sábado, 30 de junio de 2012

La belleza de la mujer


Las mujeres más hermosas del mundo no son las que desfilan en trajes de baño y vestidos de noche delante de jueces y de cámaras de televisión.
Las verdaderas finalistas y las ganadoras son aquellas que tienen el brillo interno de la gracia y el perdón.
No hay belleza física que se pueda comparar con la dignidad espiritual o el atractivo de una mujer llena de paz. Es una persona serena porque su confianza y su seguridad están en la paz que reflejan. Es una persona con dignidad porque su valor y sentido se hallan en algo más allá de lo superficial.
Esa mujer reflejará una clase de belleza interior que hace mucho más que llamar la atención a sí misma. Es una belleza que es mucho más importante que cualquier cosa trivial.
La verdadera belleza de la mujer no es corruptible, porque no depende de lo físico, sino que es la belleza de una forma de ser que reúne la quietud, la humildad, la ternura y la serenidad.
Las mujeres del mundo son alabadas por su belleza física, por su vivacidad y por su audacia. Pero las mujeres de Dios tienen un molde distinto. La belleza física de una mujer es temporal, y su deterioro le producirá amargura. En cambio, el adorno de un espíritu manso, dulce y sereno no es una moneda perecible, no se gastará por el uso ni está sujeta a los valores del mercado.
No deja marcas en el alma, ni heridas en quienes la rodean.
Esta es la verdadera belleza, la belleza que es de grande estima delante de Dios.

viernes, 22 de junio de 2012

Por qué enseñarle a su hijo a orar ?

 ¿Qué ventajas les proporciona a nuestros hijos una vida de oración regular y constante? ¡Muchas! Las ventajas fluyen de esa relación con Dios. La Biblia, la Palabra de Dios, claramente describe varios de esos beneficios, que van desde una mejor vida interior hasta el enaltecimiento y la honra.
1. Una mejor vida interior
Cuando les enseñamos a nuestros hijos a orar, ellos aprenden en cuanto al gozo y a la paz que está a su disposición. Ese gozo y esa paz exceden todo lo que podemos ofrecerles personalmente, porque Dios, a diferencia de nosotros, siempre está allí para escucharnos y ayudarnos. Tenemos la promesa de perfecta paz (Isaías 26:3), el gozo de la presencia de Dios que echa fuera el temor (Salmo 21:6, 7), y una razón para tener un corazón alegre (Salmo 105:3).
Dos autores del Nuevo Testamento describen el gozo y la paz que vienen a través de la oración:

    Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido (Juan 16:24, cursivas añadidas en este texto y en los que siguen, para propósitos de énfasis). Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús (Filipenses 4:6, 7, cursivas añadidas).
2. Crecimiento personal
Todos los padres desean el crecimiento personal para sus hijos. Queremos que nuestros hijos e hijas crezcan en entendimiento, sabiduría y en la plenitud de Dios. A través de la oración, nuestros hijos pueden tener ese crecimiento:

    Si clamares a la inteligencia, y a la prudencia dieres tu voz; si como a la plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios. Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia (Proverbios 2:3-6, cursivas añadidas).
    Y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios (Efesios 3:19, cursivas añadidas; ver también Salmo 119:26 y Jeremías 33:3).
3. Fortaleza y valor
Tal vez los temores de nuestros hijos parezcan tontos a veces, pero son reales. Y a medida que nuestros hijos crecen hasta llegar a ser adolescentes y adultos, los temores no se van; sólo cambian en cuanto al tipo. Al darles a nuestros hijos el recurso de la oración, les proveemos la fortaleza, incluso el valor, para enfrentar su mundo. Las Escrituras describen las respuestas que vienen a través de la oración:

