedra plantada a todas las naciones: todo el que la pisotee él completamente se burlará de ellos, y todas las naciones de la tierra serán reunidas en su contra.]
"En ese día," dice el Señor: "Voy a hacer que todos los caballos entren en pánico y cada jinete se sacuda de nervios. Velaré sobre el pueblo de Judá, pero voy a cegar a todos los caballos de sus enemigos. Y las familias de Judá dirán a sí mismos: "Los habitantes de Jerusalén han encontrado fortaleza en el Señor de los Ejércitos Celestiales, su Dios."
En aquel día pondré los capitanes de Judá como una llama que se establece con un montón de leña ardiendo o como la quema de antorchas entre gavillas de grano. Se quemarán todas las naciones vecinas derecha e izquierda, mientras que las personas que viven en Jerusalén permanecerán seguros.
El Señor dará la victoria al resto de Judá primero, frente a Jerusalén, para que los habitantes de Jerusalén y de la línea real de David no tengan mayor honor que el resto de Judá. En aquel día Jehová defenderá al pueblo de Jerusalén; el más débil entre ellos será tan poderoso como el rey David! Y los descendientes reales serán como Dios, como el ángel de Jehová que va delante de ellos!
Porque en ese día comenzaré a destruir a todas las naciones que vinieren contra Jerusalén. Entonces yo derramaré un espíritu de gracia y de oración en la familia de David y sobre los habitantes de Jerusalén. Y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán por él como por un hijo único. Ellos afligiéndose por él como por el primogénito que ha muerto [luto sobre el Mesías que mataron].
La tristeza y el llanto en Jerusalén en ese día será como el gran duelo de Hadad-rimón en el valle de Meguido. Todo Israel llorará, cada clan por sí mismo, y con los maridos separados de sus esposas. El clan de David llorará a solas [probablemente la línea de María en Mateo], al igual que el clan de Natán [probablemente la línea a José en Lucas], el clan de Leví, y el clan de Simi. Cada uno de los clanes sobrevivientes de Judá llorarán por separado y con los maridos separados de sus esposas.
Zacarías 13 Ese día una fuente se abrirá para la dinastía de David y para los habitantes de Jerusalén, una fuente para purificarlos de todos sus pecados y la impureza. "Y en ese día", dice el Señor de los Ejércitos Celestiales, "Voy a borrar la adoración de ídolos por toda la tierra, de modo que serán olvidados incluso los nombres de los ídolos. Y quitaré de la tierra, tanto los falsos profetas y el espíritu de impureza que venía con ellos. Si alguien sigue profetizando, su padre y su madre le dirán, 'Ustedes deben morir, porque has profetizado mentiras en el nombre del Señor. "Y como él profetice, su propio padre y madre lo apuñalarán. Ese día la gente se avergonzará de reclamar el don profético. Nadie pretenderá ser un profeta con el uso de la ropa de profeta. Él dirá: "No soy profeta; Soy un agricultor. Comencé a trabajar para un granjero desde niño.
"Y si alguien pregunta:" Entonces, ¿qué pasó con esas heridas en el pecho? ", Dirá, 'fui herido en casa de mis amigos!" "Levántate, oh espada, contra el pastor, el hombre que es mi compañero," [el Mesías Jesús] dice Jehová de los Ejércitos Celestiales. "Hiere al pastor, y las ovejas se dispersarán, y yo me volveré contra los corderos. Dos tercios de las personas en la tierra serán cortados y morirán", dice el Señor. "Pero un tercio quedará en la tierra. Yo traigo ese grupo a través del fuego y los hago puros. Yo los fundiré como la plata y los purificaré como el oro. El invocará mi nombre, y yo le responderé. He de decir, 'Este es mi pueblo ", y dirán:" El Señor es nuestro Dios.' "
Zacarías 14 porque el día de Jehová viene, cuando sus posesiones serán saqueadas justo en frente de ti! Yo reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén. Se tomará la ciudad, las casas saqueadas, y violadas las mujeres. La mitad de la población irá en cautiverio, y el resto se quedará entre las ruinas de la ciudad. Entonces el Señor saldrá a luchar contra aquellos naciones, como él ha luchado en el pasado. En aquel día sus pies se asentarán sobre el monte de los Olivos, al este de Jerusalén. Y el monte de los Olivos se partirá aparte, haciendo un amplio valle de este a oeste. La mitad del monte se apartará hacia el norte y la otra mitad hacia el sur. Van a huir a través de este valle, ya que llegará a través de Azal. Sí, van a huir como lo hicieron en el terremoto en los días del rey Uzías de Judá. Entonces el Señor mi Dios vendrá, y todos sus santos con él. Ese día las fuentes de luz ya no brillarán, pero habrá días continuados! Sólo el Señor sabe cómo pudo suceder. No habrá día normal y noche, durante el tiempo de la tarde seguirá habiendo la luz.
