sábado, 2 de mayo de 2009

La primera resurreccion y el Milenio

1.- El encadenamiento de Satanás (Apocalipsis 20: 1-3 ; Zacarías 13:2)

Inmediatamente después de que el anticristo y su falso profeta fueron echados al lago de fuego, Satanás, quien es la causa del pecado en el mundo y toda rebelión contra Dios, será encadenado en el abismo. Esto sucederá al final de la semana. Se entiende que el ángel que llevará a cabo esta orden será dotado de la correspondiente fuerza. Es probable aqui nuevamente que sea el arcángel Miguel, quién más de una vez venció a Satanás. El será atado con «una gran cadena». Es claro que no se trata de una cadena de hierro, ya que no es posible atar con cadenas al espíritu (Marcos 5:1-4). Para los espíritus hay otra clase de cadenas (Judas 6) o «prisiones de oscuridad» (2da. de Pedro 2:4)

2.- La primera resurrección (Apocalipsis 20: 4-6)

La misma palabra «primera» nos muestra que habrá más de una resurrección, no como piensan los católicos y ortodoxos griegos. Porque si habrá «primera», claramente nos muestra que habrá una segunda. Con toda certeza podemos decir que habrá aún dos resurrecciones, sin contar la resurrección del mismo Cristo Jesús. Incluyendo esas resurrecciones, las individuales, de personas resucitadas en cuerpos mortales que volvieron a morir, sino únicamente aquellas resurrecciones, después de las cuales habrá para los resucitados vida o muerte eternas.

Cristo es la primicia de la resurrección de los muertos (1ra. de Corintios 15:20,23). Esta es la siega de la mies del Señor (1ra. de Corintios 15:42-44, 55-54). En esta resurrección resucitarán todos los santos, toda la iglesia de Cristo, la que juzgará al mundo (1ra. de Corintios 6: 2-3; Apocalipsis 2:4a). Esto sucederá al tiempo del arrebatamiento de los creyentes (1ra. de Tesalonicenses 4: 16-17.

En tercer turno resucitarán todos aquellos que hayan muerto por Cristo en el tiempo de la «la gran tribulación», o sea, en el tiempo del señorío del anticristo en la segunda semana septuagésima (Apocalipsis 20: 4b). Esta será «la siega de las espigas» de los sembrados (Levítico 23:22). Esto se verificará al final de la semana al tiempo de la segunda venida de Cristo a la tierra.

Estas dos resurrecciones, aparte a la de Cristo, son consideradas como la «primera resurrección». Esto debido a que ambas tendrán lugar antes del reino milenial, momento en que resucitaran únicamente los santos. Esta  «primera» resurrección es conocida también como la «resurrección de los justos» (Lucas 14:14) y sus participantes son calificados de «bienaventurados santos» (Apocalipsis 20:6), ellos resucitarán para la vida eterna (Juan 5:28-29).

Sin embargo, no todos los participantes de la primera resurrección ocuparán igual posición ante Dios. Los santos del Antiguo Testamento quienes «esperaban la consolación de Israel» (Lucas 2: 25) , al igual que los santos del Nuevo Testamento, juntos compondrán la «Esposa del Cordero» (Apocalipsis 9-14). Todos aquellos que fueren salvados al tiempo de la semana setenta será tan sólo como invitados, «llamados a la cena de las bodas del Cordero».

Existe la idea  de que los santos del Antiguo Testamento pertenecerán a la Esposa, y esto debido a que al más grande de todos los profetas, Juan el Bautista, no se incluyó a sí mismo en el número de los que la componen (Juan 3:29). Pero Juan el Bautista no delineó quien será la Esposa, el se limitó a identificar su relación con Cristo. Lo cierto es que esa Esposa será la «Nueva Jerusalén» (Apocalipsis 21:14) , y en los cimientos de ella vemos los nombres de los doce  Apóstoles del Cordero (Apocalipsis 21:14) , lo que simboliza la iglesia del «Nuevo Pacto», y en las puertas vemos los nombres de las doce tribus de los hijos de Israel (Apocalipsis 21:12) lo que simboliza la iglesia del Antiguo Testamento.

Finalmente resucitaron todos «todos los otros muertos» (Apocalipsis 20:5). Esta sera la cizaña que Satanás sembró en el cuerpo de Dios (Mateo 13:28-30). Esta «cizaña» resucitará después del reino milenial, y ésta será la «resurrección de condenación» (Juan 5:28-29) , porque sus participantes serán los impíos, quienes rechazaron la gracia salvadora (Apocalipsis 21:8). Esta cizaña será, pues , recogida y echada al «horno de fuego» después de cumplido sobre ellos el postrero y justo juicio, el cual ellos califican de «juicio terrible».

Por supuesto, todos los que no creen en Cristo ya han sido condenados (Juan 3:18) , pero en la culminación de su justicia, Dios llevará un juicio formal, con preguntas y testimonios de los testigos, con la presentación de una diversidad de documentos y pruebas auténticas, para que ellos vean claramente que realmente son culpables, sin poder quejarse luego de de haber sido juzgados injustamente, o bien por haber sido castigados sin ser juzgados.

Todos los santos estarán viviendo en el cuerpo al tiempo del reino milenial, no serán muertos, sino que serán transformados (Isaías 65:22) , es decir, que serán transformados al trasladarse a la tierra nueva.

3.- El milenio (Apocalipsis 20:4)

 

Ni los católicos ni los ortodoxos creen en el reino milenial de Cristo sobre la tierra. Y esto debido a que ellos desconocen las Sagradas Escrituras, además también debido a que sus mentes humanas no pueden concebir la esencia del reino milenial. A ellos les parece que esto sería un absurdo, encadenar a Satanás por mil años, preparar aquí en la tierra el reino milenial; dar de nuevo libertad a Satanás para probar a los hombres, y por fin la resurrección de todos los infieles y el juicio. ¿Para que tanta complicación? ¿Poqué no hacer todo de una vez? Pero es «porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos dijo Jehová» (Isaías 55:8)

Hay muchas razones porque el reino milenial se hace indispensable, las cuales paso a paso trataremos de analizarlas, considerando en primer término la siguiente razón: En Lucas 1:30-33 hay hasta siete profecías acerca de Cristo de las cuales solamente cuatro se han cumplido.

María dio a luz «un Hijo», y lo llamó Jesús (Lucas 1:31). Más adelante, El fue «grande» y fue llamado «el Hijo del Altísimo» (Lucas 1:32). Estas cuatro profecías se cumplieron, pero las tres siguientes aún no se han cumplido, pero deben cumplirse, porque en Dios no puede haber mentira. De manera que las palabras «Y el Señor Dios le dará el trono de David su padre» (Lucas 1:32) , «y reinará sobre la casa de Jacob para siempre» (Lucas 1:33). Estas dos profecías tendrán su cumplimiento al tiempo del milenio. Por último la séptima profecía, «Y su reino no tendrá fin», tendrá cumplimiento al cabo, en la eternidad, en la nueva tierra (Lucas 1:33 ; Daniel 7:13,14)

Por eso el reino de Cristo sobre la tierra no será algo invisible, espiritual o supuesto, sino que será tan real como el reino de la estatua y de la bestia (Apocalipsis 5:10; 2:44 ; 7:18-27).