    Busqué a Jehová, y él me oyó, y me libró de todos mis temores. Los que miraron a él fueron alumbrados, y sus rostros no fueron avergonzados (Salmo 34:4, 5, cursivas añadidas). El día que clamé, me respondiste; me fortaleciste con vigor en mi alma (Salmo 138:3, cursivas añadidas; ver también 1 Crónicas 16:11; Lamentaciones 3:57 y Hechos 4:31).
4. Protección y auxilio de daño y mal
Muchos problemas amenazan a nuestros hijos hoy, desde los crímenes violentos hasta el abuso de las drogas. También está la amenaza de la influencia del mal. A través de nuestras oraciones y de las de ellos, vienen la protección y la liberación del daño:

    Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias (Salmo 34:17, cursivas añadidas; ver también Salmo 22:4 y Mateo 6:13).
5. Propósito, guía y dirección para sus vidas
Dios desea que nosotros y nuestros hijos clamemos a Él pidiéndole Su guía y Su dirección en nuestras vidas. Él tiene un propósito para cada uno de nosotros, y promete cumplirlo cuando se lo pedimos:

    Clamaré al Dios Altísimo, al Dios que me favorece (Salmo 57:2, cursivas añadidas; ver también Proverbios 3:4-6 y Santiago 1:5).
6. Provisión
Nuestros hijos oran a un Padre amoroso, que tiene tanto el deseo como el poder de concederles todo lo que ellos necesitan (y a nosotros también). Todo lo que deben hacer es pedir Su provisión. Como Jesús les dijo a sus oyentes: “¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” (Mateo 7:9-11, cursivas añadidas).
He aquí dos pasajes del Nuevo Testamento que toman nota de cómo nuestro Dios de gracia les dará a aquellos que lo buscan:

    No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas (Mateo 6:31-33, cursivas añadidas). El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? (Romanos 8:32, cursivas añadidas).
7. Se nos conceden nuestros deseos
Otro beneficio de la oración es que Dios nos concede nuestros deseos. A través de la oración y de una relación cada vez más profunda aprendemos a deleitarnos en Dios y Él comienza a concedernos los deseos de nuestro corazón:

    Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón (Salmo 37:4, cursivas añadidas; ver también Salmo 21:2 y Proverbios 10:24).
8. Ayuda y aliento
Nuestros hijos, a través de sus oraciones, pueden encontrar ayuda y aliento para sus actividades diarias. Como Padre, Dios escucha, consuela y derrama gracia sobre nuestros hijos cuando ellos oran a Él:

    Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro (Hebreos 4:16, cursivas añadidas; ver también Salmo 10:17).
9. Enaltecimiento y honra
Finalmente, Dios exalta y honra a aquellos que lo honran a Él:

    Porque ni de oriente ni de occidente, ni del desierto viene el enaltecimiento. Mas Dios es el juez; a éste humilla, y a aquél enaltece (Salmo 75:6, 7, cursivas añadidas; ver también 1 Samuel 2:7). Humillaos delante del Señor, y él os exaltará (Santiago 4:10, cursivas añadidas).
Si yo le dijera a usted: “Tengo el secreto que le ayudará a criar hijos que tengan paz interior, que siempre estén creciendo personalmente, que sean valientes, que tengan un carácter firme, que se mantengan lejos de los problemas y que eviten el mal a toda costa”, ¿no le gustaría saber ese secreto? Si ese secreto también les diera a sus hijos un sentido sólido de dirección y propósito (todo el que necesitan y un poco más), y que sus amigos y compañeros los honraran y tuvieran muy buena opinión de ellos, ¿no querría usted saberlo?
El secreto es simple: Enséñeles a orar.

 Autor: Rick Osborne

martes, 19 de junio de 2012

La oración fuente vida

 
Con frecuencia nos preguntamos qué relación tiene con nosotros la oración. ¿Acaso es importante? ¿De dónde podemos deducirlo? ¿Qué modelo tenemos de oración? ¿Qué produce la oración?
Ahora, en la batalla que libramos como creyentes contra el mundo de las tinieblas, ¿por qué es importante que oremos?
Y es en las propias Escrituras, a las que consideramos nuestra guía para todo cuanto hacemos, en donde encontramos la respuesta.
El amado Maestro es de quien tomamos, en primera instancia, la enseñanza sobre la importancia de orar.