"En ese día aguas vivificantes saldrán de Jerusalén, la mitad hacia el Mar Muerto y media hacia el Mediterráneo, que fluye continuamente, tanto en verano como en invierno. Y Jehová será rey sobre toda la tierra [¡el Reino de Dios por fin!]. En aquel día Jehová será uno - sólo su nombre será adorado [Monoteísmo Unitario al fin]. Toda la tierra desde Geba, al norte de Judá, hasta Rimón, al sur de Jerusalén, se convertirá en una vasta llanura. Pero Jerusalén se levantará en su lugar original, y será habitado todo el camino desde la puerta de Benjamín hasta la sede de la antigua puerta, y luego a la puerta del Ángulo, y desde la torre de Hananeel hasta los lagares del rey. Y Jerusalén será lleno, salvo del pasado, y nunca más serán maldecidos y destruidos.
Y Jehová enviará una plaga a todas las naciones que lucharon contra Jerusalén. Sus personas serán como cadáveres ambulantes, su carne pudriéndose. Sus ojos se pudrirán en sus cuencas, y su lengua se pudrirá en su boca. Ese día serán aterrorizados, asolados por el Señor con gran pánico. Ellos lucharán a su lado vecinos a la mano. Judá, también, estará peleando en Jerusalén. La riqueza de las naciones vecinas se capturará - grandes cantidades de oro y plata y ropa fina. Esta misma plaga atacará los caballos, mulas, camellos, burros y todos los demás animales en los campamentos enemigos. Al final, los enemigos de Jerusalén que sobrevivan a la plaga van a subir a Jerusalén cada año para adorar al Rey, Jehová de los ejércitos, y para celebrar la fiesta de las Enramadas. Cualquier nación en el mundo que se niegue a venir a Jerusalén para adorar al Rey, a Jehová de los Ejércitos Celestiales, no tendrá lluvia.
Si el pueblo de Egipto se niega a asistir a la fiesta, el Señor los castigará con la misma plaga que se enviará a las otras naciones que se nieguen a ir. Egipto y las otras naciones de todo serán castigados si no van a celebrar la fiesta de las Enramadas.
Ese día, incluso los cascabeles de los caballos serán inscritos con estas palabras: SANTIDAD AL SEÑOR. Y las ollas en la casa de Jehová serán tan sagradas como las cuencas utilizadas junto al altar. De hecho, toda olla en Jerusalén y Judá será consagrada a Jehová de los Ejércitos Celestiales. Todos los que vienen a adorar serán libres de usar cualquiera de estas ollas para hervir sus sacrificios. Y en ese día no habrá comerciantes en el Templo del Señor de los Ejércitos Celestiales.

Te invito a leer detenidamente el siguiente texto de tres capítulos de Zacarías. He insertado en Zacarías 12: 3 la versión LXX (AT griego), como Lucas cita expresamente en Lucas 21:24 (cp Rev. 11: 2.). Arroja luz muy importante en los futuros eventos que tendrán lugar en el Oriente Medio antes de que Jesús regrese. Es una parte importante de nuestra visión y esperanza cristiana, para entender esta sección de la Escritura, y hablar de ello con nuestros amigos.