Cuando oramos, tocamos las fibras más       sensibles de Dios y se libera poder de lo alto...

Leemos en la Biblia que “Muy temprano de mañana, aún oscuro, Jesús se levantó, fue a un lugar solitario, y se puso a orar. Simón y sus compañeros lo buscaron, y al encontrarlo, le dijeron: “Todos te buscan” (Marcos 1:35, 36).
Imagine la sorpresa que debieron llevarse. Ellos que permanecían a su lado en todo momento, durmieron otro tanto mientras el Maestro—en una clara enseñanza que jamás pudieron olvidar—fue a un lugar solitario en busca de la presencia del Padre. Enseñanza que debemos asumir también en nuestro tiempo, porque reviste singular importancia y nos ayudará en nuestro proceso de crecimiento espiritual y personal.
El Señor mismo a través de Jeremías nos transmitió su deseo, en el cual sin duda encontramos respuesta a todas nuestras inquietudes, necesidades e incluso, voces de gratitud: “Clama a mí, y te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no sabes” (Jeremías 33:3).
El clamor encierra poder, no de parte nuestra sino el que se desprende a favor nuestro de parte de Aquél que todo lo puede: Dios. Él promete además. “Entonces me invocaréis, vendréis, oraréis a mí, y yo os escucharé” (Jeremías 29:12).
La oración tiene respuesta
Generalmente cuando nos hacen consultas sobre qué hacer en tal o cual caso, siempre respondemos que lo primordial es orar porque a través de la oración se mueven montañas.
Esta afirmación tiene asidero en una declaración del Señor Jesús que encontramos en el Evangelio: “Por eso os digo: Pedid, y os darán. Buscad y hallaréis. Llamad, y os abrirán. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llaman, le abren” (Lucas 11:9, 10).
Por su parte el apóstol Pablo escribió: “Orad sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17), de lo que deducimos:
1.- Dios nos invita a orar y clamar a Él.
2.- El Señor Jesús nos dio ejemplo de que pasaba tiempo en lo secreto con el Padre.
3.- Dios responde a nuestras oraciones.
4.- La oración debe ser permanente.
La oración es fundamental en tu condición de cristiano. No puede desligarse de tus actividades cotidianas. Está bien leer las Escrituras, tener prácticas propias de la fe que profesas, pero es indispensable que mantengas una íntima relación con Dios a través del principio constante de orar.

Fernando Alexis Jiménez.

miércoles, 30 de mayo de 2012

El poder de la lengua

PROVERBIOS 18:21 “La muerte y la vida están en poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus frutos.”
 Las discordias, problemas, enemistades, peleas, gritos, insultos,
tienen su origen generalmente en una lengua descontrolada.
 Las palabras dichas fuera de lugar
 son más peligrosas que un puñal.
 Nuestras palabras están cargadas de dinamita espiritual:
 Pueden bendecir o maldecir, según lo que digamos.
El pasaje de hoy declara
 que la muerte o maldición y la vida o bendición
 están en poder de la lengua.
A veces somos muy descuidados con lo que decimos
 y luego tenemos que pagar serias consecuencias.
 Como cristianos tenemos el freno del Espíritu Santo
 para impedir que digamos cosas fuera de lugar.
Últimamente Usted ha tenido fuertes discusiones en su trabajo,
 familia, y aún con los amigos.
Pareciera como que su lengua estuviera descontrolada.
 Es tiempo de hacer un alto
 y reflexionar acerca de su vocabulario y preguntarse:
 ¿No será que las presiones
y los problemas de la vida
 me impulsan a decir palabras hirientes
poco edificantes y fuera de lugar?
¿He perdido el freno, para no decir lo que no conviene
y decir algo que sea amigable y de edificación?
No importa cual haya sido la causa de tener una lengua desenfrenada.
 Hoy podemos volver al Señor para que nos perdone,
 limpie, y renueve nuestra manera de hablar
 a fin de volver a ser canales de bendición. ¡Ya es el tiempo!
CONFESION DE FE:


MI LENGUA SE EXPRESA BAJO EL CONTROL DEL ESPIRITU SANTO

ORACION:
¡Ayúdame Señor en este día!
 ¡Te entrego mi lengua para que renueves mi manera de expresarme!
Quita de mí toda expresión violenta, deshonesta y agresiva.
 Produce por tu Espíritu Santo un nuevo vocabulario. Amen.
Fuente:una vida para cristo

viernes, 25 de mayo de 2012

Orando por Nuestros seres Amados

 “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa”, Hechos 16:31


 En algunas ocasiones pareciera que Dios no oye nuestras oraciones. No obstante, debemos tener la seguridad de que existe una oración que Dios siempre escuchará: la que hacemos por la salvación de nuestros seres amados. Para tener esa seguridad debemos conocer cuál es el plan de Dios para las familias y cómo hacer oraciones eficaces:
DIOS DESEA BENDECIR A LAS FAMILIAS: Dios ha otorgado autoridad espiritual a los padres sobre los hijos; una esposa tiene cierta autoridad espiritual al orar por su marido y viceversa, porque existe una relación de pacto. En la Biblia, vemos que Dios toma en cuenta a las familias.
  • Cada uno de los hijos de Israel entró a Egipto CON SU FAMILIA, Éx. 1:1
  • En la pascua, Dios instruyó al pueblo para que tomaran un cordero POR FAMILIA, Éx. 12:3 y 4
  • El censo se tomaba POR FAMILIAS, Núm. 1:2
  • La manera en que el pueblo marchaba era POR FAMILIAS, Núm. 2:34
  • El Señor promete bendecir LA DESCENDENCIA (hijos) de los justos, Sal. 25:13
  • Dios hace habitar a los desamparados EN FAMILIA, Sal. 68:6
  • Josué declaró “YO Y MI CASA” serviremos al Señor, Jos. 24:15
  • En el día de pentecostés, Pedro dijo: “porque para vosotros es la promesa y para VUESTROS HIJOS…”, Hech. 2:39
  • Cuando Dios decidió enviar fuego sobre Sodoma, Abraham rogó para que no la destruyera porque su sobrino Lot y su familia estaban ahí, Gén. 18
ü     ¿CÓMO VAMOS A PEDIR, AL ORAR POR NUESTROS SERES AMADOS?
 1-   Oremos para que Dios QUITE EL VELO de su entendimiento para que reciban revelación divina
2-   Oremos para que Dios PONGA CRISTIANOS EN SU CAMINO
3-   Oremos para que EL ESPÍRITU SANTO TRAIGA CONVICCIÓN DE PECADO
4-   Oremos para que SEA DERRIBADA TODA FORTALEZA DEL ENEMIGO y cualquier cosa que se oponga al conocimiento de dios, específicamente el orgullo y la rebelión
5-   Oremos para ATAR A SATANÁS y tomar autoridad sobre él, para que quite sus manos de nuestro ser amado, declarando rotos sus planes para esta persona

miércoles, 29 de febrero de 2012

Rahab



 "Por fe, Rahab la ramera, no pereció juntamente con los desobedientes, habiendo recibido a los espías en paz."