Capítulos Zacarías 12, 13, 14 NLT
Zacarías 12 Este mensaje acerca del destino de Israel venía de Jehová:
"Este mensaje es del Señor, que extendió los cielos, puso los cimientos de la tierra, y forma el espíritu humano. Yo pondré a Jerusalén como una bebida embriagante que hace que las naciones vecinas se tambaleen cuando envíen sus ejércitos para sitiar Jerusalén y de Judá. En aquel día yo pondré a Jerusalén por piedra pesada. Todas las naciones se reunirán en contra de ella para tratar de barrerlo, pero sólo se harán daño a sí mismos. [LXE Zacarías 12: 3 (Septuaginta): Y será en aquel día yo pondré a Jerusalén por piedra plantada a todas las naciones: todo el que la pisotee él completamente se burlará de ellos, y todas las naciones de la tierra serán reunidas en su contra.]
"En ese día," dice el Señor: "Voy a hacer que todos los caballos entren en pánico y cada jinete se sacuda de nervios. Velaré sobre el pueblo de Judá, pero voy a cegar a todos los caballos de sus enemigos. Y las familias de Judá dirán a sí mismos: "Los habitantes de Jerusalén han encontrado fortaleza en el Señor de los Ejércitos Celestiales, su Dios."
En aquel día pondré los capitanes de Judá como una llama que se establece con un montón de leña ardiendo o como la quema de antorchas entre gavillas de grano. Se quemarán todas las naciones vecinas derecha e izquierda, mientras que las personas que viven en Jerusalén permanecerán seguros.
El Señor dará la victoria al resto de Judá primero, frente a Jerusalén, para que los habitantes de Jerusalén y de la línea real de David no tengan mayor honor que el resto de Judá. En aquel día Jehová defenderá al pueblo de Jerusalén; el más débil entre ellos será tan poderoso como el rey David! Y los descendientes reales serán como Dios, como el ángel de Jehová que va delante de ellos!
Porque en ese día comenzaré a destruir a todas las naciones que vinieren contra Jerusalén. Entonces yo derramaré un espíritu de gracia y de oración en la familia de David y sobre los habitantes de Jerusalén. Y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán por él como por un hijo único. Ellos afligiéndose por él como por el primogénito que ha muerto [luto sobre el Mesías que mataron].
La tristeza y el llanto en Jerusalén en ese día será como el gran duelo de Hadad-rimón en el valle de Meguido. Todo Israel llorará, cada clan por sí mismo, y con los maridos separados de sus esposas. El clan de David llorará a solas [probablemente la línea de María en Mateo], al igual que el clan de Natán [probablemente la línea a José en Lucas], el clan de Leví, y el clan de Simi. Cada uno de los clanes sobrevivientes de Judá llorarán por separado y con los maridos separados de sus esposas.
Zacarías 13 Ese día una fuente se abrirá para la dinastía de David y para los habitantes de Jerusalén, una fuente para purificarlos de todos sus pecados y la impureza. "Y en ese día", dice el Señor de los Ejércitos Celestiales, "Voy a borrar la adoración de ídolos por toda la tierra, de modo que serán olvidados incluso los nombres de los ídolos. Y quitaré de la tierra, tanto los falsos profetas y el espíritu de impureza que venía con ellos. Si alguien sigue profetizando, su padre y su madre le dirán, 'Ustedes deben morir, porque has profetizado mentiras en el nombre del Señor. "Y como él profetice, su propio padre y madre lo apuñalarán. Ese día la gente se avergonzará de reclamar el don profético. Nadie pretenderá ser un profeta con el uso de la ropa de profeta. Él dirá: "No soy profeta; Soy un agricultor. Comencé a trabajar para un granjero desde niño.
"Y si alguien pregunta:" Entonces, ¿qué pasó con esas heridas en el pecho? ", Dirá, 'fui herido en casa de mis amigos!" "Levántate, oh espada, contra el pastor, el hombre que es mi compañero," [el Mesías Jesús] dice Jehová de los Ejércitos Celestiales. "Hiere al pastor, y las ovejas se dispersarán, y yo me volveré contra los corderos. Dos tercios de las personas en la tierra serán cortados y morirán", dice el Señor. "Pero un tercio quedará en la tierra. Yo traigo ese grupo a través del fuego y los hago puros. Yo los fundiré como la plata y los purificaré como el oro. El invocará mi nombre, y yo le responderé. He de decir, 'Este es mi pueblo ", y dirán:" El Señor es nuestro Dios.' "
Zacarías 14 porque el día de Jehová viene, cuando sus posesiones serán saqueadas justo en frente de ti! Yo reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén. Se tomará la ciudad, las casas saqueadas, y violadas las mujeres. La mitad de la población irá en cautiverio, y el resto se quedará entre las ruinas de la ciudad. Entonces el Señor saldrá a luchar contra aquellos naciones, como él ha luchado en el pasado. En aquel día sus pies se asentarán sobre el monte de los Olivos, al este de Jerusalén. Y el monte de los Olivos se partirá aparte, haciendo un amplio valle de este a oeste. La mitad del monte se apartará hacia el norte y la otra mitad hacia el sur. Van a huir a través de este valle, ya que llegará a través de Azal. Sí, van a huir como lo hicieron en el terremoto en los días del rey Uzías de Judá. Entonces el Señor mi Dios vendrá, y todos sus santos con él. Ese día las fuentes de luz ya no brillarán, pero habrá días continuados! Sólo el Señor sabe cómo pudo suceder. No habrá día normal y noche, durante el tiempo de la tarde seguirá habiendo la luz.
"En ese día aguas vivificantes saldrán de Jerusalén, la mitad hacia el Mar Muerto y media hacia el Mediterráneo, que fluye continuamente, tanto en verano como en invierno. Y Jehová será rey sobre toda la tierra [¡el Reino de Dios por fin!]. En aquel día Jehová será uno - sólo su nombre será adorado [Monoteísmo Unitario al fin]. Toda la tierra desde Geba, al norte de Judá, hasta Rimón, al sur de Jerusalén, se convertirá en una vasta llanura. Pero Jerusalén se levantará en su lugar original, y será habitado todo el camino desde la puerta de Benjamín hasta la sede de la antigua puerta, y luego a la puerta del Ángulo, y desde la torre de Hananeel hasta los lagares del rey. Y Jerusalén será lleno, salvo del pasado, y nunca más serán maldecidos y destruidos.
Y Jehová enviará una plaga a todas las naciones que lucharon contra Jerusalén. Sus personas serán como cadáveres ambulantes, su carne pudriéndose. Sus ojos se pudrirán en sus cuencas, y su lengua se pudrirá en su boca. Ese día serán aterrorizados, asolados por el Señor con gran pánico. Ellos lucharán a su lado vecinos a la mano. Judá, también, estará peleando en Jerusalén. La riqueza de las naciones vecinas se capturará - grandes cantidades de oro y plata y ropa fina. Esta misma plaga atacará los caballos, mulas, camellos, burros y todos los demás animales en los campamentos enemigos. Al final, los enemigos de Jerusalén que sobrevivan a la plaga van a subir a Jerusalén cada año para adorar al Rey, Jehová de los ejércitos, y para celebrar la fiesta de las Enramadas. Cualquier nación en el mundo que se niegue a venir a Jerusalén para adorar al Rey, a Jehová de los Ejércitos Celestiales, no tendrá lluvia.
Si el pueblo de Egipto se niega a asistir a la fiesta, el Señor los castigará con la misma plaga que se enviará a las otras naciones que se nieguen a ir. Egipto y las otras naciones de todo serán castigados si no van a celebrar la fiesta de las Enramadas.
Ese día, incluso los cascabeles de los caballos serán inscritos con estas palabras: SANTIDAD AL SEÑOR. Y las ollas en la casa de Jehová serán tan sagradas como las cuencas utilizadas junto al altar. De hecho, toda olla en Jerusalén y Judá será consagrada a Jehová de los Ejércitos Celestiales. Todos los que vienen a adorar serán libres de usar cualquiera de estas ollas para hervir sus sacrificios. Y en ese día no habrá comerciantes en el Templo del Señor de los Ejércitos Celestiales.