 (Hebreos 11:31) LEASE: JOSUE 2:1; 6:17-25; HEBREOS 11:31; SANTIAGO 2:25

 Los rabinos, desde tiempo inmemorial y luego muchos intérpretes del Cristianismo han intentado demostrar que Rahab era una mujer distinta de lo que nos describen las Escrituras. Niegan que fuera una ramera. Rahab se casó con Salmón, fue la madre de Booz y, por tanto, está incluida en la línea materna de los antecesores de Cristo. El apóstol Pablo la nombra entre la gran "nube de testigos" Es la única mujer, junto con Sara, que es designada como un ejemplo de fe. Además, el apóstol Santiago la menciona como una persona digna por sus buenas obras (2:25). ¿Cómo, se preguntan algunos, puede una mujer así haber sido una ramera? Es demasiado escandaloso. Especialmente difícil de creer para las personas pagadas de sí mismas, y que miran con desdén a los pecadores flagrantes. Repugna también a los que quieren hacer modelos de piedad y virtud a todos los carácteres de las Escrituras. En consecuencia ha habido mucha discusión sobre el significado de la palabra hebrea "zoonah" traducida en nuestra versión como ramera. Algunos dicen que era la dueña de una posada, simplemente. Otras que Rahab había sido una concubina, como Agar y Zilpa. Otros conjeturan que podía haber caído en su juventud, pero que cuando vivía en Jericó era una mujer de buena reputación. Todas estas suposiciones se han hecho por no entender el consejo de Dios para la redención de los pecadores. Deforman la historia de Rahab porque quieren establecer un esquema de salvación a base de la bondad humana. Pero las conjeturas no alteran los hechos. Rahab era una ramera. No hay manera de cambiar el significado de "zoonah", ni el del griego "porne". Aunque nos repugne admitirlo, hemos de recordar que no sólo Rahab, sino Tamar y Betsabé eran mujeres pecadoras, aunque constan en la genealogía de nuestro Salvador. "Todos pecaron y han sido destituídos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia." Esta es la gran verdad que hemos de recordar al considerar la materia, y esto se aplica a Rahab o a toda mujer virtuosa hoy. Las Escrituras no hacen excepciones. Pero Rahab tuvo fe y se arrepintió de su pecado. Después que cayeron los muros de Jericó y ella fue salvada, se casó con un príncipe de Israel. Por su fe, que nació cuando todavía vivía una vida de pecado, su nombre ha sido inmortalizado por el apóstol. Rahab, probablemente, oiría del extraño pueblo que se estaba acercando a Jericó, por algunos mercaderes, gente que. frecuentaban una casa como la suya. Por otra parte hemos visto que en el pueblo escogido el pecado era frecuente, había una murmuración constante. (Recordemos a María la hermana de Moisés, nada menos.) Recordemos también a Sípora, la esposa de Moisés. Incluso el mismo Aarón pecó en numerosas ocasiones. Entretanto, Dios tuvo compasión de esta mujer y le concedió su gracia. Es indudable que había centenares de mujeres incomparablemente más virtuosas en Jericó que Rahab. Todas ellas fueron pasadas por alto y el toque de gracia recayó sobre Rahab. Es posible que la fe ya hubiera estado creciendo en su alma. Que hubiera oído de los milagros extraños que se realizaban entre aquel pueblo que peregrinaba por el desierto, cercano ya a Jericó. En este momento de su fe la visitaron dos representantes de Dios. Su entrada en la casa fue parte de la preparación para el camino de Dios en favor de su pueblo. Ahora la fe de Rahab se vuelve decisiva. Considera a sus visitantes como embajadores de Dios. Arriesga su vida por ellos. El peligro en que incurrió era grave en extremo. Sin embargo salva a aquellos dos hombres, no por simpatía humana, no porque le convino para su propia seguridad, sino porque habían sido enviados por el altísimo Dios. - Rahab hizo lo que hizo por amor a Dios. Los primeros frutos de su fe se hacen evidentes al instante. Su corazón antes de hielo se derrite y piensa en su padre y su madre, y pide si pueden ser salvados. Los ejércitos de Israel se estacionaron alrededor de Jericó. Pero en toda la ciudad sólo hay una persona que reconoce en aquel ejército a los enviados de Dios. Abre la ventana y hace descender un cordón de grana. Rahab cree, y su redención es segura. Dios la incorpora en la línea santa de su Hijo unigénito. Con ello Dios no aprueba los actos pecaminosos. Lo que hace es decirnos que El es omnipotente y que puede redimir incluso al más profundamente pecaminoso. Y nos dice, además, que por el hecho de que haya puesto fin al conflicto agudo del pecado en nosotros, no hemos de tenernos por santurrones, y mirar con desdén a los otros porque pecan.

miércoles, 22 de febrero de 2012

¿Por qué le llamamos Biblia?


Actualmente se utiliza este término para denominar a la colección de libros inspirados por Dios, y reconocidos como sagrados por el pueblo judío y la iglesia cristiana.
 ¿Es uno o varios libros?
 
 Napoleón Bonaparte, el famoso general francés, quien tuvo bajo su control por más de una década a casi toda Europa Occidental y Central, dijo en una ocasión: “La Biblia no es un mero libro, sino una creación viviente, con un poder que vence a todo cuanto se le opone”.
 
 Igualmente, el general y primer presidente de los Estados Unidos George Washington dijo: “Es imposible gobernar rectamente al mundo sin Dios y sin la Biblia.”
 
 De acuerdo a datos estadísticos es la publicación más vendida en el mundo y en todas las épocas.
 
 La Biblia ha encabezado las listas de ventas de libros en todo el mundo. Además, aparece tres veces en los récords de Guiness. El primero por ser el primer texto completo elaborado por Gutenberg, mediante la imprenta de tipos móviles, y a partir del cual dio inicio formalmente la publicación impresa en todo el mundo occidental.
 
 El segundo se debe a qué uno de sus ejemplares, que aún se conservan de la edición conocida como “las Biblias de Gutenberg”, fue adquirido durante una subasta que tuvo lugar en Nueva York, por US$106,000, suma exorbitante si se toma en consideración que este suceso data de 1926, el precio más alto jamás pagado hasta ese entonces por libro alguno. Y el tercero porque es el único libro que ha llegado prácticamente a todo el planeta y en grandes cantidades, y desde su primera impresión ha sido publicado, total o parcialmente, en más 2,200 idiomas y dialectos.
 
 Su origen
 
 La Biblia es un conjunto de libros en los cuales, durante el transcurso de varios milenios, sus diversos autores, con la inspiración divina, fueron registrando acontecimientos, historias, pensamientos y anuncios proféticos de intenso contenido humano, religioso y espiritual, que dentro de ese vasto contexto ponen en relieve el inmenso amor que Dios siente por nosotros.
 
 De acuerdo con su raíz etimológica, la Biblia es una voz griega τα βιβλία que significa “los libros”. Así se denomina al conjunto de textos canónicos que tomaron como fundamento escrito el judaísmo y cristianismo. Actualmente se utiliza este término para denominar a la colección de libros inspirados por Dios, y reconocidos como sagrados por el pueblo judío y la iglesia cristiana.
 
 La Biblia está dividida en dos partes: Antiguo y Nuevo Testamentos. Al primero también se le conoce como Escrituras Hebreas, y al segundo como Escrituras Griegas, por el idioma que predomina en cada uno.
 
 A su vez, “testamento” proviene del latín testamentum, que tiene vinculación con el hebreo “brit”, que significa pacto o alianza.
 
 “Brit” se tradujo al griego como diatheke, que significa “disposición”, “arreglo”, y de ahí la “última disposición” o “última voluntad”, que llegó al idioma español como “testamento”.
 
 Dios ha mantenido Su Palabra desde la creación misma del universo, “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (Evangelio de San Juan 1:1, versión Reina Valera 1960).
 
 Estos pequeños datos son un reto para que cada día nos propongamos a disfrutar la lectura del conjunto de libros más importante y valioso del mundo. Recordemos las palabras de Pedro ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna (Evangelio de San Juan 6:68, Versión Reina Valera 1960).
 
 Fuente: demipluma.wordpress.com